Revisando y ordenando mi pequeña biblioteca, encontré un ejemplar del “Almanaque Mundial 1991″ e inmediatamente acudieron a mi memoria aquellos días de juventud, cuando esperábamos con muchísimo interés  poder comprar la última edición de este interesante libro, en el que podíamos encontrar todos los datos de la actualidad cultural y mundial y al mismo tiempo poder “demostrar” y presumir –ante los compañeros de colegio– de nuestros grandes conocimientos, con sorpresivas preguntas tales como ¿cuál es la capital de Mongolia Exterior? o bien ¿cuáles son los tres montes más altos del mundo?.. En esa época no teníamos Internet y este “Almanaque Mundial” era, de alguna forma, el medio de encontrar el dato que necesitábamos.

También recordé otra publicación que todos teníamos en casa. Cada cual buscaba su sección favorita y su nombre era “Selecciones” del Reader’s Digest. Con gran nostalgia busqué información en la red para escribir algo sobre este ameno semanario, pensando que había desaparecido, llevándome la grata sorpresa de que sigue totalmente vigente.

En la esquina de Macdougal Street y Minetta Lane, pleno corazón del Greenwich Village neoyorquino. En el sótano de esa casa (hoy transformada en restaurante) comenzó la historia de Reader’s Digest. Fue allí, donde en 1922, el matrimonio Wallace, De Witt y Lila, comenzaron la historia de su “sueño americano”, enviando 5.000 cartas a amigos, conocidos y otros, solicitando 3 dólares por la suscripción anual a una revista novedosa: Formato pocket, con 30 artículos (uno por cada día del mes) de interés general, seleccionados de otras revistas, pero “condensados”, es decir abreviados sin perder el sentido de los mismos.

Ese proyecto había sido concebido por De Witt después de quedar herido en la batalla de Verdún (en la Primera Guerra Mundial), durante su larga recuperación en el hospital que duró más de 2 meses. Al regresar de Europa, trabajó en la idea y envió su proyecto a más de 10 grandes editores en los Estados Unidos: nadie le vio interés comercial, salvo el magnate Randolph Hearst, quién, sin embargo, tampoco lo consideró viable.

De las 5.000 personas contactadas, 1.500 aceptaron la propuesta, y con un capital inicial de  4.500 dólares, comenzó Reader’s Digest que hoy cuenta con 52 ediciones independientes en 35 idiomas y más de 100 millones de lectores en todo el mundo, siendo uno de los fenómenos editoriales más importantes del mundo; aunque a partir de los años 90 ha experimentado cierto declive.
Esta revista mensual con sede en Nueva York, de propiedad de The Reader’s Digest Association, fue adquirida en su totalidad en marzo de 2007, por Ripplewood Holdings en 2.400 millones de dólares.

En formato de bolsillo e ilustrada, publica artículos originales, artículos resumidos o reimpresos de otras revistas, resúmenes de libros, colecciones de chistes, anécdotas, citas y otros escritos breves. Se edita en 35 idiomas y tiene una tirada de unos 30 millones de ejemplares. En diciembre de 1940 apareció la primera edición en español llamada Selecciones.

La política de la revista hace especial hincapié en la universalidad de los artículos publicados y siempre se ha preocupado de no ser percibida como un producto cultural agresivo. De este modo, cada país donde se publica adapta los contenidos a su peculiar cultura cambiando unidades de medida, instituciones estadounidenses por otras nacionales (por ejemplo, la sección originalmente titulada “Life In This United States” se titula en castellano “Así Es La Vida”) cuando es pertinente e incluso omitiendo aquellos artículos demasiado centrados en asuntos internos de los Estados Unidos. En ocasiones incluyen también artículos elaborados por la plantilla del propio país. En todo caso, la central estadounidense no interviene en estas adaptaciones confiando en el buen criterio de las delegaciones de cada país.
Esto se extiende a la publicidad de la revista, gestionada en cada país de manera también independiente.

L.I

Fuente: Wikipedia


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