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El pasado 11 de febrero se cumplió el centenario del nacimiento de uno de los más grandes directores que ha dado el cine norteamericano: Joseph Leo Mankiewicz. El polifacético guionista y cineasta fue, durante toda su vida un ávido lector, a pesar de que no pudo finalizar sus estudios de medicina y tuvo que abandonar la Universidad en los años 20 para viajar hasta Berlín. Allí trabajó como corresponsal del “Chicago Tribune”, y posteriormente traduciendo los subtítulos de los filmes de la UFA al inglés. Esta experiencia le llevaría a Hollywood, y a finales de aquella década Mankiewicz ya trabajaba como guionista.
A mediados de los años 30 fue contratado por la Metro Goldwyn Mayer para producir películas, como “Furia”, de Fritz Lang, “Tres camaradas”, “Historias de Philadelphia”, film dirigido por George Cukor que le valió una nominación como productor, o “Las llaves del reino”, su primer film producido para la 20th Century Fox, estudio en el cual daría inicio a su carrera como director con “El castillo de Dragonwyck” (1946), excelente film gótico protagonizado por Gene Tierney, Walter Huston y Vincent Price. Ese mismo año, Mankiewicz dirigió “Solo en la noche”. En esta década realizaría películas de gran valía, como “El mundo de George Apley”, una comedia con Ronald Colman como protagonista, “El fantasma y la señora Muir”, fantasía romántica con Gene Tierney y Rex Harrison, “Escape”, excelente thriller y “Carta a tres esposas”, comedia dramática que le valió dos Oscars, uno a la mejor dirección y otro al mejor guión adaptado.

Brando y Sinatra, en el musical “Guys and Dolls” (Ellos y Ellas), de Mankiewicz.
En los años 50 prosiguió su excepcional trayectoria como director, consiguiendo con “Eva al desnudo” (1950) otras dos estatuillas al mejor director y al mejor guión. El film, producido por Darryl F. Zanuck y con una inolvidable interpretación de Bette Davis, también ganaría, entre otros, el premio a la mejor película del año y al mejor actor secundario en la piel de George Sanders.
Otras películas de Mankiewicz en este período fueron “Un rayo de luz”, “Murmullos en la ciudad”, “5 Fingers”, film de espionaje con James Mason, “Julio César”, adaptación de la obra de Shakespeare con Marlon Brando como protagonista, “La condesa descalza”, melodrama con Humphrey Bogart y Ava Gardner, “Ellos y ellas”, un musical protagonizado por Frank Sinatra y Marlon Brando, “El americano tranquilo”, y “De repente, el último verano”, adaptación del clásico de Tennessee Williams protagonizada por Katharine Hepburn, Montgomery Clift y Elizabeth Taylor.
Después de este film, Mankiewicz, se enroló en el gran proyecto de “Cleopatra”, película con múltiples problemas de producción que tardó varios años en ser rodada, y que finalmente resultó ser un gran fracaso económico. Estaba protagonizada en sus principales papeles por Elizabeth Taylor como Cleopatra, Richard Burton como Marco Antonio y Rex Harrison, encargado de dar vida a Julio César. En 1970 filmó con Kirk Douglas y Henry Fonda, un western en tono de comedia “El final de un canalla”. Su última película sería “La huella” (1972), genial thriller psicológico protagonizado por Laurence Olivier y Michael Caine. Este título le supondría una nominación al Oscar como mejor director.
El 5 de febrero de 1993 Joseph L. Mankiewicz, cuyos hijos Tom, Christopher y Ben también se dedican al mundo del cine, fallecería de un ataque al corazón en Bedford, Nueva York. Tenía 83 años.
España, debido a sus especiales condiciones históricas, se ha convertido en un conjunto de cultura muy interesante de conocer. Durante el siglo XII aparecieron en la Córdoba árabe dos filósofos geniales: Averroes y Maimónides. Estos autores pasaron de vivir en un momento de convivencia cultural ejemplar a ser exiliados por culpa de sus ideas o religión.

Marco histórico-social
Durante el siglo X Córdoba fue centro económico y cultural durante el reinado árabe y un ejemplo de convivencia entre diferentes culturas –judía, cristiana y musulmana– armonía que quedó truncada sobre el siglo XII.
En el 756 Abd-al-Rahman I, miembro de la familia Omeya, convirtió a la ciudad en la capital de la España musulmana y durante los siguientes 250 años fue uno de los mayores centros comerciales e intelectuales del mundo. En el 929, Abd-al-Rahman III, proclamó el califato y la ciudad alcanzó su máximo esplendor en rivalidad con Damasco y Bagdad, centros de gran prosperidad económica e intelectual. A partir del siglo XI, con la desintegración del poder musulmán en España, parte del logro cultural de Córdoba se perdió, aunque permaneció como centro de literatos y eruditos. En el siglo XII destacó la actividad de los filósofos Averroes y Maimónides. En 1236 Fernando III el Santo tomó la ciudad y la integró en el Reino de Castilla. Fue la ciudad natal del poeta Luis de Góngora y Argote (1561-1627). En 1808, durante la guerra de Independencia española (1808-1814) fue saqueada por los franceses. Actualmente cuenta con 318.000 habitantes.

Averroes
Averroes o también llamado en árabe Ibn Rushd era además de filósofo, físico, jurista maliki y teólogo ashari, nació en el 1126 en Córdoba. Su padre, un juez de Córdoba, le enseñó jurisprudencia musulmana. En su ciudad natal también estudió teología, filosofía occidental y matemáticas con el filósofo árabe Ibn Tufayl, y medicina con el médico árabe Avenzoar. Averroes fue designado juez en Sevilla en 1169 y en Córdoba en 1171; en 1182 se convirtió en el médico de Abu Yaqub Yusuf, el califa almohade de Marruecos y de la España musulmana. La idea de Averroes de que la razón prima sobre la religión le llevó al exilio y la prohibición de sus libros en 1195 por orden de Abu Yusuf Yaqub al-Mansur; fue restituido poco antes de su muerte en el 1198.
Averroes mantenía que las verdades metafísicas pueden expresarse por dos caminos: a través de la filosofía (según pensaba Aristóteles y los neoplatónicos de la antigüedad tardía) y a través de la religión (como se refleja en la idea simplificada y alegórica de los libros de la revelación). Aunque en realidad Averroes no propuso la existencia de dos tipos de verdades, filosófica y religiosa, sus ideas fueron interpretadas por los pensadores cristianos, que las clasificaron de “teoría de la doble verdad”.
Rechazó el concepto de la creación del mundo en el tiempo: mantenía que el mundo no tiene principio. Dios es el “primer motor”, la fuerza propulsora de todo movimiento, que transforma lo potencial en lo real. El alma individual humana emana del alma universal unificada. Los amplios comentarios de Averroes sobre las obras de Aristóteles fueron traducidos al latín y al hebreo y tuvo gran influencia tanto en la escolástica y la filosofía cristiana (en la Europa medieval) como en los filósofos judíos de la edad media. Su principal obra original fue “La destrucción de la destrucción” (1180) donde rebate una obra del teólogo islámico Algazel sobre la filosofía (“La destrucción de los filósofos”). Es también autor de obras sobre medicina, astronomía, derecho y gramática.

Maimónides
Maimónides también conocido como Rabí Mosheh ben Maimon o por las iniciales de su nombre Rambam. Fue filósofo, matemático y físico judío nacido en Córdoba en el 1135. Tras la conquista de esta ciudad en 1148 por los almohades, que impusieron las leyes del Islam tanto a cristianos como a judíos, la familia de Maimónides decidió exiliarse. Después de errar durante años, se establecieron en Fostat (Egipto) en 1165. Allí Maimónides llegó a ser rabino principal de El Cairo y médico de Saladino I, sultán de Egipto y Siria. Murió en 1204
La contribución de Maimónides a la evolución del judaísmo le proporcionó el sobrenombre de segundo Moisés. Su gran obra en el campo de la legislación judía es el Mishneh Torah, desarrollada en 14 libros y escrita en hebreo (1170-1180), que siguió modificando hasta su muerte. Además, formuló los Trece artículos de fe, uno de los diversos credos a los que numerosos judíos ortodoxos todavía se adhieren. Está reconocido como el filósofo judío más importante de la edad media. En Guía de perplejos, escrita en árabe (c. 1190), Maimónides intenta armonizar fe y razón conciliando los dogmas del judaísmo rabínico con el racionalismo de la filosofía aristotélica en su versión árabe, que incluye elementos de neoplatonismo. Esta obra, en la que considera la naturaleza de Dios y la creación, el libre albedrío y el problema del bien y del mal, tuvo una gran influencia en filósofos cristianos como Santo Tomás de Aquino y San Alberto Magno. Su utilización de un método alegórico, aplicable a la interpretación bíblica, que minimizaba el antropomorfismo, fue condenada durante varios siglos por muchos rabinos ortodoxos; pero las cuestiones conflictivas de su pensamiento han perdido relevancia en la época moderna. La fama de Maimónides como médico igualaba a la que gozó como filósofo y autoridad en la ley judía. También escribió sobre astronomía, lógica y matemáticas.
Influencia
Ambos autores profundizaron bastante en la religión y su utilización. Averroes pasó a la historia como el “comentador” de las obras de Aristóteles y Maimónides fue llamado el segundo Moisés por su contribución a la evolución del judaísmo e influyó en las obras de Santo Tomás de Aquino y San Alberto Magno. Además de en filosofía estos autores profundizaron en medicina como “Colliget” (1162) de Averroes y “Tratado sobre los venenos y sus antídotos”.
Fuente: rincondelvago.com
¿Han deseado alguna vez destruir una obra de arte de valor incalculable? Con el Virtual Reality Museum Vandalism, ya pueden hacerlo. Esta sencilla aplicación de realidad virtual permite dar rienda suelta a los instintos vandálicos más ocultos, proporcionando una colección de obras maestras que esperan ser destruidas. El proyecto forma parte de uno de los centros expositivos más avanzados de Europa, el museo del futuro, en el corazón de la ciudad austriaca de Linz, junto a los edificios barrocos y la casa renacentista donde Mozart compuso La Sinfonía de la luz.

A la espera que de que se acabe la construcción de su vanguardista sede a orillas del Danubio, el centro de arte y tecnología Ars Electronica ha inaugurado un nuevo montaje de su museo del futuro en un edificio de tres plantas en el cruce de la calle Graben con Dametzstraße. El centro acoge unas 50 instalaciones interactivas.
Las instalaciones interactivas del museo del futuro demuestran cómo humanos y ordenadores pueden comunicar sin la ayuda de un ratón o un teclado, obligando el público a poner en juego su cuerpo y sentidos. Aunque parezca imposible, el visitante tocará elementos gráficos e incluso percibirá su temperatura (Thermoesthesia de Kumiko Kushiyama) o interactuará con un libro virtual, ampliando detalles, animando fotografías y abriendo enlaces sin tocarlo, sólo ejecutando los movimientos en el aire.
La relación entre tecnología y naturaleza y el desarrollo de la comunicación audiovisual, protagonizan dos ámbitos temáticos. Uno, Adapted from Nature, reúne los proyectos de biónica, una ciencia que desarrolla soluciones tecnológicas basadas en los organismos vivos y en los procesos naturales, como Digital Pheromones, que se inspira en el sistema de comunicación de las hormigas para evitar los accidentes de tráfico.
El otro, Everything in Motion – From Image to Animation, plasma la transición de la imagen fija a la animación con proyectos que explican los secretos del movimiento, empezando en por qué el ojo humano lo percibe a partir de 16 imágenes por segundo. Aquí los visitantes verán cobrar vida a sus dibujos (Drawn de Zachary Lieberman) y podrán generar ilusiones ópticas con una versión del teatro de sombras chinescas (The Manual Input Station de Golan Levin).
Uno de los ámbitos más concurridos es Gulliver’s World, versión ampliada y mejorada de Gulliver’s Box, que permite al visitante crear su mundo con el world creator, una aplicación que reproduce la Tierra.
Atención a los jóvenes
El tipo de paisaje elegido por el visitante influye en la conducta de sus habitantes, cuyas características también pueden ser modificadas. El visitante entra en el juego con un avatar, que reproduce sus actitudes y movimientos, previamente grabados, miniaturizados y retransmitidos en tiempo real.
La formación de una generación, que ha nacido con el joystick en la mano, es una prioridad del museo: el montaje está concebido para un público infantil y juvenil, que además puede participar en talleres y actividades. Sin embargo, gracias al riguroso enfoque científico, los proyectos, además de ser entretenidos, tienen diversos grados de interactividad y niveles de lectura, por lo que atraen tanto al visitante casual como al experto.
Fuente: El País.com

Sibelius es para muchos la voz de un país, especialmente su poema “Finlandia”, símbolo de independencia frente a la soberanía rusa. Cada una de sus muchas composiciones parecen hablarnos de cada uno de los escenarios de su patria: las largas noches nevadas, el vuelo del cisne y de la grulla, los bosques de abedules y pinos; pero sobre todo del apasionado amor que el compositor tuvo siempre a la libertad. Ofreció al mundo el agua pura y cristalina de los lagos finlandeses que fluyó durante más de medio siglo en las salas de concierto, transportando a sus oyentes hacia la naturaleza libre e inmaculada del gran país que le vio nacer.
Jan Sibelius nació el 8 de diciembre de 1865 en la ciudad de Hämeenlinna. Su padre, Christian Gustaf Sibelius, hizo su doctorado en ginecología y, tras ejercer como doctor militar en Turku, pasó a ser médico municipal en Tampere, desempeñando finalmente el mismo puesto en la localidad donde nació el compositor como fruto de su matrimonio con Charlotta Borg, hija del pastor.
Jan, que en realidad fue bautizado como Johan Julius Christian, creció huérfano, pues su padre murió contagiado de tifus por un paciente cuando el niño apenas tenía dos años de edad. El conocido investigador de Sibelius, Erik Tawaststjerna describe así la vida familiar: “La atmósfera de aquella casa de la Residenssinkatu en Hämeenlinna era ligeramente más bohemia que aburguesada. El ginecólogo dedicó más dinero a la adquisición de libros y música que a completar los más elementales utensilios caseros. No podía comprar un piano de cola y se tenía que contentar con alquilar uno”.
La Naturaleza como maestra
Una visita a la casa de Aino, mujer de Sibelius y donde el compositor pasó la mayor parte de su vida, sirve para convencernos que Jan heredó de su padre la austeridad que siempre le distinguió. Allí, a orillas del lago Tuusulanjärvi, a unos 30 kilómetros de Helsinki, cuando los cantos de los pájaros rompían el silencio del jardín, Sibelius, muchas veces acompañado por su amigo el pintor Pekka Halonen, trazaba las notas de sus obras.
Hoy, la sencilla casa de madera, convertida en Monumento Nacional, es lugar de peregrinaje para los amantes de la música; visita obligada para comprender mejor la música de este hombre que ya con cinco años tocaba el piano y componía. A los diez escribió “Gotas de lluvia” para violín y violonchelo, despuntando ya su amor por la Naturaleza. Con un violín bajo el brazo vagabundeaba por los bosques; se detenía de pronto y, subiéndose a una roca, tocaba con el corazón henchido de gozo. “Toco para devolver a los árboles y a los pájaros lo que ellos me han dado”, decía.
En su relación con los pájaros había algo de misticismo. Tenía un oído tan agudo y un sentido musical tan profundo que era capaz de determinar el tono y tesitura del gorjeo de las aves.
Actualmente, en la Academia Sibelius, uno de los más grandes conservatorios de Europa con más de 1.700 alumnos matriculados, se enseña el papel que la Naturaleza juega en la obra de Jan. Baste un ejemplo: El compositor solía guardar musgo en una caja de cerillas y lo olía de vez en cuando, porque, según él, su fragancia le traía el rumor del viento en los árboles y el canto de las aves.
Finlandia en el pentagrama
En el estreno de “Kullervo”, inspirado en un episodio del “Kalevala”, la epopeya nacional de Finlandia, ya se advertía claramente un sentimiento reivindicativo de la cultura autóctona finlandesa frente a la colonización rusa y sueca que se ejercía en aquella sociedad. “Jamás se ha escuchado una música parecida. Ésta ha sido la primera composición realmente finlandesa”, dijo un periódico de Helsinki.

Su obra maestra es, sin duda, “Finlandia”. Compuesta en otoño de 1899 para un festival que iba a celebrarse en el Teatro Sueco de Helsinki, formaba parte de la apoteosis final. Los incendiarios acordes de aquel poema sinfónico despertaron el sentimiento patriótico de los asistentes, convencidos como estaban de que la obra era una defensa de la libertad de expresión y una enardecida protesta contra los opresores. Era un iluminado libre pensador.
La vida y obra de Sibelius se recrea en una sala reservada del Museo Sibelius de Turku, que exhibe más de 1.400 instrumentos musicales. El monumento de Eila Hiltuneni en Helsinki representa su rostro sobre una roca de granito, con las clásicas marcas en el entrecejo. Una estructura metálica y fuerte como los tubos de un enorme órgano recuerda al hombre musculoso y corpulento de su etapa adulta tan distinta a su juventud.
Infatigable, tanto para la composición como para las juergas, Jan Sibelius tenía como dieta cigarros puros, vino, coñac y abundantes alimentos. Mantenía su cuerpo en buen estado gracias a la sauna y a las friegas de agua helada que se daba. Conseguía su mayor felicidad cuando creaba música sin apenas valorar el dinero. Por una cantidad irrisoria y una caja de puros vendió su obra más popular, “Vals triste”.
En el crepúsculo de su vida sufrió amargamente al no poder finalizar su Octava Sinfonía. Murió el 20 de setiembre de 1957 en su querida casa de madera, a orillas del lago. Muchos proyectos acabaron consumidos por el fuego, pero nos dejó un patrimonio de más de doscientas composiciones musicales, muchas de ellas obras maestras. Para los finlandeses, además, la conciencia de su espíritu patrio y el orgullo de la belleza de su país.
Por Alberto López Echevarrieta (ArtesHoy)
Dánae, de Tiziano
En 1762, Carlos III ordenó que se eligiera, de las colecciones reales, los cuadros “que mostraban demasiada desnudez” para quemarlos. Entre las pinturas destinadas a la hoguera se encontraban el Adán y Eva de Durero y la Dánae de Tiziano, junto a obras de Correggio, Rubens … Mengs, a quien se había encomendado aquella depuración, se llevó los cuadros a su casa “por liberarlos del incendio” y logró disuadir al rey de su intento, aduciendo que era mejor que los pintores aprendieran el desnudo en unas perfectas figuras pintadas antes que desnudando imperfectas mujeres. Los cuadros se salvaron, pero quedaron semiocultos, a buen recaudo.
Para entender este incidente es preciso recorrer una larga historia. La gran aportación del libro “La sala reservada”, de Javier Portús –joven conservador del Museo del Prado y figura emergente en los estudios de historia del arte– es reconstruir una tradición de segregación espacial de la pintura de desnudo. Desde el siglo XVI, hasta la centuria pasada, se impone en las colecciones de pintura la necesidad de un espacio de reclusión para guardar los cuadros “indecorosos”.
La investigación de Portús posee un enorme valor, no sólo por su exhumación de documentos inéditos, que somete a un minucioso análisis crítico, sino como ejemplo de la actual renovación metodológica en la historiografía del arte. La historia del coleccionismo y de los espacios expositivos se enlaza aquí con el estudio de la recepción y la fortuna crítica de las obras de arte, así como con la indagación antropológica de la variedad de respuestas ante las imágenes. Siguiendo las huellas de David Freedberg, Portús nos muestra cómo la actitud estética es una conquista tardía y frágil de la civilización frente a la hegemonía social de otras reacciones ante las imágenes, sean éstas o no obras de arte.
G. S.
Las mujeres y los hombres unidos para eliminar la violencia contra la mujer y la niña

Todos nosotros – hombres y mujeres, soldados y agentes de mantenimiento de la paz, ciudadanos y líderes – tenemos la responsabilidad de contribuir a eliminar la violencia contra la mujer. Los Estados deben cumplir con sus obligaciones de prevenir la violencia, enjuiciar a los perpetradores y proporcionar reparaciones a las víctimas. Y cada uno de nosotros debe hablar claramente en la familia, en el lugar de trabajo y en la comunidad, de modo que cesen los actos de violencia contra la mujer.
Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas
Muchas personas se toman en serio la existencia de los signos del Zodiaco -como una forma de “influencia astral” en sus vidas desde el momento en que nacen, pero pocos conocen la existencia de una constelación por la que el Sol transita y que es la número 13 de la franja del cielo llamada Zodiaco: se trata de Ofiuco u Ophiocus

De acuerdo con la Sociedad Astronómica Urania, del estado de Morelos, esta constelación no fue tomada en cuenta desde la antigüedad debido -probablemente- a que a lo largo del año tienen lugar 12 lunas llenas (en las que se divide la duración del año) o, al hecho de que en las divisiones originales de las constelaciones zodiacales no se incluían a las estrellas de Ofiuco.
Éste representa -en la mitología griega- al hijo de Apolo Asclepio, capaz de sanar a cualquier persona.Por esa razón fue colocado en el cielo rodeado por una serpiente, símbolo de la vida renovada ( el cual se emplea como tal en la medicina).
El Sol, al entrar en la constelación de Ofiuco transitará desde el 30 de noviembre al 17 de diciembre, hecho que -a decir de la sociedad astronómica- no fue tomado en cuenta por quienes se hacian llamar astrólogos.
Siguiendo el razonamiento de los astrólogos, aquellos que nacieron dentro de este margen de días, deberían ser ofiucos, sin embargo no lo saben, porque los supuestos astrólogos no se toman la molestia de observar el cielo, para ver la posición del Sol entre las constelaciones del Zodiaco. Ante estos hechos, es difícil que los que promueven esta pseudociencia puedan predecir el futuro.
De astrólogos y astrónomos
Los astrólogos fueron sustituidos por los astrónomos durante el Renacimiento cuando se descubrieron las leyes que gobernaban a los astros y la inexistencia de influencias misteriosas provenientes de planetas o constelaciones zodiacales. Desde esta perspectiva, el único fin- según la Sociedad Astronómica- de los modernos astrólogos es el lucrar con la credulidad de la mayoría de los creyentes de esta pseudociencia, que buscan encontrar una certeza dentro de nuestra convulsionada sociedad.
Si los astrólogos no toman en cuenta a Ofiuco para confeccionar los horóscopos, ¿cuántas omisiones más estarán cometiendo?, se preguntan los astrónomos aficionados y responden: la precesión de los equinoccios, la existencia de nuevos planetoides más allá de Plutón, o, la degradación misma de este cuerpo como planeta, etcétera.
Las constelaciones con formas de toro, escorpión o libra son sólo invenciones humanas porque así les pareció a los pueblos mesopotámicos, los que crearon la mayoría de los símbolos del Zodiaco, por lo que la influencia de cada uno de los 12 signos son igual de artificiales. Razonamiento que también puede aplicarse a los planetas, cuyos nombres fueron dados por la cultura griega en honor a sus dioses.
Para la Sociedad Astronómica, nuestra relación con el universo es más profunda que la que pretende la astrología, como lo es el hecho de que estemos sujetos a la fuerza gravitacional del Sol, el que a su vez gira alrededor de la galaxia en la que se mueve- entre otras más del llamado grupo local- mientras nuestros cuerpos son atravesados constantemente por rayos cósmicos provenientes de explosiones de supernovas.

Con respecto a Ofiuco, hace pocos años, la NASA descubrió que en esas fechas -cuando el Sol ingresa en la decimotercera casa del Zodíaco- una nube interestelar golpea nuestro planeta. Es una brisa estelar rica en helio, que fluye en el sistema solar proveniente de Ofiuco.
La gravedad del Sol concentra el material en un cono y la Tierra pasa a través de él durante las primeras semanas de diciembre. Cuando estamos dentro del cono esta brisa es una muestra de lo que se encuentra en el exterior del sistema solar. El espacio interestelar, el “vacío” entre las estrellas, no está vacío. Está lleno de gigantescas nubes de gas y polvo. De estas nubes provienen las estrellas y los planetas; son también los restos que quedan cuando esta llan las estrellas.
El sistema solar se dirige hacia una de ellas. Los astrónomos la llaman Nube Local Interestelar. El campo magnético del Sol retiene gran parte de esa nube dentro de su zona, pero una parte del gas de la nube logra penetrar. Este es el origen de la brisa.
Finalmente, la Sociedad Astronomíca Urania, también dio a conocer las fechas en las que el Sol se encuentra en cada uno de los 13 signos del zodiaco a lo largo del año y que ya no corresponden con las que los “astrólogos” pretenden hacer pasar -como fechas reales del Sol- dentro de las constelaciones zodiacales:
Sagitario Dic 18 – Ene 18
Capricornio Ene 19 – Feb 15
Acuario Feb 16 – Mar 11
Piscis Mar 12 – Abr 18
Aries Abr 19 – May 13
Tauro May 14 – Jun 19
Géminis Jun 20 – Jul 20
Cáncer Jul 21 – Ago 9
Leo Ago 10 – Sep 15
Virgo Sep 16 – Oct 30
Libra Oct 31 – Nov 22
Escorpio Nov 23 – Nov 29
Ofiuco Nov 30 – Dic 17
Fuente: Andrés E. Martínez Rojas “El Universal”

En los tiempos tenebrosos de la Grecia Arcaica los hombres no se podían permitir el lujo de tomar decisiones de cierta transcendencia sin conocer, primero, si los dioses iban a darles o no su beneplácito. En ciertos lugares sagrados elegidos por las deidades, los dirigentes de las ciudades griegas consultaban los oráculos antes de decidir, por ejemplo, el inicio de una expedición colonizadora o el ataque contra una polis vecina. Cuatro divinidades olímpicas llegaron a contar con centros oraculares: Zeus, Atenea, Hermes y Apolo. El más importante de los oráculos de Apolo en la Grecia continental se encontraba en Delfos; y en las costas de Asia y en la isla de Delos los de sus rivales más poderosos.

En Delfos se hallaba precisamente el ónfalo, ombligo del mundo antiguo, situado en el ádyton del Templo de Apolo y representado por una piedra de mármol recubierta por una decoración que asemeja una red tejida en lana blanca. En Delfos, el centro del mundo clásico, Apolo se ponía en contacto con los hombres para comunicarles sus decisiones sobre la conveniencia o no de realizar determinadas acciones.
El Templo de Apolo se situaba en un santuario, celéberrimo en la Antigüedad; que se alzaba cerca del Parnaso, monte consagrado a las musas, y dominaba el golfo de Corinto. Era un lugar de relieve montañoso recortado por las Fedríades, dos inmensas rocas que forman una garganta de donde brota un manantial cuyas aguas son sagradas desde tiempos remotos (la denominada Fuente Castalia, cuyo nombre sería el de una muchacha del lugar que, acosada por Apolo, se habría arrojado a la fuente). En ella, precisamente, bebía agua y realizaba sus purificaciones la Pitia, mujer sensible utilizada por Apolo para ponerse en contacto con los humanos.
En este montañoso lugar, habitado secularmente por pueblos de pastores, se han detectado vestigios de un primitivo santuario micénico de los siglos XIV-XI a.C, que supondría un antecedente del templo que se consagraría luego a Apolo. Cuando en el año I892 la Escuela Francesa de Arqueología de Atenas inició lo que se conoce como Gran Excavacion de Delfos fue preciso incluso utilizar las tropas del Ejército griego para conseguir sofocar las revueltas de los habitantes de Kastri, que no admitían que para recuperar las piedras antiguas enterradas bajo sus casas fuera preciso demoler el pueblo que habitaban.

El conjunto arqueológico de Delfos ocupa una serie de terrazas situadas a distintos niveles en las laderas del Parnaso. En la zona central se encuentra la Fuente Castalia, que en su tiempo estuvo decorada con un muro de mármol. En las zonas inferiores se situaban el gimnasio, del siglo IV a.c., dotado de una pista de entrenamientos, la palestra, las termas y una piscina circular, y la terraza denominada Marmaria, en la que en su día se levantaban dos templos destinados a Atenea Pronaia. Cerca de las ruinas del Templo de Atenea, en la terraza Marmaria, estan los vestigios del tholos, templo de planta circular fechado también en el siglo IV a.c.
La zona consagrada al Santuario de Apolo ocupa la tercer a zona aterrazada, la más alta de las tres que estamos comentando. Emplazada más allá de la Fuente Castalia. Los accesos al mismo se encuentran en lo que se conoce como ágora romana, plaza empedrada en la que existían tiendas en donde los peregrinos y viajeros, al igual que en los tiempos modernos, compraban todo tipo de pequeños exvotos, estatuillas, etc. La persona que deseaba consultar el oráculo de Delfos debía, como primer acto, ofrecer una ofrenda delante de la portada del templo, generalmente una torta de cereales y miel. Con esta acción el hombre pretendía ser grato al dios y conseguir el acceso al templo. En tiempos más avanzados esa sencilla ofrenda se sustituiría por el cobro de una cantidad en metálico, que repercutía en las arcas del santuario.



oportunas y supo aprovechar las circunstancias favorables del tiempo con habilidad y decisión, todo lo cual redundó en el más completo éxito.

























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