“El sol aún no se había alzado. Sólo los leves pliegues, como los de un paño algo arrugado permitían distinguir el mar del cielo. Poco a poco, a medida que el cielo clareaba, se iba formando una raya oscura en el horizonte que dividía el cielo del mar, y en el paño gris aparecieron gruesas líneas que lo rayaban avanzando una tras otra, bajo la superficie, cada cual siguiendo al la anterior, persiguiéndose una a otra, perpetuamente…“
Así comienza Virginia Woolf una de sus mejores novelas: Las Olas. Con una poesía fina y metafórica, en la que va desmenuzando los secretos y rincones del mar, como más adelante hará con los personajes.
Virginia Woolf, fue y sigue siendo una de las mejores escritoras del siglo XX, capaz de llegar más allá de lo previsto. Nacida en 1882, publicó su primer libro en 1915: Viaje de ida, en el que ya se reveló su temperamento profundo y original. Pero es a partir de su segundo libro: Noche y día (1919), cuando nos muestra sus procedimientos personales de análisis y la belleza de un estilo que nos guía por el camino de lo perfecto, al desenlace de la trama.
Virginia Woolf es una escritora llena de sutilezas. Su mente es como un microscopio que va examinando hasta la parte más mínima del personaje, sacando de él lo indecible para llevarle hacia donde se propone, y la explicación de esta forma de actuar, la definió ella misma con estas palabras. “¿Es que la vida es así: es necesario que las novelas sean así? Miren hacia afuera y verán, creo yo, como la vida es otra cosa. Examinen por un instante un ser ordinario, en un día ordinario. El espíritu recibe una mirada de impresiones triviales, fantásticas que se desvanecen o se graban con la nitidez del acero. Llegan a todas partes, como una incesante lluvia de innumerables átomos. Y a medida que caen, a medida que se reúnen para formar la vida del lunes, la vida del martes, cambia también el momento importante, que hay que buscar en seguida en otro sitio…” Ella veía la vida desde muchos días y muchos lados, y vivía en cada uno de ellos el tiempo suficiente como para rebuscar la esencia y sacarla a flote, quizá porque sabía que a pesar de las apariencias, nada era sencillo.
El río Ouse, cerca de York
Virginia Woolf poseía una férrea personalidad que supo mantener hasta el día de su trágica muerte, cuando cargando los bolsillos de su abrigo con pesadas piedras se arrojó al río Ouse en marzo de 1941, Fue esa misma personalidad la que imprimió a sus personajes, vistiéndoles de unas características muy especiales y por ello pretendidas, de las que no consiente nunca que se despojen. Así en su novela Orlando, a pesar de cambiarle de sexo al personaje y llevarle a través de los siglos hasta el suyo actual, lo mantiene siempre entre dos constantes: el amor y la literatura o la literatura y el amor. Orlando nunca consigue ser poeta, aunque toda su vida es una perpetua lucha por querer serlo. Y tampoco alcanza el verdadero amor, a pesar de desearlo, de imaginarlo y de creer sentirlo hacia la princesa rusa o por el caballero que siempre está navegando por el Cabo de Hornos.
Virginia Woolf trata al amor como algo sublime, casi perfecto e inalcanzable para Orlando. Y le hace sufrir por algo que nunca llegará a conocer verdaderamente, manteniéndolo anhelante, en ocasiones deprimido. Tal vez quiso que así fuese porque logró de Orlando, un personaje muy especial en el que las virtudes del cuerpo se enfrentan con las flaquezas del alma. ¿Qué mejor que mantenerlo aislado en su mundo? Y eso es lo que hizo, no permitirle salir de él nunca a pesar de proporcionarle la mejor de las oportunidades: el tiempo.
Quizá para definir el amor en esta escritora, deberíamos recurrir sin la menor duda a su teoría sobre la vida en la que dice que ésta no es una serie de lámparas dispuestas sistemáticamente, sino que la vida es un halo luminoso, una envoltura semitransparente que nos circunda desde el nacimiento de nuestra consciencia. ¿Acaso el amor cuando nace en nosotros, no nos oprime y envuelve a pesar de creerlo luminoso..?
Manuela Maciá

























5 comments
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Agosto 14, 2007 a 2:16 am
andrea22
Manuela:
Es maravilloso el estilo tan ágil, preciso y claro que has utilizado para dar a conocer en este blog la vida (y parte de la obra) de Virgina Woolf. Coincido contigo en que esta mujer fascinante y genial es una de las escritoras más importantes del pasado siglo. Afortunadamente, su obra sigue leyéndose con el mismo interés y su figura se agiganta con el paso de los años.
El amor y el mar son, en gran medida, compañeros inseparables en la obra de Virginia Woolf. Como tú muy bien dices, su novela ‘Orlando’ es un peregrinaje simbólico que hace un ser dual y extraordinario (hombre o mujer según el caso) a través del tiempo, del mar y de la noche en busca del amor y la poesía. Sobre todo de un amor que sólo es posible en los sueños, en la muerte y más allá de ella misma. Es la búsqueda de un amor (al que podríamos llamar utopía), que no se mueve dentro de los parámetros habituales. Es un amor -y un personaje total- que desprecia el tiempo, el espacio e incluso la vida, para convertirse en una totalidad que arrasa y destruye. De ahí la paradoja de buscar lo que no se puede encontrar.
Yo aconsejo fervientemente a todas aquellas personas que les guste la buena literatura y que, por cualquier motivo, no conozcan la obra de Virginia Woolf, que procuren hacerlo lo antes posible. Es un ejercicio de lectura que todo ser humano que se niegue a sí mismo como retrato de otro, debería leer.
Un fuerte abrazo, Manuela. Espero seguir leyendo más cosas tuyas.
Andrea
Agosto 16, 2007 a 4:04 am
Julio Irles
Suscribo totalmente las palabras de Andrea, estimada Manuela. Creo que que has logrado resumir, de una manera espléndida, la vida de una de mis escritoras favoritas.
Te felicito sinceramente. Yo también espero leer nuevas colaboraciones tuyas.
Un cordial saludo.
Enero 2, 2008 a 1:21 am
Florie
He leído “Orlando” y sus diarios… porqué no habré leído más!!!!! Me encanta
Saludos
Enero 2, 2008 a 11:04 pm
Luis Irles Jiménez
Muchas gracias por tu visita, Florie.
Me acabo de dar una vuelta por tu blog y he podido comprobar que posees un enorme talento literario… Volveré muy pronto para leer con más detenimiento tus textos. La revista y el foro también me han parecido muy interesantes.
Un abrazo.
PS. He puesto un link a tu bitácora
Enero 3, 2008 a 12:14 am
Florie
Infinitas gracias por tu confianza critica
; y transmitiré tu amable comentario a los creadores y autores de la revista.
Un abrazo, y un enlace también de mi parte