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Louise Caroline Bourgeois, una de las artistas mas influyente del siglo XX, murió en Nueva York el pasado 31 de mayo a la edad de 98 años. Bourgeois había nacido en París en 1911, estudió matemáticas en la Sorbona pero abandonó la carrera para matricularse en Bellas Artes. Posteriormente trabajó con Fernand Léger antes de instalarse definitivamente en la ciudad de los rascacielos.
La siguiente entrevista la concedió Louise Bourgeois, el 11 de abril de 1989, en la Robert Miller Gallery.
Soy una especie de reclusa y no necesito continuar y continuar cada vez más rápido, ni necesito enseñar mi trabajo, ni explicarlo. Si el trabajo no se comunica contigo por sí solo, relájate. ¿Tienes que definirte a ti mismo? Es muy difícil definirse y es mucho más difícil mostrarse.
No estoy interesada en otros artistas, disfruto con algunos inmensamente, pero es un placer sin relación con mi trabajo. De hecho es casi como unas vacaciones cuando salgo a ver una exposición.
Tengo una casa de campo en Suiza, a la que cualquiera puede ir, pero he descubierto que quieren que haga crítica de su trabajo. Bien, esto es ridículo. Yo torturo mi cerebro para la crítica, hago crítica constructiva y ellos se lamentan porque no quieren ser criticados, ellos quieren ser amados y animados.
Esto no es posible, no se puede animar a todo el mundo. Puedo pasar horas hablando de su trabajo pero ellos no pueden pretender que lo ame. Y algunas veces no me gusta. No puedo comprometerme a decir que me gusta algo que no lo hace. Aprecio esas tardes pero siento al final de ellas que algo ha fallado. Siento que toda esa gente ha venido por algo que no ha conseguido. La gente espera demasiado; pretenden que les estimule a convertirse en Picasso, el cielo es el límite. Esto es lo que veo en los estudiantes, ellos desean el show y las grandes ventas, y no hay límite en esto.
Me recuerda a un viejo cuento de hadas: un niño quería dejar su casa, olvidarse de ella, y corrió hacia el bosque hasta las seis de la tarde, después quiso volver pero no pudo rehacer sus pasos.
La idea de vender es nueva, en el pasado los artistas trabajaban, hacían sus exposiciones y después llevaban sus trabajos de vuelta a casa. –nada se vendía, naturalmente. Esto me ha sucedido a mí. Un montón de artistas abandonaban, pero era una gran experiencia ver el trabajo lejos del estudio en una exposición.
Recuerdo que cuando Stuart Davis tuvo éxito y le hicieron una gran exposición en el MOMA, él dijo: “nunca podré pintar de nuevo” y eso era cierto. No sé qué clase de síndrome es éste, pero muchos artistas no pueden soportar el éxito. Y tampoco puedes vivir continuamente en el fracaso… de modo que puedes decir que el arte es una adicción que no puedes controlar.
El material es sólo el material, está ahí para servirte y dar lo mejor de sí, si quieres o esperas algo más, simplemente cambias de material. El mármol es interesante para mí porque posee una magnífica resistencia y al mismo tiempo es frágil, se rompe. Uno busca una cosa y encuentra algo diferente; si quieres algo demasiado rompes la piedra.
La resistencia del material es semejante a la resistencia de las personas; cuando quieres seducirlas y ellas no lo desean, lo que tú quieres es la base, pero tienes que ajustar.
El romance con la materia es absurdo, una noción académica, los materiales son lo que son, no son un fin sino un medio para conseguir un fin, ha de servirte. La finalidad es conseguir lo que quieres decir. Tanto si lo que quieres es entender como si lo que quieres es entenderte el material no es el fin.





























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