Sin duda, Estambul es una de las ciudades más bellas del mundo y, además, la única que separa dos continentes. Llegué aquí por motivos de trabajo hace tan sólo cuatro días –tras pasar por Bélgica y Alemania– y nada más pisar sus calles tuve la extraña sensación de haber estado con anterioridad en esta impresionante, inabarcable y antigua capital del Imperio Bizantino, conocida entonces como Constantinopla.

La Mezquita Azul
Debo reconocer que cuando llegué me sentí un poco perdido, pero enseguida me di cuenta de que es muy fácil orientarse en esta inmensa urbe, ya que existen dos partes perfectamente diferenciadas: la más antigua (a la que precisamente los guías llaman Constantinopla) y la más moderna, la parte asiática. Estambul es probablemente la ciudad más poblada de Europa –entre 15 y 20 millones de habitantes, según la fuente que se consulte– pero, afortunadamente para el visitante, los sitios más importantes se agrupan en torno al Cuerno de Oro, la porción de agua que separa Galata de Sultanahmet.

Estambul no es la capital de Turquía –lo es la menos espectacular Ankara–, pero se merece que le dediquemos, al menos, una semana para conocerla mínimamente. La ciudad tiene centenares de mezquitas, barrios carismáticos, zonas modernas y cosmopolitas, bazares laberínticos y magníficos monumentos. Y también contrastes que llaman poderosamente la atención: desde una juventud que viste a la última moda occidental hasta maduras mujeres con la cabeza cubierta que cruzan, sin sobresaltos, abarrotadas calles que soportan un caótico tráfico.
Esta ciudad ha sido, y sigue siendo, un crisol cultural y étnico. Por consiguiente, hay –como ya he dicho– numerosas mezquitas, iglesias, sinagogas y palacios históricos dignos de ser visitados. La ciudad vieja está principalmente ubicada en el estrecho del Cuerno de Oro. Sin embargo, la ciudad moderna es más amplia y comprende ambos lados (europeo y asiático) del estrecho. Entre sus atractivos turísticos destacan la Iglesia de la Divina Sabiduría (Aya Sofia), Sarıyer, Eyüp y Taksim en el lado europeo, y Beyköz, Üsküdar, Kadiköy, Moda, Bostanci y Adalar en el lado asiático. Como capital que fue de dos de los imperios más poderosos de la Tierra, y ciudad que en el siglo XVI era probablemente la más civilizada y multicultural, Estambul alberga monumentos extraordinarios: palacios, iglesias y el Hipódromo que datan de la época bizantina; las mezquitas de Sultanahmet y Süleymaniye; el Palacio de Topkapi (Topkapi Sarayi), sede del poder imperial otomano, y otros edificios y monumentos.
Por lo que respecta a la gastronomía, podríamos definirla como enormemente heterogénea. No en vano, numerosas civilizaciones han pasado por este territorio, que se ha convertido así en un crisol donde se sintetiza la fusión de pueblos, tradiciones y costumbres que han legado, además de sus formas de entender la vida, su personalidad culinaria, lo que ha convertido la cocina turca en un exponente de la deliciosa variedad mediterránea y oriental. Los platos de la cocina turca se elaboran, principalmente, con alimentos propios de la gastronomía mediterránea como verduras, hortalizas, frutas, pescados y, por supuesto, el aceite de oliva.

El Puente Glata
Lo más típico es degustar, como primer plato, una deliciosa ensalada elaborada con un sinfín de ingredientes que nos resultan muy familiares. Además de estas ligeras ensaladas, se puede optar por tomar una típica sopa turca, que se caracteriza por la consistencia de sus ingredientes, como por ejemplo la tavuk suyu, elaborada a base de pollo; la iskembe corbasi o la original yayla corbasi, en la que se utilizan como ingredientes principales el yogur y el tomate. Las verduras también se utilizan para preparar diferentes entrantes o como acompañamiento de cualquier otro plato.
Los platos de carne son, principalmente, guisos y brochetas. Asimismo, se pueden degustar platos de carne asada, a la plancha, frita o como köfte, una tradicional receta en la que la carne se pica y se mezcla con miga de pan, así como también con diferentes hierbas y especias. El famoso kebab es, desde luego, el plato típico de Turquía. Mención aparte merece el delicioso café turco, un producto que encierra una preparación muy especial y que recibe el nombre de kahve.
Qué más puedo decir de Estambul para finalizar esta precipitada crónica, antes de volver a Chile. Tal vez repetir la frase que me dijo ayer un periodista inglés con el que coincidí en el hotel en el que estoy alojado: “¿Sabe?, nunca he conocido a nadie que, tras visitar esta increíble ciudad, no haya vuelto encantado.”
























12 comments
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Octubre 17, 2009 a 12:17 pm
Carlos Blume
Estimado Luís: Visitar Estambul y viajar por todo el resto de Turquía es uno de los proyectos que tengo pendientes para el 2010. Espero disfrutar de ese interesante país, cuya historia siermpre me fascinó, de la misma forma que lo estarás haciendo tú en estos días.
Espero verte cuando vengas a Santiago para que me cuentes las numerosas anécdotas que, imagino, habrás vivido por allá.
Un sentido abrazo de tu amigo, Carlos Blume.
Octubre 18, 2009 a 10:10 am
A. Madslien
Amigos, durante años yo también tuve el deseo, como el Sr. Carlos Blume, de conocer Turquía y especialmente Estambul. Pude hacerlo realidad hace 11 años, y me quedé enamorada de ese pais que es conglomerado de tantas culturas y cuna de mis antepasados, que nacieron en Mersin y llegaron a Venezuela en 1927. Desde entonces viajo allá casi todos los años, aunque no domino totalmente el idioma
Les mando un cariñoso saludo.
Andrea Madslien, La Guaira (Venezuela)
Octubre 18, 2009 a 11:12 am
JChef
Te envidio doblemente. Por estar en una ciudad que posee el encanto de dos mundos y porque no tengo la fortuna de conocerla. Gran crónica.
Bon voyage!
P.S: Como anécdota el detalle de que es una de esas ciudades fundadas sobre 7 colinas como Roma o Lisboa,
Octubre 19, 2009 a 6:27 am
Luis Irles
Querido Carlos: Puedes estar seguro de que pasaré a visitarte en cuanto viaje a Santiago. Además de hablar de Turquía, tengo otras muchas cosas que contarte.
Hasta ese momento, recibe un fuerte abrazo.
Luis
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Estimada Andrea: He sentido una gran alegría de recibir tu comentario desde La Guaira, puerto al que viajé mucho cuando estaba embarcado. ¿Sigue haciendo tanto calor como siempre?
También me satisface saber que una venezolana como tú, descendiente de turcos, siga manteniendo ese amor tan grande por la tierra de sus antepasados. A mí Turquía (de la que sólo he podido conocer en este viaje Estambul, Ankara y Eskisehir) me ha fascinado y, desde luego, pienso volver con más tiempo para recorrerla entera.
Un fuerte abrazo
Luis
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Mi admirado Chef: No hay envidias ni excusas que valgan. Los vuelos desde España a Estambul prácticamente los regalan, así que –si nadie te lo impide– podrías dejar unos días tu cocina (dejándola antes bien surtida, eso sí) y pasarte unas gloriosas vacaciones en el Estambul de las suaves colinas. ¡Te va a encantar!
Salud!
Octubre 19, 2009 a 9:22 am
chrieseli
Yo quiero irrrrrrrrrr. Alguna chance de contratar alguien que te cargue la maleta, limpie tus zapatos o algo por el estilo??. No como mucho y me gusta caminar
Fascinante ciudad. Te envidio. Antes de morir iré allá.
Un abrazo
Octubre 19, 2009 a 12:16 pm
Luis Irles
Quedas inscrita en la lista de espera, laboriosa Chrieseli.
Y nada de guías turísticas. Te recomiendo que antes de emprender el viaje te leas La pasión turca, de Antonio Gala. Por si no conoces la novela, que por cierto no está nada mal, te adelanto que en ella se relata la historia de una mujer que para recuperarse de un fracaso sentimental inicia un viaje turístico por Turquía, donde conocerá a Yamam, un apuesto comerciante que lleva una doble vida como traficante. En sus brazos descubre la más desenfrenada pasión amorosa. Al final lo abandonará todo para quedarse a su lado en Estambul… Interesante, ¿no te parece?
Abrazos.
Octubre 19, 2009 a 3:53 pm
Ernesto
Estambúl es una ciudad mágica y sorprendente, destacando la variedad y diferencias de la misma. Personalmente me encuentro atrapado por esta ciudad. Has conseguido dar unos apuntes muy completos sobre ella.
Hace un tiempo publiqué en mi blog una entrada sobre la impresionante cisterna Basílica (Yerebatan) y es un lugar para visitar más de una vez.
Saludos
Octubre 20, 2009 a 4:23 am
Luis Irles
Así es, Ernesto. Es obvio que conoces muy bien la ciudad. Como bien dices, la cisterna Basílica o de Yerebatan es verdaderamente impresionante. Tuve ocasión de visitarle después de escribir el post, y por eso no aparece citada en él. Allí me enteré de que en ella se filmaron varias secuencias de la película Desde Rusia, con amor, de James Bond.
Saludos y gracias por tus letras.
Octubre 24, 2009 a 12:35 pm
Germán
Amigo Luis, ¿no estuviste en el Café de Pierre Loti? A un aventurero como tú seguro que le habría gustado. No sé exactamente en qué parte de la ciudad está.
Octubre 24, 2009 a 5:08 pm
jusamawi
A mi sólo me queda por añadir una cosa:los habitantes de Estambul. Yo nunca me he encontrado una ciudad con gente tan amable.Sé que muchos te persiguen por interés, quieren venderte cualquier cosa. A pesar de eso, encontré en la mayoría una simpatía y amabilidad desinteresada.También me llamó la atención la alegría en la cara de la gente aprentemente más humilde.Es extraño ver a vendedores callejeros con una sonrisa de oreja a oreja y a camareros que son capaces de ir a otro bar para servirte lo que ellos no tienen.
Lo he pasado muy bien volviendo a pasear por una ciudad a la que me da miedo volver pues temo que se rompa el hechizo que me produjo.
Octubre 24, 2009 a 5:08 pm
Luis Irles
Querido Germán:
Lamentablemente no conté con el tiempo necesario para visitarlo, ten en cuenta que sólo estuve unos cuantos días; además, me comentó un querido amigo turco que era mejor quedarme con la idea romántica del lugar, ya que ahora – pese a la belleza del emplazamiento y la impresionante vista al Mármara- se ha convertido en un hormiguero lleno de turistas a todas horas.
Seguramente en un próximo viaje y con el tiempo suficiente (mínimo un mes) recorreré tantos lugares maravillosos como pueda – no sólo Estambul- y que existen a lo largo y ancho de este indescriptible y enigmático país.
Luis
Octubre 24, 2009 a 5:30 pm
Luis Irles
Estimado jusamawi: Tienes razón en lo que afirmas. Yo también pude percatarme de la amabilidad de sus habitantes, un rasgo que no es muy habitual en la mayoría de las capitales occidentales.
Espero que si algún día decides volver a Estambul no se rompa el hechizo que produjo en ti –y en mí, desde luego.
Gracias por tu visita y por tus letras.
Abrazos