
La casa de Walter Kershaw, en Rochdale
Actualmente, ciudades de todo el mundo se jactan de poseer murales de este tipo. En París, veinte horribles paredes que ofenden la vista de los ciudadanos han sido destinadas a que se pinten murales en ellas. En el Japón, jóvenes artistas reciben periódicamente el encargo de pintar la fachada de unos grandes almacenes de Tokio, y los reclusos de la cárcel de Urawa han introducido en la prisión parte del mundo exterior pintando un paisaje en uno de los muros. En Sydney (Australia), diferentes grupos étnicos han decorado un centro comunitario con escenas de sus países de origen. Por todo el mundo, depósitos de petróleo, chimeneas e incluso pasos elevados están cobrando vida con formas abstractas, gentes, animales, árboles y escenas en trompe l’oeil, es decir, pinturas que a primera vista parecen reales.

El arte mural puede dividirse en dos categorías: el que lleva un mensaje social y el que busca primordialmente decorar. En ambos casos, los murales rompen la monotonía de los paisajes urbanos e intrigan a los ciudadanos.
Trabajar en esta nueva forma de arte no es fácil; la lluvia disuelve la pintura; la luz del sol produce sombras, el viento hace que las manos del pintor tiemblen. Las creaciones, incluso las que utilizan modernos tipos de pintura, no durarán más de veinticinco años. Sin embargo, el esfuerzo compensa.
Como dice Friedrich Ernst von Garnier, muralista alemán: “El color evoca la felicidad. Si conseguimos que unas pocas personas sonrían, nuestro trabajo habrá valido la pena”.
























6 comments
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Septiembre 11, 2009 a 12:49 pm
elmonoloco
Aunque se degraden las pinturas, aunque se convierta en un arte efímero, como bien dices compensa, y mucho. Sorprende a la ciudadanía y acerca el arte a la misma, fuera de los Museos, algo que es realmente importante.
Saludos
Septiembre 11, 2009 a 1:21 pm
Lucía Torres
Siempre me han gustado los buenos murales urbanos. No así los grafittis que, salvo raras excepciones, ensucian nuestras ciudades. El trabajo de Kershaw, uno de los precursores de este tipo de arte, es importante y novedoso, pero también lo fueron en aquella década los que llevaron a cabo artistas como Peter K. Früger, Tonas Zanco, Richard Hoas o el genial Jean-Michel Basquiat.
Un cordial saludo de Lucía Torres (Madrid)
Septiembre 11, 2009 a 1:58 pm
Luis Irles
Bienvenidos a este faro, monoloco y Lucía, y muchísimas gracias a ambos por vuestros amables e interesantes comentarios.
Os envío un fuerte abrazo.
Luis
Septiembre 17, 2009 a 4:54 pm
jcjurado
Debe ser fantástico pasar cada mañana por una de esas calles. Hay verdaderos artistas bajo la peyorativa etiqueta de “grafiteros” que merecerían una oportunidad. Y más teniendo en cuenta la enorme cantidad de espacios degradados que existen en las grandes ciudades.
Saludos.
Septiembre 17, 2009 a 4:56 pm
Luis Irles
Completamente de acuerdo contigo, Grand Chef. Las ciudades necesitan más colores sus muros.
Feliz fin de semana.
Saludos.
Septiembre 19, 2009 a 2:48 pm
jcjurado
Ègalament, maître gardien.
Saludos.