You are currently browsing the monthly archive for Diciembre 2008.

Cada vez son más las personas que piensan –y yo me encuentro entre ellas– que la red puede ser un foro público muy positivo para todos aquellos que amamos la cultura, la justicia y la paz y en donde, con mayor o menor acierto, podemos ir dejando caer nuestras letras con la esperanza no sólo de que alguien las lea, sino de que las conteste, las cuestione, las aprecie y –en el mejor de los casos– las adopte como propias. Es decir, con la esperanza de generar un proceso comunicativo directo entre el emisor y el receptor, que tome el texto como excusa para elaborar disquisiciones e ideas diversas o, simplemente, para compartir sentimientos y afinidades. Creo firmemente que cada uno de nosotros pretende –a través de su propia bitácora y con la mayor sinceridad posible– neutralizar todo lo negativo que pueda existir en nuestro interior y, sobre todo, la parte más nociva que prolifera en esta sociedad materialista e hipócrita que intenta reprimir todo lo bueno.

En un verdadero acto de heroismo los “blogs” nos sumergen en una realidad no menos real que la cotidiana, aquella dominada por la imaginación que huye de la vida vulgar y monótona en pos de un mundo autónomo no sujeto a leyes naturales a través de un movimiento de escritura que aborda, casi siempre, las preocupaciones existenciales y/o sociopolíticas del momento. Escribir implica ser leído y el acto de la lectura, al igual que el de la conversación, exige el establecimiento de una curiosa complicidad autor-lector, de una relación que ligue lo que la inteligencia del autor convierte en palabras con lo que la imaginación del lector repone leyendo entre líneas, lo que el autor sugiere con lo que el lector interpreta. Tal proceso se supone cuando el texto es lanzado a un canal de distribución tan gigantesco como es Internet. En ese momento, el autor se desprende de sus letras para cederlas a un público que como nuevo dueño de las mismas las interpreta, creándose a veces vínculos muy positivos entre ambos.

Algo semejante es lo que he sentido yo al leer algunos blogs y conocer (virtualmente, claro está) a sus autores y autoras. En casi todos ellos he encontrado un gran talento literario o artístico, mucha sinceridad y sensibilidad a raudales. Es por eso que, a punto de finalizar el año, he querido otorgar un simbólico premio a los que –sin menospreciar las excelencias de los demás– han despertado en mí un mayor interés.

¡Gracias y un Feliz Año a tod@s!

Luis Irles

NOTA ACLARATORIA

Tengo entendido que –según el derecho consuetudinario bloguero– se suele premiar un máximo de 12 bitácoras. Pero las normas están para saltárselas “a la torera”, así que este Faro va a otorgar faritos olvidandose de los números. Ah, y otra cosa: nada de adjetivaciones para los blogs premiados. Únicamente su aparición por estricto orden alfabético. Como en las películas serias.

premio

Binah (Patricia Gómez)

Capitana

Denise Makedonski

Donde el viento nos lleve…

El Bestiario de Amanita

El mar, qué gran tema para hablar

El mar és el camí

Entre dos ríos

Enseñanzas Náuticas

Jusamawi

Karen Blixen

La chica del faro

Los cuatro elementos

Mario Alvarado

Navegante del mar de papel

Por tierras del norte

Primera lluvia

Sirena varada

Testigo

Trazos de piel

Universos

Viajes con encanto

underwoodEn nombre del Jurado quiero expresar, ante todo, lo muy satisfechos que nos sentimos después de haber leído –a lo largo de estos últimos 12 meses– los 290 relatos que respondieron a esta convocatoria y que debían estar inspirados, obligatoriamente, en alguno de los 10 temas propuestos en las bases del Concurso  –pueden ser consultados AQUÍ.
Nunca esperamos tal afluencia de respuestas; sin embargo, todos los textos recibidos en El Faro entraron en la selección, incluyendo uno que llegó con antelación y otro que llegó posfechado. El esfuerzo merece siempre recompensa aunque sea, ésta, tan valiosa como la que ofrece esta bitácora: Una primera edición numerada de Alice in Wonderland, del Lewis Carroll, ilustrada por Tenniel, que está valorada en 7.850 libras esterlinas.

Dicen los entendidos que el minicuento es un género camaleónico, capaz de adoptar múltiples formas literarias, de ser relato, parábola, estampa o, como en el caso del ganador, una soberbia muestra del “stream of consciousness” joyciano, que él ha utilizado aquí con ingenio y maestría para presentarnos a este “boeing cocainómano y voyeur” y al patético y lamentable matrimonio del restaurant. Hay que agradecerle a este autor la enorme habilidad semántico-fonética de que hace gala, así como lo bien construido del monólogo-narración.

Así pues, como Catedrático de Filología Española de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Bookland y portavoz del Jurado, me es grato anunciarles que el ganador del I Concurso de Relatos ha sido:

Autor: zenocrat
Título: boeing
Basado en el tema número 6.– (Un matrimonio se encuentra en un restaurante para acordar los términos de su inminente divorcio. Escriba la escena desde el punto de vista de un camarero que se ha ocultado momentáneamente tras un biombo para escuchar la conversación de la pareja y para esnifarse, al mismo tiempo, una raya de cocaína.)

Fallado en Bobadilla del Monte, el 27 de diciembre de 2008, víspera del Día de los Santos Inocentes.

boeing

boeing1

fíjate como se miran y dicuten en voz baja y hacen gestos y señalan, disimulan y sonríen, y entonces yo cierro los ojos y me quedo quietoquietoquieto igual que un muerto para que el jefe no me vea ni ellos tampoco, y como los muertos no hablan digo abretesésamo sólo con el pensamiento y enseguida la cajita blancanieves se abre sin ni un ruido y el polvito va directo a mi nariz, casi lo mismo que cuando la mujer le planta los papeles al calvo en su misma jeta y después se separa la hermosa melena rubia de su cara y bebe temblorosa otro trago de agua con gas o sin gas que ya no recuerdo de qué clase les serví, ¿y qué es lo que veo desde detrás del biombo que me oculta?, lo que yo veo, cajita blancanieves, es la cara de la mujer más guapa del mundo, no, ya me equivoqué de nuevo, lo que veo es el mundo más hermoso del mundo y es que fue mi abuela la que me enseñó que la palabra mágica hay que decirla con la boca tapada y con los ojos cerrados para que haga sus efectos, y no hay que abrir los ojos después pase lo que pase, porque si no, todo se borra y entonces desaparece la verdad que haya salido por delante del biombo, así que yo a los ojos los aguanto cerrados y no los abro ni así me piquen ni así les salten lágrimas o ni así que ellos me griten ¡eh tú, boeing! y me señalen y se rían, y hasta el final o cuando me dé la gana no levanto las persianas de los ojos, y cuando las levanto veo que el calvo se ha puesto catatónico el hijoputa, pero a ellos yo los oigo para entonces como si fueran mentira, una mentira muy fea y algo sucia, y como si estuvieran en otro mundo que no es verdad o salieran en una película en blanco y negro porque los dos se hacen entonces de mentira mentira, y, como iba diciendo, entonces veo la verdad, ¿que qué veo?, muchas, muchas verdades veo yo en este puto restorán

zenocrat

Carlos Raúl Yagán Yagán murió en Septiembre de 1997. La fecha quedará en algún recodo de la historia, donde se archivan los casos cerrados:  Raúl era el último de su raza.

La tumba es reciente. La tierra aún está suelta, no hay lápida, no hay cruz.
Bajo una leve capa de nieve, hay claveles frescos. Pero con este frío no resistirán mucho. El cementerio de Puerto Williams está frente al canal del Beagle y el mar arroja ráfagas intolerables. En cualquier momento se pondrá a nevar otra vez.

yaganes-22

Bajo esa tierra sin marcas, está Carlos Raúl Yagán Yagán. Murió el 4 de septiembre.
La fecha quedará en algún recodo de la historia, donde se archivan los casos cerrados: Raúl era el último hombre yagán.

A mediados del siglo pasado, el científico Charles Darwin se encontró con los antepasados de Raúl y los describió en su diario de viaje: “Estos desdichados salvajes tienen la talla escasa, el rostro repugnante y cubierto de pintura blanca, la piel sucia y grasienta, los cabellos enmarañados y los gestos violentos. Cuando se ve a tales hombres apenas puede creerse que sean seres humanos habitantes del mismo mundo que nosotros”.

Ciento cincuenta años después de esos juicios, los yaganes dejaron de habitar nuestro mundo.
A pocos pasos de la tumba de Raúl están parte de los que lo precedieron.
Está el “abuelo Felipe”  nacido en 1891 y muerto en 1977. En su lápida se deja constancia de la amplitud de oficios necesarios para sobrevivir en esa zona: “Se desempeñó como esquilador y campero y en la vejez se dedicó a la artesanía construyendo canoas, arcos, arpones, todo a base de recursos naturales”.

Unos nichos más allá, está Rosa Yagán, muerta el 4 de abril de 1983, quien dejó testimonio de su vida en un libro notable de la periodista Patricia Stambuk llamado precisamente “Rosa Yagán”.
“Ahora es peor que el diluvio, cuando todo se inundó y se veían unos pocos montes. Los últimos nos estamos muriendo y no podemos volver a sacar a nuestras familias ni a llenar nuestra tierra con yaganes”, decía Rosa. “Hoy los yaganes puros que van quedando son las hermanas Ursula y Cristina y Raúl Yagán, que anda de marino quien sabe dónde”.

Enseñarles a llorar

A Cristina Calderón le gustan las comodidades de la vida moderna a las que tiene acceso: una mediagua, un mercado y una vida sedentaria y no nómade como la de sus antepasados.

Ella y su hermana Ursula son las dos últimas mujeres de su raza. Dos mujeres morenas, de ojos rasgados y nariz chata que cuando sonríen es como si descubrieran el mundo por primera vez.
Cristina tiene 69 y Ursula 75. Quedaron huérfanas de niñas y su educación la asumió una yagana cercana a su clan. A Cristina nunca le gustó viajar tras las nutrias y los lobos marinos. De joven decidió que no se casaría con un yagán “porque si no iba a tener que andar por todos lados navegando”.
Tuvo suerte, porque su tutora eligió para ella un marido chilote. yaganes-11

Hace casi 20 años que está en Villa Ukika, el último poblado yagán, ubicado a menos de un kilómetro de Puerto Williams.
Si uno se sube a los cerros que rodean la villa, alcanza a ver las islas Picton, Nueva y Lenox, por las que en 1978 argentinos y chilenos estuvimos a punto de ir a la guerra.

Es una zona de extinción. Hace 150 años las aguas del Beagle hacia el sur eran dominio de los yaganes. Y en las riberas heladas de Tierra del Fuego, las tribus onas y tehuelches perseguían guanacos. A esas dos razas los colonos chilenos y europeos literalmente las cazaron. Pagaban una libra esterlina por una cabeza o un par de orejas. Los cráneos hervidos en calderos se vendían en los museos de Europa.

Al pueblo de Cristina no lo mató sólo las armas de los blancos, sino también sus inmundicias. Los yaganes eran una raza desnuda. Por siglos, su atuendo oficial fue sólo una capa de piel de lobo y un taparrabo. Los occidentales pensaron que debían tener frío y hambre y que, bien educados, podían ser buenos sirvientes. Les dieron ropa, comida, Biblias, alcohol; y microbios a destajo.

Una muerte chilena

Ahora Raúl Yagán está bajo tierra. Y de su vida es poco lo que se sabe.
Pertenecía a una raza de las que muy pocos quieren confesarse miembros.
-No hablaba mucho el tío Raúl, dice Blanca Garcés, su sobrina. No sabría qué decirle de él.

Blanca es yagana mestiza. Yagana mezclada con chilote. Al contar lo que sabe de Raúl, Blanca revela también lo poco que conserva de la historia de su pueblo. Hoy lamenta no haber hablado más sobre las tradiciones de “los antiguos” y no tener algo que traspasarle a sus hijos.
Sabe, por ejemplo, la historia de la muchacha que fue raptada por un lobo marino y que terminó enamorada del animal. Pero no conoce el final de la fábula ni tampoco lo que significa. yaganes-32

Raúl era un yagán silencioso. Nació en Puerto Williams, nunca navegó por los canales, ni cazó nutrias. A los 17 años entró a la Marina y durante casi 40 años trabajó en la dirección de obras de la Armada en Punta Arenas. Fue un funcionario ejemplar. Según su jefe Vicente Peña “tenía como virtud que al hablar decía lo justo y necesario”.

Vivió como chileno medio, al tres y al cuatro, alimentándose de colesterol y estrés. A los 57 años, murió como se mueren los chilenos en estos dias: de un ataque al corazón. Y fue enterrado como tal, mientras algunos de sus parientes se preguntaban si había dejado herencia.

Sabía que era el último de su estirpe y no dejó descendientes.

La suya es una historia trunca, como la del lobo y la yagana. No sabremos nunca cómo habría terminado de haber tenido otra oportunidad. Pero sí sabemos lo que significa: genocidio.
De varios miles de indígenas que había a fines del siglo pasado, hoy quedan en la zona cerca de 50 descendientes de yaganes.

Blanca se queda en silencio tratando de recordar algo más. En el living, su hijo hace zapping en el televisor hasta encontrar el Cartoon Network.
En Ukika tienen TV-Cable, como en todo Chile. Tal vez en el Discovery pasen algún documental sobre los yaganes.

Juan Andrés Guzmán
Fuente: La Tercera


poisonPoussin. Paisaje con el entierro de Foción, 1648

Mientras esperamos que nos llegue una buena historia marinera o de espionaje (quedan aplazados momentáneamente los posts en los que aparezcan pintores, sea cual sea el pigmento que utilicen) improvisaremos ésta al estilo de los más eficaces ingenieros de la imaginación: sobre el suelo un espejo y colgando a él una lámpara. El amigo cuyo nombre olvidé, adoptó un aire confidencial y me reveló el primer secreto de un escritor. Sabía que su mente se encrespaba como la mía, capaz la de él de improvisar en los ratos de soledad el entramado a uno de los muchos artículos que hacía tiempo había leído con interés. Estaba angustiado –te basta una libreta, dijo, para atrapar una idea (así, como los coleccionistas de tantas otras cosas, vi de inútil al maestro), la apuntas y luego viene todo el proceso de elaboración. Había esparcido aquellas hojas en las revistas mayores y menores, al uso, y en los periódicos de diversas tendencias. Fue su obra.

Un par de días después de haber desembarcado en Veracruz, me dijeron que había muerto, o simplemente que se había ido, o quizás que no estaba. Desde entonces, como homenaje al maestro, he intentado recopilar su obra, he braceado en hemerotecas, paso las tardes calentando las manos al coñac o viceversa, inútil. La libreta se deshace o se deshizo tiempo atrás, y del hombre, de mi maestro, sólo queda (lo encontré en un anticuario), aquel espejo. Enciendo la luz, miro, intento recomponer su rostro, y lo empapela el olvido de su obra.

Quizás esto me lo sugiere Joseph Conrad, en El negro del Narcissus, a las que hurto, por dictar:

–¿De quién es, muchacho? -señaló el féretro.
–De un poeta, señor.
–¿Un poeta?
–Sí, pero no me acuerdo cómo se llamaba…
–Entonces no importa… Dios tenga piedad de ti, don Foción de mi alma.

sales-museu-g1
Museo Picasso, Barcelona.

Bajo el título Poemas en prosa, se publica por primera vez en castellano la obra literaria de Pablo Picasso, uno de los genios del arte del siglo XX. Los más de 350 poemas del pintor malagueño fueron editados inicialmente en francés –idioma en el que fueron escritos– por Editions Gallimard, en 1989. Casi veinte años después, la española Plataforma Editorial presenta este hermoso libro que, según declaró Enrique Mallén, experto en la obra pictórica y literaria de Picasso y profesor en la Sam Houston State University de Texas, “contiene poemas en prosa que son como cuadros cubistas: tienen distintas interpretaciones según qué línea se lea, son textos abiertos. En términos literarios, Picasso me parece fascinante: sus poesías esconden múltiples significados, es innovador, de vanguardia, una mina sin explorar”.

Deconocidos en Francia hasta finales de los ochenta, los poemas en prosa de Pablo Picasso –que empezó a escribir a partir de 1935, cuando a sus 55 años y meses antes de que estallase la Guerra Civil española (1936-1939) tuvo a su hija Maya con Marie-Thérèse Walter y comenzó una relación con la fotógrafa surrealista Dora Maar– certifican la plural y sublime genialidad artística de su autor. «Me dicen que escribes. Te creo capaz de cualquier cosa. Si un día me dijeran que has oficiado una misa, también me lo creería.» Con estas palabras se dirigió su madre a Picasso cuando conoció su faceta como escritor. Y es que la genialidad artística del pintor malagueño no encontraba límites. Los poemas reunidos en este libro recuerdan mucho a sus cuadros: la sorprendente diversidad que caracteriza a su obra plástica también está presente en sus textos, que se nos ofrecen al más puro estilo del collage picassiano, y que adquieren una brillante y poética dimensión visual.

… gritos de niños gritos de mujeres gritos de pájaros gritos de flores gritos de maderas y de piedras gritos de ladrillos gritos de muebles de camas de sillas de cortinas de cazuelas de gatos y de papeles…

picasso

Así escribía Picasso. Saltándose todas las convenciones gramaticales y ortográficas. Pintando con las palabras, escribiendo con colores. Su “corpus literario” fue fructífero –además de los poemas también escribió tres obras de teatro–, sobre todo el que discurrió entre 1935 y 1936 y que después se fue atenuando hasta 1959, año en el que se fechó su último texto conocido.

Su espíritu experimental, al ensamblar y superponer imágenes buscando la musicalidad, lo consiguió a través de la repetición de palabras y la concatenación sin signos de puntuación como rezan las líneas: “La hija del ahijado la hija del papá la hija de mamá la hija de su hija y la hija mejor y la hija del padre y la hija de la madre …” ( 26-28 de septiembre de 1951).

El pintor malagueño, que según cuentan llegó a presumir de la edición de Gallimard, confesó, en los años 60, a su amigo el fotógrafo argentino Roberto Otero: “En el fondo, soy un poeta que se malogró. ¿No te parece?”

Esta tarde salí a dar una vuelta por los cerros de Valparaíso y, súbitamente, sentí el deseo de visitar “La Sebastiana”.  Llegué unos minutos después de las seis y la reja de acceso a la casa ya estaba cerrada. Caminé entonces cerro abajo y me encontré con la Plaza de Pablo Neruda, que no conocía. Había tres esculturas cercanas entre sí, en cobre envejecido. Neruda de pie, con su típica gorra de marino y el semblante pensativo. Frente a él –sentada en un banco de la plaza–  Gabriela Mistral.  A su derecha, también sentado, pude observar la frágil y distinguida figura de Vicente Huidobro. Los tres grandes de nuestras letras frente a frente. Caí en la cuenta, en ese momento, de que  no figuraba ningún poema de Gabriela Mistral en la sección de “Poesía” de nuestro Faro, así que tan pronto llegué a casa me apresuré a publicar su extraordinario Desolación. Mañana incluiremos un poema de Huidobro en la página poética de este blog. 

Luis Irles

gabriela-mistral1

La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera.
La tierra a la que vine no tiene primavera:
tiene su noche larga que cual madre me esconde.

El viento hace a mi casa su ronda de sollozos
y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito.
Y en la llanura blanca, de horizonte infinito,
miro morir intensos ocasos dolorosos.

¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido
si más lejos que ella sólo fueron los muertos?
¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto
crecer entre sus brazos y los brazos queridos!

Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto
vienen de tierras donde no están los que no son míos;
sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos
y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos.

Y la interrogación que sube a mi garganta
al mirarlos pasar, me desciende, vencida:
hablan extrañas lenguas y no la conmovida
lengua que en tierras de oro mi pobre madre canta.

Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa;
miro crecer la niebla como el agonizante,
y por no enloquecer no encuentro los instantes,
porque la noche larga ahora tan solo empieza.

Miro el llano extasiado y recojo su duelo,
que viene para ver los paisajes mortales.
La nieve es el semblante que asoma a mis cristales:
¡siempre será su albura bajando de los cielos!

Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada
de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa;
siempre, como el destino que ni mengua ni pasa,
descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.

Gabriela Mistral

 

Tras leer el espléndido y generoso comentario/respuesta de Mario AlvaradoSaturnino Vanaclocha, disculpándose públicamente por los malentendidos surgidos entre ambos y que –estamos seguros– será el inicio de una sincera amistad tras el intercambio epistolar que han mantenido últimamente, Mario ha tenido el detalle de dedicarle a nuestro enrejado ex-corresponsal en París este hermosísimo texto. Esperamos que Satur aproveche parte de los 500 euros que le hemos enviado esta misma mañana, via Banque Andorraine à la France, para sobornar nuevamente al encargado de la biblioteca penitenciaria y poder disfrutar así de su lectura. 

Luis Irles

quinta-vergara-ok

El sombrío parque rodeaba al palacio venía siendo formado desde 1840 por doña Dolores con plantas de los trópicos, las lejanas tierras de la China, la India, Oceanía y las Islas de la Polinesia que le traía su hijo al volver de sus viajes, sabiendo la afición que tenía su madre por los jardines y parques, afición que se transmitiría a las viñamarinas y que le valdría a la ciudad la categoría de ciudad-jardín. En este parque se combinaban de manera inigualable especies exóticas, raras, de gran belleza e intensos perfumes, todas procedentes tanto de regiones frías como de las regiones tropicales, adaptándose de manera única y dando forma y combinándose en un jardín exuberante y emboscado, laberíntico, misterioso, inesperado y bello. Cedros del Líbano, ombúes, jacarandás, araucarias, eucaliptos, palmeras de distintos tipos, rododendros, floripondios que perfumaban la noche con su hechizo embriagador, helechos de todas las variedades posibles y que prosperaban libremente en la humedad sombría del parque, laderas pobladas de musgo que cubría las colinas como una alfombra de oscuro terciopelo verde, todo este misterio rodeado de fragantes flores, rosas de un rojo casi negro, extrañas orquídeas de un violento color azul o anaranjado con rayas negras atigradas, racimos de flores de la pluma como puñados de amatistas que invadían los cenadores y glorietas, caléndulas como esmeraldas, manchones de jacintos escondidos entre el follaje con sus flores como aguamarinas trasparentes por el rocío, magnolias semejantes a incensarios orientales que esparcían su perfume en el aire y una laguna con lotos y nenúfares que iniciaba el enigmático jardín en el frente de la casa. Senderos entre los árboles se perdían por las colinas escapando hacia las cumbres perfumadas, senderos empinados por los cuales era casi imposible la subida y repentinamente, semiocultas por el follaje, aparecían estatuas de mármol de rara belleza, invadidos sus pedestales por la hiedra, escaños de piedra que invitaban al descanso o fuentes de agua cristalina y murmurante. Cuando la neblina se esparramaba por el suelo, éste desaparecía y parecía que todo el parque estuviera suspendido en el aire. Por todos los rincones imperaba la soledad y el silencio, el cual ni siquiera interrumpido por los pájaros.

blanca-vergara-2

La noche se llenaba de perfumes peligrosos y traicioneros que emanaban de las flores y enturbiaban los sentidos, disfrazados de fragancias embriagadoras y que hechizaban a los incautos. Los que logran llegar a la cima de los cerros, luego de cruzar una silenciosa pradera en la que el aire parecía estar suspendido, sin circular, cálido y soñoliento, cubierto el suelo de una espesa capa de agujas de pino secas las que continuamente estaban cayendo de los añosos árboles que la circundaban y oscurecían, se encuentran en una explanada desde la que se puede observar Viña del Mar desde las alturas y el lejano mar, azul e infinito. Ofreciéndose casi ocultos por la maleza al sorprendido caminante, unos peldaños de piedra, custodiados por columnas, algunas caídas, le permiten volver a la realidad. Los excursionistas descienden preguntándose si lo que vieron existió o sólo fue un sueño. Fue doña Blanca quien bautizó a este lugar como Quinta Vergara…

Mario Alvarado

olsen
Olsen, en su estudio del barrio madrileño de Lavapiés

El artista plástico, fotógrafo y escritor neozelandés afincado en Madrid, Charles Olsen –su pasión por la guitarra flamenca fue el motivo que le impulsó a elegir España como país de residencia– ha venido construyendo una obra de creación absolutamente innovadora empeñada en demostrarnos que el elemento lingüístico no es imprescindible para la comunicación literaria o pictórica. El artista sabe que la palabra es a lo sumo un elemento visual más, pero no el único ni el más importante. Si hemos de creer a San Agustín, quien afirmaba que la situación humana viene determinada por la experiencia de la oscuridad que nos envuelve, hemos de concluir que es justamente la palabra –aun la más inocente– la que mejor se presta al hermetismo, o a lo ya no significante en su propia estructura, a la destrucción. Así, la obra de Olsen –desconocida todavía para el gran público– se centra en la experimentación como concepción de un mundo que debe ser visto y también dicho de otra manera, y cuya mirada ha sufrido incomprensiones y desfiguraciones de todo tipo por parte de quienes entienden lo poético como algo restringido a la palabra. “La aspiración al arte puro –escribió Ortega y Gasset en los años veinte– no es como se cree a menudo, una forma de soberbia, sino al contrario una forma de gran modestia”. Y este es el caso de Charles Olsen –un artista modesto en el sentido orteguiano– que ha entendido que la función de la obra es la de manifestarse como una forma destruidora de formas, como una negación de las relaciones lógicas de la estructura convencional del lenguaje y todo ello sin la altanería retórica de algunos críticos, pero sí con la genialidad de un creador que ha sabido hacer de su arte una extraña forma de vida.

Los poemas visuales de este peculiar artista parecen seguir aquel verso tan radical de Alberto Caeiro: “Yo ni siquiera soy poeta: veo”. Así la mirada apacible de este artista –más irónica y desmitificadora que la del heterónimo pessoano– nos brinda una lección poética de quien, como este heterodoxo, no necesita la palabra ni el pincel para mostrar el mundo con intensidad, honestidad y ternura. “Cierro los ojos y percibo el mundo con el olfato y el oído… bailo, leo, sueño”, ha dejado escrito en el muro de su página web.

Casto Escópico

UN BLOG SUMAMENTE ECLÉCTICO

BIENVENIDOS AL FARO…

farolado155.jpg

Espero -con gran ilusión- recibir vuestras colaboraciones, comentarios, fotos, vivencias y correos, que puedan ayudarme a ir desarrollando este Blog. El Faro del Fin del Mundo pretende seguir una línea entretenida y diversa -aunque debo confesar mi debilidad por los temas náuticos- pero, al mismo tiempo, publicando narraciones, poemas y textos de calidad y, por qué no, también con historias divertidas. El humor, no lo olvidemos, es importante en nuestras vidas. Gracias de nuevo.

Luis Irles

ENTRADAS ANTERIORES

Categorías

VISITAS A ESTE FARO DESDE EL 16 DE JUNIO DE 2007

  • 484,570 AMIGOS

UN BONITO REGALO DE TONY T., DE “CAFÉ & BLOGS”

betathumbalizrcom1

Nuestro entrañable amigo Tony T., miembro del grupo Café & Blogs, nos ha sorprendido muy gratamente al crear EL FARO MAGAZINE, una bitácora en la que ha comenzado a publicar una selección de artículos aparecidos en este Faro desde su inicio. Desde aquí le damos las gracias por el hermoso detalle que ha tenido con nosotros.

EN NUESTRAS PÁGINAS

FOTOS: "La triste y solitaria vida de los marinos..."

AMICI MIEI: La Barcelona de mi niñez, por Tony Tarazona.

MÚSICA: NOVEDADES: El mejor 'duet' de toda la historia: "Summertime", por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong. "Nine Below Zero", "Peces de Ciudad", "Cesária Évora" y mucho más...

POESÍA: "Soliloquio del Farero", de Luis Cernuda.

PREMIOS A ESTE BLOG

Gracias por el premio, navegante de mares de papel.

PREMIO DARDO

Otorgado a este Faro por el blog El mar, qué gran tema para hablar, capitaneado por nuestro colega y buen amigo José, al que quedamos sumamente agradecidos.

PREMIO CALIDEZ

Gracias a Patricia Gómez, Binah, excepcional ser humano y poeta, por concedernos este hermoso premio.

PREMIO AL ESFUERZO PERSONAL

Nuestro generoso e incansable amigo Funkoffizier, de El mar qué gran tema para hablar, vuelve a premiar a este Faro, lo cual nos llena de orgullo y agradecimiento.

PREMIO CAMPANHA DE AMIZADE

Agradecemos profundamente a Jon Kepa, creador del blog Enseñanzas Náuticas el habernos concedido el premio Campanha de Amizade. Muito obrigado, amigo.

luz_premio

Gracias a nuestra amiga Narkia por este bonito premio.

PREMIO OTORGADO POR CAPITANA

dibujo

Nuestra muy querida amiga Capitana nos ha honrado con este bonito premio. Le agradecemos muy mucho el detalle que ha tenido con nosotros.

PREMIO OTORGADO POR TIACHEA Y, NUEVAMENTE, POR JON KEPA

blog_de_oro11

Tiachea, desde su Bitácora de Melusina nos ha honrado con este hermoso premio. Le agradecemos muy sinceramente su hermoso gesto. Así mismo, mil gracias a mi colega y amigo Jon Kepa, que ha tenido la gentileza de volver a compartirlo con nosotros.

PREMIO A LA HONESTIDAD

Premio a la Honestidad_thumb[1]

El Grand Chef de Oídococina!, ha tenido la gentileza de obsequiarnos con un exquisito plato recién salido de sus creativos fogones. Le quedamos enormemente agradecidos por este hermoso detalle.

 

Diciembre 2008
L M X J V S D
« Nov   Ene »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

SANTIAGO DE CHILE

stgo-antiguo.jpg 1948

stgomoderno.jpg 2007

TIERRA SENTIDA

murcia.jpg

OBRAS DEL ARTISTA SEBASTIÁN MÁRQUEZ

valpo1.jpg

valpo2.jpg

valpo3.jpg

valpo4.jpg

valpo5.jpg

valpo6.jpg

BARCELONA

barna3.jpg

goticook.jpg

barna1ok.jpg

COMMONS LICENSE/IBSN/COPYSCAPE

Creative Commons License
Esta obra es publicada bajo una licencia Creative Commons

Internet Blog Serial Number 32-12-50-1954

Page copy protected against web site content infringement by Copyscape