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	<title>Comentarios en: La secreta melancolía de Mozart</title>
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	<description>¿No da acaso lo mismo un puerto que otro puerto?</description>
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		<title>Por: Luis Irles</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-3168</link>
		<dc:creator>Luis Irles</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Jul 2009 15:46:47 +0000</pubDate>
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		<description>Querida Patricia: Siempre será una alegría recibir tu visita en este faro, que de alguna manera también es tuyo. Tu comentario, como siempre, está lleno de verdades y aciertos. Como acertadamente expresas, las interesantísimas opiniones vertidas por músicos de la talla de Mario Alvarado, del profesor Artega y de J. A. Domínguez, entre otros, enriquecieron enormemente el magnífico artículo sobre Mozart, firmado por &quot;grave aigu&quot;.

No me extraña en absoluto que Mozart sea uno de tus compositores favoritos, siendo tú una persona tan sensible.

Te envío un fuerte abrazo, 
Luis</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Querida Patricia: Siempre será una alegría recibir tu visita en este faro, que de alguna manera también es tuyo. Tu comentario, como siempre, está lleno de verdades y aciertos. Como acertadamente expresas, las interesantísimas opiniones vertidas por músicos de la talla de Mario Alvarado, del profesor Artega y de J. A. Domínguez, entre otros, enriquecieron enormemente el magnífico artículo sobre Mozart, firmado por &#8220;grave aigu&#8221;.</p>
<p>No me extraña en absoluto que Mozart sea uno de tus compositores favoritos, siendo tú una persona tan sensible.</p>
<p>Te envío un fuerte abrazo,<br />
Luis</p>
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		<title>Por: Patricia Gomez</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-3163</link>
		<dc:creator>Patricia Gomez</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 19:49:04 +0000</pubDate>
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		<description>Hace tanto tiempo que no venía por acà y me encuentro con esta delicia de diálogos, de tan acabado conocimiento, de tanta elocuencia, me ha encantado!! y lo he disfrutado plenamente. No soy docta en música clásica (concuerdo que de seria nada, por el contrario, deliciosa, fuerte, conmovedora) como para atreverme a comentar, pero si algo puedo decir es que concuerdo con TUY, he escuchado muchas obras de Mozart y lo encuentro un genio, como no, pero también y a medida que avanzó en el tiempo y otros músicos creo que era un hombre brillante que se paseo por las superficies mismas del cielo y del infierno, sin poder ahondar en el corazón de ambos. Pero como dicen, en cosa de gustos y sensibilidades no hay nada escrito. Y de que era un genio, lo era.
Luis, como siempre es un placer venir a visitarte. 
Patricia</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hace tanto tiempo que no venía por acà y me encuentro con esta delicia de diálogos, de tan acabado conocimiento, de tanta elocuencia, me ha encantado!! y lo he disfrutado plenamente. No soy docta en música clásica (concuerdo que de seria nada, por el contrario, deliciosa, fuerte, conmovedora) como para atreverme a comentar, pero si algo puedo decir es que concuerdo con TUY, he escuchado muchas obras de Mozart y lo encuentro un genio, como no, pero también y a medida que avanzó en el tiempo y otros músicos creo que era un hombre brillante que se paseo por las superficies mismas del cielo y del infierno, sin poder ahondar en el corazón de ambos. Pero como dicen, en cosa de gustos y sensibilidades no hay nada escrito. Y de que era un genio, lo era.<br />
Luis, como siempre es un placer venir a visitarte.<br />
Patricia</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Luis Irles</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-2995</link>
		<dc:creator>Luis Irles</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 May 2009 14:39:17 +0000</pubDate>
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		<description>&lt;strong&gt;Estimados José Antonio Domínguez y Tuy,&lt;/strong&gt;

Os doy las gracias de todo corazón por vuestros inteligentes y poéticos comentarios sobre Mozart. Hay mucha sensibilidad y conocimiento en ambos, y puedo afirmar con toda sinceridad que me han encantado.

Con toda mi admiración y aprecio,

Luis Irles</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Estimados José Antonio Domínguez y Tuy,</strong></p>
<p>Os doy las gracias de todo corazón por vuestros inteligentes y poéticos comentarios sobre Mozart. Hay mucha sensibilidad y conocimiento en ambos, y puedo afirmar con toda sinceridad que me han encantado.</p>
<p>Con toda mi admiración y aprecio,</p>
<p>Luis Irles</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Tuy</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-2992</link>
		<dc:creator>Tuy</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2009 22:18:56 +0000</pubDate>
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		<description>Cuando el joven Mozart empezó a entender la verdadera naturaleza del trabajo que se había propuesto, la imagen de un río comenzó a darle vueltas por su mente. Literalmente, sentía como si tuviera un gran río brotando en su interior, y tenía que encontrarle un cauce por el que pudiera fluir el ímpetu de su corriente. Comprendió claramente que debía encontrarlo o sería destruido por la fuerza de su propia creación.

Así lo imagino yo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando el joven Mozart empezó a entender la verdadera naturaleza del trabajo que se había propuesto, la imagen de un río comenzó a darle vueltas por su mente. Literalmente, sentía como si tuviera un gran río brotando en su interior, y tenía que encontrarle un cauce por el que pudiera fluir el ímpetu de su corriente. Comprendió claramente que debía encontrarlo o sería destruido por la fuerza de su propia creación.</p>
<p>Así lo imagino yo.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Jose Antonio Domínguez</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-2990</link>
		<dc:creator>Jose Antonio Domínguez</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2009 16:32:01 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://dadaisforever.wordpress.com/?p=2754#comment-2990</guid>
		<description>Muy apreciados,

Mi elección de estudiar clavecín sólo fue inspirada por la música de Mozart. Poder escuchar y tocar toda aquella pureza que linda con la perfección platónica con un instrumento tan delicado es un bálsamo para este tedioso mundo. 
Su música inspira la posibilidad de aquella añorada esperanza de una humanidad más digna de si misma y recordando a Schiller dignificada por el arte. ¿Y que arte más digno para ennoblecer la angustiosa existencia que la música? Fue Novalis quien reconoció en la música el lenguaje más perfecto por remitirse únicamente a si mismo, a parte de otras características, como inspirado por una voluntad superior. Mozart se sirvió de ello con una excelsitud extrema intentando manifestar aquellos ideales ilustrados que pretendían salvar al ser humano de la corrupción que siguió a la libertaria Revolución Francesa.
El segundo movimiento del concierto de piano n. 12 en la major k414 muestra todo ello con beneplácita complacencia. La dignidad humana es aquello a lo que cada persona nunca debería renunciar aunque aquella &#039;Hoffnung&#039; resulte tan lejana e imposible de alcanzar. Pues como se despendre de la &#039;Iphigenie auf Tauris&#039; de Goethe para poder llegar a ser un sujeto digno de la humanidad uno debe aprehender el proceso de humanización desde lo más íntimo del ser.
Ha sido un verdadero placer poder compartir mis opiniones con compañeros tan agradecidos al compositor más generoso de la historia universal.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Muy apreciados,</p>
<p>Mi elección de estudiar clavecín sólo fue inspirada por la música de Mozart. Poder escuchar y tocar toda aquella pureza que linda con la perfección platónica con un instrumento tan delicado es un bálsamo para este tedioso mundo.<br />
Su música inspira la posibilidad de aquella añorada esperanza de una humanidad más digna de si misma y recordando a Schiller dignificada por el arte. ¿Y que arte más digno para ennoblecer la angustiosa existencia que la música? Fue Novalis quien reconoció en la música el lenguaje más perfecto por remitirse únicamente a si mismo, a parte de otras características, como inspirado por una voluntad superior. Mozart se sirvió de ello con una excelsitud extrema intentando manifestar aquellos ideales ilustrados que pretendían salvar al ser humano de la corrupción que siguió a la libertaria Revolución Francesa.<br />
El segundo movimiento del concierto de piano n. 12 en la major k414 muestra todo ello con beneplácita complacencia. La dignidad humana es aquello a lo que cada persona nunca debería renunciar aunque aquella &#8216;Hoffnung&#8217; resulte tan lejana e imposible de alcanzar. Pues como se despendre de la &#8216;Iphigenie auf Tauris&#8217; de Goethe para poder llegar a ser un sujeto digno de la humanidad uno debe aprehender el proceso de humanización desde lo más íntimo del ser.<br />
Ha sido un verdadero placer poder compartir mis opiniones con compañeros tan agradecidos al compositor más generoso de la historia universal.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Luis Irles</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-2973</link>
		<dc:creator>Luis Irles</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 May 2009 13:57:58 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://dadaisforever.wordpress.com/?p=2754#comment-2973</guid>
		<description>&lt;strong&gt;Estimado Náufrago&lt;/strong&gt;: Me vas a permitir que ponga en duda tu declaración de &quot;enemistad&quot; hacia las notas musicales... Más bien me inclino a pensar que es justamente todo lo contrario. Muy interesante, por otra parte, la observación que haces acerca de cómo la personalidad (la persona) puede afectar a la obra (el personaje).

Te envío un fuerte abrazo.

****

&lt;strong&gt;Querido amigo Mario. Estimado profesor Arteaga:&lt;/strong&gt;

Sólo cabe definir como excelente y profunda la interesante discusión que han mantenido sobre Schoenberg, y que a todos nos ha ilustrado muchísimo. Creo, sinceramente, que ha enriquecido y complementado el estupendo artículo sobre Mozart.

Con todo mi afecto y admiración,

Luis</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Estimado Náufrago</strong>: Me vas a permitir que ponga en duda tu declaración de &#8220;enemistad&#8221; hacia las notas musicales&#8230; Más bien me inclino a pensar que es justamente todo lo contrario. Muy interesante, por otra parte, la observación que haces acerca de cómo la personalidad (la persona) puede afectar a la obra (el personaje).</p>
<p>Te envío un fuerte abrazo.</p>
<p>****</p>
<p><strong>Querido amigo Mario. Estimado profesor Arteaga:</strong></p>
<p>Sólo cabe definir como excelente y profunda la interesante discusión que han mantenido sobre Schoenberg, y que a todos nos ha ilustrado muchísimo. Creo, sinceramente, que ha enriquecido y complementado el estupendo artículo sobre Mozart.</p>
<p>Con todo mi afecto y admiración,</p>
<p>Luis</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Miguel Arteaga</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-2968</link>
		<dc:creator>Miguel Arteaga</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 May 2009 15:56:56 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://dadaisforever.wordpress.com/?p=2754#comment-2968</guid>
		<description>Le agradezco enormemente su pormenorizada e interesante respuesta, amigo Alvarado. En efecto, es siempre muy agradable y enriquecedor mantener una &#039;civilizada&#039; discusión musical con personas que, como usted, saben muy bien de lo que están hablando.

Es inevitable que existan discrepancias --a veces muy profundas-- en el terreno artístico, (yo las mantengo frecuentemente con algunos de mis colegas), y he llegado a la conclusión de que éstas resultan siempre muy positivas para mí. Puedo asegurarle que el punto de vista -o más propiamente, de &quot;oído&quot;- que usted defiende frente a la obra de Schoenberg la comparten muchos melómanos; aunque también es cierto que no somos exactamente una &#039;fanática minoría&#039; la que la defendemos.

No sería justo para los lectores de este blog que siguiéramos aburriéndolos con tecnicismos y términos musicales que probablemente muchos de ellos desconozcan, así que termino esta breve nota dándole las gracias nuevamente por haber tenido la gentileza de responder a mi pregunta.

Reciba usted el más cordial de mis saludos.

Miguel Arteaga</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Le agradezco enormemente su pormenorizada e interesante respuesta, amigo Alvarado. En efecto, es siempre muy agradable y enriquecedor mantener una &#8216;civilizada&#8217; discusión musical con personas que, como usted, saben muy bien de lo que están hablando.</p>
<p>Es inevitable que existan discrepancias &#8211;a veces muy profundas&#8211; en el terreno artístico, (yo las mantengo frecuentemente con algunos de mis colegas), y he llegado a la conclusión de que éstas resultan siempre muy positivas para mí. Puedo asegurarle que el punto de vista -o más propiamente, de &#8220;oído&#8221;- que usted defiende frente a la obra de Schoenberg la comparten muchos melómanos; aunque también es cierto que no somos exactamente una &#8216;fanática minoría&#8217; la que la defendemos.</p>
<p>No sería justo para los lectores de este blog que siguiéramos aburriéndolos con tecnicismos y términos musicales que probablemente muchos de ellos desconozcan, así que termino esta breve nota dándole las gracias nuevamente por haber tenido la gentileza de responder a mi pregunta.</p>
<p>Reciba usted el más cordial de mis saludos.</p>
<p>Miguel Arteaga</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: marioalvarado</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-2964</link>
		<dc:creator>marioalvarado</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 May 2009 14:11:31 +0000</pubDate>
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		<description>Distinguido Profesor Arteaga:

El leído con sumo interés su artículo, el cual revela su absoluta erudición sobre el tema.
Sin embargo, es un tema largo y podríamos estar agradablemente dicutiendo horas y con mucho placer teniendo un interlocutor de su altura, por lo tanto, me voy a remitir muy brevemente sobre algunos puntos y aspectos de su nota.

No, sinceramente le respondo que no, no me atraen ni gustan las piezas del opus 11 del compositor. Tal vez lo único que agradezco es su brevedad. Para mí la música es o no es y el ops 11 no es. Recuerde que estamos en una amable discusión y es mi opinión. Desde el punto de vista pianístico, su escritura es dispareja y absurda, es una escritura concebida en base a los sonidos y no para el instrumento para el que fue pensada y muy pensada. Bien podría haberse destinado a cualquier medio sonoro. Desde el punto de vista musical, es música árida, cerebral, aleatoria en sus combinaciones, y por lo tanto no expresa nada. Si uno quiere buscarle segundas lecturas o relacionarla con vivencias personales, naturalmente que le encontrará más sentido, pero ahí se está internando en el campo de la música de programa.

No sé qué es lo que`piensan los jóvenes, si es que piensan, de la relación entre la música seria y la que ellos escuchan. De partida, pienso que la música seria es un nombre bastante discutible, como música culta, selecta o peor, clásica, lo que la amarra solamente al siglo 18. Conozco y estoy seguro que Ud. también, mucha música que no es seria en absoluto, con mucho sentido del humor. No creo que sea posible encontrar un apellido a lo obvio, la llamada música seria, es simplemente música, el resto, empezando por la actual, son manifestaciones primitivas que apelan a los sentidos e instintos más básicos o corresponde a música de caníbales.

Me parece que el compositor estaba muy equivocado al llamar a su música politonal. Aquello implica que estaba componiendo dentro de un sistema tonal al cual concurrían todas las tonalidades simultáneamente en una obra. Atonal es má apropiado. En todo caso, debe haberse referido así a sus experimentos composicionales para justificarlos ante una audiencia espantada. No se ofenda, creo que Shoenberg tiene una obra audible, La Noche Transfigurada, no me molesta, pero es una obra muy temprana, creo que la primera.

El dodecafonismo o como quiera llamársele, es un sistema cerebral y matemático por el medio del cual, gente sin talento posa de artista. No se trata de que a uno le caiga del cielo la inspiración, tampoco que le brote del subconciente, no puede, está amarrado a las regla del dodecafonismo. La única creatividad está en elegir el orden de los doce sonidos. Luego es como llenar un puzzle o crucigrama. Y el resultado es eso. Luego, el autor, dice que compuso una obra...

No me extiendo más, a pesar de que gustoso lo haría largamente, para no ser tan antipático, y termino diciéndole que la búsqueda por la disonancia en muy antigua, de otra manera, no existiría la consonancia. ¿Para qué necesitaría algo ser consonante si no hay disonancia que se le oponga? En su tiempo, la música de Chopin, era considerada por grandes pianistas como Moscheles y maestros como Czerny, espantosamente disonante e incomprensible, y si uno la escucha, efectivamente les encuentra razón en el contexto de su época, aunque a nososotros nos parezcan como dicen algunos demasiado entusiastas, &quot;armonías celestes.&quot;

Lo saluda muy atenta y afectuosamente, MarioAlvarado.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Distinguido Profesor Arteaga:</p>
<p>El leído con sumo interés su artículo, el cual revela su absoluta erudición sobre el tema.<br />
Sin embargo, es un tema largo y podríamos estar agradablemente dicutiendo horas y con mucho placer teniendo un interlocutor de su altura, por lo tanto, me voy a remitir muy brevemente sobre algunos puntos y aspectos de su nota.</p>
<p>No, sinceramente le respondo que no, no me atraen ni gustan las piezas del opus 11 del compositor. Tal vez lo único que agradezco es su brevedad. Para mí la música es o no es y el ops 11 no es. Recuerde que estamos en una amable discusión y es mi opinión. Desde el punto de vista pianístico, su escritura es dispareja y absurda, es una escritura concebida en base a los sonidos y no para el instrumento para el que fue pensada y muy pensada. Bien podría haberse destinado a cualquier medio sonoro. Desde el punto de vista musical, es música árida, cerebral, aleatoria en sus combinaciones, y por lo tanto no expresa nada. Si uno quiere buscarle segundas lecturas o relacionarla con vivencias personales, naturalmente que le encontrará más sentido, pero ahí se está internando en el campo de la música de programa.</p>
<p>No sé qué es lo que`piensan los jóvenes, si es que piensan, de la relación entre la música seria y la que ellos escuchan. De partida, pienso que la música seria es un nombre bastante discutible, como música culta, selecta o peor, clásica, lo que la amarra solamente al siglo 18. Conozco y estoy seguro que Ud. también, mucha música que no es seria en absoluto, con mucho sentido del humor. No creo que sea posible encontrar un apellido a lo obvio, la llamada música seria, es simplemente música, el resto, empezando por la actual, son manifestaciones primitivas que apelan a los sentidos e instintos más básicos o corresponde a música de caníbales.</p>
<p>Me parece que el compositor estaba muy equivocado al llamar a su música politonal. Aquello implica que estaba componiendo dentro de un sistema tonal al cual concurrían todas las tonalidades simultáneamente en una obra. Atonal es má apropiado. En todo caso, debe haberse referido así a sus experimentos composicionales para justificarlos ante una audiencia espantada. No se ofenda, creo que Shoenberg tiene una obra audible, La Noche Transfigurada, no me molesta, pero es una obra muy temprana, creo que la primera.</p>
<p>El dodecafonismo o como quiera llamársele, es un sistema cerebral y matemático por el medio del cual, gente sin talento posa de artista. No se trata de que a uno le caiga del cielo la inspiración, tampoco que le brote del subconciente, no puede, está amarrado a las regla del dodecafonismo. La única creatividad está en elegir el orden de los doce sonidos. Luego es como llenar un puzzle o crucigrama. Y el resultado es eso. Luego, el autor, dice que compuso una obra&#8230;</p>
<p>No me extiendo más, a pesar de que gustoso lo haría largamente, para no ser tan antipático, y termino diciéndole que la búsqueda por la disonancia en muy antigua, de otra manera, no existiría la consonancia. ¿Para qué necesitaría algo ser consonante si no hay disonancia que se le oponga? En su tiempo, la música de Chopin, era considerada por grandes pianistas como Moscheles y maestros como Czerny, espantosamente disonante e incomprensible, y si uno la escucha, efectivamente les encuentra razón en el contexto de su época, aunque a nososotros nos parezcan como dicen algunos demasiado entusiastas, &#8220;armonías celestes.&#8221;</p>
<p>Lo saluda muy atenta y afectuosamente, MarioAlvarado.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Náufrago</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-2959</link>
		<dc:creator>Náufrago</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2009 07:27:39 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://dadaisforever.wordpress.com/?p=2754#comment-2959</guid>
		<description>Debo reconocer que las notas musicales y yo nunca nos hemos llevado demasiado bien. Sin embargo, el artículo refleja algo que me interesa muchísimo: cómo la personalidad (la persona) afecta a la obra (el personaje).</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Debo reconocer que las notas musicales y yo nunca nos hemos llevado demasiado bien. Sin embargo, el artículo refleja algo que me interesa muchísimo: cómo la personalidad (la persona) afecta a la obra (el personaje).</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Miguel Arteaga</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-2958</link>
		<dc:creator>Miguel Arteaga</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 May 2009 16:03:36 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://dadaisforever.wordpress.com/?p=2754#comment-2958</guid>
		<description>Estimado Mario Alvarado, 

He leído con interés su excelente comentario sobre el artículo de &quot;grave aigu&quot;, referido a Mozart... No esperaba menos de usted siendo, como he leído, un reputado músico e instrumentista. Sin embargo, y aunque estemos de acuerdo en que Arnold Schoenberg fue --y sigue siendo-- un autor controvertido, discrepo sobre el calificativo que usted utiliza para describir al compositor judeo-alemán, llamándolo: &quot;músico de escritorio&quot;.

Como bien sabe, aunque el joven Schonberg compusiera piezas vocales al calor de las obras de Brahms, al iniciarse en la de Wagner se familiariza con la filosofía de la música de Schopenhauer, según la cual en toda obra escrita sobre un texto éste viene a ser definitivamente una ilustración o un comentario sobre aquello que sólo la esencia de la música puede revelar. Así, en el caso del primer Schonberg, un texto, como el de Dehmel en &quot;Noche transfigurada&quot;, o el de Maeterlinck en &quot;Pelleas y Melisande&quot;, puede estar en el origen de la obra y aportar su sujeto material, pero no constituye el contenido de la música, ni ella es una ilustración sonora de aquél. Este planteamiento, lógicamente, no tuvo las deseadas consecuencias ni despertó buenas críticas en su época.

Fue entonces cuando él se lanzó a una investigación radical sobre el ser de la música para modificar y transformar sus presupuestos partiendo de la experiencia de músicos como el propio Wagner o Gustav Mahler. Su gran batalla inicial se dio con la obsesión por las disonancias: a partir de ahí surgió el método de composición con doce tonos como una necesidad; él mismo dijo “El oído se fue familiarizando gradualmente con gran número de disonancias, hasta que llegó a perder el miedo a su efecto perturbador. Ya no se esperaba ninguna preparación para las disonancias de Wagner ni resolución para las discordancias de Richard Strauss; no nos molestaban las armonías irregulares de Debussy, ni las asperezas contrapuntísticas de los últimos compositores”. Para Schoenberg sus análisis y renovaciones formales no fueron un experimento impersonal, sino que él los entendió siempre de un modo plena y radicalmente romántico, como “expresión de mí mismo”, escribió... “Toda investigación –también dejó escrito el compositor– que tienda a producir un efecto tradicional queda más o menos marcada por la intervención de la conciencia. Pero el arte pertenece al inconsciente. Es a uno mismo a quien hay que expresar. Expresarse directamente”. Y fue trabajando en Berlín cuando logró elaborar su nueva construcción: los doce tonos, el dodecafonismo (que él prefería llamar politonal), con su organización serial, imprevisible para el oído tradicional; algo que es difícil de explicar y definir, pero que Schoenberg consideraba un simple método, aunque con él vino a revolucionar toda la historia de la música de ahí en adelante, creando lo que en sentido estricto podríamos denominar “verdadera” música moderna. El camino emprendido por Arnold Schoenberg significaba, entre otras muchas cosas, una mayor pureza, una mayor elementalidad que la de su maestro, el gran Gustav Mahler. 

Y algo importante que sería conveniente transmitir a los jóvenes que desconocen la llamada &quot;música seria&quot;, es que la mayor parte de la música que hoy día se escucha en la radio, la televisión, computadoras, y en cualquier otro tipo de medio de reproducción imaginable es literalmente música antigua, desde por ejemplo Monteverdi o Vivaldi a Amy Winehouse y demás “modernos” actuales, pasando, incluso, por Sex Pistols, Pink Floyd, REM, The Smiths, etc... La música contemporánea empieza con nuestro amigo Arnold Schoenberg, así que si alguno quiere saber cómo suena de verdad la música de nuestro tiempo que escuche algo de este gran músico, que fue además un magnífico pintor. 

Le envío un cordial saludo, y espero --si así lo estima oportuno-- que me responda con sinceridad a la siguiente pregunta: ¿De verdad no le gustan sus Tres piezas para piano op. 11 No. 1?

Miguel Arteaga,
Profesor de Música del I.E.S &quot;Gregorio Marañón&quot;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimado Mario Alvarado, </p>
<p>He leído con interés su excelente comentario sobre el artículo de &#8220;grave aigu&#8221;, referido a Mozart&#8230; No esperaba menos de usted siendo, como he leído, un reputado músico e instrumentista. Sin embargo, y aunque estemos de acuerdo en que Arnold Schoenberg fue &#8211;y sigue siendo&#8211; un autor controvertido, discrepo sobre el calificativo que usted utiliza para describir al compositor judeo-alemán, llamándolo: &#8220;músico de escritorio&#8221;.</p>
<p>Como bien sabe, aunque el joven Schonberg compusiera piezas vocales al calor de las obras de Brahms, al iniciarse en la de Wagner se familiariza con la filosofía de la música de Schopenhauer, según la cual en toda obra escrita sobre un texto éste viene a ser definitivamente una ilustración o un comentario sobre aquello que sólo la esencia de la música puede revelar. Así, en el caso del primer Schonberg, un texto, como el de Dehmel en &#8220;Noche transfigurada&#8221;, o el de Maeterlinck en &#8220;Pelleas y Melisande&#8221;, puede estar en el origen de la obra y aportar su sujeto material, pero no constituye el contenido de la música, ni ella es una ilustración sonora de aquél. Este planteamiento, lógicamente, no tuvo las deseadas consecuencias ni despertó buenas críticas en su época.</p>
<p>Fue entonces cuando él se lanzó a una investigación radical sobre el ser de la música para modificar y transformar sus presupuestos partiendo de la experiencia de músicos como el propio Wagner o Gustav Mahler. Su gran batalla inicial se dio con la obsesión por las disonancias: a partir de ahí surgió el método de composición con doce tonos como una necesidad; él mismo dijo “El oído se fue familiarizando gradualmente con gran número de disonancias, hasta que llegó a perder el miedo a su efecto perturbador. Ya no se esperaba ninguna preparación para las disonancias de Wagner ni resolución para las discordancias de Richard Strauss; no nos molestaban las armonías irregulares de Debussy, ni las asperezas contrapuntísticas de los últimos compositores”. Para Schoenberg sus análisis y renovaciones formales no fueron un experimento impersonal, sino que él los entendió siempre de un modo plena y radicalmente romántico, como “expresión de mí mismo”, escribió&#8230; “Toda investigación –también dejó escrito el compositor– que tienda a producir un efecto tradicional queda más o menos marcada por la intervención de la conciencia. Pero el arte pertenece al inconsciente. Es a uno mismo a quien hay que expresar. Expresarse directamente”. Y fue trabajando en Berlín cuando logró elaborar su nueva construcción: los doce tonos, el dodecafonismo (que él prefería llamar politonal), con su organización serial, imprevisible para el oído tradicional; algo que es difícil de explicar y definir, pero que Schoenberg consideraba un simple método, aunque con él vino a revolucionar toda la historia de la música de ahí en adelante, creando lo que en sentido estricto podríamos denominar “verdadera” música moderna. El camino emprendido por Arnold Schoenberg significaba, entre otras muchas cosas, una mayor pureza, una mayor elementalidad que la de su maestro, el gran Gustav Mahler. </p>
<p>Y algo importante que sería conveniente transmitir a los jóvenes que desconocen la llamada &#8220;música seria&#8221;, es que la mayor parte de la música que hoy día se escucha en la radio, la televisión, computadoras, y en cualquier otro tipo de medio de reproducción imaginable es literalmente música antigua, desde por ejemplo Monteverdi o Vivaldi a Amy Winehouse y demás “modernos” actuales, pasando, incluso, por Sex Pistols, Pink Floyd, REM, The Smiths, etc&#8230; La música contemporánea empieza con nuestro amigo Arnold Schoenberg, así que si alguno quiere saber cómo suena de verdad la música de nuestro tiempo que escuche algo de este gran músico, que fue además un magnífico pintor. </p>
<p>Le envío un cordial saludo, y espero &#8211;si así lo estima oportuno&#8211; que me responda con sinceridad a la siguiente pregunta: ¿De verdad no le gustan sus Tres piezas para piano op. 11 No. 1?</p>
<p>Miguel Arteaga,<br />
Profesor de Música del I.E.S &#8220;Gregorio Marañón&#8221;</p>
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		<title>Por: marioalvarado</title>
		<link>http://dadaisforever.wordpress.com/2009/05/17/la-secreta-melancolia-de-mozart/#comment-2955</link>
		<dc:creator>marioalvarado</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2009 16:10:37 +0000</pubDate>
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		<description>Sin duda, Mozart es el compositor más grande del siglo XVIII, por lo menos, sino que de la Historia de la Música, puesto que en su música se encuentra toda la paleta de emociones humanas. No hay figuritas de biscuit ni reverencias cortesanas, cualquiera que escuche la Fantasía y Sonata en do menor, k.v. 457-475, el Rondó en la menor, k.v, 511 o la lúgubre sonata en La menor, k.v. 310, compuesta tras la repentina muerte de su madre en Paris, habrá de encontrarme razón. 

Lo que sucede, es que Mozart es hijo de su siglo y con elegancia y urbanidad expresa las tragedias más tremendas. Beethoven es obvio en su desafío a la vida, es evidente, incluso ordinario, es fácil reconocer qué es lo que quiere decir, (considerar a Beethoven similar a Schoenberg al mismo nivel de tecnicismo, es una barbaridad, por favor disculpas, pero es así, Beethoven no pensaba en la estructura de sus obras, las escribía de acuerdo a los dictados de su genio, vulgar, pero genio, Shoemberg era un músico de escritorio, jamás tocó un isntrumento y componía de acuerdo a las reglas estrictas del Dodecafonismo, que probó afortunadamente ser una estupidez)

No me quiero extender con pedanterías, ya lo fui y no quiero continuar por ese camino, sólo diré que la música de Beethoven ciertamente es un desafío a la existencia, una cachetada al Destino, un alarido de inconformidad, un puño cerrado apuntando al cielo, mientras que la música de Mozart es una aceptación a lo que le toca vivir, y su lamento es discreto e íntimo, tratando de no incomodar a sus semejantes. En muchos conciertos para piano, uno puede percibir en medio de una alegría desbordante, una lágrima discreta, esa es la diferencia, Beethoven no se mide, Mozart sí, pero el universo emocional de Mozart es mucho más amplio.

Un fragmento del poema que me precede ejemplifica: &quot;entonces sonreiré satisfecho a las feroces sombras&quot;
sonreír en medio de las lágrimas...
Beethoven no habría sonreído, no sabía, habría gritado y destrozado todo a su alrededor, y por último el que Mozart fuera o no procaz en sus bromas, en sus escritos groseros o en su vida cotidiana nada tiene que ver con su obra. Una cosa es el hombre y otra el artista, el genio y su obra. Me gusta Mozart, Beethoven no y Bach no era más o menos sabio que los anteriores, más aburrido tal vez...</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Sin duda, Mozart es el compositor más grande del siglo XVIII, por lo menos, sino que de la Historia de la Música, puesto que en su música se encuentra toda la paleta de emociones humanas. No hay figuritas de biscuit ni reverencias cortesanas, cualquiera que escuche la Fantasía y Sonata en do menor, k.v. 457-475, el Rondó en la menor, k.v, 511 o la lúgubre sonata en La menor, k.v. 310, compuesta tras la repentina muerte de su madre en Paris, habrá de encontrarme razón. </p>
<p>Lo que sucede, es que Mozart es hijo de su siglo y con elegancia y urbanidad expresa las tragedias más tremendas. Beethoven es obvio en su desafío a la vida, es evidente, incluso ordinario, es fácil reconocer qué es lo que quiere decir, (considerar a Beethoven similar a Schoenberg al mismo nivel de tecnicismo, es una barbaridad, por favor disculpas, pero es así, Beethoven no pensaba en la estructura de sus obras, las escribía de acuerdo a los dictados de su genio, vulgar, pero genio, Shoemberg era un músico de escritorio, jamás tocó un isntrumento y componía de acuerdo a las reglas estrictas del Dodecafonismo, que probó afortunadamente ser una estupidez)</p>
<p>No me quiero extender con pedanterías, ya lo fui y no quiero continuar por ese camino, sólo diré que la música de Beethoven ciertamente es un desafío a la existencia, una cachetada al Destino, un alarido de inconformidad, un puño cerrado apuntando al cielo, mientras que la música de Mozart es una aceptación a lo que le toca vivir, y su lamento es discreto e íntimo, tratando de no incomodar a sus semejantes. En muchos conciertos para piano, uno puede percibir en medio de una alegría desbordante, una lágrima discreta, esa es la diferencia, Beethoven no se mide, Mozart sí, pero el universo emocional de Mozart es mucho más amplio.</p>
<p>Un fragmento del poema que me precede ejemplifica: &#8220;entonces sonreiré satisfecho a las feroces sombras&#8221;<br />
sonreír en medio de las lágrimas&#8230;<br />
Beethoven no habría sonreído, no sabía, habría gritado y destrozado todo a su alrededor, y por último el que Mozart fuera o no procaz en sus bromas, en sus escritos groseros o en su vida cotidiana nada tiene que ver con su obra. Una cosa es el hombre y otra el artista, el genio y su obra. Me gusta Mozart, Beethoven no y Bach no era más o menos sabio que los anteriores, más aburrido tal vez&#8230;</p>
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