Revisando anoche mi desordenada cinemateca me encontré casualmente –y me alegré mucho porque ya la creía del todo perdida— con la única película del director danés Thomas Vinterberg que no pude ver en el momento de su estreno. Se trata de “Festen, la celebración”, expresión del manifiesto “Dogma95”, presentado en Cannes 98 y firmado por Lars von Triers y por el mismo Vinterberg.
Como todos sabemos, el nuevo movimiento cinematográfico perfiló sus señas de identidad otorgando la máxima importancia al guión y a los actores y dando una menor relevancia a la fotografía y, sobre todo, nada de efectos especiales o cine made in Hollywood. Es decir, entornos absolutamente naturales y filmaciones cámara en mano.
El Dogma 95 tiene (o tuvo), en mi modesta opinión, bastante de publicidad, más que de sentido estético en defensa de la verdad y la pureza en el cine. Sus postulados responden más a un intento de encasillar las estéticas en torno a un titular periodístico que a trastocar la concepción formal del cine, un arte de sombras que se basa exclusivamente en el artificio. Aun así, Festen (Celebración), la película del joven Vinterberg proclamada como Dogma #1 , posee varias virtudes que, en parte, se deben al dogmático decálogo, pero que por otra parte evidencian su inutilidad. Con un guión repleto de lagunas, la cruda historia de una familia con secretos inconfesables está expuesta de tal forma que consigue atenazar los despavoridos corazones de los espectadores.
Es en el plano estético donde más se centra el apostolado de marras y, pese a que consigue la necesaria angustia para este tipo de historias, no deja de ofrecer secuencias en las que no se ve nada, bien por los movimientos de cámara, bien por los inevitables desenfoques. Pese a ello, aun siendo ciertos los reparos vertidos contra el cine de Vintenberg, calificado por algunos de falsamente existencial y limitado a despertar únicamente el estremecimiento o el asombro del espectador (pero no del todo la reflexión), sería injusto no reconocer la enorme importancia de su labor, cuyos frutos han recogido en gran medida otros jóvenes cineastas, especialmente europeos.
La película es loablemente atroz y en determinados aspectos interesante. Pero se presume en su elaboración una confusión entre verdad y sinceridad. Y creo que el cine nunca debe ser verdad artesana, sino sinceridad ante la impostura de los “autores”.
A pesar de estos desiguales factores, diré finalmente que en la película hay imágenes y, bajo ellas, ideas sobre algo que estas imágenes ocultan y que, pese a estar oculto, tiene existencia fílmica.
Mr. Arriflex
Nota añadida.
El renombrado director Thomas Vinterberg pertenece o, tal vez mejor sería decir, perteneció a esa corriente artística que nos deleitó con películas como Los Idiotas de Lars Von Triers o Mifune de Søren Kragh-Jacobsen y directores como los celebrados Juan Pinzas, Jean-Marc Barr o Kristian Levring.
Vinterberg (1969) realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Cine de Dinamarca y ha recibido numerosos premios en festivales internacionales por sus cortometrajes El último asalto (nominado al Oscar) y Los chicos que andaban hacia atrás.
Su debut como director de largometrajes fue con Héroes, película premiada en Rouen y Madrid. Sin embargo, sería Celebración, su segundo largometraje, el que le enmarcaría definitivamente dentro del movimiento Dogma, del que posteriormente se alejaría.

























9 comments
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Febrero 20, 2008 a 2:55 am
shoelane
Hola amigo Luis,
Admiro profundamente la audaz teoría cinematográfica propuesta por ‘Dogma’ en su momento, pero yo pienso que Vintenberg no es su mejor exponente. Así coinciden también otros muchos cinéfilos que yo conozco, al menos acá en Canadá… Mr. Arriflex acierta con “Festen” cuando escribe que es algo artificiosa, sin negar su calidad. Es mi opinión sincera.
Un saludo para ti.
PS. Are you the real Mr. Arriflex?
Febrero 20, 2008 a 6:20 pm
goroka
Pues yo de cine danés mucho no he visto, por no decir casi nada, pero sí tengo claro que el perfil de las películas que me gustan: suelen ser las de bajo presupuesto a las que acudimos cuatro colgados. A modo de ejemplo: en cubanas me gustó Azúcar amarga; de españolas por ejem. Los amantes del círculo polar, ya que Julio Médem es uno de mis directores predilectos; francesas Cuento de otoño, Amèlie, etc.. desde luego americanas hollywoodienses pocas, japonesas: La balada de Narayama, bueno y muchísimas que me dejo por ahí claro. Sean danesas, argentinas o chilenas ir al cine es disfrutar de un día diferente. Un saludo a los comentaristas y a ti Luis, que por cierto ya te enlazé, eso sí, con tu faro.
Un beso cinéfilo pues!!
Febrero 20, 2008 a 6:46 pm
Luis Irles
Qué tal, shoelane?
Alguien me dijo una vez que ustedes los franco-canadienses son los que más entienden de cine en toda la América del Norte, aunque sus preferencias –por razones obvias– se inclinan hacia los autores franceses, especialmente por aquellos que formaron parte de la llamada “Nouvelle Vague”… Tu comentario viene a confirmar lo dicho por este polaco cinéfilo radicado en Canadá, con el que coincidí en un viaje a Río do Janeiro.
Estoy de acuerdo contigo en que Vintenberg, al que le reconozco su enorme talento, no “remató” del todo FEsten. Tal vez llevó demasiado lejos la estética fílmica preconizada por Dogma95, y en ciertos momentos se perdió un poco.
Aunque tal vez sea una exageración por mi parte, me atrevería a afirmar que Juan Pinzás –el único director español adscrito al movimiento Dogma– supera con creces a Vintenberg en películas como “Érase otra vez”, “Días de boda” o “El desenlace”, que cierra su trilogía dentro de esta corriente estético-fílmica.
No sé si conoces sus obras y que opinión te merece.
Gracias por comentar, shoelane.
PS. Mr. Arriflex? Never heard of him.
Febrero 20, 2008 a 7:25 pm
Luis Irles
Querida Goroka. Ya suponía yo que a ti, como persona inteligente que eres, no te interesaba para nada el cine comercial que se suele hacer en Hollywood… Los colgados “–como dices tú– saben perfectamente diferenciar entre una buena película (incluyendo muchas americanas) y un simple producto (o bodrio) industrial dirigido a espectadores con encefalograma plano irreversible…
Todas las películas que has citado son verdaderas “joyitas fílmicas”, pero claro a los distribuidores y exhibidores no les interesa programarlas porque la auténtica cultura no vende, no es negocio, y así nos va…
Siempre es una alegría verte por aquí, goroka… Gracias por tu comentario y por enlazarme a tu blog con esos 12.000 kilómetros de celuloide que tenías guardados debajo de tu colchón de agua
Febrero 20, 2008 a 8:08 pm
goroka
Ah, por cierto querido Luis, para cuándo un foro o un chat en directo aquí en el faro?
Febrero 20, 2008 a 11:53 pm
Luis Irles
Pues ahora que lo dices no sería mala idea, querida Goroka.
El único problema que veo, así a botepronto, es que nuestro guapo webmaster no tiene ni “úa” idea de cómo montar un estudio en este modesto blog… Porque supongo que harán falta cámaras, micrófonos, focos y muchos cablecitos, ¿no?
Si tú nos puedes orientar sobre el tema, y además te comprometes a hacer de presentadora, por nuestra parte encantados. Ah, otro detalle que hay que tener en cuenta es la diferencia horaria con este lado del charco. En Chile, actualmente, son cuatro horas menos que en España. Es decir, que si la “chat-cam-session” comienza, digamos que a las 10 de la noche hora chilena, en Barcelona serían las 2 de la madrugada y tú –si estás despierta a esa hora– tendrías que salir en camisón… bueno, o como quieras salir… tampoco habría ningún problema por nuestra parte en ese sentido.
Todos los fareros forofos del futuro foro esperamos ansisexyosos tu repuesta.
Un chatkiss en directo
Febrero 21, 2008 a 8:02 am
goroka
Jajajajajajajajajajajajajajajajajaja!! Impresionante, un kiss en paños menores.
Febrero 21, 2008 a 8:05 am
goroka
Hombre, para montar un chat no hacen falta tantas cosas, ni cámaras ni cables, eso sí, el tema horario importa, jajaja, porque no me veo yo quedándome día tras día hasta las 2, muy interesante tendría que ser la conversación,y fructífera claro, jajaja, ciao, un beso!!
Febrero 21, 2008 a 3:20 pm
Gregorio Sotelo
Sólo unas breves palabras para adherirme a lo que dice Luis Irles en su respuesta a shoelane. Conozco toda la obra cinematográfica de Juan Pinzás, y en su conjunto la considero muy superior a la de Thomas Vintenberg, lógicamente desde una perspectiva cultural hispana tan diferente a la de los paises nórdicos.
Era lo único que quería puntualizar, subrayando que es una apreciación subjetiva mía, ya no soy crítico de cine pero sí un apasionado del séptimo arte.
Les felicito por ete blog que es realmente interesante.
Un saludo