por Esteban Casañas Lostal
“La navegación es la ciencia o el arte de conducir una nave con seguridad de un punto a otro de la tierra”, repetí infinitas veces cuando impartía mis clases en la Academia Naval del Mariel. Es una definición bastante acertada para describir con pocas palabras toda la magia que ellas ocultan, cuando no se tiene a mano unos buenos prismáticos. Esa parte de la ciencia se encuentra al alcance de unos pocos y son precisamente ellos los que determinan el camino correcto a seguir. ¡Ahhh! Pero el mar no se deja seducir o dominar con numeritos, es un poco más exigente, hay que mimarlo en ocasiones. Es aquí cuando aparece el artista capaz de componer una sinfonía con sus vientos y olas, formando un coro de delfines y gaviotas que también le cante. El mar es el arte perfecto que unas veces es interpretado indistintamente por los cobardes y valientes, románticos, bohemios, violentos y timoratos, hombres hambrientos, apasionados y abstemios amorosos también.

Todo marino es un poco artista, solo un poco. Algunos logran transpirar ese arte cultivado a golpe de salitre, bandazos y sargazos, solo algunos. Ellos, los que luchan y logran escapar de una oscura santabárbara, vierten todo lo que llevan dentro y acumularon durante cientos o miles de singladuras. Viajan como los pingüinos hasta el mar y luego nos regalan como alimento sus recuerdos, como si fuéramos sus crías.
Allí, dentro de ese mundo que todo lo borra con la modernidad y desaparecen palabras y costumbres que hoy pudieran resultar extravagantes, hay hombres que se resisten a renunciar por lo que tantas veces jugaron sus vidas, su eterno amor por el mar.
¡Vaya hasta el cuarto de derrota! Consulte el libro de faros y luego observe en el cuarterón que está usando. Compruebe que el alcance lumínico y geográfico se corresponda o no con la altura del faro. Memorice los destellos y el tiempo de sus señales. Tome un cronógrafo y salga al alerón del puente para identificarlo. Es muy sencillo, estoy convencido de que su rumbo era el correcto, usted se encuentra enfilado con “El Faro del Fin del Mundo” y su recalada a puerto es segura.
Luís Irles es un viejo marino de origen español con residencia en Chile, como las gaviotas, una vez emprendió su último vuelo a la costa y allí se quedó. En él se conjuga mucho de ese arte que viajó con nosotros en silencio y sale a flote después de una galerna, la más grande y poderosa de todas, su vida. Cuando van desapareciendo muchas de aquellas palabras que una vez nos resultaban familiares y formaron parte de nuestras vidas, Luis se sumerge y saca a flote un grueso y pesado obenque que se encontraba enredado entre amantes y amantillos. Descubre una vieja llave que sirvió para enviar mensajes codificados entre puntos y rayas. Repara un viejo bote salvavidas con el casco de tingladillo, y gira sin darse cuenta un enorme manguerote en la dirección de barlovento.
Hoy, al socaire de toda la nostalgia que siente cada marino cuando lo extirpan de su mundo, Luís es capaz de regalarnos desde su casa –“El Faro del Fin del Mundo”– cada página que arranca de su Diario de Bitácora. Sin otras pretensiones que las de compartir con nosotros esos agradables momentos, se eleva sin embargo como un exquisito exponente del sentir marino.
El Foro Naval Cubano “Faro de Recalada” tiene el gratísimo honor de presentarlo a nuestros amigos e invitarlos a que visiten el blog de este gran amigo del mar. Deseamos expresarle nuestras más sinceras felicitaciones y admiración, su labor pone bien alto el nombre de nuestra profesión, poco importa la bandera enarbolada en el asta de popa.
El Foro Naval Cubano “Faro de Recalada”
—-
Nota de Luis Irles:
Estimado amigo y colega Esteban: Tengo, ante todo, que agradecerte las hermosas palabras que has tenido la gentileza de publicar en ese magnífico Foro Naval Cubano, referidas a esta modesta bitácora y a mi persona. Es un artículo bellísimo y sensible, donde retratas a la perfección la vocación y los sentimientos de todos aquellos que elegimos la mar como forma de vida, entregándonos a ella con absoluto fervor.
Siempre he huido de la vanidad y el protagonismo, pero en esta ocasión –en la que tan directamente dedicas a este faro tu bellísima prosa–, he querido rescatarla del ámbito estrictamente privado para darla a conocer a nuestros queridos lectores y que, de esta manera, conozcan el excelente texto que has escrito, que alcanza su más poética y sincera definición con una conmovedora frase salida –estoy seguro– desde lo más profundo de tu corazón: “hay hombres que se resisten a renunciar por lo que tantas veces jugaron sus vidas, su eterno amor por el mar.
Gracias de nuevo, Esteban. Te saluda muy cordialmente tu amigo,
Luis Irles
Para todos los amigos del Foro Naval Cubano
























15 comments
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Septiembre 28, 2009 a 4:43 am
El-Faro-del-Fin-del-Mundo : Sysmaya
[...] Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya La navegación es la ciencia o el arte de conducir una nave con seguridad de un punto a otro de la tierra, repetí infinitas veces cuando impartía mis clases en la Academia Naval del Mariel. Es una definición bastante acertada La navegación es la c .. [...]
Septiembre 28, 2009 a 10:12 am
Juan Ignacio Sarabia
Estimado Luis Irles: Como Oficial de la Marina Mercante Española en activo, he leído con profundo interés y emoción el precioso artículo escrito por nuestro colega cubano, Capitán Esteban Casañas, y publicado en el Foro Naval Cubano –que sigo habitualmente– y que me ha permitido llegar a este interesantísimo blog, al que espero volver pronto para disfrutar pausadamente de su variado contenido.
El texto del Capitán Casañas me ha hecho sentir, más orgulloso si cabe, de ejercer nuestra hermosa profesión.
Desde la marinera Cádiz, donde estoy disfrutando de unos días de descando, un cordial saludo y mi más sincera felicitación.
J. Ignacio Sarabia
Septiembre 28, 2009 a 2:43 pm
Esteban Casañas Lostal
Estimado Luís.-
Permíteme hacerle extensivo este saludo al amigo Juan Ignacio Sarabia en estas líneas. Qué decirte? Era simplemente una deuda que tenía contigo, lo tuve en mente desde la primera vez que visité tu casa, si no lo había hecho antes era debido a la premura de otros compromisos, pero como decimos en Cuba, nunca es tarde si la dicha es buena.
En nuestro foro abrimos una sección que irá barriendo la red en busca de esto, llamar la atención sobre los espacios que meriten atrapar el interés de los demás por la brillante labor que realizan sus autores con la finalidad de comunicar algo.
Detrás de cada página expuesta en Internet, hay decenas de horas de trabajo que merecen ser premiadas con el reconocimiento de los demás. Eso estimula a los autores, los engrandece y comprometen aún más con su público. No nos limitamos a los espacios dedicados al tema marítimo, deseamos premiar de esta manera el esfuerzo de muchas personas, poco importa el campo elegido por ellos. Claro está! Los espacios dedicados al mar serán siempre de nuestra preferencia y el tuyo brilla por lo alto.
Espero que este gesto sirva para unir a los hombres y rescatarlo en lo posible de las enajenaciones a las que somos constantemente sometidos. Los marinos debemos destacarnos en este terreno por esos sentimientos de solidaridad humana que siempre nos inculcaron ante seres en desgracia, ante una llamada de S.O.S, nosotros no mirábamos la bandera que colgaba en la popa, siempre acudimos al auxilio del desgraciado. La amistad y los sentimientos de solidaridad, son valores cuidadosamente depositados en el alma de nuestros marinos. Debemos luchar porque se mantengan esas tradiciones, eso es lo que buscamos los viejos lobos de mar que hoy nos encontramos en retiro.
Un fuerte abrazo para ti y Juan Ignacio.
Esteban
PD.- Me tomé el atrevimiento de llevar los mensajes escritos por ustedes a nuestro foro.
Septiembre 28, 2009 a 5:08 pm
Matias
Quiero felicitar a Esteban por las hermosas palabras y la sensibilidad con la que evoca el sentir de un verdadero marino. También quiero felicitar a Luis por el trabajo dedicado y el sentir permanente que nos transmite al regalarnos cada uno de sus artículos. Y para todos los que participan en este faro con sus textos y relatos, y que a fin de cuentas se vuelven uno sólo, mis felicitaciones también.
De su constante seguidor,
Matias
Septiembre 29, 2009 a 1:52 pm
Ángel Couceiro
“La honra de un escritor –decía Joseph Conrad– reside en cuidar las frases como la tripulación baldea y cuida la cubierta, sin esperar más recompensa que el respeto silencioso de sus iguales.” Es evidente que Esteben Casañas ha seguido fielmente el consejo del más grande de los autores (marinos) de todos los tiempos al transmitirnos con belleza y verdad lo que realmente define a los hombres de la mar, entre los que afortunadamente me encuentro.
Reciba el amigo Casañas un efusivo saludo y más sincera admiración por su bellísima prosa; e igualmente Luis Irles, por alumbrarnos con la brillante luz de su austral y entrañable faro.
Ángel Couceiro, Barcelona.
Septiembre 29, 2009 a 2:27 pm
Luis Irles
Estimados Juan Ignacio, Esteban, Matías y Ángel:
Poco más puedo añadir tras la lectura de sus afectuosos y magníficos comentarios. Únicamente quisiera darles las gracias a todos ustedes, apropiándome para ello de otra maravillosa e irrebatible frase de Esteban que refleja, con palabras auténticas, lo que deseo expresar en estos momentos:
“La amistad y los sentimientos de solidaridad, son valores cuidadosamente depositados en el alma de nuestros marinos.”
Un entrañable y fuerte abrazo para todos.
Septiembre 30, 2009 a 10:47 am
trapatroles
Preciosas palabras dedicadas a Luis Irles, pues además de ser un excelente marino, nos ofrece su literatura, su poesía, sus fotos y sus experiencias de cada día, en su maravilloso blog “El Faro del Fin del Mundo”. Desde su tierra natal, la región murciana, nos sentimos orgullosos.
Un abrazo, desde Cartagena.
Septiembre 30, 2009 a 12:46 pm
funkoffizier
Querido amigo Luis, me sumo como uno más a todo lo dicho por los queridos comentaristas de tu blog, todo lo que diga sería poco. Como dice el capitán Esteban Casañas, enfilar tu blog es recalada en puerto seguro. Enhorabuena.
Un fuerte abrazo
José
Octubre 1, 2009 a 5:26 am
Luis Irles
Estimados amigos Ramón y José: Me llena de orgullo que personas como vosotros, que habéis creado dos blogs de tantísima calidad y que para mí son admirables, ensalcen con tal generosidad esta ecléctica y modesta bitácora.
Os agradezco muy sinceramente vuestras hermosas palabras.
Un fuerte abrazo para ambos.
Luis
Octubre 3, 2009 a 12:39 pm
Germán
Luis Irles Jiménez, hombre de probada formación y hondo espíritu democrático, murciano de pro y de visión universal ; Que Dios lo guarde muchos años para que podamos, como yo-cada semana- cultivarnos en su magnífico blog.
Octubre 3, 2009 a 1:55 pm
Luis Irles
Querido Germán: Como dirían en España, “creo que te has pasado un pelín” en tus desmedidos elogios hacia mi persona. No obstante, agradezco de todo corazón tus cariñosas palabras, a las que respondo con un fuerte abrazo y todo mi aprecio hacia ti y los tuyos.
Octubre 6, 2009 a 3:57 am
jcjurado
Enhorabuena mi estimado Luis, por esas palabras que sin duda son merecidas. Y es que este blog es luz para muchos.
Un abrazo.
Octubre 6, 2009 a 3:59 am
Luis Irles
Merci beaucoup, mon ami. À bientôt!
Noviembre 1, 2009 a 11:40 pm
M
Bueno, este espacio es perfecto para dejarte dos líneas, querido Luis. “Se pasó” El Sr. Casañas con tan hermoso escrito. ¡Habrías merecido un Consejo de Guerra de no publicarlo! Los marinos son seres tan especiales… Yo nunca lo he sido
en esta vida, pero me siento irresistiblemente atraída por sus historias. Un poco tarde, la semana pasada, vi Master and Commander y me acordé muchísimo de ti y de lo ingratos que nos ponemos a veces con los amigos, aunque amnésicos ¡nunca!. Un beso. PS: La foto… wow!
Noviembre 1, 2009 a 11:49 pm
Luis Irles
Tampoco hay que exagerar, querida M. Los marinos no somos seres tan especiales, tal vez sí algo diferentes debido a nuestra peculiar profesión. El amigo Casañas nos ha descrito perfectamente en su espléndido artículo.
Gracias por tu visita, por acordarte de mí y por el piropo… Ah, y respecto al tema de la ingratitud con los amigos, te entiendo perfectamente porque a mí me ocurre algo parecido, aunque –como muy bien dices– ¡amnésicos nunca!
Un fuerte abrazo. Me ha alegrado mucho verte por este faro.
Luis