“Bajo de talla, grueso, voluble, de escaso pelo gris, cubierto con una boina, pobladas las cejas que se arquean sobre unos ojos vivos y curiosos, labios carnosos, mentón cuadrado, Cesare Zavattini –es un lugar común afirmarlo– es la bondad personificada”. “Cuando se ve reír a Zavattini recibimos una lección de optimismo es decir, en fin de cuentas, una lección de humanismo”. (Patrice G. Hovald y Jacques Chevalier).
El próximo 13 de octubre se cumplen veinte años de la muerte de Cesare Zavattini, una figura fundamental del Neorrealismo italiano. Este hombre afable, optimisma y cordial, nació con el siglo XX cerca de Mantua, y los amantes del séptimo arte conocieron su nombre –asociado a las películas de De Sica– en la segunda mitad de los años 50 gracias a los cineclubs existentes entonces en algunas capitales españolas, que desvelaron así los valores de aquel importantísimo movimiento cinematográfico cuando todavía estaban prohibidas por la censura franquista la mayoría de las obras de Rossellini y de Visconti.
Novelista, periodista, dramaturgo y pintor, Zavattini es conocido sobre todo por sus numerosos guiones cinematográficos, siendo considerado el “padre» del Neorrealismo gracias a una trilogía, realizada por De Sica, sobre diferentes aspectos de la realidad italiana de postguerra: los hombres en la sociedad (Ladrón de bicicletas, 1948), la huida de la dura vida cotidiana (Milagro en Milán, 1950) y la vejez (Umberto D, 1952).
Como reacción al fascismo y a su sistemático enmascaramiento de la realidad, Zavattini forjó una estética (que era a la vez una ideología, una poética y una postura moral) apoyada en la crónica de sucesos cotidianos, aparentemente irrelevantes, a través de unos relatos sin espectacularidad, sin intriga, sin actores profesionales y sin decorados. Propugnó un cine “desnovelizado», de carácter básicamente documental y estructurado como una sucesión de “tiempos dramáticamente muertos” cuya finalidad era tanto dar testimonio como llamar a la solidaridad de los demás.

Una conmovedora escena de "Ladrón de bicicletas"
Pero Zavattini se vió convertido en centro de polémicas y recibió bofetadas dialécticas desde diversos sectores ideológicos y políticos. Por una parte, la industria del cine se desentendió de una concepción que rechazaba el espectáculo, el star-system y el mero entretenimiento (pronto llegarían el neorrealismo rosa y las amables comedias costumbristas); por otra, el propio gobierno de la Democracia Cristiana (Andreotti) se mostró incómodo ante su visión particularmente “negra” de la Italia de postguerra; y, finalmente, los sectores marxistas le acusaron de moralizante y pequeñoburgués al reprocharle no analizar las causas de los problemas y olvidar la división de la sociedad en clases, por lo que no sólo había que mostrar los fenómenos socioeconómicos (miseria, cesantía, marginación, etc.) sino también interpretarlos mediante lo que se denominó el “realismo crítico”. Y ciertamente, incluso en su evolución posterior, Zavattini abordó el cine-encuesta, de carácter netamente sociológico, pretendiendo una objetividad basada en una imposible ausencia de ideología.
Pese a ello, aun siendo ciertos los reparos vertidos contra el cine zavattiniano, calificado de sentimental y limitado a despertar únicamente la compasión del espectador (pero no la rebeldía ni la reflexión), sería injusto no reconocer la enorme importancia de su dilatada labor, cuyos frutos recogieron en gran medida los cineastas de la generación de los años 60, los Damiani, Ferreri, Maselli, Vanzini y Zurlini.
Mr. Arriflex
























6 comments
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Septiembre 23, 2009 a 5:04 pm
Andrès Soria
El año pasado pude conseguir en Milano un libro muy interesante de este gran intelectual y humanista que fue Zavattini. Se titula “DOMANDE AGLI UOMINI” (Pregunten a la gente), y en èl se recogen los textos publicados por el propio Cesare Zavattini en diversos semanarios italianos entre 1956 y 1957. Es una serie de magnìficas entrevistas que mantuvo tanto con personalidades de la cultura como con personas anònimas que èl encontraba en cafès, lugares de trabajo o en cualquier calle de las ciudades italianas que visitaba.
Tomados en su conjunto, este material -que responde precisamente a la necesidad tìpica del Neorrealismo de “conocer Italia” a través del análisis de la vida cotidiana y la participación activa de sus habitantes- proporciona un retrato vivo y sincero de aquellos años, vísperas del “milagro económico”.
Creo que no existe traducciòn al castellano, pero la ediciòn es reciente y espero que lo publiquen lo antes posible en nuestro idioma.
Saludos
Septiembre 24, 2009 a 9:19 am
Rommy Sirvent
“Después de la Segunda Guerra Mundial, los escritores de cine vivieron su cuarto de hora con la aparición en primer plano del guionista Cesare Zavattini, un italiano imaginativo y con un corazón de alcachofa, que le infundió al cine de su época un soplo de humanidad sin precedentes. El director que realizó sus mejores argumentos fue Vittoriode Sica, su gran amigo, y estaban tan identificados que no era fácil saber dónde terminaba uno y dónde empezaba el otro. Fueron ellos las dos estrellas mayores del neorrealismo, en cuyo cielo había otras tan radiantes como Roberto Rosellini.”
Fragmento del artículo de Gabriel García Márquez “La penumbra del escritor de cine”, cuyo texto completo pueden leer en esta dirección electrónica:
http://www.cinelatinoamericano.org/texto.aspx?cod=606
Reciba mi más sincera felicitación por su excelente bitácora y, como amante del cine, mi agradecimiento por recordar a Cesare Zavattini en el vigésimo aniversario de su fallecimiento.
Un saludo cordial,
Rommy Sirvent, La Habana, Cuba.
Septiembre 24, 2009 a 5:56 pm
fritzio
Amigo
Vuelvo a tu faro para encontrar que las mareas ya nos llevan a octubre y nos dejen traer, sin duda, una ola aunque sea de Zavattini y, también, aunque sea un poquito del neorrealismo, tan fatigaso y tan olvidado por la arteria desechable de la globalización y el descerebro. Desde esta costa de México, siempre es gratificante seguir encontrando remansos a la mugre y a la tenebra. Esta bitácora, insisto, debería estar mencionada, considerada, en muchas anclas-blogs del mundo. En mi entraña sigue, y seguirá, gracias.
Septiembre 24, 2009 a 6:22 pm
fritzio
no lo puedo evitar, pero mi entrada original se modifica
había que agregar al autor de este maravilloso Faro, con el comentario emocionado que, también, ni modo, haré circular a mis verdaderos amigos
Más saludos
http://dadaisforever.wordpress.com/2009/09/23/veinte-anos-sin-zavattini/
Septiembre 24, 2009 a 10:49 pm
denise
grandes creadores que nos dejan pequeñas joyitas …pasando a saludarte y dejarte un caluroso saludo en medio de este frío invernal..te dejo muchos cariños..tu amiga de siempre..Denise
Septiembre 25, 2009 a 3:30 pm
Luis Irles
Andrés: Ojalá que algún editor cinéfilo –que los hay– tome la iniciativa de traducir lo antes posible “Domande agli uomini” al castellano. Zavattini despierta un gran interés entre los buenos amantes del cine y el libro se vendería muy bien. Estoy seguro.
Muchas gracias por tu información.
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Rommy: Me leí de un tirón el artículo de García Márquez “La penumbra del escritor de cine”. Te agradezco mucho que nos hayas facilitado el enlace de ese magnífico texto.
Gracias por tus palabras. Un saludo afectuoso.
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Fritzio: Creo que exageras demasiado sobre de las virtudes de esta modesta bitácora. No obstante, me siento muy honrado de que una persona como tú considere a este faro como un lugar digno de ser visitado. Recibe mi más sincero agradecimiento por tus hermosas palabras. Confío en que sigas pasándote por acá, donde siempre serás bienvenido.
Aprovecho la ocasión para expresarte mi gratitud por el interesante comentario que has tenido la amabilidad de enviarnos sobre Montgomery Clift.
Saludos y mis mejores deseos, amigo fritzio.
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Querida Denise: ¡Qué alegría verte de nuevo por acá! Siempre has sido una persona entrañable para mí, y para todos los colaboradores de este faro. En tiempo pasa rápido y, muchas veces, las circunstancias hacen que no podamos estar en contacto permanente con las personas a las que apreciamos, pero nuestros sentimientos no cambian nunca respecto a ellas.
Muchas gracias por tu visita, Denise. Espero que todo vaya bien. Un fuerte abrazo.