No ha sido el tema carcelario un tema predilecto de los artistas. Y es natural que no lo sea: el atractivo de las celdas y de los prisioneros no ha tentado a pintores y escultores, más bien amigos de la libertad. Pero el ambiente lúgubre de las cárceles de su tiempo inspiró a un gran artista veneciano, Giambattista Piranesi (1720-1778), una famosa serie de grabados al aguafuerte que tituló, precisamente «Invenciones de caprichos de cárceles», publicadas en Roma en el año 1745.

No es una casualidad que fuera un veneciano el autor de estas láminas: las cárceles de los Plomos, los temibles «Piombi» que inmortalizaría Casanova en sus Memorias, eran famosas y temidas en toda Europa. Y no es extraño que sus preocupaciones artísticas y sociales puedan presentarse hoy como las elucubraciones de un hombre avanzado a su época y a sus contemporáneos. Su obra puede, perfectamente, compararse con la de Goya o de Picasso; la de un artista que no rehúye los problemas de la gente que le rodea y que no se encierra en ninguna torre de marfil. Por ello, Aldous Huxley pudo afirmar, en 1949, que las «Carceri» son la expresión artística del siglo XVIII más próxima al arte abstracto.
Piranesi tuvo que abandonar Venecia, donde había nacido, no sabemos si por algunos problemas personales relacionados con la justicia de la Señoría. Allí no había conseguido trabajo ni apoyo, que no le faltaron en Roma. Seducido por el mito y la grandeza del Imperio romano –pero viviendo en pleno siglo XVIII– tuvo especial interés en unir la grandiosidad y magnificencia de los nobles monumentos antiguos con los tipos y escenas populares que contemplaban diariamente sus ojos, tanto los elegantes caballeros con sus damas como los feriantes, peregrinos, frailes y mendigos, de manera que se pusieran de relieve todos los elementos de la vida ciudadana.
Y era natural que tuviera más atractivo para el artista aquella vida más libre de la Roma del siglo XVIII que la Venecia de su juventud; famosa por sus carnavales y diversiones, pero temida por el régimen policiaco de la Señoría y de sus temibles buzones de denuncias. Era Venecia, en aquel tiempo, mejor ciudad para los forasteros que se dedicaban al placer que no para sus habitantes, que soñaban en un régimen de libertad que les era negado. Por ello, el irreal aspecto de las cárceles de Piranesi es muy probable que estuviera inspirado en la cruel realidad de las cárceles venecianas. En voz baja, entre temor y miedo, los venecianos sabían de muchas personas que entraron por aquellas puertas –o pasaron el famoso puente de los Suspiros– y que jamás volvieron a ver la luz del sol. Esta luz es la que falta en estos subterráneos y estas mazmorras, impresionantes, obsesivas, de las cárceles que dibujara Piranesi durante su estancia en Roma. Si hubiera seguido en Venecia, quizá no se hubiera atrevido a hacerlo jamás. La Señoría, bien seguro, no se lo hubiera perdonado. Toda la serie es una denuncia de la opresión; cada aguafuerte es un clamor de libertad. Incluso en las primeras ediciones no figuraba el nombre del autor: sólo el del editor, un mercader francés establecido en Roma llamado Giovanni Bouchard. No es en vano que la serie de «Cárceles» sea el símbolo de Venecia, mientras el de «Magnificencias de Roma», lo es de la Ciudad Eterna. No sabemos que Piranesi hubiera estado nunca encerrado en cárcel alguna, pero su obra es un auténtico canto a la libertad.





























8 comentarios
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agosto 6, 2009 a 2:00 pm
Alicia Manegat
Existen unos grabados de Perinesi que para mí son tan buenos como la serie de las ‘Cárceles’ o la de ‘Roma’. Ya se sabe que pocos años antes de morir el gran artista veneciano, se descubrieron al sur de Nápoles los principales restos de los templos griegos de Poseidonia = Paestum, que son verdaderamente impresionantes. Piranesi, ya mayor y enfermo en aquella época, se trasladó allí con su hijo Francesco. Se quedaron maravillados ante aquella visión y él estuvo dibujando incansablemente todo lo que allí se podia contemplar. A la muerte de su padre, Francesco se trasladó a París donde los grabados de “Las Impresiones de Paestum” fueron magníficamente editados entre 1800 y 1807.
Un cordial saludo de Alicia Manegat
agosto 6, 2009 a 9:04 pm
Pere LLorens
Estimado Sr. Irles
Hace aproximadamente dos años, tuve el privilegio de ver la colección de 60 grabados de Giovanni Battista Piranesi y de su hijo Francesco en Montserrat, como exposición temporal de verano, bajo el nombre de “Los Piranesi en Montserrat”.
Todavía estoy impresionado por la destreza y maestría de estos dos grandes artistas, que desconocía hasta ese momento, y que hoy he vuelto ha revivir gracias a su excelente post, magníficamente resumido. Recomiendo a sus lectores que profundicen en la vida y obra de estos génios venecianos que -por motivos que ignoro- no son reconocidos como se debíera.
Afectuosos saludos
Pere Llorens
agosto 7, 2009 a 6:12 am
jcjurado
Impresionantes grabados, casi se pueden oir los lamentos.
Hace unas semanas en un suplemento dominical leí un reportaje sobre una nueva cárcel en Suiza, cuyo diseño ha generado una fuerte polémica. Con el permiso del maestro dejo el enlace a las fotos:
http://www.hohensinn-architektur.at/jz_leoben.html
agosto 9, 2009 a 5:25 am
Luis Irles
Conozco los grabados de “Las impresiones de Paestum”, Alicia, y son realmente hermosos. Toda la obra de Piranesi es espectacular.
Muchas gracias por tu visita y tus palabras.
Luis
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Estimado Sr. LLorens: Le agradezco profundamente sus palabras. La exposición de “Los Piranesi en Monserrat” debió ser realmente magnífica. Es evidente que en Cataluña –y muy especialmente en Barcelona– las manifestaciones y los actos culturales de todo tipo están a la orden del día… Es una suerte que usted pueda disfrutar de ellos si, como supongo, vive allí.
Un saludo cordial desde Chile
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Mil gracias por el enlace, grand chef… Con cárceles así hasta se podría soportar bien una cadena perpetua. Es impresionante: ¡si parece un hotel de 5 estrellas!
Saludos
agosto 18, 2009 a 7:37 am
Vicenç
Estimados Pere Llorens, Luis y Alicia:
Comparto vuestra idea de que los grabados de Piranesi -las cárceles, las vistas de Roma, las de Paestum- son fabulosos. Tanto me gustan que colecciono grabados antiguos. También vendo. Ahora mismo de Piranesi tengo a la venta una cárcel y varias vistas de Roma. Si os interesa ver los grabados podeis echar una ojeada a mi web http://www.grabadosantiguos.eu
Un cordial saludo,
Vicenç
agosto 18, 2009 a 9:02 am
Luis Irles
Estimado Vicenç: Muchísimas gracias por tu visita y por tus palabras. He podido comprobar que tu página web es excelente y que los grabados que tienes a la venta son realmente excepcionales… Confío en que muchos de nuestros lectores la visiten y –si está dentro de sus posibilidades económicas– terminen adquiriendo alguno de las bellísimas, antiguas y originales láminas que exhibes ahí.
Un afectuoso saludo para ti.
Luis Irles
mayo 31, 2011 a 1:03 pm
Soñadores de perspectivas / por Roberto Merino « Trazo Mi ciudad
[...] a delirios similares en el estricto marco de la arquitectura romana, particularmente en sus Cárceles, donde intervino sus bosquejos de las ruinas del imperio con el material de sus [...]
octubre 6, 2011 a 3:03 pm
Araceli Bernal
Los grabados de Piranesi son una manifestación del horror por un sistema de agorafobia, son espacios sin principio ni fin, son lugares infinitos.