“Muchos desconocen o subestiman la labor que realizó Juan Fernández en el océano, ya que lamentablemente sus descubrimientos no fueron del todo reconocidos en su época, ¿por qué?, aún es un misterio, sin embargo, claro está que fue el descubridor de este archipiélago hace más de 400 años.
A continuación relataremos su historia.”
Nació por el año 1528 o 1530 en Cartagena (España), aunque también se dice que era portugués, pero claro que ésta se encontraba al servicio de la Corona española.
Con el objeto de encontrar una nueva ruta de navegación entre El Callao, en Perú, y Penco en Chile se hizo un viaje exploratorio, en el cual demoró 30 días, cuando regularmente en esa época demoraban alrededor de seis meses. Esto trajo consigo graves consecuencias, ya que fue acusado de “brujería”, la historia cuenta lo siguiente: “Juicio del Santo Oficio de Lima contra el Piloto Mayor Juan Fernández , acusado de navegar por arte diabólica…”. Así estaba siendo juzgado este navegante, quien llevaba más de 40 años haciendo la ruta del Callao a Chile. Aprendió del marino de La Coruña, Hernando Lamero Gallegos de Andrade, que el régimen de los vientos de mar adentro eran totalmente distintos que el de los cercanos al litoral. Juan Fernández, dedujo entonces que, si se alejaba de las costas unas cuatrocientas millas, podría vencer el obstinado viento sur, que inutilizaba las velas de los navíos que navegaban del Callao a Penco; y por otra parte haciendo esta ruta por alta mar, terminaría con el agotador sistema de utilizar solamente el día para navegar, y de amarrar por las noches el barco a las rocas de la costa, para evitar encallar en los obstáculos de la costa. Fue así como llevó a cabo su plan viajando por alta mar, aprovechando el viento sur en sus velas y sin hacer escalas, tardando tan sólo 30 días.
Nadie creyó tal hazaña, pero Juan Fernández contaba con la bitácora de viaje del rumbo emprendido, y logró convencer al celoso tribunal acerca de la realidad física de su ruta.
Fue en ese enjuiciado viaje donde avistó el 6 de Noviembre de 1574 dos islas, bautizándolas con el nombre de San Félix y San Ambrosio (aunque no se reconoce de manera cierta su descubrimiento), para continuar la ruta hacia el sur sin variar latitud, donde finalmente descubrió días después (el 22 de Noviembre de 1574) dos islas más, las cuales bautizó con el nombre de Santa Cecilia (posteriormente Más a Tierra y actual Isla Robinson Crusoe) y Santa Clara.
En el año 1576 realiza una nueva exploración por el Pacífico Sur, en la cual también “se dice”, ya que no existen pruebas concretas de ello, que descubrió las islas de Nueva Zelanda y Australia.
En sus diversos viajes por el océano, se encontró con diversos enfrentamientos en el cual mostró valentía y solidaridad. Prueba de ello fue el encuentro con el pirata Francis Drake, quién en 1578 saqueó e incendió la nave de Hernando Lamero en la Bahía de Valparaíso. Juan Fernández al ver la amenaza de este pirata en las costas Chilenas, emprende un viaje junto al dueño de la embarcación afectada hacia el Callao avisando a las poblaciones costeras la presencia del temido corsario inglés.
Recién en el año 1589, recibió el reconocimiento de sus hazañas, con el nombramiento de “Piloto Mayor del los Mares del Sur”. Año que además contrae matrimonio con Francisca de Soria. Más adelante en el año 1592 gracias a los servicios prestados a la corona Española recibe un terreno en Rauten, zona de Quillota. Fue allí donde pasó los últimos días de su vida hasta fallecer en el año 1599.
La credibilidad de sus hallazgos, confirmadas por quienes escribieron sobre los descubrimientos del mar del sur, viene de un memorial que un abogado, el ilustrado Luis de Arias dirigió a Felipe III a principios del siglo XVIII. En este documento, aseguraba que el Piloto Juan Fernández había encontrado a ochocientas leguas de la costa de Chile, a la altura del grado 40, latitud de Valdivia, “Unas tierras hermosísimas y provistas de gentes blancas y bien vestidas, civilizadas y hospitalarias, que ofrecieron a los extranjeros la producción del país del gran Continente austral que infructuosamente se buscaba”.
Luis de Arias puso esta narración en manos del propio descubridor, o sea de Juan Fernández, quien la habría relatado a “personas de mucho crédito y autoridad”. Fue así como en el año 1770 el geógrafo Delrymple, incorporó esta relación en su Libro “Colección de viajes”, exponiendo que Juan Fernández mostró a muchos en Chile el país que había descubierto, actual Nueva Zelanda y Australia. Delrymple, se dejó llevar por su credulidad hasta marcar en la carta geográfica del Pacífico el descubrimiento, señalándolo frente a Valparaíso en el grado 90º del meridiano de Londres.
Esta suposición demuestra que, aún en el siglo XVIII, cuando el Capitán James Cook descubría todos los días un nuevo grupo de islas, o las costas de un país, la geografía del mar del sur aún era desconocida.

























6 comments
Comments feed for this article
Noviembre 8, 2008 a 1:41 am
gorocca
Qué interesante Luís, la vida de estos pequeños pero grandes descubridores, con sus piratas y tesoros, sus nativos y sus descubrimientos de tierras paradisíacas.Recuerdo haber leído un libro que llevaba por título Los Mares del Sur creo que de Mendoza pero que no tenía mucho que ver con lo que aquí contaís.
Fuerte abrazo!
Noviembre 8, 2008 a 2:43 pm
Ignacio Mendoza
Ante todo, reciba mi más sincera felicitación por los excelentes artículos que he tenido ocasión de leer en este blog. Dicho ésto, quisiera expresarle la confusión que tengo respecto a la isla en que fue abandonado (o llegó después de naufragar su barco) el marinero Alexander Selkirk, que como todos sabemos sirvió de inspiración a Daniel Defoe para su archiconocida novela. Resulta que Wikipedia la sitúa, y cito textualmente: “en una isla deshabitada cerca de la desembocadura del río Orinoco.”, el cual –que yo sepa– está en Venezuela.
Sin embargo, en la en la edición digital del periódico La Rioja.com, del pasado lunes 2 de nov., se daba la noticia de que “un equipo de arqueólogos había encontrado las huellas del campamento de un marinero que llegó como náufrago a una isla desierta del Pacífico que se supone inspiró al novelista Daniel Defoe su famoso personaje de Robinson Crusoe [...] que fue rescatado de una isla al oeste de Chile en 1709. La isla se llamó Aguas Buenas, pero fue rebautizada con el nombre de Robinson Crusoe.”
Entonces, me pregunto yo, ¿cuál de las dos versiones es la auténtica? Le agradecería, si puede ser, una respuesta por su parte.
Gracias anticipadas y un cordial saludo desde La Rioja (España).
Noviembre 8, 2008 a 4:30 pm
Luis Irles
Estimado Ignacio:
Gracias por su felicitación y por sus comentarios sobre Alexander Selkirk y la Isla de Robinson Crusoe.
En primer lugar le recomiendo que avise a Wikipedia de su increíble error al situar al personaje y a la isla en la desembocadura del Orinoco.
Supongo que la persona que escribió esa información se habrá confundido con la Isla del Diablo y –al marinero– con Papillón (pienso esto por ser benevolente).
Haga caso al periódico digital de su tierra, aunque también cometen un pequeño desliz el decir que era un náufrago. Selrkirk fue abadonado. Le ruego entre a la dirección que le doy donde encontrará toda la información, completa y real, de este personaje :
http://www.comunajuanfernandez.cl/espanol.htm
Busca al entrar la columna HISTORIA
Cordiales saludos
luis irles
Noviembre 8, 2008 a 6:30 pm
Ignacio Mendoza
Gracias por su respuesta, estimado Luis: Al leer el enlace que ha tenido la amabilidad de facilitarme me ha quedado absolutamente claro cuál es la auténtica Isla en la que fue abandonado el pobre Alexander Selkirk, que por cierto –y según se aprecia en la foto que usted publica en este blog y otras que he podido ver– es una verdadera maravilla de la naturaleza. Parece mentira que Wikipedia no revise con mayor rigor las entradas de sus colaboradores… En cuanto al diario “La Rioja”, que es bastante profesional, lo unico que hizo fue recoger en sus páginas una noticia proveniente de una Agencia de Prensa, como hacen la mayoría de los periódicos.
Por último, me gustaría dejar claro que yo –aunque me apellido Mendoza– no soy el autor de la novela que menciona la señorita Gorocca en su comentario… ¡Qué más quisiera yo!
Gracias de nuevo por su enorme amabilidad y pronta respuesta.
Un afectuoso saludo, y de nuevo mi enhorabuena por su magnífica bitácora.
Noviembre 9, 2008 a 7:47 pm
Capitana666
Las historias del mar siempre me han fascinado, tanto las reales como los cuentos.
El sábado me fui de excursión con oceanografía a una isla, me encantan los barcos, sólo nos faltó en mapa del tesoro.
Por desgracia hay mucha como artistas o como el ejemplo que has puesto, que no son conocidos o lo son más bien poco, una lástima.
Algo conocía yo de Juan Fernández de cuando estudiaba en el instituto, pero no me contaron lo de la acusación de brujería, cuánto horror con ese tema.
Noviembre 11, 2008 a 5:20 pm
Ernesto
Bueno amigo Luis, aquí sigo dejándome bañar por la luz de tu faro que no cesa de iluminar todas las sombras naúticas y de otro tipo que tengo.
Sobre Juan Fernández y estas islas si que he leído cosas, desde novelas hace mcho tiempo hasta textos de historia, donde aprendí sobre este curioso e intereante personaje y sus viajes. No obstante, siempre aprendo cosas nuevas en este puerto tuyo. Gracias.
Abrazos