Tal vez alguno de ustedes tuvo la ocasión de leer la crónica Sentada en la Torre Eiffel con los pies colgando, que envió nuestro corresponsal en la capital francesa y que fue publicada el pasado 17 de octubre bajo la firma de Judith Valence, seudónimo que suele utilizar nuestro colaborador cuando escribe –o escribía– en blogs y revistas electrónicas de escaso relieve. Saturnino Vanaclocha es su auténtico nombre, aunque pertenece a una de las más rancias y tradicionales familias catalanas. Anoche recibí este correo suyo donde me explica las razones que le obligan a presentar su irrevocable dimisión. Me he quedado de piedra.

Auguste Renoir. Le Moulin de la Galette, 1876
Jefe: No puedo seguir trabajando para El Faro, lo siento mucho. Me da cierto reparo contárselo, pero sé que usted es una persona benevolente y lo entenderá: Hace veinte días me comí un Renoir. No uno de los importantes. Y tampoco el cuadro entero. Pero me las arreglé para desgarrar un trozo del tamaño de un plato de postre y masticarlo hasta que empecé a sentir como los amargos y corrosivos pigmentos aceitosos parecían abrasar el fondo de mi garganta. No obstante, me lo habría tragado completo de no haber sido porque un desconcertado guardián del Musée d’Orsay –al percatarse de mi acción—vino corriendo hacia mí, me tiró al suelo, me abrió la boca con todas sus fuerzas e introdujo varios de sus dedos en ella en un desesperado intento por sacarlo de allí. Al extraer tan bruscamente el pedazo de tela de mi faringe, me dañó seriamente el paladar. Fue un final desafortunado para mi ansiada y casi cumplida fantasía. Y duró poco, jefe.
Ahora estoy cumpliendo la condena de 18 meses que me impuso el juez, pero no me importa pasarme una temporada en la cárcel. ¿Sabe?, los franceses tratan a sus reclusos mejor que en cualquier otro país del mundo. Yo solamente tuve –y de eso hace ya bastante tiempo– una corta experiencia carcelaria en mi vida, un asunto poco importante y demasiado vergonzoso para hablar de él. La comida aquí es buena. Mejor que buena, diría yo: verduras frescas, nada de latas ni congelados. Y aunque la carne está a veces un poco dura, viene siempre acompañada de un pan crujiente y exquisito. Y vino. ¡Los franceses sirven un vino bastante aceptable en los comedores de sus prisiones! ¿Puede imaginarse usted esta clase de hospitalidad en los centros penitenciarios de nuestro país?
Seguiremos en contacto, don Luis. Tenemos derecho, cada semana, a una hora de internet en la biblioteca de “La Santé”. Un fuerte abrazo.
Saturnino
























42 comentarios
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noviembre 27, 2008 a 4:57 pm
Jean Flash
Tribulaciones… y tentaciones, añadiría yo. Vivo en París y recuerdo que el vandálico acto de su corresponsal tuvo un amplio eco en la prensa francesa que, por cierto, ofreció una versión diferente a la que relata el Sr. Vanaclocha, conocido por “Judith la Golfa” en toda la Rive Gauche.
Si no recuerdo mal, en sus declaraciones ante el juez instructor del caso, Saturnino juró que su amiga Madame Le Caugneau lo había citado aquella mañana de agobios porque sabía con certeza que no defraudaría sus anhelos y fantasías, que un coleccionista de arte –de nombre Gustave Orange– estaba dispuesto a pagar cinco millones de francos suizos por “Le Moulin de la Galette” y que él se prestó a sacarlo del Museo, pese al riesgo que la acción conllevaba. Añadió también que estaba perdidamente enamorado de la citada Madame y que se comportaba ante ella más como un siervo que como un amante, un siervo que –llegado el momento– perdió los nervios y se lio a dentelladas con el Renoir al darse cuenta de la imposibilidad de llevar a cabo el maquiavélico plan… En fin, un intento desesperado y cobarde de implicar a tan respetable dama que de poco le sirvió a este sujeto que, ojalá, no manche la excelente reputación que tiene su blog en toda la red.
Ánimo, todo se olvidará.
noviembre 27, 2008 a 6:30 pm
gorocca
Y qué me dices de la mantequilla que le ponen a les cruditès? Seràn sibaritas! Bueno pues nada Saturnino, a disfrutar y lo que dure!
Saludos Luís!
noviembre 27, 2008 a 6:30 pm
Cris
Que su antiguo corresponsal –influido seguramente por su amante y amiga, Madame le Caugneau– sintiese una especial predilección por Renoir, debió considerarla su señoría una circunstancia atenuante a la hora de dictar tan leve condena.
Se merece otra oportunidad, (me refiero a la de seguir colaborando en este estupendo blog, no a que le permitan de nuevo la entrada al d’Orsay)
Besos puntillistas
Cris
noviembre 27, 2008 a 7:56 pm
Vizconde Jean D'Ovigny
¡¡¡Inaceptable, horroroso, vergonzoso!!!
Que se pudra en la cárcel y – ¡exijo !- que no aparezca más por este
ejemplar blog o me veré obligado a dejar de visitarlo.
noviembre 27, 2008 a 9:01 pm
Milla
Qué historia tan trágica, Luis, le pone a uno los pelos de punta. Es la primera vez que leo algo del corresponsal Saturnino y es lamentable, muy lamentable… pobre hombre. El drama humano implícito es sencillamente desgarrador… Me preguntaba si quizá Julito podría visitarlo y llevarle algo, no sé… ¿una sopita de plumas de gaviota tal vez?
noviembre 28, 2008 a 12:05 pm
Luis Irles
Jean Flash: No se crea todo lo que dicen los periódicos. La mayoría de ellos –y me refiero a los franceses– tienden últimamente al sensacionalismo más exacerbado. Excepto “Le Monde”, claro… Oiga, dígame, ¿cómo sabe usted que esta dama goza de tan respetable reputación en los ambientes parisinos para asegurarlo con tal rotundidad? Creo, sinceramente, que en su comentario hay gato encerrado.
A toute aller.
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Gorokiña querida! Qué alegría saber que has vuelto a escribir nuevamente después de tu larga temporadita de retiro…. Ejém, este… espero que no te lo tomes a mal, pero tu referencia a la mantequilla que le ponen a les cruditès en las cárceles francesas me ha mosqueado un poco.
Petons des.de les masmorres del far.
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Estimada Cris, gracias por tu generosidad. Creo que voy a seguir tu consejo: le daré una nueva oportunidad
a Judith la gol… a Saturnino para que siga colaborando con nosotros, una vez que haya cumplido su condena y superado su enajenación mental transitoria. En el fondo es un buen chico.Un fuerte abrazo.
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A diferencia de Cris, parece ser usted una persona poco comprensiva y tolerante, señor Vizconde. Así que con todos mis respetos le diré una cosa: en este blog aceptamos críticas y sugerencias, pero no órdenes de nadie.
Creo que más que visitar nuestro faro debería vuecencia seguir leyendo el “Hola”.
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Milla querida. Gracias, gracias por la sensibilidad que muestras ante la triste situación que está viviendo nuestro pobre colaborador. Lo de “desgarrador” me parece, si me permites, un adjetivo un tanto inapropiado en este caso, ya que es precisamente cómo empezaron a llamarlo sus compañeros de celda en La Santé cuando se enteraron del motivo por el que estaba allí. Claro que lo hacen en francés: Saturnin le desgarrateur, y queda más fino, ¿no crees?
Respecto a la posibilidad de que Julito le haga una visita no lo veo en absoluto factible, qué quieres que te diga… Se odian a muerte desde la noche en que sorprendió a Madame Le Caugneau y a Saturnin –cerca de los Jardines de Luxemburgo– en una postura un tanto sofocante y comprometida… Tú ya me entiendes.
Besos.
noviembre 28, 2008 a 12:25 pm
Milla
Tienes toda la razón, Luis. Qué desconsideración por mi parte mencionar la soga… fue un lapsus completamente involuntario.
noviembre 28, 2008 a 7:20 pm
Capitana666
Vaya por Dios… todos tenermos nuestros momentos de debilidad y no es que unos sean peores que otros, sino que si son cosa pública, la gente se escandaliza demasiado, si ahora con las tecnologías modernas se puede reconstruir todo.
Bueno, no pasa nada, estoy segura que a la que salga y tenga un ordenador a mano, volverá a escribir.
noviembre 28, 2008 a 8:11 pm
XYZ
No se fíe del Saturní, don Luís. No se fíe.
Si le vuelve a dar otra oportunidad, este mamón es capaz de comerse hasta el último ladrillo de su faro.
Lo conozco muy bien.
XYZ
diciembre 1, 2008 a 4:46 pm
Luis Irles
Queridas Milla y Capitana: Una amplia sonrisa y un fuerte abrazo para ambas. Gracias siempre por vuestra presencia aquí.
* * *
XYZ: Si como dice conoce bien a Saturní, sabrá usted muy bien que los ladrillos no forman parte de su menú favorito: le producen acidez estomacal. Además, este faro tiene contratada una póliza de seguros con una entidad suiza solvente.
diciembre 2, 2008 a 2:11 pm
mario alvarado
Es primera vez que opino sobre este escabroso tema. Primero, hice mis averiguaciones en el Palacio de Liria con la Duquesa de Alba y ella está segura que el apellido Vanaclocha no aparece en ninguna edición del Gotha, buscó en su biblioteca personal y después de encumbrarse por las ramas de muchos árboles genealógicos cual mona de seda y brocatos ducales bordados por las Carmelitas Descalzas Misioneras, encontró una familia de ese apellido que se remonta a una familia de origen bizantino que se dedicaba al comercio de camellos robados hasta la caída de Constantinopla, curiosamente emigrando a Chimbarongo, donde se dedicaron a la crianza de queltehues y con el tiempo, logró pertenecer a la alta aristocracia de aquel pueblo. Lo de rancia familia catalana, es un rumor que echó a correr él mismo, contándoselo al Marqués de Cuevas, bueno Cuevitas no más, porque el Rey nuestro señor, don Juan Carlos abolió el título. Cuevitas es la Voz de Chile para toda América, así es que esa fue la manera por la que este joven pasa por aristócrata catalán hasta en la cumbianchera y merengona Miami. Cuídese don Luis de las referencias de este terrorista, que favor le hace dimitiendo. Además harto tonto comiéndose un Renoir, podría haber elegido algo más alimenticio como alguna pintura frutesca de Archimboldo o un still life de Annibale Carracci(1583) que está en el Louvre, y que representa una carnicería bastante surtida con el ingenioso título de “Carnicería”. Y bien sabemos que le habrá pasado en la cárcel y se avergüenza de confesar le mal anglais, por decirlo con delicadeza, pero en Chimbarongo ya tenía esas inclinaciones. Despídalo don Luis, que escandaliza y avergüenza.
MARIO ALVARADO
diciembre 3, 2008 a 1:39 pm
Saturnino Vanaclocha
Sr. Alvarado: Dispongo sólo de media hora para utilizar el internet de la prisión. Y son muy estrictos en ese sentido aquí en La Santé, así que voy a emplear exactamente diez de esos treinta minutos para responder a sus execrables calumnias y maliciosas habladurías. ¿Sabe una cosa? Estoy acostumbrado a los vituperios y a los agravios de personas chismosas como usted, XYZ o el Vizconde d’Ovigny, que ponen en duda mis orígenes aristocráticos y mis gustos pictóricos. Asegura que mi honorable apellido no figura en ninguna edición del Gotha, y es cierto, porque los Vanaclocha catalanes fuimos víctimas de una confabulación urdida contra nosotros en 1832 por ciertos nobles castellanos –que no mencionaré porque soy un caballero– a raíz de la publicación en la imprenta de García, por su regente D. Manuel Lacy de la Vega, de la 5a. edición del primer tomo de la “Historia de zorrastrones y descubrimiento interesante de las finas y diabólicas astucias de los innobles caballeros de las Letras”, escrito por mi bisabuelo, poco antes de morir en París.
El libro desató las iras de dos duques y un barón, que se sintieron aludidos por mi antepasado. Los tres desalmados reaccionaron con inusitada violencia consiguiendo, tras indecorosas maquinaciones, que nuestro patronímico fuese borrado del Gotha. Pero debo decirle, Sr. Alvarado, que no me afecta en absoluto su manifiesta hostilidad hacia mi persona…. Hay cosas peores en mi atribulada vida, puede creerlo. Pero también mejores. Hoy, por ejemplo, han venido a visitarme a la cárcel unos amigos a los que no veía desde hace cuatro meses y que son de las pocas personas cuya presencia entre cuatro paredes puedo soportar. Y eso que él es poeta. (¿Por qué diablos tiene que ser siempre él el poeta? ¿Por qué no podría ser ella poeta y él taxista, por ejemplo?). Pero me lo paso bien con ellos, me hacen reír. Hemos recordado viejos y buenos tiempos. Como cuando prendí fuego a mi departamento. O cuando me encontró durmiendo bajo el Pont Neuf una noche de invierno y me llevó a su hogar dulce hogar a comer hamburguesas congeladas (literalmente congeladas). Leímos luego a Borges (y no sé qué es lo que me sentó mal, si las hamburguesas o Borges…)
En fin, buenos momentos que nos brinda la vida. De la reunión de hoy, en la sala de visitas de la prisión y entre botella y botella de agua mineral con gas ha salido lo siguiente: No hay cosa que me ponga más furioso que una comedia que no me haga reír. Es tan fácil escribir que no entiendo cómo no lo hace todo el mundo. Bueno, creo que se termina mi tiempo y antes de que me desconecten me gustaría decirle que mi debilidad por Renoir tiene una clara explicaci
diciembre 3, 2008 a 6:53 pm
mario alvarado
Mire: hay personas y hay gente…a la gente no la andan calumniando maliciosamente porque es gente, así que se deduce que usted es una persona de las clases económicamente desafortunadas y que se ve obligado al horror de vivir de su trabajo, más si usted mismo dice que está acostumbrado a los agravios, especialmente de otras personas de la nobleza. Nadie pone en duda sus orígenes aristocráticos. Existe la absoluta seguridad de que no existen, en cuanto a su gusto pictórico, tiene mucho gusto, en eso estamos todos de acuerdo y nadie lo discute, el problema es que es mal gusto…chismosa será su tatarabuela que robaba camellos…y a eso agregamos que afortunadamente su bisabuelo editó sólo el primer tomo de “Historia de zorrastrones y descubrimiento interesante de las finas y diabólicas astucias de los innobles caballeros de las Letras” y se murió, eso permitió que no siguiera publicando la obrita es, para beneficio de la humanidad y su delicada salud mental. Y eso que no voy a mencionar que diz que fue envenenado para que no escribiera más. No lo voy a mencionar. ¿Qué noble castellano iba a estar interesado en confabular contra su familia con aquellos antecedentes? ¿Qué duque, conde, marqués vizconde o siquiera un simple barón podría interesarse en los delirios de un anciano desvencijado y patuleco? Consultado he con mis parientes de Alba, Alburquerque, Fernán Núñez, Infantado, Medinaceli, Medina Sidonia, Osuna, Peñaranda, y Villahermosa y convienen todos en que a usted no lo conoce nadie de los antedichos y menos fue presentado en la Corte. ¿Por qué no se calla? No sea soberbio, mire, nadie podría dar importancia a nada de lo que usted menciona. “Hay cosas peores en mi atribulada vida, puede creerlo.” Eso dice usted y le creemos. Su vida es un escándalo que ni la cárcel detiene. Esas reuniones con poetas entre cuatro paredes, a pesar de que usted preferiría taxistas como usted aclara (y sin duda de colectivos), esas risas que conturban… ¿para qué decir más cuando usted tiene el descaro de no mentir respecto a sus inclinaciones por todos conocidas? Con razón está tan a gusto en la cárcel…Y su debilidad por Renoir tiene una clara explicación. Basta ver las fotos del pintor joven para deducir su debilidad, y por último, por favor, si se va a robar una pintura, comiéndosela no es una buena idea. Además ¿para qué querría un Renoir usted? Cómprese una de esas pavorosas marinas que representan el velero en la tormenta y que venden a la salida del Banco Chile. Eso, para usted, es suficiente. No trate de ser mejor que sus mejores, oiga. Mario Alvarado
diciembre 3, 2008 a 10:48 pm
Curro Osborne
¡¡muy bueno, muy bueno!!
LES FELICITO.
Curro
diciembre 4, 2008 a 7:30 am
la voyageuse
n’animez pas ceux-ci querelleurs, ils sont fous!
diciembre 4, 2008 a 11:00 am
mario alvarado
comme même! comme on dit tout les gens du blog, tu est vraiment la reine des singes, garce sans plumes!
diciembre 4, 2008 a 11:24 am
Curro Osborne
Monsieur Alvarado, respectez à Voyageuse! Elle est la nièce intelligente de Madame Le Caugneau.
diciembre 4, 2008 a 1:19 pm
Saturnino Vanaclocha
Sr. Alvarado:
Acabo de sobornar al encargado de la biblioteca (50 euros me ha exigido el muy truhán) para que me permitiese utilizar su Macistosh durante quince minutos. Espero, pues, que lea con suma atención lo que voy a exponerle porque será la última vez que me dirijo a usted en estos términos. Si su respuesta no es lo suficientemente satisfactoria para mí y no se retracta de sus malévolas e infundadas calumnias, me veré obligado a batirme en duelo con usted en el lugar y fecha –posterior a mi excarcelación, claro– que considere oportunos.
Escúcheme: existe todavía un castillo en Ampuries –no muy lejos de los Pirineos– sumido en la niebla del tiempo que está coronado de torres con altos pináculos oscuros y una fachada labrada de piedra con tonos color marfil; se adorna con balconadas de viejo estilo danés y ventanales con filigranas que muestran un matiz rococó entre los jardines que lo rodean con esencia de palacio genovés. En el jardín hay estatuas entre los altos árboles y frondosos setos que parecen pervivir la imagen de los caballeros y de los reyes, y de un príncipe que un día habitó entre estos muros y soñó con formar parte de la historia de este mundo, no sólo como príncipe sino también, y esa fue su meta, como un hombre de bien, educado y culto. Él era, además, muy atractivo. Tanto que el color de sus ojos verdes y su rostro de dios griego pervive aún en la memoria de los textos catalanes que lo recuerdan. Se llamaba Pau-Oriol de Ballester i Vanacloch de l’Algar, pero su nombre de poeta, como se le conocía en los ambientes literarios del Condado de Barcelona era Raimon Esclafat. Se casó con la duquesa Carla van Garland-Lamborghini, que había sido nombrada consejera sentimental de Eugénie Bernardine Désirée Clary, reina de Suecia y Noruega. En 1839, a la muerte de su esposa, a la que él no parecía haber amado demasiado, Pau-Oriol se retira a este castillo palacio conocido en Ampuries como el Castell de Trólec. Fue en este castillo donde mi tío tatarabuelo pasa sus últimos años de vida rodeado de un nutrido grupo de intelectuales, que como él, aman sobre todo el arte, el champagne y la literatura.
En el Castell de Trólec, lugar que visité durante mi primer viaje a tierras de Catalonia, pude imaginarme –nada más lo vide– la historia de príncipes y princesas, de cuentos de hadas que tanto había deseado escribir desde que tuve la intención de visitar la tierra de mis antepasados. Yo ya sabía, mientras caminaba entre aquellos jardines, que allí había habitado alguien a quien yo estaba unido por lazos sanguíneos y que, como a mí, también le gustó escribir relatos y sonetos. Un cosquilleo interior me hizo recordar el poema que había encontrado de él antes de viajar a Catalonia, y quise imaginar por eso, mientras deambulaban entre aquellos muros de tonos grisáceos, que este príncipe había tenido en su vida, como yo la deseaba tener en la mía, una inevitable historia de amor, tal y como la que tienen todas las historias donde aparecen los príncipes de cuento como él.
Con estos pensamientos pululando por mi cabeza, me detuve varias veces ante la estatua de mi antepasado y, sin dejar de imaginarme el sueño que él imaginaba en la poesía, recité en voz baja algunos de sus versos.
No sents, cor meu, quina pluja més fina?
Dorm, que la pluja ja vetlla el teu son…
Hi ha dues perles a la teranyina,
quina conversa la pluja i la font!
No sents, cor meu, quina pluja més fina?
Confío en que la imagen de tarambana que tiene de mí cambie radicalmente cuando haya terminado de leer esta carta. De no ser así, le buscaré cuando abandone esta confortable pero aburrida prisión para darle su merecido.
S. Vanaclocha III
diciembre 4, 2008 a 3:38 pm
la voyageuse
…¿no sents, cor meu, quina pau més divina,
amb la música dels núvols desfets?…
Touché, monsieur Vanaclocha
diciembre 4, 2008 a 6:49 pm
Saturnino Vanaclocha
Dir-li únicament que sóc un esgrimista precís m’ha costat altres cinquanta euros, viatgera. Però vostè s’ho mereix.
Li agrada la poesia catalana que parla de pluges, senyoreta? Suposo que per a una francesa com vostè el nostre idioma li resultarà relativament fàcil de llegir.
Si ho desitja, puc recomanar-li uns quants noms que valen la pena.
Vanaclocha-sur-Mer
diciembre 4, 2008 a 11:37 pm
mario alvarado
Cher Monsieur de Vanaclocha:
Después de leer su deslumbrante prosa, debo decir públicamente que me retracto de todo lo que dije y pudiera decir en desmedro suyo. Mentí, mentí y volví a mentir. Verdaderamente con su escrito, demuestra usted que es una persona exquisitamente decadente, hipersensible, refinada y pituca. Estas características se dan sólo entre nosotros, la gente. Generaciones son necesarias y varias fortunas para dilapidar para llegar al grado de nobleza al que usted ha llegado. ¿Por qué no tiene un título y sólo un número como los cartones de bingo? Seguramente porque es usted un bastardo. No tome usted a mal el epíteto, ya se me está encrespando, numerosos duques, entre ellos el de Penthiévre, eran hijos de bastardos del Rey Louis XIV, el Sol de Versalles, el Duque de Momouth, también era hijo ilegítimo de Carlos II de Inglaterra, y así podemos llegar hasta nuestra tierra, abundante en ejemplos, el más notable, Bernardo Riquelme Riquelme, y no olvidemos que doña Juana Ross construyó un asilo para Señoritas Vergonzantes ( madres solteras) y más linajudo, el Asilo para Huérfanos, Expósitos y Bastardos Nobles de Madrid. Debería usted encaramarse en su árbol genealógico y a punta de empujones, sobornos y amenazas va a dar usted con algún título, aunque sea título de Castilla, de esos que daba el Rey a los criollos sudamericanos, empezando por el zapatero Conde de la Conquista, que con las vueltas de la vida, terminó súbdito de otro Zapatero. Me tenté con su prosa y le mandé –a través de don Luis– una cosita poca como señal de desagravio, para que no sea tan mal genio, que mal hace para la digestión del vientre y va a tener malos sueños. Su cumplido servidor Mario Alvarado
ps Oye Currito, who the hell is Madame Le Caugneau?
diciembre 5, 2008 a 3:54 pm
Curro Osborne
If you really want to know who is Madame Le Caugneau I will tell you, Mr. Alvarado… She is the kind of woman whom men like: selfish, intensely femenine and altogether personal. What do I mean by altogether personal? She never allowed me to forget for an instant that she was a woman and I was a man. When I met MadLeCau at her elegant brothel in Paris, she told me next morning: “Listen to me Curro, I am not the kind of putain to remain poor for long: I want everything from anybody.”
That woman is a tigress, man!
diciembre 5, 2008 a 10:49 pm
la voyageuse
quel compliment plus tordu! mais n’oubliez pas que jusqu’à la pute plus une pute a un coeur au-dessous de ses raies, monsieur osborne…
quant a la seva oferta, senyor vanaclocha, li quedaria eternament obligada.
diciembre 6, 2008 a 12:43 pm
Curro Osborne
Voyageur, je crois que vous n’avez pas compris le sens de ma phrase. Madame le Caugneau est une putain très digne qui aime la poésie. À Paris elle est considérée comme une des premières féministes françaises.
Est très connue sa réponse à Charles Aznavour, quand le petit chanteur a refusé d’interpréter pour elle “Capri c’ést fini”: ‘On ne naît pas femme; on le devient, nain!’, elle l’a dit… à ce précis moment le chansonier arménien a crié: Merde, y m’bat les couilles ce putain..!*
Votre très dévoué et capricieusement tordu,
Curro Osborne
*(Shit, this whore is busting my balls..!)
diciembre 6, 2008 a 12:50 pm
Curro Osborne
… Voyageuse … Je m’excuse.
diciembre 6, 2008 a 1:19 pm
mario alvarado
Alors, Currito, Madame Le Caugneau est bien sûre une vraie madame!
Ella entonces es una demi-mondaine cultivada e instruída como sólo las madames francesas pueden ser…seguramente entronizada en el salón de su hôtel particulier, bajo la luz ambarina de las arañas de cristal de roca, rodeada de vitrinas con colecciones de tabaqueras Fabergé esmaltadas y algún huevo escapado de la catástrofe de 1917…con su pelo blanco como una nube que envuelve su frente y un maquillaje que logró detener el tiempo en sus cincuenta años, con su collar de perlas de dos vueltas colgando junto a la cadena de oro que sujeta el impertinente, y en la mano derecha la célebre esmeralda que años después le robaría un hermoso argentino estudiante de abogacía, de cintura breve y mechones negros azulados rebeldes que cubrían la vista de sus ojos grisáseos, por quien ella perdió la cabeza y la fortuna, siguiéndolo hasta Buenos Aires en un vano intento de comprar amor…really she is a great lady, you will never find such a character in the cumbiancheras y merengonas citiies as Miami, she is an artist, sensitive and inspiring…what can I say…nothing, except bow in front of her, when she goes in her elegant carriage in her way to the Bois de Boulogne….whit her enormous hat, covring her face whit a cascade of feathers…merci Currito, tu est tres gentile comme toujours….
diciembre 6, 2008 a 1:39 pm
L'amic de Vanaclocha
Distingida senyoreta voyageuse: El meu company Saturní m’ha demanat que li enviï aquestes lletres a vostè. Ell no pot fer-ho perquè ho han tancat en una cel·la de càstig acusat de subornar a l’encarregat de la biblioteca de la presó on els reclusos utilitzem les computadores. Transcric literalment el que diu el tovalló que m’ha lliurat poc abans que els gendarmes li posessin les cadenes en els seus delicats turmells:
“Viatgera: Com suposo que no coneix en profunditat la poesia catalana, li aconsellaré, apara començar, un parell d’autors i un parell de títols. És imprescindible que llegeixi “Dietari”, “El vendaval i la Llum” i “Arde el Mar”, de Pere Gimferrer (que també escriu en castellà). En aquests llibres no hi ha massa pluja, però sí molt vent i molt foc que, en el fons, ve a ser el mateix. El Foc, el Vent i l’Aigua són els elements que millor purifiquen. Està provat.
Un altre poeta català ‘aquàtic’ recomanable seria Raimon Xirau, encara que no estic del tot segur ara mateix si és poeta o novel·lista. En qualsevol cas hi ha pluges torrencials en les seves obres.
Se m’està acabant el tovalló i no puc seguir escrivent. Quan compleixi el càstig impost li donaré més noms. Adéu.”
diciembre 6, 2008 a 7:57 pm
L'amic de Vanaclocha
Estimado D. Luis: Saturnino Vanaclocha, como bien sabe, fue conducido esta mañana a una celda de castigo acusado de sobornar al bibliotecario para que le permitiese utilizar internet fuera de las horas y las fechas que las autoridades carcelarias tienen establecidas para los internos en esta penitenciaría. Antes de ser conducido a la mazmorra correspondiente me entregó dos servilletas de papel, escritas de su puño y letra, pidiéndome que se las hiciese llegar a usted. Una de ellas –dirigida a Madmoiselle La Voyegeuse– ya se ha publicado, la otra la perdí durante una pequeña reyerta que se produjo en el patio de paseo, pero recuerdo que iba dirigida a Don Mario Alvarado. En ella le daba las gracias por la dedicatoria del excelente artículo que ha publicado aquí, por el contenido de su última misiva y por los 500 euros que le envió ayer, a través de un banco andorrano.
Saturnino es, créame, una fuerza subversiva. Y también un hombre extremadamente modesto y generoso. Le tiene sin cuidado el éxito o el dinero, y para demostrar la verdad de mis afirmaciones y la sincera amistad que me une a él, me tomo la libertad de enviarle la traducción que yo mismo hice del artículo aparecido en el número 231 de la revista parisina “Les Cahiers du Theatre”. Le sorprenderá, don Luis, estoy seguro.
Agradeciéndole su atención, le saluda respetuosamente,
Romualdo Acteón
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«DUROS DE ROER», DE SATURNIN VANACLOCHE, EN LE PETIT THEATRE ILE-DE-FRANCE
“Les Cahiers du Theatre”
El pasado sábado, 17 de septiembre, se presentó en “Le Petit Theatre Ile-de-France” la obra de Saturnin Vanacloche “Duros de roer”, montada por “El Teatro Das Tempestades”, con dirección del brasileño Jôao da Silva e interpretación de Jean-Paul Clement y Manoel Dueseiro.
Puede parecer que me haya puesto de acuerdo con Serge Goldstein para coincidir en el tema vampírico, pero no es así, es simple coincidencia o no tanto si tenemos en cuenta que el personaje vuelve a estar de moda. Para contribuir a esta nueva explosión Le Petit Theatre nos trae ‘Duros de roer’, de la mano de Saturnin Vanacloche, que intenta dar un giro a la historia de Alain Larbaud abordándola por el lado psicológico. Este enfoque es su principal virtud.
Expondré, lo primero, la teoría del vampiro creada en mi mente con el pasar de los años y las referencias de unos y otros sitios. El vampiro es temido por el pueblo llano y por la gente de bien. Nosferatu, ese aristócrata de la ignota Europa del este, simboliza la depravación, la perversión, la pérdida de la moral. Por supuesto, hablo de la época en que fue creado, quizá es por eso que ahora triunfan los zombies, el miedo a ser uno más y a perder nuestra individualidad. El vampiro actual ha cambiado y, si nos fijamos en las últimas visiones del mito, ha dejado de ser algo terrorífico para pasar a ser un amante romántico. ¿Qué tiene de malo ahora mismo que una mujer que conoce a un hombre la seduzca una noche y le clave su colmillo en la primera cita? En la obra de teatro que nos ocupa, Vanacloche nos muestra esto que relato de manera más evidente de lo habitual y lo hace bien, aunque quizás pueda parecer obvio para algunos.
En un escenario de paneles móviles y luces, el montaje se atreve con la intercalación de sueños y flashbacks en una apuesta valiente y perfectamente resuelta. No hay excesos. Todo es muy sobrio en un lugar en que la iluminación es una protagonista más de la obra, quizá la más destacada. Esa mesura es precisamente lo que más me gusto de esta excelente obra. Teatro en estado puro.
El reparto es excelente, y cuando eso pasa es que han hecho bien su trabajo en una obra con mucho texto y constante cambios de registro. Sólo me gustaría haber visto un Jean-Paul Clement más aprovechado. En resumen, estoy convencido de que esta obra gustará a un amplio sector de público. Eso sí, no esperen terror porque no lo encontrarán, a no ser que aún les dé pavor ser arrastrados al lado oscuro de la vida.
JEAN-PIERRE GODARD
diciembre 6, 2008 a 11:37 pm
mario alvarado
Estimado señor Godard:
Verdaderamente he quedado…transitado enteramente… por esta desconocida, al menos para mí, faceta que usted amablemente ha develado al publicar en tan impecable traducción la obra del multifacético señor de Vanaclocha (el “de” se probó con largeza como es sabido por la sociedad toda ). Él se convierte en un arquetipo a seguir. Él es verdaderamente…octogonal… como pocos pueden serlo. Iniciar habemos una campaña para que lo liberen de su secuestro legal, y para ello habríamos de formar un comité presidido por en quien recae naturalmente tal encomienda, el señor Luis Irles, e ir todos en conjunto y vestidos de aparato a hablar con Madame Ingrid Betancourt, quien sin duda, conociendo los pesares de la privación de libertad, no dudará en apoyar nuestra causa e ir ir a quejarnos al Rey de los Borbones, a quien todos le abren las puertas. Yo me anoto para cooperar con una causa tan desinteresadamente interesada, y un ciento de canapés. M.
p.s. casi he quedado completamente calvo de cabeza con las luces parlantes! qué toque!
diciembre 8, 2008 a 12:18 pm
Luis Irles
Queridos amigos: Me place comunicarles que esta misma mañana –tras una llamada que el Sr. Director de la Santé recibió del mismísimo Palacio del Elíseo– Constantino Vanaclocha ha sido trasladado nuevamente a la celda número 9 del módulo 322, la misma que ocupaba cuando ingresó en el recinto penitenciario.
He podido comprobar que el episodio que relataba ayer un tal Arthur G. en su comentario, intentando involucrar a nuestro corresponsal en una turbia y rocambolesca historia de cartas sadianas y testamentos coloniales desaparecidos, es un bulo malintencionado y absolutamente falso. Obviamente, dicho comentario ha sido inmediatamente eliminado de este blog.
Gracias muchas a Mario Alvarado, a L’amic de Vanaclocha, a La Voyageuse , a Curro Osborne y –sobre todo– a la importante dama que ha tenido la gentileza de interceder por Constantino, por el interés y la solidaridad que han mostrado ante la injusta y desagradable situación que ha vivido nuestro amigo.
Un fuerte abrazo.
Luis Irles
diciembre 9, 2008 a 5:03 pm
mario alvarado
Señores:
Injusto me parece que el señor de Vanaclocha esté purgando una pena, lo merezca o no, en ese pudridero que llaman la Santé-un toque de ácido humor francés, sin duda- por algo que ya nadie ni siquiera se acuerda poqué comenzó. La llamada del Elíseo debió haber sido una orden del Presidente…cambiarlo de una celda a otra…qué se cree, ¿que es Edmundo Dantés? La llamada tiene que ser una orden directa de la esposa del Presidente, que se ve para dónde va, y que permita la inmediata liberación del señor de Vanaclocha. Además, ¿Quién fue el de la idea de ir a quejarse al Elíseo? Es a Versailles que debemos dirigirnos, allí el Sol Divino va a hacer un gesto con su guante de seda bordado y listo. Me resisto a creer que somos todos iguales, habemos unos más iguales que otros, y el señor de Vanaclocha debe ser liberado porque sí, sea o no culpable, es su privilegio. L’amic de Vanaclocha, La Voyageuse , Curro Osborne, la importante dama que ha tenido la gentileza de interceder, de identidad fingida por su alta alcurnia, el señor Luis Irles y un servidor-es un decir, yo no sirvo nada a nadie-debemos ir a Versailles a arrojarnos todos y al mismo tiempo en los peldaños del trono, que el Rey accederá a nuestra súplica. Como una sugerencia personal, mejor nos apuramos no vaya a empezar la Revolución Francesa. Mario Alvarado
diciembre 10, 2008 a 9:56 am
Luis Irles
Estimado Mario: Todos –o casi todos– estamos de acuerdo en que la injusta situación del señor de Vanaclocha debería cambiar lo antes posible. Y al parecer así será, según da a entender en esta carta suya que recibí hace unas horas.
Está escrita en francés (supongo que para que pueda ser leída sin dificultad por los funcionarios encargados de controlar el correo de los penados), y en ella se puede percibir el tono optimista de nuestro amigo que, intuyo, abandonará pronto La Santé gracias a las gestiones de la importante dama del Elíseo… En todo caso, ya sólo nos queda esperar su inmediata puesta en libertad y su presencia en Chile, la cual anuncia al final de su alegre misiva.
“Chers amis. Bonjour à toutes et à tous!
Merci pour votre appui. Le désintéressé mouvement que vous ont entamé en faveur de ma liberté est pour moi totalement émouvant. Ils voient, par exemple, comment Goethe s’est élevé avec une supériorité sereine au-dessus des choses. Il pense pour qu’il ait seulement dû vivre: la grande liberté, qui à courte distance, devait lui paraître une force idéaliste et avec aucun objectif. Comme Goethe, mon simple surveillée sur la vie –l’universalisme des intérêts, l’harmonie intérieure- peut être assimilé par quelqu’un, ou au moins, s’efforcer à arriver. Et il arrivera. J’obtiendrai la liberté dans quelques mois et je m’irai de vacances…… Peuvent me souhaiter le bon temps, c’est celui des échanges entre ami(e)s et celui de belles découvertes en littérature, cinéma, sciences, philosophie, musique et tutti quanti. Je voyagerai au Chili, je boirai ses vins, je mangerai ses mollusques et crustacés méridionaux, j’écouterai son océan et m’extasiarai en surveillant les sommets blancs de les Andes… Et, s’il est possible, je me vautrerai sur l’herbe avec un belle femme Chilien, dans le cas que la Voyageuse accepte ma proposition…. En fin, ce rêve arrivera.
Merci, merci sinceres pour votre amitié.
Saturnin de Vanacloche”
diciembre 11, 2008 a 7:25 am
la voyageuse
mon dieu, quel dénouement si extraordinaire! si je ne savais pas que c’est une vie réelle, je croirais que c’est littérature…
diciembre 11, 2008 a 7:39 am
mario alvarado
Je vous assure, Madame, c’ est absolutement réelle…
diciembre 12, 2008 a 3:17 pm
siddarz
Estimado amigo,
Somos un grupo de escritores y artistas de origen español y latinoamericano residentes en Nueva York, USA.
Algunos de nuestros colegas se hayan cumpliendo cortas condenas en la ‘New Jersey State Prison’ acusados de haber cometido delitos menores. Dado las facilidades que brinda esa prisión estatal a sus penados para comunicarse con el exterior, tres de ellos han tenido la iniciativa de crear una weblog donde poder publicar sus textos. En ese blog vamos a colaborar una docena de autores de lengua española que vivimos en la Gran Manzana, pero a raíz de la lectura del post en el que se relata la situación por la que está atravesando su colaborador, S. Vanaclocha, hemos pensado que tal vez –y siempre que él lo desee– podamos contar con su
aportaciónaporte literario en este interesante proyecto.Le ruego, pues, que nos haga llegar el correo electrónico de Saturnino V. para intentar comunicarnos con él.
Enhorabuena por este magnífico sitio, y gracias anticipadas por su interés.
Oscar Alberto Siddarz
diciembre 12, 2008 a 4:07 pm
mario alvarado
Interesado va a estar, si se le da la gana, pero es Monsiur DE Vananaclocha, aquí no se han abolido,los títulos por Bernardo Riquelme Riquelme…( since when “aporte” was replaced by “aportación”? …a new example of some uknown combination such as spanglish ?)
Los felicitamos por su labor y nos gustaría saber más de ella, no sé si el resto del blog, porque estoy usando el “Nos” soberano, aquí más bien somos Versallescos…saludos cálidos del verano que nos envuelve con su calor…huichichío…abrazos desde el Fin del Mundo
diciembre 12, 2008 a 6:05 pm
siddarz
Carajo, chico, no se me arreche por tan poca vaina! Yo soy venezonalo y en mi soberana tierra siempre dijimos aportación… “Aporte” es niu paket para mí, y ni lo escuché jamás en el workshop de literatura al que yo asistí en Septembre.
Usted parece ser uno de esos tipos a los que les gusta joder el show del cabaret largando por el walkie-talkie.
Y no se me preocupe, caballero, que le nombraré de DE de acá pa’lante. Y ahorita, con su permiso, me voy a parquear bien el carro que lo dejé frente a la barber-shop de la 52 con la 3a. y los cops parecen cowboys en esta fría Navidad.
Bye-bye
Oscar Alberto S.
diciembre 13, 2008 a 11:55 am
mario alvarado
Estimado Oscar Alberto:
Después de traducir su elegante nota, me queda claro adónde vamos rodando en este mundo que diz que es redondo. Pintoresco su dialecto, me va a tener que mandar un diccionario, así aprendo los rudimentos gramaticales. Lo del cabaret, siento que se haya confundido, pero no salgo de noche. Sin embargo, usted me parece una persona encantadora en su conjunto y sería un placer volver a intercambiar opiniones, y que no se me olvide para la navidad mandarle un brasero…su, espero, conocido con pretensiones de amigo, Alvarado.
julio 28, 2009 a 1:56 pm
Jeanne C. Arbeaud
Monsieur d’Irles, dígame: ¿Sabe usted algo de mi añorado Saturnin de Vanacloche? Me han llegado rumores -seguramente malintencionados- de que podría estar viviendo, oculto bajo una falsa identidad, en un pequeño pueblo de la Patagonia chilena… Si es así, estoy dispuesta a viajar a aquellas australes latitudes con tal de encontrarme de nuevo con él.
Respetuosamente suya,
Jeanne Claudine Arbeaud, mujer sincera y valiente.
julio 28, 2009 a 2:56 pm
Luis Irles
Es evidente que no carece usted de valentía y sinceridad, señorita (o señora) Jeanne. El hecho de estar dispuesta a viajar a la Patagonia para buscar al recordado amigo Saturnino así lo demuestra, pero siento comunicarle que -efectivamente- situarlo en el extremo sur de Chile es un rumor falso y maleintencionado. Según las noticias que obtuve recientemente de fuentes absolutamente fiables, Monsieur de Vanacloche reside en Vilna, capital de Lituania, desde el pasado mes de enero… Yo no he tenido contacto directo con él desde que cumplió su condena, pero una persona muy cercana a nuestro ex-corresponsal en París, y que es merecedora de mi más absoluta confianza, me llamó la semana pasada desde la minúscula república báltica para confirmarme que trabaja como traductor en la Embajada de Tanzania en aquella hermosa y gélida ciudad del hemisferio norte… Así, pues, y sin asegurarle al 100 por cien de que sea cierta la noticia, yo me permito sugerirle que se de una vueltecita por la tierra de los Liths aprovechando que es verano y que los pasajes aéreos están al alcance de cualquier bolsillo.
Salude efusivamente a Saturnin de nuestra parte si logra encontrarlo.
Suerte, y toda mi admiración.
Luis
septiembre 13, 2010 a 6:33 am
Simón Envés
Don Luis,
Tuve la suerte de conocer (y apreciar) a Saturnino Vanaclocha en la prisión de La Santé, donde cumplí una condena de tres años por amar… Sí señor, por amar, aunque le suene extraño. Porque sólo un cariño ciego –exento de cualquier raciocinio– puede provocar al destino para que nos lleve al imprevisible instante de la fatalidad más trágica.
Pero volviendo a Monsieur Vanacloche debo decirle que, desde mi excarcelación, no he vuelto a saber nada de él. Obviamente, me he llevado una gran sorpresa al encontrar su nombre en este blog; y con su permiso, amable señor, dejaré aquí unas letras para él con la esperanza de que algún día Judith/Saturnin pueda leerlas. Fueron escritas en mi celda y no tuve ocasión de entregárselas cuando abandoné aquella horrible cárcel.
Hélas aquí:
“Cher Satur: Ya pasado lo que tenía que pasar, muere un árbol, nace un cometa. Nunca sabemos, nunca repartimos los papeles, pero esos días ya han llegado. Todo baja en tu rostro, todo se deshace como cera de nieve, como los últimos pájaros. La inocencia ha vuelto a tus ojos como una estación. Esos días ya han llegado. Yo defenderé siempre tu honra con los dos sables cruzados que llevo tatuados en el pecho, encima de tu nombre.
Adieu!”
Muchas gracias, caballero. Reciba el más cordial de mis saludos.
Simón
septiembre 14, 2010 a 7:34 am
Luis Irles
Conmovedoras letras las suyas, don Simón. Desde ese profundo y desgarrador canto a la amistad carcelaria, hasta su injusta reclusión amorosa y el ejemplo del cometa.
Esos sables cruzados son también muy originales.
Y tiene razón, amigo: el desenlace que ha deducido es desgraciadamente cierto. No voy a menospreciar su inteligencia confirmando lo que usted seguramente ya sabía de antemano y no se ha atrevido a preguntar: En efecto, Saturnino Vanaclocha murió envenenado en Санкт-Петербург (San Petersburgo) por Madame la Voyageuse, que actualmente cumple una larga condena por tan horrendo crimen.
Lo siento.