La lectura de un libro suele conducir, indefectiblamente, a otro. Y este último es el principio de una sucesión de títulos similares, de una tela de araña que se expande por nuestro tiempo libre hasta saciar el entusiasmo, la curiosidad que produjo el primer ejemplar de la lista.

Un par de días antes de mi regreso a Chile, tuve ocasión de visitar la Librería Kitabevi de Estambul y adquirir allí un ejemplar titulado Poesía épica et hípica, que el autor sefardí Schlomo Benvenist acaba de publicar en lengua ladina. Y es que algunos animales, como el tigre, tienen versos memorables, pero ninguno como el caballo tiene presencia tan vasta y variada en la literatura y en la historia. Los campos de batalla sembrados de caballos reventados junto a la atroz maquinaria, que se nos describe todavía en la Segunda Guerra Mundial, y la creciente agonía de estos hermosos animales en ciertas zonas rurales, me parecen a mí los últimos enunciados de la muerte del caballo en la historia colectiva y la desaparición de una determinada épica. El caballo queda confinado a lo artistico-deportivo y al placer solitario. El tono de una poesía hípica es por tanto elegíaco, pero también cabe la exaltación, simbolizada por la belleza del galope. Esta exuberancia de imágenes, que es el libro de Benvenist, trata de transmitir una estética ya minoritaria y una reflexión personal desde el enamorado. Del caballo, claro.

La librería Kitavebi
Y de los nobles cuadrúpedos, pasamos directamente al mundo de los monarcas alelados. No me extrañaría nada que algún novelista turco «moderno» cayera en la tentación de convertir la Crónica del Rey Pasmado, de Torrente Ballester –que también compré en la misma librería, en su traducción portuguesa– en una narración «oral», puesta en boca de algún alcahuete librado de la Inquisición, de algún bufón confidente o, también, en la forma de unos legajos hallados en los arcones de una meretriz que, en las visperas de la agonía del rey, abandonó allí, para la posteridad, las memorias de un monarca que quiso, como impulso último de él mismo y de su época, ver desnuda a su esposa, la reina.
Sin embargo, nada de eso marcó el camino en esta crónica ambientada en la España del s. XVII, en una época en que la novela brillaba por su ausencia, Torrente nos acercó la narratividad, en clave casi de comedia costumbrista, del mundo cortesano del momento: la hipocresía de la nobleza, las supersticiones del pueblo, la doble moral de la Inquisición y sus representantes, todo fue presentado en esta novela bajo el aparente, y aparentemente fácil, ropaje de la broma literaria. Y sería sólo eso, una broma, si cuando hablamos de un cierto costumbrismo no estuviéramos hablando de rigor a la hora de fabular que no, como dijo el mismo autor, a la hora de hacer historia de lo narrado. El discurso historicista no importa en absoluto y sí esa pasión que Torrente Ballester demostró en cada una de sus novelas. Acercarse de nuevo a esta aventura del autor de «La saga-fuga de JB» –aunque sea en portugués– es una muestra más de aquella pasión y una muestra más, igualmente, del placer de una lectura apasionante.
























11 comments
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Octubre 23, 2009 a 2:06 pm
Raquel Marchena
Un crítico tan solvente como M. S. Williamson ha destacado la confluencia de Schlomo Benvenist con otros poetas judíos de origen sefardí y con algunos pensadores y filósofos centroeuropeos. Yo he podido leer algunas de sus obras y en ellas se perciben, igualmente, influencias existencialistas. En su poesía, Benvenist fuerza la sintaxis hasta quebrarla y nos deslumbra con versos febrilmente rítmicos, aliteraciones sonoras y abruptos juegos de palabras… Por decirlo con palabras del citado Williamson, su equilibrio se perfila con desequilibrio.
Respecto al maestro Torrente Ballester, poco más puedo añadir a lo dicho por usted.
Raquel Marchena
Octubre 24, 2009 a 6:36 am
Sergio Duhalde
No conozco la poesía de Benvenist, pero sí la extraordinaria obra narrativa de Gonzalo Torrente Ballester. La “Crónica del rey pasmado”, que citas en tu post, no me parece su mejor novela si la comparamos con “La saga/fuga de J.B.”, que rompió con todos los moldes del género en España, apuntando con genial maestría hacia la técnica más innovadora de la vanguardia de calidad. No es un texto de fácil lectura, ya que en sus 600 páginas se entremezclan mito y realidad, leyenda e historia, en un ejercicio que compila todas las novedades de la novela del siglo XX, todo ello desde el filtro irónico del que siempre hizo gala este escritor.
Para quienes hayan leído otras obras de Torrente Ballester y les haya gustado su inconfundible forma de narrar, “La saga/fuga de JB” es absolutamente recomendable.
Un cordial saludo desde Ibiza.
Octubre 24, 2009 a 10:58 am
Luis Irles
Estimada Raquel. Estimado Sergio:
Muchas gracias a ambos por molestarse en enviar sus magníficos comentarios. Siempre he tenido la firme convicción de que lo mejor de este blog son sus lectores.
Un fuerte abrazo.
Octubre 24, 2009 a 2:41 pm
JChef (internet deconstruída)
A la vista de tu post querido Luis y de los comentarios de Raquel y Sergio, sólo cabe hacer mutis por el foro y aplaudir entre bambalinas.
Saludos a los tres.
Octubre 24, 2009 a 2:45 pm
Luis Irles
Merci, cher ami. Oye, y lo de hacer mutis por el foro olvídalo. Tú lugar estará siempre en el escenario de esta austral bitácora, que también es tuya.
Au revoir, grand chef. Feliz fin de semana!
Octubre 25, 2009 a 6:20 am
JChef
@Luis Irles: Merçi beaucoup, maître gardien. Y ya sabes dónde tendrás siempre una mesa reservada. Feliz fin de semana también para ti.
P.S: Ya saldé la deuda que tenía contigo
(ver)
Octubre 25, 2009 a 1:37 pm
Luis Irles
Considero que no existía tal deuda, mi admirado chef. En cualquier caso, se agradece el detalle.
Salud!
Octubre 26, 2009 a 9:28 am
chrieseli
Me ha encantado la vehemencia con la que comentas en este post. Sin lugar a dudas, un texto es capaz de crear este cúmulo de sentimientos que hinchan el alma es más que logrado. Enhorabuena mi querido Luis y bienvenido de vuelta. Quedo en lista de espera para el próximo viaje. Un abrazo,
Octubre 26, 2009 a 12:18 pm
Luis Irles
He aquí la explicación, mi estimada chrieseli: creo que cuando lo escribí, todavía resonaba en mis oídos la estrepitosa galopada de los corceles de Benvenist.
Gracias por tus letras. Un abrazo.
Octubre 26, 2009 a 4:08 pm
Ernesto
No conozco la poesía de Benvenist, pero como otras veces que he visitado el Faro, tomo buena nota e intentaré localizarlo. De Torrente Ballester no hay nada que añadir; a mí sí me gustó la Crónica del Rey pasmado, aunque coincido con Sergio Duhalde en considerar La Saga/Fuga de JB, como toda una nueva forma de narrar y me parece de lo mejor suyo.
Un abrazo Luis.
Octubre 27, 2009 a 10:03 am
Luis Irles
Estimado Ernesto: Espero que encuentres algún título (no hay muchos) de Benvenist. El ejemplar que yo conseguí está editado por “The Foundation for the Advancement of Sephardic Studies and Culture”, que no suele imprimir demasiados ejemplares. Más sencillo es hacerse con algún libro del más famoso de los poetas actuales en lengua Ladina o djudeoespanyol, llamado Haim Vitali Sadacca, que al igual que Benvenist(e) nació en Chanakkale, un pequeño pueblo portuario de Turquía, al sur de los Dardanelos. Al parecer, en los años veinte, esta localidad tenía una pequeña pero prominente comunidad de 3,000 judíos sefarditas, descendientes de los que fueron expulsado de España y Portugal. Una historia poco conocida que, por cierto, siempre le interesó a Torrente Ballester.
Un fuerte abrazo.