El cine realizado por mujeres conoce actualmente una eclosión sin precedentes. La importancia y el número de directoras, los festivales y las convocatorias específicas, dan al fenómeno una singularidad digna de atención.
Mujeres realizadoras las hubo desde los comienzos del cine, en contra de lo que pudiera parecer. No podríamos decir lo mismo de mujeres directoras de fotografía, por ejemplo. En ciertos ámbitos de la creación cinematográfica la mujer ha sufrido un verdadero ostracismo. Detrás de la cámara, la mujer ha estado relegada a trabajos muy determinados, en continuidad –la famosa «script girl»– o en salas de montaje, donde normalmente ha desempeñado tareas de ayudante. En algunos casos optaron por cambiar sus nombres por otros masculinos, como la célebre guionista italiana Sus Cecchi d’Amico, colaboradora de Zavattini, De Sica, Antonioni y, sobre todo, Visconti, con quien trabajó desde Bellissima (1951) hasta El inocente (1976).
Pioneras de la dirección fueron Alice Guy-Blaché –que debutó en 1900–, o Dorothy Azner, ya en el cine sonoro: Dos excepciones en su tiempo a un cine realizado casi exclusivamente por hombres, significativas como conquistas individuales posibilitadas por la generalizada apertura profesional que la mujer lleva a cabo desde los años del sufragismo. Mucho más determinante que estos y otros ejemplos del pasado sería la imagen que el cine, y más concretamente Hollywood, ha ofrecido de la mujer a través de su historia, una visión distorsionada, reflejo de proyecciones fantasmáticas masculinas. El cine ha explotado hasta la saciedad los clichés de ingenua y perversa reservados para el trabajo de las mujeres delante de las cámaras.
En los años 80 ya cabría hablar de un asalto de las mujeres a la dirección cinematográfica. En España, a los nombres de Ana Mariscal, Pilar-Miró, Josefina Molina, Cecilia Bartolomé y Emma Cohen se sumaron más tarde el de las realizadoras Isabel Coixet (Demasiado viejo para morir joven fue su primera obra) y Ana Díez. Actualmente destacan nombres como los de Icíar Bollaín, Patricia Ferrerira, Yolanda García Serrano, Mónica Laguna, Eva Lesmes, Laura Mañá, Dolors Payás, Helena Taberna, Núria Villazán y Carla Subirana, entre otras.
Sería injusto olvidar a Helena Cortesina, la primera mujer que dirigió una película en España, en 1921, y fundó su propia productora. Cortesina nació en Valencia en 1904, y falleció en Buenos Aires en 1984. Otra pionera del cine español fue la catalana Rosario Pi. Nacida en Barcelona en 1899 fue desde siempre una mujer emprendedora que buscó buscó nuevos horizontes, se asoció con el méxicano Emilio Gutiérrez Bringas y el español Pedro Ladrón de Guevara y fundaron Star Films, una productora en la que ella figuraba como presidenta.
Francia es el país europeo que cuenta con un mayor número de mujeres realizadoras, algunas de ellas actrices que, como Jeanne Moreau, se han colocado detrás de las cámaras. El mismo camino que siguieron antes otras mujeres en el cine: Ida Lupino, por ejemplo, y posteriormente Barbara Streisand, Diane Keaton, Liliana Cavani, Anjelica Huston (hija del legendario John Huston) o Glenda Jackson. Es el caso también de Arielle Dombasle, la rubia de La buena boda, el filme de Eric Rohmer. Junto a ella destacan las realizadoras francesas Virgine Fhevenet, Aline Issermann, Mireille Darc y Marie-France Pisier.
En el último cine americano tampoco faltan las mujeres realizadoras de éxito, como Susan Seidelman (Smitheieens/La chica de Nueva York, Buscando a Susan desesperadamente y Fabricando al hombre perfecto) y Elaine May (Isthar), ambas provenientes del cine independiente, aunque se hayan sometido a los designios de la industria, como Penny Marshall (Big), Claudia Weil (Ahora me toca a mí) y Ronda Haines (Hijos de un dios menor). Otras realizadoras americanas e inglesas se sitúan al margen de Hollywood, como Sara Driver (Tú no eres yo) Beeban Kidron y Sheita McLaughlin (Las visiones de Agata).
Llamativo resulta el caso de la inquieta Laurie Anderson, que combina experimentos en lo musical, lo escénico y lo cinematográfico (Home of the brave). La actualidad nos trae nombres como los de Sofia Coppola (Lost in Translation, Las Vírgenes Suicidas), Jane Campion (El Piano), Jodie Foster (Little Man Tate), Penny Marshall (Despertares) y Kathryn Bigelow, la primera mujer de la historia en obtener el Oscar a la mejor dirección por En tierra hostil, por citar a las más renombradas.
Por lo que respecta a excelentes directoras provenientes de países con muy escasa o nula tradición cinematográfica, es obligatorio citar a la directora marroquí Farida Benlyazid, por su película La vida perra de Juanita Narboni, basada en la novela homónima del escritor hispano-tangerino Ángel Vázquez. La siria Nidal Abu Al Dibs, autora de la excelente Bajo el techo. Y también a las cineastas Anca Mitran (Rumanía) Bina Paul Venugopal (India), Suad Amidu (Marruecos), y Carole Abbud (Líbano). Ya mucho más conocido es el nombre de la bengalí Mira Nair (Salaam Bombay, Monsson Wedding).
Finalizamos con los nombres de directoras que, a nuestro juicio, van a experimentar un gran avance estético en la calidad de su cine: Agnieszka Holland (The Secret Garden, Total Eclipse), Maria Novaro (Lola, Danzón), Claire Denis (Trouble Every Day, Nénette Et Boni) Julie Taymor (Titus, Frida), y las directoras chilenas Emilia Anguita, que reside en Estados Unidos, y cuyo cortometraje Red Bird es excelente, y sobre todo, Alicia Scherson, (también residente en USA) que ganó con su película Play el gran premio de la segunda edición del Festival Internacional de Cine de Mujeres de Salé, que se celebra anualmente en esta ciudad colindante con Rabat, la bella capital de Marruecos.
Mr. Arriflex



























12 comentarios
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junio 25, 2010 a 2:21 pm
Rosana del Valle
Todo parece indicar que, al igual que existe una literatura femenina, también se podría hablar de una cinematografía femenina, cuya principal característica podría ser el erotismo. O tal vez no sea exactamente así, y sería más apropiado decir que el papel que hemos tenido muchas mujeres en los últimos años en este campo, es parte de nuestra lenta incorporación a muchas profesiones relacionadas con la cultura, entre ellas el cine. En cualquier caso, pienso que es muy importante que se siga incorporando al “séptimo arte” la problemática específica de la mujer.
Le felicito por su interesante post.
Reciba un cordial saludo desde San Juan de Puerto Rico.
junio 26, 2010 a 9:16 am
Malory
Uno de los fenómenos más interesantes de esta historia se está produciendo en Brasil, donde las mujeres son ya mayoría en las Escuelas de Cine.
Al igual que en otros campos de la cultura, el llamado sexo débil comenzó a participar en la industria cinematográfica brasileña durante los años 60, década de las revoluciones sexuales y feministas. A partir de entonces, la generación de Lucy Barreto, Helena Solberg, Tizuka Yamasaki y Mariza Leão fue testigo de la multiplicación de las profesionales en la industria.
Katia Lund (“Ciudad de Dios”), Sandra Kogut (“Pasaporte húngaro”), Lais Bodansky (“El café de las siete cabezas”), Eliane (“Los narradores de Yahvé”), Carolina Jabor (“El Misterio de la Samba”), Anna Muylaert (“No fumadores”), Mini Kert (“Contratempo”) e Izabel Jaguaribe (Paulinho da Viola – My Time Is Now”) se encuentran entre los muchos nombres que representan una nueva generación de cineastas. Son también numerosas las actrices cariocas famosas que se están colocando detrás de la cámara. Tal es el caso de Malu Mader (“Contratempo), Patrícia Pillar (“Passion Worship Ban”) y Leticia Spiller (” Las bodas de Gorete”). Por no hablar de Mariana Ximenes y Beltrão Andrea.
Salud, Mr. Arriflex!
junio 26, 2010 a 3:22 pm
Claudia Ibañez
Cuántos talentos abarca tu post de hoy Luis!! Entre el post y los comentarios que me preceden, poco puedo aportar, a no ser felicitaciones. Especial gusto me dio ver el nombre de Diane Keaton, mujer que a mi gusto, derrocha sensibilidad y buen gusto y no le es muy reconocida su labor.
En Argentina, el detrás de cámara fue un terreno dominado por el género masculino, y la primera que se me viene a la mente es la inigualable María Luisa Bemberg. Actualmente, también es un terreno que las mujeres vienen ganando pues cada vez son más las directoras y en las universidades de cine, la matrícula femenina, no me alcanza el conocimiento para asegurar que son mayoría, pero sí para asegurar que se han incrementado muchísimo más en los últimos años.
Gracias por tanto conocimiento amigo Luis! Un fuerte abrazo!
junio 26, 2010 a 6:03 pm
Ernesto
Como siempre, enriquecedor y bien documentado artículo sobre un tema interesante, la mujer en el cine. Últimamente aquí son cada vez más las directoras y aquellas que desempeñan todo tipo de funciones detrás de la cámara; se acabó la época en que simplemente trabajaban de script.
Un placer la lectura y la información que aporta.
Un abrazo.
junio 27, 2010 a 8:46 am
Luis Irles
Rosana: No tengo demasiado claro qué idea se pretende transmitir cuando se habla de literatura o cinematografía femeninas. Tal vez tienes razón cuando señalas que el papel que viene desempeñando socialmente la mujer en los últimos años, mediante su incorporación a la industria cultural en la que tan importante papel ocupa, es la explicación más factible del porqué las mujeres están desarrollando tantas y variadas actividades relacionadas con la literatura y el cine.
Gracias por tu visita y por tu interesante comentario
* * *
Malory: Algo había leído al respecto, pero no tenía una información pormenorizada sobre el papel que está jugando la mujer en el cine brasileño. Te agradezco muy sinceramente que te hayas molestado en darnos a conocer el excelente panorama que se está viviendo actualmente en la cinematografía de ese interesante y gran país que es Brasil.
Un cordial saludo
* * *
Claudia: Comparto plenamente tu admiración hacia Diane Keaton, cuya labor, como bien dices, no ha sido plenamente reconocida por parte de la crítica. Te agradezco, por otra parte, que nos hayas recordado a la gran María Luisa Bemberg que, a causa de un involuntario olvido, no se citó en este post. Su película “Camila” creo que ya forma parte –merecidamente– de la historia del cine argentino.
Mil gracias por tu comentario. Te envío un abrazo.
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Ernesto: Creo que hay que difundir la extraordinaria labor que están llevando a cabo las mujeres cineastas, tanto en los llamados países desarrollados como en aquellos otros que no contaban hasta ahora con una tradición en el terreno de la cinematografía. Como bien dices, el papel de la script-girl ha pasado a la historia. Y creo que todos debemos alegrarnos de que así sea.
Gracias por tus palabras, amigo. Un abrazo.
junio 27, 2010 a 5:34 pm
pipermenta
Yo, ademas de aplaudir tu entrada por lo bien documentada que está-como todas las que abordas de manera magistral, me gustaría dar otro giro, si me lo permites, mi querido amigo Luis. Tan interesante me ha parecido- estoy segura de que todos encontramos algún matiz diferente cuando nos encontramos con películas dirigidas por mujeres-que deberíamos preguntarnos en qué se diferencia el trabajo de un hombre y una mujer detrás de una cámara.
Abrazos.
junio 28, 2010 a 4:23 am
Navegante
Resulta sintomático que todavía hoy tengamos que hablar del cine hecho por mujeres. No creo que estemos delante de un grupo de películas que compartan muchos rasgos en común (temática, escenografía, fotografía…), tampoco veo más sensibilidad a la hora de abordarlas que si las dirigiera un hombre.
El único motivo para resaltar que una película está dirigida por una mujer es la excepcionalidad en cuanto al número. Es verdad que son pocas y estoy convencido, como bien señaláis, que esta realidad es debida a la exclusión que la mujer ha sufrido en determinados círculos culturales.
Sin embargo, hoy en día la mujer cada vez se encuentra en minoría en menos sectores. lo que contribuirá a que cada vez menos tengamos que hablar de empresas o películas dirigidas por mujeres…
El mal llamado sexo débil, desde primera fila o en la sombra, siempre ha gobernado el mundo y lo seguirá haciendo. No puede ser de otra forma.
junio 28, 2010 a 11:45 am
Luis Irles
Pipermenta: Es realmente difícil responder a tu pregunta. Rosana del Valle, en su comentario, afirma que una de las principales características de la cinematografía femenina podría ser el erotismo… Yo, sin embargo, no estoy tan seguro de ello y todavía intento averiguar qué hay de esencialmente diferente entre las películas realizadas por mujeres de las películas realizadas por hombres.
Entre los críticos de cine he oído (y leído) de todo. No sé si algunos de ellos escriben con una especie de suficiencia (las películas de mujeres son distintas, menos complejas) o con una pizca de envidia (las películas dirigidas por mujeres son diferentes, parece que atraen más público). En fin, como muy bien dices todos encontramos un matiz diferente en cada una de las películas que vemos. La calidad de ese film –o de ese libro– dependerá de la inteligencia y personalidad de quien lo ha haya realizado o escrito, sin que influya el hecho de que sea hombre o mujer.
Muchas gracias por tu comentario, estimada y admirada amiga. Un abrazo.
* * *
Navegante: Estoy de acuerdo contigo: las mujeres cineastas siguen siendo una minoría debido a la exclusión que han sufrido en determinados círculos culturales. Una exclusión básicamente multidimensional que se manifiesta de varias formas y que alcanza en formas diferentes a las sociedades, con mayor profundidad a los países más pobres.
Ciertamente es mucho lo que se ha avanzado, pero sigue existiendo en el mundo del cine y de las letras toda una legión de altaneros despreciadores de la mujer como ser de carne y hueso. Lo son, al menos en potencia, los que se deleitan con lánguidas poetisas, los que han acreditado una admiración enfermiza por las vampiresas y los que se han burlado vilmente de las solteronas.
Quisiera creer lo que con tanta rotundidad afirmas al final de tu comentario: “que el mal llamado sexo débil, desde primera fila o en la sombra, siempre ha gobernado el mundo y lo seguirá haciendo”, pero tengo mis dudas al respecto.
Recibe un fuerte abrazo.
junio 30, 2010 a 8:39 am
Navegante
Querido Luis, como de cine estamos hablando no puedo dejar de citar esta frase que viene a refrendar mi punto de vista: “la mano que mece la cuna es la mano que gobierna el mundo”.
Cuando escribía mi primer comentario a tu entrada me vino a la cabeza un libro que leí hace algún tiempo (“El secreto de la diosa”, de Lorenzo Mediano) y que aprovecho para recomendar, sobre todo a aquellos amantes de novelas tipo “El clan del oso cavernario”. El argumento principal es que las mujeres esconden un secreto que los hombres no pueden conocer pues ese descubrimiento rompería el sistema matriarcal.
Aunque el secreto hoy ya no es tal y aunque todavía perduran algunas sociedades matriarcales, sigo pensando que hay hombres que dicen que son ellos los que toman las decisiones importantes, pero no comentan que son sus mujeres las que les dicen que decisiones son importantes y cuales no.
junio 30, 2010 a 2:59 pm
Luis Irles
Muchas gracias, querido Navegante, por recomendarnos la novela de Lorenzo Mediano “El secreto de la diosa” –que todavía no he tenido ocasión de leer– y “El clan del oso cavernario”, de Jean M. Auel, que tampoco he leído, pero cuya versión cinematográfica sí pude disfrutar a finales de los ochenta.
Dices que todavía perduran algunas sociedades matriarcales, y efectivamente así es. Una de ellas nos la acaba de mostrar la directora de cine china (residente en Canadá) Xiaodan He. En su magnífico documental The fall of womenland (La caída del país de las mujeres), proyectado en la reciente Mostra Internacional de Films de Dones, Xiaodan He nos muestra a los mosuo, una etnia china que vive junto al lago Lugu, cerca del Tíbet y que es una de las pocas sociedades matriarcales que quedan en el planeta. Con la ausencia de padre y marido, y sin contrato matrimonial, las relaciones de los mosuo se basan en el amor libre y la no violencia. Precisamente los mismos ideales que buscaron los hippies en la mítica década de los sesenta y no pudieron conseguir.
Saludos.
julio 4, 2010 a 2:13 am
sinBalas
Debo reconocer que no me había llamado la atención sobre este tema referente a la incursión de la mujer en el cine, en este caso específico en la dirección. No tenía idea que era un legado de hombres. Ahora me doy cuenta gracias a tu artículo que las directoras de cine son contadas con la mano, ahora en cuanto a la dirección de cine no tengo idea, solo sé que es un trabajo complicado y me imagino que es como dirigir una empresa, la coordinación y compaginación de las tomas, saludos de sinBalas
julio 4, 2010 a 10:02 am
Luis Irles
Muchas gracias por tu comentario, estimado sinBalas. Afortunadamente, las mujeres directoras de cine son bastante numerosas en la actualidad. Y creo que cada día serán más, ya que en algunos países son mayoría en las Escuelas o Facultades de Cinematografía.
Por otra parte, pienso que dirigir una película se diferencia en muchos aspectos a la dirección de una empresa, aunque a ciertas productoras de cine –que únicamente buscan obtener beneficios económicos con un producto supuestamente cultural– se les podría aplicar esta comparación.
Un cordial saludo.