No recuerdo ahora si llegué a mencionar, en alguno de los posts publicados en este Faro, al grandísimo terapeuta norteamericano Eric Berne –creador de la terapia transaccional– una especialidad que tal vez está hoy día algo relegada, pero continúa siendo una fuente de inspiración de bastantes modelos de intervención en la asistencia psicológica moderna.
El libro más conocido de Berne, que estuve releyendo últimamente, se titula Los juegos en los que participamos, y en él nos habla de nuestras conductas neuróticas, refiriéndose a ellas como si fueran parte de un juego; un ritual que todos nosotros repetimos una y otra vez, con la complicidad de nuestro entorno, intentando obtener, en la secuencia, la falsa seguridad que creemos necesitar o que nos inducen, convencen y enseñan que necesitamos.
Sin embargo, la auténtica seguridada sólo puede desprenderse del completo conocimiento y manejo de los propios recursos y de la aceptación de las propias carencias o defectos; porque ser un adulto sano es –según Berne– abandonar todos nuestros disfraces: los de víctima, los de sabelotodo, los de tiernos y desvalidos, y por supuesto también los del autosuficiente que no necesita nada.
La congruencia está relacionada con la sinceridad de aceptarme como soy. La seguridad, con conocer y asumir como propias mis incertidumbres y mis dudas. La madurez, con ser capaz de pedir sin depender. Qué bueno y sano sería poder pedir con claridad lo que busco o necesito y permitirle al otro (a los otros) decir que sí o que no, según sea su deseo:
Lo peor de nosotros está contenido en nuestros repetidos y exigentes roles neuróticos, que nos impiden aprender que manipular es exigir y que la respuesta del otro a mis exigencias o las de cualquiera, no puede ser siempre la mejor. Aprender a pedir sin exigencias es uno de los grandes desafíos del ser humano, e implica aceptar que no somos autosuficientes. De hecho, nos asegura Berne en su excelente libro, “yo mismo, cuando me obligo a hacer algo que no quiero, cuando trato, cuando intento, cuando te presiono, cuando me obligo, cuando me impongo darte… es probable que consiga darte más, quizás mucho más, pero nunca te doy lo mejor. Porque lo mejor de mí, lo más bello de mí; lo más constructivo de mí… es lo que quiero darte, es lo que me surge sin esfuerzo.”
Gran lección la que nos brinda Eric Berne en Los juegos en los que participamos. Su lectura es amena y muy recomendable. Una clave para conocernos mejor a nosotros mismos y que viene a resumirse en unas pocas pero certeras palabras: “Lo mejor de mí que puedo darte, es lo que quiero darte”.

























13 comments
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Marzo 30, 2008 a 3:46 pm
amanita
Genial post, no conocía a este autor pero prometo leerlo, es cierto que muchas veces damos mucho y nuestro problema está en que también queremos que nos den como damos y eso es imposible, nunca dos personas son igual y nunca dos personas dan igual y por supuesto, la última frase para enmarcarla : ” “Lo mejor de mí que puedo darte, es lo que quiero darte”… Sin palabras.
Se feliz
Marzo 30, 2008 a 8:04 pm
goroka
Acabo de aterrizar de un finde movidito y estoy algo cansada,paso a saludarte y a decirte que la aceptación de lo que somos nos ayuda a tener más calidad de vida,a comprendernos mejor,a escucharnos y querernos y en consecuencia a hacerlo extensible a nuestro entorno,un besito corto que quiero irme a dormir,un faro espléndido,da gusto entrar aquí porque siempre me sorprendes,ciao!
Marzo 31, 2008 a 3:44 am
non sequitur
Nice blog. Too bad I don’t understand Spanish very well.
Marzo 31, 2008 a 9:27 pm
zenocrat
Sólo una pequeña e inocente pincelada de humor, si me lo permiten.
Al parecer –y por mucho que lo intentó– el eximio Dr. Berne (nacido Eric Lennard Bernstein) no pudo llevar a la práctica los profundos análisis teóricos que figuran en su “Games People Play: the Psychology of Human Relations”… Sí, han leído bien. Este es el título completo –en inglés, claro– de “Los juegos en los que participamos”. El traductor no se molestó en añadir la frase fundamental, clave en la excelente obra de Berne: “La psicología de las relaciones humanas”. Nada más y nada menos.
Esta breve introducción viene a cuento –y aquí es donde se podría encontrar la veta humorística de la que hablaba yo al principio– si recordamos que Eric Berne estuvo casado tres veces. Con su primera mujer, Elinor McRae, tuvo dos hijos. El matrimonio duró de 1942 a 1945, y el divorcio fue complicado y amargo. En 1949 volvió a contraer matrimonio con Dorothy DeMass: dos hijos “de más” y nuevo divorcio en 1964. Tras alcanzar en aquela época una enorme popularidad, Berne se casó por tercera vez en 1967. En esta ocasión con Torre Peterson. Este matrimonio también terminó en divorcio unos meses antes de la muerte del creador de la terapia transaccional, acaecida en 1970.
Y es que la psicología de las relaciones humanas –sobre todo en un matrimonio o en una pareja– tienen casi siempre algo de patológicas… Y para terminar el comentario, yo dejaría en el aire la siguiente pregunta: ¿Tendrían algo que ver los estrepitosos fracasos matrimoniales de Berne con la gestación de su famoso y excelente libro? … Ah, chi lo sá!
Saludos a los fareros juguetones.
(No puedo evitar recordar el film “Amici Miei”, que tiene en este blog una muy buena reseña… Lo menciono por el asunto de los juegos terapéuticos, no los de azar)
Abril 1, 2008 a 12:51 am
comopompasdejabon
Me iba a aventurar a dejar un comentario, aún sin haber leído el libro claro , pero tras el de zenocrat me he quedado k.o. , ya que estoy aquí dejare una cancioncilla, por amenizar a los juguetones fareros y unos cariños :*)
http://es.youtube.com/watch?v=oCjpqx3cXs0
Abril 1, 2008 a 5:21 pm
Luis Irles
Amanita. Si lees a Berne espero que sepas sacarle provecho a sus bienintencionados consejos. Sin embargo, tengo la impresión de que el famoso terapeuta canadiense no decubrió nada que no hubiese dicho antes Issa Kobayashi, junto a otros grandes maestros orientales, a través del haiku y del tanka: la poesía de lo mínimo en simbolismo perpetuamente tendido hacia lo máximo: amor y comunión con la naturaleza y con el semejante, paz interior, armonía entre los seres humanos, sensibilidad extrema… Tus bellos haikus surgen como mariposas imprevisibles, ya que tienes una gran imaginación poética; es decir, nos das lo mejor que puedes darnos, y yo te voy a corresponder (¡vaya atrevimiento por mi parte!) con este haiku de aficionado, porque es lo que quiero darte:
Entre mimosas
veo la luna llena.
Zumba un mosquito
Un fuerte abrazo.
* * * *
Goroka viajera. Una vez que empiezo con los haikus no hay quien me pare. Este es el que quiero daros a ti y a tu ‘vikingo’:
Mi vieja casa
donde acampan los vientos.
Canción de cuna.
* * * *
non sequitur. Thank you. You are very kind.
but enough (?) to write these few sincere words: Welcome to the Lighthouse of the End of the World! (this is Chili)…
Obviously, my English is not as good as yours,
My best wishes to you.
Luis
* * * *
Tú no ibas a ser menos, maestro Zen(ocrat). Este haiku te lo lanzo al ruedo para festejar tu faena:
El arte
es un mordisco
en el alma…
Se agradecen siempre y mucho tus excelentes comentarios.
* * * *
Bueno, querida Pompas, sólo me quedas tú. ¿Qué prefieres? ¿Otro haiku o un soneto? … Decidido: halé un último esfuelzo neulonal y seguilemos en Oliente.
La sed y el agua
se encuentran en los labios.
Perfecta unión.
Gracias por Drexler. Preciosa canción. Un beso.
Abril 1, 2008 a 10:41 pm
goroka
Zenocrat,eres un crack!jajaja,un besiño pa ti que te lo mereces.
Abril 2, 2008 a 11:42 am
comopompasdejabon
Se que para todos vosotros, el arte de la escritura es más allá de la realidad aparente de unas letras, se que entre líneas podéis ver colores y percibir aromas, paladear el sabor de cada frase y sentir presencias y ausencias, y lo sé porque dejáis, en las vuestras, un arco iris de percepciones de los sentidos a los que os leemos, en una cadena que se prolonga.
Todos me conocéis y sabéis del cartel que abre la puerta del Club, ” y que tu puedes contribuir con un verso”, y no es vanidad u orgullo quien dicta la frase de Whitman, si no la percepción, a la vez que credo y fe en la literatura como un cuadro de siglos en el que cada papel escrito es una pincelada sobre otra y no compone sino ahondamiento personal a la par que común consuelo, en eso que él, poeta, llamó el poderoso drama.
Hoy me pareció que el Faro iluminaba con destellos de brillante intensidad pero a la par era su luz cálida, fraternal e intima, por eso quiero, a todos vosotros, fareros y amigos reunidos en torno a él, devolveros esa luz que al reflejarse en mis ojos , entre mis manos se convirtió en un delicado haiku que un día pensó Otro :
Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.
Jorge Luis Borges.
Abril 2, 2008 a 8:16 pm
Patricia Gomez
mmm…, querida Pomas, a veces creemos que vemos la luz desde afuera, pero en realidad es la que emite nuestra serenidad, así la sentí a través de tus palabras.
Luis, como siempre un excelente aporte.
Cariños, Patricia
Abril 2, 2008 a 8:48 pm
Luis Irles
Gorokinha querida: Que dice Zenocrat que aquí la única e irrepetible ‘crack’ –con título añadido de princesa– eres tú… Vaya, vaya… y ‘er niño’ creo que está ahora por tierras catalanas
Un beso, Princess-Crack!
* * * * *
Pompas. Tu bellísimo y generoso comentario nos ha emocionado profundamente. Sólo a las personas inteligentes y sensibles como tú les es dado mirar frente a frente las cumbres luminosas (estas de nuestros Andes, por ejemplo), y extender sobre tanta belleza la conmovedora caricia de su palabra…
Los fareros nos sentimos muy agradecidos por tu amistad y tu presencia aquí, al igual que nos conmueve la palabra precisa y el cariño que han querido ofrecernos –con absoluta generosidad– otras queridas personas que no necesitamos nombrar: Ellas saben perfectamente quiénes son.
Hacia esas excepcionales personas también va destinada nuestra sincera amistad y nuestra infinita gratitud.
Un fuerte abrazo desde este faro que ya es también vuestro.
* * * *
Patricia. Tus palabras vienen a corroborar todo lo que he expresado anteriormente… Aprovecho este momento –el trabajo me desborda en estos días– para decirte lo mucho que me ha gustado tu último texto. Quería dejarte un comentario, pero una tarea imprevista me obligó a salir y me fue imposible hacerlo. Confío en que lo entiendas… En todo caso mis letras hubieran venido a expresar, tal vez variando algunos adjetivos, la enorme devoción que siento hacia tu escritura, a través de la cual expresas tan profundos y hermosos sentimientos.
Mis mejores deseos para ti.
Luis
Abril 4, 2008 a 5:52 pm
Patricia Gomez
Gracias Luis por tus palabras, no te preocupes por nada, el tiempo a veces, se nos va de las manos. Un abrazo cariñoso que acá estamos, para leernos cuando se pueda.
Patricia
Abril 10, 2008 a 8:58 am
Daniel Rovira
Hola. Como estudiante a punto de finalinalizar la carrera de Psicología en la UNED quería felicitarte por divulgar en tu interesante blog a uno de los terapeutas más interesantes e innovadores del siglo XX.
Berne no sólo detacó en el campo de las nuevas corrientes de la Psicología moderna -que como bien dices en tu artículo tienen todavía plena vigencia en determinados campos de intervención asistenciales-, sino que además fue un gran humanista conocedor muy a fondo de todas las corrientes filosóficas y de la sociología contemporánea, además de un divulgador excepcional de estas disciplinas.
Ojalá que quienes hayan leído este post se interesen por conocer sus libros y ensayos… puedo asegurarles que se sentirán fascinados por las ideas y métodos que Berne expone brillantemente en ellos para conocernos mejor a nosotros mismos.
Saludos afectuosos y mis mejores deseos para ti y este estupendo blog.
Daniel Rovira
Abril 11, 2008 a 7:08 pm
Luis Irles
Me alegra constatar que nuestro breve post sobre Berne te ha parecido interesante, estimado Daniel.
Estamos convencidos de que más de un lector/a de este blog se habrá interesado por alguno de los libros de este gran terapeuta, sobre todo por el que aquí citábamos.
Gracias por enviarnos tu bien fundado comentario.
Te deseamos el mayor de los éxitos en esa fascinante profesión que pronto comenzarás a ejercer.
Un fuerte abrazo.
Luis