Este blog, pese a su evidente eclecticismo, tiene alma de marinero y no oculta para nada sus tendencias cinéfilas. Es decir, mar y cine a veinticuatro fotogramas por segundo, llevados a la pantalla –en este caso– por el genial director catalán Bigas Luna, descubridor de grandes estrellas del actual cine español (e internacional) como Penélope Cruz, Javier Bardem, Ariadna Gil, Leonor Watling o Jordi Mollà.

La actriz madrileña Leonor Watling, en una secuencia de "Son de mar"
De la extensa filmografía de este barcelonés, que ganó en 1992 el León de Plata del Festival de Venecia por su famosa Jamón, jamón, tuve ocasión de ver este pasado fin de semana Son de mar, realizada en 2001. Según cuentan, diez años antes, Bigas Luna se encontraba en la sala de edición de Las edades de Lulú trabajando con el montador Pablo G. Del Amo cuando leyó una columna periodística del escritor Manuel Vicent sobre el Mediterráneo. Comentándola, Del Amo le indicó que le unía una vieja y fuerte amistad con el escritor valenciano. Concertaron una cena y empezaron una relación que cristalizó en esta película. Porque una década después, el productor Andrés Vicente Gómez adquirió los derechos para el cine de la novela de Vicent pensando en Bigas Luna. El autor de Bilbao, Caniche, La camarera del Titanic y Lola vio inmediatamente las razones del productor: “La carga de sensualidad de la historia, la proximidad de los universos de Vicent y mío y la enorme carga romántica del relato”, declaró entonces.

Bigas Luna
A lo largo de 17 largometrajes escritos y dirigidos en poco más de un cuarto de siglo, Bigas Luna ha explorado el territorio de la sensualidad a partir de argumentos propios y ajenos. En su ópera prima adaptó a Manuel Vázquez Montalbán (Tatuaje, 1976) y en 1990 a Almudena Grandes (Las edades de Lulú). Después lo hizo con Manuel Vicent, contando con la colaboración de Rafael Azcona… “¿Qué puede unir a tres artistas con universos tan aparentemente dispares como Vicent, Azcona y usted?”, le preguntaron a raíz del estreno de Son de mar. “Azcona es proteína pura, todo humor, ironía y anclaje en la realidad. Vicent es un centro-mediterráneo, un sabio griego metido en Valencia que vive en Madrid y yo soy un romántico que se aferra a la vida y a la sensualidad para justificarlo. Somos tres universos diferentes con puntos de conexión muy fuertes: el Mediterráneo, el vino, la paella, el sol, el aceite de oliva y sobre todo la sensualidad…”, respondió con una mezcla de sinceridad y típico humor catalán.
Son de mar es una historia de amor, la de Ulises y Martina. Vicent la narra a partir del entorno que rodea a los personajes, Bigas Luna lo hace yendo a la esencia de la historia: la pasión a través de sus protagonistas directos. Martina (Leonor Watling), la hija de los propietarios de un restaurante a orillas del Mediterráneo (en un lugar indeterminado cercano a Denia, en la costa de Alicante), se enamora y se casa con Ulises (Jordi Mollà), profesor de literatura, quien la seduce narrándole pasajes de La Ilíada y La Odisea de Homero mientras le hace el amor. Martina desdeña a Alberto, un constructor millonario prendado de ella. El mar le arrebata a Ulises, dejándola viuda y madre. Casada posteriormente con Alberto, el primer marido reaparece para vivir una segunda pasión, esta vez obsesiva e irrenunciable. El mar y la muerte condenan una obsesión y pulsión malditas.
El mar es en esta película el auténtico protagonista, todo ocurre gracias a él y por su culpa. El mar es Martina, la feminidad, el erotismo, la mujer. El director catalán se deja llevar en este film por su obsesión por el mar rodando muchos mares: mar de noche, rojo, revuelto, azul… “He jugado mucho con el amor y el mar, y estableciendo el paralelismo he rodado la erótica del mar. Ulises y Martina son y pertenecen al mar. La duplicidad del título de la novela está también en la película”, afirmó Bigas Luna en una entrevista.
Son de mar no es, a mi juicio, el mejor film de Bigas Luna. No obstante, las referencias que se pueden encontrar en el guión son suficientes para hacer interesante su propuesta. Y para que no falte de nada, la película se cierra con un toque de realismo mágico con Mediterráneo de fondo.
























9 comments
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Julio 14, 2009 a 11:41 am
chrieseli
Ohhh, el mar. Insondable, misterioso, mágico, completo. Macho y hembra al mismo tiempo, en un concierto de sonidos, rugidos, susurros, colores, destinos, perdiciones, mareas y tempestades. Por generaciones ha apasionado, encantado, energizado y por qué no decirlo, chalado hasta la médula a un ejército de argonautas que como Ulises y su tripulación, no buscan un destino, sino que buscan un viaje en la inmensidad de sus fronteras.
¿Qué sería de nosotros sin realismo mágico, mi querido Luis? Entonces el cuentista no tendría audiencia, el cineasta no tendría sentido. El mar, no tendría lugar en nuestras fantasías.
Me ha encantado el comentario del film. Tanto, que lo buscaré.
Un gran abrazo
Julio 14, 2009 a 2:02 pm
Luis Irles
En Son de mar hay mucha agua salada, pero no hay un triángulo pasional al uso, sino la historia de una mujer y dos maridos. O sea, una interesante estructura argumental; aunque yo pienso que lo que en verdad pretende transmitir Bigas Luna en esta película es el hecho de que los dos se casan con ella… La película, como la novela en la que está basada, narra el asunto del peaje del amor. Todo el mundo desea el amor, pero a veces hace daño y lo destruye todo. El director ha querido explicar (otra cosa es que lo haya conseguido) un gran amor que conduce a unos personajes a conductas amorales. Pero es también el amor el que les salva. Ulises y Martina viven un gran amor que les hace actuar mal, lo cual es una contradicción. Y hay un tercero, Alberto, que puede parecer malo, pero que es el bueno de la historia.
En fin, si logras ver la película de Bigas Luna o leer la novela de Manuel Vicent, ya sacarás tus propias conclusiones.
Un abrazo
Julio 15, 2009 a 6:59 am
Robert
Admiro el trabajo cinematográfico realizado hasta ahora por Bigas Luna, pero “Son de mar” no me parece su mejor película. Para mí (y entiendo que es una opinión totalmente subjetiva) “Caniche” sería su obra maestra… La elección de un perro de esta raza como protagonista de tan inquietante film -que fue visto en tres ocasiones por el comité seleccionador del Festival de Cannes de 1979 y rechazado por considerarlo excesivamente duro- está basada en su representatividad como perro urbano y más adaptado a las costumbres occidentales. El caniche “Dany”, junto a los hermanos Klaus y Catherine, forman un trío de vivencias coincidentes e interrelacionadas, ya que el parecido físico y psíquico entre los tres es importante para introducirnos en su oscuro mundo particular, en el que los personajes humanos se aproximan o muestran su vertiente animal.
“Caniche”, en su contenido literario, conecta además con el mundo plástico de Goya, el de “Los caprichos”, por lo que resulta muy interesante observar como el director catalán va integrando en la película algunas imágenes de los dibujos y grabados del genial pintor aragonés.
Le agradezco la publicación de estas líneas en su interesante bitácora,
Robert
Julio 16, 2009 a 5:37 am
trapatroles
Bigas Luna es uno de los mejores directores e impregna de sensualidad, de vida, todas sus películas ¿que sería de nosotros sin sensualidad? Y además de sensualidad mediterránea.
En estos momentos está rodando DD HOLLYWOOD con la actriz ELSA PATAKY, todo un bomboncito…la película promete.
Saludos desde el Mediterráneo y la Isla de Tabarca
Julio 16, 2009 a 12:19 pm
Luis Irles
Robert: Estoy de acuerdo contigo en que “Caniche” es un film mucho más interesante y elaborado que “Son de mar”, pero si repasamos la primera etapa cinematográfica de Bigas Luna -la más interesante de su carrera según la crítica- yo me quedaría con “Bilbao”… Por supuesto, también es la mía una opinión totalmente subjetiva.
Muchas gracias por enviarnos tu excelente comentario.
***
Estimado Ramón: Las actrices del talento y belleza de Isabel Pisano, Ángela Molina, Francesca Neri, Penélope Cruz, Maribel Verdú, Valeria Marini, Aitana Sánchez-Gijón y Leonor Watling pueblan los fotogramas de las películas de Bigas Luna. Ahora, el autor catalán nos presenta la elegante calavera y el cuerpo celestial de la también actriz madrileña Elsa Pataky… Todo un “bomboncito”, como tú afirmas.
Feliz estancia en Tabarca, amigo mío. Pasé unos días en aquella encantadora isla alicantina, hace cuatro años, alojado en un maravilloso hotel llamado “La Trancada”. En la zona superior de esta antigua casa de pescadores rehabilitada con suma exquisitez, hay una terraza donde pude disfrutar de uno de esos mágicos atardeceres del Mediterráneo.
Te envío un abrazo
Julio 17, 2009 a 1:46 pm
Marisa Baena
Jordi Mollá es más que un actor, es un auténtico artista… Escribe, dirige, pinta y todo lo hace bien. Como actor, lo que más me gusta de él es que es el más camaleónico que he visto en el cine español. Es capaz de hacer casi todo y de sorprenderte siempre con sus propuestas. No me extraña que Bigas Luna lo escogiera para protagonizar varias de sus películas, al igual que hicieron directores de la talla de Pedro Almodóvar, Peter Greenaway, Montxo Armendáriz, Ricardo Franco o Fernando Colomo.
Saludos!
Julio 17, 2009 a 4:51 pm
Luis Irles
Así es, Marisa. Jordi Mollá es un artista polifacético, un extraordinario actor del que el cine español puede sentirse orgulloso.
Muchas gracias por comentar.
Saludos
Julio 23, 2009 a 6:53 am
A pleine soleil
Para donbigasluna el cine contemporáneo es un globo amarrado a la tierra por signos mientras nace una nueva deidad que se trasviste, entre nubes de místicas visiones, de monitor televisivo. Todo en verde fosforito… Si uno se devana mucho la sesera, se puede extraer cierta moraleja de su obra. Pero nada más.
Julio 23, 2009 a 11:44 am
Luis Irles
Perdone, pero no entendí del todo su poético comentario sobre la obra cinematográfica de Bigas Luna, A pleine soleil. Especialmente su referencia al “verde fosforito”.
No obstante, respeto la opinión que le merece el director catalán y la particular concepción que éste tiene del cine, moraleja incluida.
Muchas gracias por su visita.