
Fotograma de "Alicia en el país de las maravillas". Versión de 1951
¿Y si al país de las maravillas no hubiera ido Alicia sino el propio Walt Disney? Era la duda surgida en muchos de los asistentes a las jornadas del cine mudo de Pordenone (Italia). La duda se despejó, sin embargo, gracias al hermoso libro de Merritt y Kauffman Nel paese delle meraviglie (en el original, Walt in Wonderland), publicado con ocasión de las citadas jornadas por la editorial Biblioteca dell’lmmagine. Un libro que gustará al lector normal y que resulta indispensable para el estudioso, cuyo único defecto estriba en el error de su subtítulo, I cartoni animati muti di Walt Disney, teniendo en cuenta que la expresión correcta para cartoon, en italiano, es «disegni». Y dibujante era el Disney joven que aparece sentado a la mesa de dibujo mientras enciende su pipa, con el lápiz en la mano para abrir su mundo maravilloso en Newman Laugh-O-Grams (1921), el film que inicia su luminosa carrera.
Durante años se dijo que el Disney de los años veinte, el que precede al nacimiento de Mickey Mouse, era un autor de tono menor y, sin embargo, basta con liberarse del peso del ratón más famoso del mundo o de Blancanieves para encontrar el original espíritu de un autor capaz de explorar un lenguaje, el de los dibujos animados, equivocadamente considerado mucho tiempo un apéndice del cine «mayor», el de la ficción con actores. Los dibujos animados debían comentar los acontecimientos ciudadanos, ser la contrapartida animada de los noticiarios de producción local horneados por cualquier parte del país. Este es el punto de partida del trabajo de Disney y la realidad era inicialmente el punto de referencia y de confrontamiento, aunque ya hubiese volado al alto mundo de las fábulas. Y una realidad punzante, siempre con la presencia del poder, siempre ridiculizado y puesto en solfa: Disney no esconde la cabeza frente a la autoridad y sus héroes suelen ser los enemigos de la comunidad, aquellos a quienes no les gusta el trabajo, los soñadores, los haraganes…
Los años veinte se cerraron con la gran crisis, pero Disney señala ya a los culpables, no la gente sencilla sino los que tienen el poder. Sean padres de familia, policías, embaucadores, políticos. Y viva la irresponsabilidad, la revuelta popular (atención, no la bolchevique), los fuera de la ley de la Kansas City donde Disney trabajaba e iniciaba su escalada hacia el éxito. Unos inicios brillantes en cuanto a inventiva y ganas de trabajar pero no tanto en cuanto a resultados económicos, hasta el punto de que sufrieron la quiebra de la sociedad que debía pagarles los primeros Laugh-O-Grams.
Para salvarse de su propia crisis, Disney y sus asociados recurrieron a unos productos de fácil realización, llamados Lafflets, hoy prácticamente desaparecidos, y sobre todo la publicidad de higiene dental en las escuelas. Siempre por necesidaedes económicas, la pequeña casa de Kansas City produce una serie de films que ilustran famosas canciones que solían ser coreadas por el público de las salas. Una fórmula no nueva, como la que condujo en la primavera de 1923 a la realización del primer gran éxito de Disney, Alice’s Wonderland. Un film de carácter mixto que mostraba cómo una chiquilla soñaba con aventuras en el mundo del cartoon después de haber visitado los estudios donde nacen los dibujos animados. La primera Alice fue una niña de cuatro años, Virginia Davis, que se había hecho con un cierto renombre en la ciudad como modelo y bailarina.

Virginia Davis como Alicia (1923-25)
Sin embargo, para Disney y Alice, Kansas City era un freno y lleno de deudas se trasladó en agosto del mismo año a Hollywood donde le esperaba su hermano, un auténtico talento de los negocios. Sólo volvería a Kansas en 1936, ya cargado de gloria. Las comedias de Alice tuvieron al calor de California un notable éxito, cambiaban las niñas, se mejoraban las figuras y los caracteres de los personajes y, sobre todo, volvió Ub Iwerks al lado de Walt. Fueron años intensos y Walt y Ub llegaron a presentar en 1927 al conejo Oswald, heredero de Julius, el gato que acompañaba a Alice, y todavía más, una figura increíble capaz de una comicidad explosiva junto a una capacidad de interpretar el papel de héroe romántico. Oswald dejó a Disney en 1928, quien se consoló con un ratón, su Mickey Mouse, pero ésta es una historia que ya conocemos mejor y que hoy todavía continúa: la historia de Walt en el país de las maravillas.
Mr. Arriflex
























10 comments
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Octubre 13, 2009 a 12:37 pm
J. O'Donnell
Sobre la vida de Walt Disney se ha escrito tanto que es difícil distinguir lo verdadero de lo falso. Por ejemplo, -y dejando de lado la engañosa ‘leyenda urbana’ de que tras su muerte había sido congelado con modernas técnicas de hibernación- son varios los artículos y libros que aseguran que en la década de los 40 llegó a colaborar con el FBI para que diera nombres de actores y directores izquierdistas en Hollywood. Sin embargo, y tal como se afirma en este post, los primeros devaneos políticos de Disney tuvieron un cariz progresista y se remontan a los años 20. La prueba es que en 1938 –y ese dato sí que está comprobado– se adhirió a la “Society of Independent Motion Picture Producers”, asociación de productores y cineastas independientes (que contaba con figuras como Orson Welles o Charlie Chaplin), opuestos al dominio de los grandes estudios de Hollywood.
En todo caso, y por encima de cualquier opinión que nos pueda merecer su vida personal, somos muchos los amantes del cine que admiramos -especialmente- las geniales primeras obras de Disney, antes de que su nombre se convirtiera, tras su fallecimiento, en ‘bandera’ de uno de los grupos de comunicación más poderosos del mundo.
Reciba un afectuoso saludo desde San Juan de Puerto Rico,
Javier O’Donnell
Octubre 14, 2009 a 4:30 am
trapatroles
Desconocía el libro, y como dice J. O’Donell, no sabemos qué es verdadero o falso. P. e. ¿donde nació Disney? ¿En USA o en Mojácar (Almería) – España?
Os pongo un enlace del Ayuntamiento de Mojácar (Almería)
http://www.dipalme.org/Servicios/Informacion/Informacion.nsf/referencia/Ayuntamiento+de+Mojacar+Ayto.Mojacar+064-H-001-16
Octubre 14, 2009 a 4:50 am
Ernesto
Interesante y desconocida visión sobre la figura de Walt Disney, como siempre bien documentada y que nos acerca la figura de este personaje.
Octubre 14, 2009 a 6:46 am
Amaya
Sorprendentes y muy interesantes algunas de las afirmaciones que Mr Arriflex hace en esta interesante reseña literaria-cinematográfica.
Aunque no conozco las películas mudas que se citan, a mí me ha llamado la atención la siguiente frase: “Disney no esconde la cabeza frente a la autoridad y sus héroes suelen ser los enemigos de la comunidad, aquellos a quienes no les gusta el trabajo, los soñadores, los haraganes…” Al leerla -y no he podido evitarlo- me ha venido de inmediato a la cabeza la serie de los Simpson. Y yo me pregunto: ¿se inspiraría tal vez Matt Groening, su creador, en los primeros trabajos de Walt Disney para dar vida a esta peculiar familia que nos cautiva con su demoledora sátira hacia la sociedad norteamericana?
Muchas gracias por su atención.
Amaya
Octubre 14, 2009 a 12:51 pm
Luis Irles
Excelente e interesantísimo comentario el tuyo, amigo J. O’Donnell. Estoy absolutamente de acuerdo contigo en que por encima de su vida personal, el nombre y la obra de Walt Disney hace tiempo que pasaron a formar parte de la Historia del Cine.
Saludos.
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Querido Ramón: Parece ser que tampoco está claro el lugar de nacimiento de Disney, pero como en otros aspectos de su vida no sabemos con certeza si la historia de Mojácar es cierta o es otro bulo creado en torno a su figura. Tal vez naciera en esa bonita localidad almeriense, pero la biografía oficial (y no creo que los americanos la cambien, a menos que aparezca algún documento oficial irrebatible), es que Walter Elias Disney nació el 5 de diciembre de 1901 en Chicago, Illinois. Cuarto de los cinco hijos que tuvieron Elias y Flora Disney. También se dice que Walt creció muy unido a su madre, una antigua maestra descendiente de alemanes, y a su hermano Roy, ocho años mayor que él.
En fin, puede ser que algún día Mojácar logre demostrar lo que se afirma en el enlace que nos has enviado.
Un abrazo
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Estimado Ernesto: Muy agradecido por tus letras… Ya veo que éramos muchos los que desconocíamos aspectos ciertamente interesantes de la vida de Disney.
Otro abrazo para ti, y mi deseo de que tu restablecimiento sea ya total.
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Estimada Amaya: Creo que lo que dices podría ser cierto. Efectivamente, Bart Simpson cuadra perfectamente con la idea que Disney intentó reflejar en sus personajes de aquella lejana época.
Muchas gracias por tu visita y por tu comentario.
Octubre 14, 2009 a 5:09 pm
Fun Explosive
Excelente post!
Octubre 15, 2009 a 12:04 pm
chrieseli
Leí por ahi que Lewis Caroll creó este cuento, lleno de “nonsenses” que no tenían nada que ver con la época tan rígida en que fue escrito como una forma de lograr cierta libertad, cierta alegría que sólo era entendida por los niños. Es muy probable que el señor Disney haya acogido este cuento en particular porque encajaba perfecto en su ideal de un mundo fantástico, más allá de todos los sucesos que embargaron su crecimiento.
Interesante su articulo señor Irles, como de costumbre.
Un gran abrazo,
Octubre 16, 2009 a 10:24 am
JChef
Como señala O’Donnell sobre Wall Disney se ha dicho tanto que resulta difícil deslindar la verdad de la mentira. Sin ir más lejos la historia de su nacimiento en Mojácar que apunta Trapatroles. O la interpretación en clave masónica de los personajes de sus obras.
Pero en cualquier caso, el mérito de Disney, en mi opinión, es que supo crear todo un universo y sentar las bases de la animación como género con mayúsculas.
Hoy Disney es un coloso cuya dimensión le ha hecho perder el sello que le imprimió su creador. Por eso, sus nuevas películas ya no deslumbran como antaño. Al menos, ese vacío lo está colmando una factoría que marcará una era, Pixar, creada por otro de esos tipos de leyenda: Steve Jobs.
Saludos a tod@s.
Octubre 16, 2009 a 12:25 pm
Luis Irles
Thank you very much, Fun Explosive.
Welcome to my blog.
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Gracias, chrieseli. Siempre es un placer leer tus inteligentes y gentiles comentarios. Un saludo cariñoso de parte de Mr. Arriflex.
Abrazos
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Admirado Chef: Tienes razón en todo lo que dices. Para mí, además, ha sido una sorpresa enterarme de que existía una interpretación en clave masónica de los personajes de sus obras… Quizás la mayor parte de las historias que circulan respecto a Disney no sean ciertas, pero sí podemos afirmar –sin temor a equivocarnos– que este hombre (poco importa que naciera en Mojácar o en Chicago), fue un auténtico artista.
Saludos!
Diciembre 1, 2009 a 8:55 pm
federico garciia
Amigo Irles
Tus faros, tus guías siempre son de lujo. Esta ida al país de las maravillas es como mucho de don Walt, sorprendente, y acariciador, reparador. En este mundo de violencias y sinsentidos, entrar a esa caleta de lo que ya sabemos y lo que todavía nos depara es increíble.
Buscaba, como siempre, tus músicas, pero en honor a la verdad debería estar conectado más seguido a tus propuestas y querencias
No sobra, nunca sobra, otra felicitación
Y gracias, infinitas, por seguir, por estar