¿Qué es lo que hace al filósofo?
El coraje de no reservarse en el
corazón ninguna pregunta.
Schopenhauer
El grito en el cielo
En un mundo en el que nada hay nuevo bajo el sol o todo está por descubrir sólo pueden sorprenderse los admiradores de las naderías. Parto de la concepción de que la existencia es un misterio que todos investigamos y sobre el que lanzamos hipótesis. Nuestros juicios y opiniones son siempre equivocados en la medida en que el tiempo los rectifica y actualiza hacia el alumbramiento de la oscuridad. De modo que el error es lo común. Sólo algún acierto diacrónicamente trascendente confirma y justifica los errores sincrónicos. ¿Por qué sorprenderse, o escandalizarse, de lo cotidiano si la cotidianidad consiste en dar ladridos incluso bienintencionados por mordeduras cauterizadoras? Que todos sintamos la necesidad de acertar no nos exime de la obligación de aceptar el fracaso de la tentativa y sus consecuentes gritos o gesticulaciones. Cuando se pone el grito en el cielo es porque no se tiene la cabeza en la tierra. La felicidad es imposible sin la oblación de la inteligencia. ¿Cómo creer en algo si cualquier razonamiento “definitivo” será destruido por el de otra inteligencia superior que demuestre “definitivamente” que toda conclusión incuestionable no es más que otra premisa tan indestructible como las anteriores? El escepticismo es la única estrategia contra el dolor definitivo. El escepticismo entrañado cuando la inteligencia descubre que la felicidad sólo es el anquilosamiento de los ideales por el abotargamiento de la sensibilidad.
La mujer ideal
¿Cuál es la mujer que nunca nos defraudaría, que siempre nos amaría, que no envejecería, que siempre permanecería tan hermosa y angelical como cuando la conocimos o, incluso, cuando la inventamos? La respuesta es muy simple: aquella que vive en nuestra mente y nuestro cuerpo no consigue tocar, no consigue mirar, aquella que el tiempo no logra destruir porque existe sin tiempo, vive fuera del tiempo, ni el tiempo la marchita ni la ofende. Imagínense ustedes a un hombre enamoradamente ebrio de un sentimiento al que damos el nombre del amor; imaginemos que ese hombre busca la amada inmarchitable y la encuentra o no consigue hallarla. Si la amada muriese nada más encontrada o si fuese inventada, tendrían en común su imposible marchitabilidad, su existencia de angélica armonía en la mente del hombre buscador y amoroso. No descarten esta teoría, señores, se perdería un gran hombre equivocado. Yo hubiese querido conocerlo: todos los hombres inteligentes se encuentran muy solos en el mundo. Pero no podrá ser: aunque me parece conocerlo tanto como si yo mismo fuese el hombre a quien busco. Algunas inteligencias se utilizan a sí mismas para ahondarse en una soledad más incomunicable todavía. ¡Ah! Y si ocurre finalmente cuanto les he dicho y les digo, no me pregunten cómo lo sabía. No sé por qué lo sé. Pero lo sé. Si alguno de ustedes llega a una conclusión “inalterable” tenga en cuenta, nada más, que, por ejemplo, también Colón se equivocó acertando.
El Peregrino Azul

























16 comments
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Febrero 10, 2008 a 8:37 pm
goroka
Bueno pues mientras llega mi eterno hombre que no defrauda, hermoso y angelical,que vive en mi mente y no teme el paso del tiempo porque no le afecta permíteme que siga disfrutando de los enamoramientos efímeros que me otorgan efímera felicidad,de los pequeños placeres carnales que no celestiales y en fin,del hombre en tiempo real con sus virtudes y sus defectos,y sus arruguitas claro,jajaja,aunque ahora que lo pienso,de amores platónicos también tuve unos cuantos hasta que me dí cuenta que son mejor al natural!!un beso escéptico.
Febrero 10, 2008 a 9:51 pm
comopompasdejabon
“Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente, como la cera del monte Himeto se ablanda a los rayos del sol y se deja manejar con los dedos, tomando varias figuras y haciéndose más dócil y blanda con el manejo. Al verlo, Pigmalión se llena de un gran gozo mezclado de temor, creyendo que se engañaba. Volvió a tocar la estatua otra vez, y se cercioró de que era un cuerpo flexible y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos.”
No se si es muy buena versión de la Metamorfosis pero me lleva al dicho popular de que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer, y si no es así ( el talento y la inteligencia cuanto mayores son mas difíciles de “sobrellevar” en lo cotidiano), un gran personaje femenino de novela.
Y es que a los occidentales no se nos enseña a conformarnos a no obtener todo lo se desea y pretendemos abrazar la felicidad con nuestros pobres brazos y encima retenerla eternamente, por eso tal vez los orientales que nos llevan unos cuantos siglos de sabiduría saben apreciar el musgo que crece en el borde del camino y obtener “instantes” de dicha en el simple salto de una rana en el estanque y perpetuarlos en esa memoria que conforma el ser intemporal.
Siento un comentario tan extenso y sin sentido …
Besos a los fareros.
Febrero 11, 2008 a 2:50 pm
Luis Irles
Es una buena alternativa la tuya, querida goroka, pero tiene sus pequeños riesgos. Te contaré –a modo de ejemplo– la experiencia que vivió un íntimo amigo mío hace un par de años… Durante muchos meses estuvo manteniendo relaciones con cuatro mujeres a la vez. Todas le gustaban en la medida en que no le disgustaban. Al final, según me confesó una noche, no mereció la pena. Se refería al placer, al afecto, a lo que bulle por dentro. Todo era destrozado por el vértigo del juego al escondite, ocultar unas a otras, mentir la misma historia para no equivocarse, desear a las otras cuando estaba con una, repartir la semana… Pero no podía dejarlo, parecía que para él la vida consistía en colonizar mujeres y luego abandonarlas para hallar más colonias. Al final no aguantó la culpa, la extenuación, el pálpito, la esquizofrenia.
Todas las semanas suelo visitar su tumba, en la que por cierto se puede leer este curioso epitafio: “¿Dónde está esa mujer definitiva? Iré a buscarla.”
Febrero 11, 2008 a 3:51 pm
Luis Irles
Hola, mi estimada pompasdejabón. Si quieres que te sea sincero, debo confesar que no he llegado a entender del todo tu excelente comentario -excepto el manido dicho popular de que delante o detrás de un gran hombre etc., etc…, pero ya que has mencionado a Pigmalión y a su estatua, yo te hablaré del contradictorio e irónico discurso de Eneas –en versión chilena–, al que el amor le crecía cada vez que escuchaba a la parlanchina de Anae… “¡Qué lindo lo que dijiste de mí, mijita! Por ti los dioses y los centauros son enemigos ocultos y por ti no descanso en paz. Sólo tú, oculta niña inmácula, atentaste contra mi vida de siervo de los mandatos. Yo era feliz, yo cantaba boleros, yo volaba solo en mi pieza y después, cuando todo era risa, tú me confinaste a los cuernos de Afrodisión. En mi vida hay sombra, es cierto, pero después vi que la sombra era yo nomás, y en la lucha con las sirenas del Pacífico apareciste marcada por las plumas del cóndor (ito). Y cuando yo te veía sola, estaba enamorado de tu mirada…¡Ah, mujer traidora, pero a otros “patos malos” querías y yo ahora con odio a otros te destino para que tu vida a partir de hoy día sea la felicidad que tuviste: ya no habrá cazuela, ni empanada, ni universo gris: sólo la lujuria del café y la odisea del humo del pucho que me estoy fumando.”
Creo que me extendí demasiado y que la respuesta a tu comentario carece de sentido, pero está claro que nadie es perfecto querida pompas…
Abrazos de los fareros.
PS. Si tienes ocasión, amiga mía, intenta difundir la historia de un hombre que fue arrastrado por la vida. Cuenta la historia de Eneas, Patricio de Roma, marino y poeta, guerrero y artista… Muchas gracias.
Febrero 11, 2008 a 8:38 pm
comopompasdejabon
Nadie es perfecto, sin duda Eneas no era romano sino ¡troyano! (madera toquemos, de palo santo), y aunque marino y guerrero, no viajó tanto como contaba que, por él, sus viajes inventaba un tal Virgilio; eran, es cierto, un prodigio de invención que a todos encandilaban pero ya se sabe lo que pasa tanto y tanto fabular se termina por ver cíclopes o gigantes, según le cuadre a la historia, donde siempre hubo molinos, y hoy de triste figura son.
Yo, prefiero… seguir hablando de amor.
Y ustedes lo pasen bien.
Besos, siempre.
Febrero 11, 2008 a 10:31 pm
Luis Irles
Bueno, querida pompas, vamos a dejarlo en que tenía la doble nacionalidad…
Afirma la Wikipedia (y lo que dice la wikipedia va a misa) lo siguiente:
“Eneas posee un árbol genealógico muy amplio. Su ama de crianza fue Caieta. De sus uniones con Creúsa y Lavinia nacieron Ascanio y Silvio, respectivamente. Ascanio, también conocido como Iulo (o Julio), fue el fundador de Alba Longa y el primero de un largo linaje de reyes. Según la mitología relatada por Virgilio en “La Eneida”, Rómulo y Remo son descendientes de Eneas por medio de su madre, Rea Silvia, convirtiendo a Eneas en el progenitor del pueblo romano. Algunas fuentes romanas antiguas lo llaman su padre o abuelo, pero, teniendo en cuenta las fechas generalmente aceptadas acerca de la caída de Troya (1184 adC) y de la fundación de Roma (753 adC), esto parece improbable.
La familia Julia de Roma, y principalmente Julio César y Augusto, incluían a Ascanio y Eneas dentro de su linaje y, por lo tanto, a la diosa Venus. Los palemónidas afirmaban lo mismo, a través de su descendencia de los Julios. Los reyes legendarios de Bretaña son incluídos en esta genealogía por medio de un nieto de Eneas, Brutus.”
Con estos antecedentes, ¿no crees tú que hubiese sido una injusticia que al pobrecito de Eneas el troyano no lo nombraran Patricio romano? Aunque sólo fuera en plan “honoris causa”, digo yo…
Me parece magnífico que sigas hablando del amor, pompas: es una fuente inagotable de inspiración…
Besos romano-troyanos-wikipédicos.
Luis
Febrero 11, 2008 a 11:05 pm
zenocrat
Interesante post, Peregrino Azul. Desde la profunda cita schopenhauresca, hasta la llegada a la conclusión “inalterable” y al ejemplo de Colón.
Esos teoremas con faldas son también muy originales.
Y tienes razón, amigo: el desenlace que has deducido es cierto. No voy a menospreciar tu inteligencia confirmando lo que tú ya sabes de antemano. ¿Y quién soy yo, después de todo, sino alguien que, como tú, cree haber acertado?
Un saludo cordial.
Febrero 11, 2008 a 11:57 pm
Patricia Gomez
“El grito en el cielo”, creo eféctivamente nada esta por descubrir, esta todo ya creado, no hay misterio por resolver, salvo por un detalle. Falta tanto por comprender. Esta todo, si, pero cuando de ese todo realmente comprendemos?, siquiera, vislumbramos?
En cuanto la mujer ideal? jaja, creo qeu es reciproco, yo tengo mi hombre sin rostro, el es perfecto, tan profundo, que me abismo en él, es casi tan real que puedo olerlo y con él me refugio cuando los humanos logran dejarme sola. Es como uno de mis poemas, el cual te presto.
Un abrazo
Quiero III
Quiero sentir uno de esos amores…, ¡Inmensos!
De esos que no se trizan con el tiempo,
ni las tantas muertes,
ni la vida con su peso.
Uno de esos que no existen,
infinitos…
Que se no se vaya con el día
que no lo lave un beso.
Si, definitivamente quiero sentir
el amor corriendo como un picaflor
por mis brazos, dedos, y piernas…
Que su sangre, me borde las venas.
Un amor…,
¡no escrito por pluma alguna,!
no pisado por humano
no besado por el cielo.
Quiero uno tan grande,
que no haya nacido por inmenso,
para que así…, nunca muera.
Febrero 12, 2008 a 8:07 pm
Luis Irles
Estimada Patricia. Ha sido un hermoso detalle por tu parte –que yo te agradezco de todo corazón– el habernos “prestado” tu conmovedor poema.
Leer buena poesía, parar el tiempo y degustar las palabras es un rito, pocas veces repetido, que en este caso te debo a ti. Y es que tu poema, lleno de sensibilidad, te sumerge en un mundo de amores y nostalgias empapados de existencia que, al mismo tiempo, nos devuelve una imagen perdida de la poesía entendida como belleza y concepto, como orgía perpetua, como fiesta para la palabra…
Gracias por tu regalo. Un abrazo para ti.
Febrero 12, 2008 a 8:20 pm
Luis Irles
Amigo shoelane. Nunca imaginé que ustedes los Canadienses tuvieran este peculiar sentido del humor –”British Style”– algo teñido de negro, auque imagino que es más bien típico de Québec…
Ha sido un divertido comentario por tu parte (seguramente al pobre paciente ‘afectado’ no le haría mucha gracia), que ha puesto una nota de color en este post tan “filosófico”
Tu español es espléndido.
Te envío un cordial saludo desde el Faro,
Luis
Febrero 12, 2008 a 8:58 pm
andrea22
hola, añorados y queridos fareros. ya estoy de vuelta de mis prolongadas vacaciones por tierras africanas y he querido hacer una visita de cortesía a este genial blog… veo que sigue muy bien iluminado… enhorabuena!
prometo volver con más tiempo.
besos
andrea
Febrero 12, 2008 a 7:39 pm
shoelane
Son interesantes las dos reflexiones que el autor escribe en este post, especialmente me atrajo la que está referida a la ‘mujer ideal’ que es un tema tan sugerente y delicioso.
Me gustaria usar un poco de mi sentido del humor Canadiense –algo más británico (o francés) que el que utilizado por nuestros “amados” vecinos– para sumar una ventaja nueva pero importante en esa inmaterial mujer que nosotros amamos, imaginamos pero no podemos tocar (y ella tampoco puede tocarnos a nosotros, verdad?)
Bueno, eso lo habria agradecido mucho un hombre en un Hospital de Seattle, USA en 2006 . Allá una enfermera “no ideal” y “material” extirpó subrepticiamente los testículos a este paciente de apendectomía durante la recuperación post operatoria mientras ella aprovechando la anestesia y su privilegiada posición en la ICU (Unidad de Cuidados Intensivos). Nadie han podido determinar hasta ahora si la animaba su rencor al hombre por algun secreta ofensa o un espontáneo impulso de pura malignidad.
Gracias amigos
Febrero 13, 2008 a 8:49 am
Luis Irles
Querida Andrea,
Todos los fareros hemos sentido una enorme y sincera alegría al saberte de vuelta. Es más, hemos descorchado una botella del mejor vino chileno para celebrar tu retorno y brindar por ti… Ya sabes lo mucho que se te aprecia y admira en esta bitácora.
Ojalá que muy pronto podamos leer de nuevo tus geniales escritos en ese Paraíso prometido que abandonastes súbitamente… Cuando vuelvas a él, no nos importará hacer una larga caminata bajo el sol para llegar a ese rincón escondido y mágico donde florecen letras exquisitas y jugosas en las ramas de sus frondosos árboles.
Gracias por tu visita.
Todo nuestro aprecio para ti, estimada Andrea
Febrero 13, 2008 a 9:33 am
Miguel Aristizábal
Estoy de acuerdo con el autor de este post en que hoy día el factor común de la humanidad es la mediocridad. Él afirma que todos los seres inteligentes se encuentran muy solos en este mundo. Yo añadiría que, ciertamente, los mejores –culturalmente hablando– son denostados, tergiversados o utilizados de una manera oportunista para que la cultura sea una admirable e insoportable escalera que deben escalar los otros, siempre los otros, como si cada uno no fuese un otro para los demás.
Nada más quería decir esto.
Gracias por permitirme opinar. Les felicito por este interesante blog.
Saludos
Febrero 13, 2008 a 11:31 pm
Luis Irles
Gracias a usted por enviarnos su interesante y acertado comentario, Miguel.
Desgraciadamente, todo parece indicar que es así.
Un saludo cordial.
Febrero 15, 2008 a 12:02 am
goroka
Jajaja, mi querido Luis, hombre planteado así parece hasta peligroso, qué tal si voy de uno en uno sin prisa pero sin pausa?, créeme que intento hacer tremendos esfuerzos por no fundirme a sus encantos(el de los varones) pero algo me empuja a seguir viviendo!! y qué sería de mí sin ellos, una hecatombe jajajajaja. Un beso de mujer a hombre!!