El profesor Martinus J. G. Veltman –nacido en 1931 en Holanda– se doctoró en Física por la Universidad de Utrecht en 1963, donde impartió clases de 1966 a 1981, años en los que trabajó con su alumno Gerardus Hooft en los estudios de intrincadas teorías científicas, obteniendo el Premio Nobel de Física en 1999 “por aclarar la estructura cuántica de la interacción electrodébil”. En 1981 ingresó como profesor en la Universidad de Ann Arbor, de Michigan, y actualmente está retirado. Entre los premios recibidos, destaca el galardón obtenido en 1993 de la Sociedad Europea de Física por su trabajo de renormalización de las teorías “gauge”.
Dr. Martinus J. G. Veltman
En física, una teoría de campo gauge (o teoría de gauge) es –según podemos leer en Wikipedia– un tipo de teoría cuántica de campos que se basa en el hecho de que la interacción entre fermiones puede ser vista como el resultado de introducir transformaciones “locales” pertenecientes al grupo de simetría interna en el que se base la teoría gauge. Las teorías de gauge se discuten generalmente en el lenguaje matemático de la geometría diferencial e involucran el uso de transformaciones de gauge. Este campo, denominado de Yang-Mills, describe la interacción física entre diferentes campos fermiónicos. Por ejemplo el campo electromagnético es un campo de gauge que describe el modo de interactuar de fermiones dotados con carga eléctrica. Sencilla y clara teoría, ¿no es cierto?
A sus 78 años, Martinus J. G. Veltman vive retirado en su país natal, aunque no ha dejado de trabajar en lo que más le apasiona, la Física de Partículas. Desde 1981 hasta su jubilación, Veltman fue profesor en la Universidad de Michigan, puesto que compaginó con una cátedra especial en la Universidad Autónoma de Madrid. “A los 17 años comencé a interesarme por la electricidad, y siempre me interesaron cuestiones fundamentales como la gravedad. Sin embargo, fue mucho más tarde, en 1957, cuando conocí la Física de Partículas y decidí trabajar en ello”, declaró Veltman en una entrevista publicada hace unos años en España.
Cuando se le pregunta si la sociedad en general entiende sus trabajos, Veltman dice que es una pregunta muy difícil de responder: “La mayor parte de la gente sólo entiende una parte, aunque, por supuesto, depende de la persona. Sin embargo, he encontrado mucha gente interesada en estos temas porque quieren saber cómo se hizo este mundo… Muchos se sorprenderían al comprobar que son millones las personas que se interesan por los libros de divulgación científica. Un buen ejemplo es el éxito que han tenido los libros de Stephen Hawkins”. No obstante, Veltman considera que aún no existe una comprensión generalizada de los aspectos más especializados de la Ciencia pero tiene esperanzas en que “quizá algún día se nos entenderá”.
Conocido por su fuerte temperamento y su particular humor, a la pregunta de qué es lo que hace en su tiempo libre, Veltman responde: “¿Tiempo libre? ¿qué es el tiempo libre..?” Cuando Veltman realizó los trabajos que le hicieron ganar el Nobel trabajaba como profesor en la Universidad de Utrecht. Sin embargo, en 1981 decidió marcharse a Estados Unidos. A la preguntarle un periodista sobre si Holanda es un buen país para investigar, Vetman responde: ” Mi trabajo no depende de donde esté. A menudo he trabajado mucho mejor donde nadie se ha interesado por lo que estaba haciendo. No me gusta explicar las cosas cuando estoy investigando aunque reconozco que algunas veces resulta inevitable. No existe ni un sistema ni un país perfectos para trabajar. Lo peor que puede ocurrir en un país es que sólo puedas trabajar si tienes buenos contactos. Conozco situaciones donde es imprescindible tener buenos amigos no científicos, sino políticos. Estas situaciones son las que verdaderamente hieren de muerte a la investigación”.
























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Julio 10, 2009 a 3:40 am
Juan Ignacio Sarrión
Gracias a las aportaciones del profesor Veltman, las consideraciones de simetría simplificaron bastante el tratamiento matemático de las intracciones en la Teoría Cuántica de Campos, especialmente en la teoría gauge. Sin embargo, antes de los avances del premio Nobel holandés, este desarrollo pasó por graves dificultades que pusieron en peligro dicha teoría.
Podrìamos decir que la construcción de la Teoría Cuántica de Campos no ha sido nada fàcil. El primer y más grande obstáculo se presentó en los años cuarenta. En esa ápoca, la moral había subido por el éxito que supuso para la teoría el haber predicho la existencia de la antimateria, concretamente por Paul Dirac. Pero la alegría se vio empañada cuando al aplicar la teoría al cálculo de las interacciones surgían valores infinitos para ciertas magnitudes, como la carga o la masa, debido a los campos extraordiariamente intensos que debían existir en las inmediaciones de las partículas.
Esta aberración matemática se solucionó en parte gracias a los trabajos de Veltman y Hooft, entre otros. En los cálculos que se derivan de ello, las funciones de onda del electrón vienen corregidas por determinados coeficientes y se dice que están normalizadas.
Muy agradecido por haber recordado en su blog a este prestigioso cientìfico, a quien tuve la suerte de conocer durante su estancia en la Universidad Autónoma de Madrid.
Cordialmente,
Juan Ignacio Sarrión
Julio 10, 2009 a 4:53 am
Navegante
Un personaje que no sabe lo que es el tiempo libre pero sí la interacción de los fermiones realmente resulta apasionante.
¿Dónde quedan los tiempos del protón, electrón y neutrón?, cuando plutón todavía era un planeta y muchos elementos químicos, al igual que partículas, eran todavía desconocidos para nosotros.
Un profesor de física me dijo una vez: hay pocas personas en el mundo que entiendan completamente la teoría de la relatividad de Einstein. Es en este punto, donde los divulgadores científicos juegan una baza importante pues hay temas que resultan demasiado complejos y abstractos para que la mayoría de los mortales podamos “entenderlos”.
Julio 13, 2009 a 9:05 am
Luis Irles
Estimados Juan Ignacio y Navegante:
Os quedo profundamente agradecido por vuestros interesantes comentarios sobre el profesor Veltman.
Ciertamente, la Física es una ciencia apasionante… Y tiene mucha razón este gran investigador cuando asegura que aunque no exista todavía una comprensión generalizada de los aspectos más especializados -tanto de esta disciplina como de muchas otras- tal vez algún día lleguemos a entenderlas.
Un cordial saludo para ambos,
Luis
Julio 13, 2009 a 1:04 pm
chrieseli
Me quedo con la frase “No existe ni un sistema ni un país perfectos para trabajar. Lo peor que puede ocurrir en un país es que sólo puedas trabajar si tienes buenos contactos”. Creo que esa realidad merma mucho el alcance del conocimiento científico y la creación en cualquiera de sus formas. Qué interesante sería poder establecer un área fuera de todo cuoteo político donde aquel que crea, desarrolla o investiga, tenga el apoyo gubernamental per se.
Lamentablemente, todos los que creamos somos incomprendidos
Un gran abrazo
Julio 13, 2009 a 4:28 pm
Luis Irles
Estimada Chrieseli: No me extraña que seas una incomprendida. Tal vez si dieras a conocer a las autoridades científicas el laboratorio subterráneo secreto donde llevas a cabo tus avanzados experimentos de detección de las radiaciones cósmicas nucleares y altas energías de germanio hiperpuro, la situación cambiaría radicalmente…
Julio 14, 2009 a 2:49 pm
chrieseli
Buena idea!!!!. Lo haré, ¿¿pero implica que les muestre mi laboratorio?? Así se pierda la magia de lo inventado, es como contar el final de la peli. Vamos a analizar con más detalle. Tal vez es mejor ser incomprendida. Lo comprensible pierde su sorpresa. (la eterna levedad del ser mi querido, soy mujer al fin y al cabo
)
Julio 14, 2009 a 4:47 pm
Luis Irles
No es necesario que les muestres tu laboratorio, Chrieseli. Las radiaciones del germanio hiperpuro podrían fulminar a estos pobrecitos científicos en un santiamén… Es mejor que los distraigas exponiéndoles –mientras los invitas a un cafecito– tus conocimientos sobre el concepto del límite en las Matemáticas, que como bien sabes está por definir hasta que tú lo consigas. Sin embargo, es una categoría de gran operatividad estético-literaria, especialmente en el área de los estudios medievales. Ya sabes, aquello de: sea (o no sea) un universo estético propio en el cual el canon se defina por la norma n, siempre que Lim r (n) = Ln{°} o, dicho de otra manera, dada (o no dada) una función f definida en una vecindad reducida A de la norma g1, se dice que f tiene límite S, cuando n tiende a nz3, cualquiera sea la sucesión {n7} de puntos de la vecindad Y que converja hacia nX, la sucesión de las imágenes {ft(zw0)} converge hacia L>6.
Les encantará, te lo aseguro.