CONTRA JAIME GIL DE BIEDMA

 

gil-de-biedma

 

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco…
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

                                        Jaime Gil de Biedma

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Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 13 de noviembre de 1929 – Barcelona, 8 de enero de 1990) fue uno de los poetas españoles más importantes de la llamada Generación del 50.

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UN CHICO BUENO

A Vicente Foz
In memoriam

 

mercante

El Piloto
Los años de bonanza
se asemejan al arco de colores.
Otea en lontananza
y ahuyenta sin rencores
la quimera falaz de aduladores.

La nave
Los sones de trompeta
abajan a la Sombra a ras de suelo.
Pasaste ya la meta,
venciste en cada duelo,
de ustoria transparencia alzaste el vuelo.

El mar
La larvada carcoma traicionera
en tu nave clavó su banderilla,
más no pudo horadar tu alada quilla
ni el vivo resplandor que la abandera.

Arrumbas la baliza en primavera,
que te marca celeste la otra orilla:
hay un faro brillando a media milla
y un rayo incandescente en la frontera.

Si ser pecio de mar es tu destino
–ya cabalgas las olas de la luna–
las anclas son tus cruces de fortuna.

Con húmeda sonrisa en el semblante,
acepto la verdad, oh mareante:
¡No hay rosas en la tumba del marino!

Barcelona, 19 de mayo de 2014

LA HERMANDAD DE LA GLORIOSA CHUSMA

 

 

Los marineros son las alas del amor

Luis Cernuda

barna.marinos

Los marineros son las alas del amor,
son los espejos del amor,
el mar les acompaña,
y sus ojos son rubios lo mismo que el amor
rubio es también, igual que son sus ojos.

La alegría vivaz que vierten en las venas
rubia es también,
idéntica a la piel que asoman;
no les dejéis marchar porque sonríen
como la libertad sonríe,
luz cegadora erguida sobre el mar.

Si un marinero es mar,
rubio mar amoroso cuya presencia es cántico,
no quiero la ciudad hecha de sueños grises;
quiero sólo ir al mar donde me anegue,
barca sin norte,
cuerpo sin norte hundirme en su luz rubia.

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Mientras Valparaíso duerme

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valparaiso

Un rumor de mar y músicas lejanas habitan Valparaíso algunas noches, un musitar de algas que va del espigón a los tejados para esparcirse entre sus coloridos cerros. Un puerto así siempre será propicio para el paseo nocturno.

Se convirtió en leyenda Valparaíso, cuajada de historias felices e infelices que se ahogan en los ojos y estremecen la piel. Con gente presurosa que camina y persigue, bajo la luz de la luna cuando hay luna, los retazos de amor que aún les faltan para encontrar la paz y a ella aferrarse. Y es en esa hora mágica, cuando la ciudad duerme, que se puede escuchar el eco de sus pasos subiendo y descendiendo callejuelas y plazas, al ras de los balcones o a la orilla del muelle.

Irles Jimenez

 

 

La Última Canción de Bilbo

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Opiumships

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El día ha terminado,
mis ojos se cierran,
pero largo es el viaje
que me espera.

Adiós, amigos.
Oigo la llamada.
Junto al malecón de piedra
La nave aguarda.

Blanca la espuma,
grises las olas;
más allá del ocaso
mi rumbo lleva.

Sal es la espuma,
y libre es el viento;
oigo como ruge
el mar intenso.

Adiós, amigos.
Izadas las velas,
el viento del este
las amarras tensa.

Sombras alargadas
ante mí se extienden,
bajo la inabarcable
bóveda celeste;

Pero hay unas islas
más allá del Sol,
y las alcanzaré
antes de que todo acabe.

Tierras hay
al oeste del Oeste,
donde la noche es quietud,
el sueño, reposo.

Guiado por
la Estrella Solitaria,
más allá
del último puerto.

Encontraré refugio,
hermoso y libre,
y las playas
del Mar Estrellado.

Nave, nave mía.
El Oeste busco,
y campos
y montañas
siempre benditos.

Adiós al fin
a la Tierra Media.
¡Sobre tu mástil
Diviso ya la Estrella!

J. R. R Tolkien

PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustin Goytisolo

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cerro3

Fue Chile un faro,

la estrella de los vientos,
que abrió el perfume del arte a mis sueños,
la renovada palabra del encuentro poético,
la percepción y el embeleso,
allí aprendí a nombrar cada objeto, cada mañana, cada persona de forma diferente,
pese al trasfondo del tiempo: metal de rejas, sufrimiento y “lo oscuro”….
yo vi la luz, la intensa luz del sentido de las cosas, la belleza más pura y excelsa,
–casi la toqué con mis manos–,
todos sabemos que es evanesceste, apenas ilusión y estremecimiento.
Y así, en el mismo idioma, hablé distinto, pensé distinto
con el hilo mágico con el que se tejen los sueños.

¡Chilito lindo!

                                                          Maria Jesús C. Sarrió

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Botella al mar

MARIO BENEDETTI

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El mar es un azar
¡Qué tentación echar una botella al mar!

Poner en ella por ejemplo
un grillo, un barco sin velamen, y una espiga
sobrantes de lujuria, algún milagro
Y un folio rebosante de noticias
Poner un verde, un duelo, una proclama,
dos rezos, y una cábala indecisa
El cable que jamás llegó a destino
Y la esperanza pródiga y cautiva
El mar es un azar
¡Qué tentación echar una botella al mar!

poner en ella por ejemplo un tango
que enumerara todos los pretextos
para apiadarse a solas de uno mismo
y quedarse en el borde de otro sueño
Poner promesas como sobresaltos
Y el poquito de sol que da el invierno
y un olvido flamante y oneroso
y el rencor que nos sigue como un perro
El mar es un azar
¡Qué tentación echar una botella al mar!

Poner en ella por ejemplo un naipe,
un afiche de Dios, el de costumbre,
el tímpano banal del horizonte
el reino de los cielos y las nubes
Poner recortes de un asombro inútil,
un lindo vaticinio de agua dulce
una noche de rayos y centellas
y el saldo de veranos y de azules
El mar es un azar
¡Qué tentación echar una botella al mar!

Pero en esta botella navegante,
sólo pondré mis versos en desorden
en la espera confiada de que un día
llegue a una playa cándida y salobre
y un niño la descubra y la destape
y en lugar de estos versos halle flores
y alertas y corales y baladas
Y piedritas del mar y caracoles
El mar es un azar
Que tentación echar una botella al mar.

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Vicente Huidobro

          Rolando Gabrielli

Subamos al carrusel de Huidobro,
sin paracaídas no vaya a ser
el último paso por el Paraíso perdido.
El aire, las estrellas, los puntos cardinales,
qué buscaba, dónde buscaba.
No perdamos de vista el horizonte,
ni el abismo al doblar una esquina.
Una ventana cruza un pájaro,
lo vuela, el cielo no tiene techo.
Un mar sin olas no es un mar,
es una taza de té.
Un poema es el huracán de sus palabras.
El tiempo cruza la tarde.
En el juego de la poesía,
se aceptan castillos en el aire,
se rematan adjetivos,
se vende un desierto amoblado
y se alquila un mar
con sus respectivas estrellas.
La realidad es el mejor montaje,
es miope,
Pero la ficción usa binoculares.
Un conejo prefiere sus propias orejas
que salir de un sombrero de copa.
El espejo sólo tiene una mirada
que se repite si uno cree en los espejos.
De un agujero sólo se sale entrando
al revés.
No es sal lo que necesita mi hombro,
ni un trébol de cuatro hojas mi suerte.
Sólo subamos al carrusel de Huidobro.

Rolando Gabrielli,

homenaje al poeta chileno Vicente Huidobro
en su 110º natalicio, el 10 de enero de 2006

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Dos Poemas de Vicente Huidobro

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EL CÉLEBRE OCÉANO

El mar decía a sus olas
Hijas mías volved pronto
Yo veo desde aquí las esfinges en equilibrio sobre el alambre
Veo una calle perdida en el ojo del muerto
Hijas mías llevad vuestras cartas y no tardéis
Cada vez más rápidos los árboles crecen
Cada vez más rápidas las olas mueren
Los récord de la cabeza son batidos por los brazos
Los ojos son batidos por las orejas
Sólo las voces luchan todavía contra el día

Creéis que oye nuestras voces
El día tan maltratado por el océano
Creéis que comprende la plegaria inmensa de esta agua que cruje
Sobre sus huesos

Mirad el cielo muriente y las virutas del mar
Mirad la luz vacía como aquel que abandonó su casa
El océano se fatiga de cepillar las playas
De mirar con un ojo los bajos relieves del cielo
Con un ojo tan casto como la muerte que lo aduerme
Y se aduerme en su vientre

El océano ha crecido de algunas olas
Él seca su barba
Estruja su casaca confortable
Saluda al sol en el mismo idioma
Ha crecido de cien olas

Esto se debe a su inclinación natural
Tan natural como su verde
Más verde que los ojos que miran la hierba
La hierba de conducta ejemplar

El mar ríe y bate la cola
Ha crecido de mil olas

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MONUMENTO AL MAR

Paz sobre la constelación cantante de las aguas
Entrechocadas como los hombros de la multitud
Paz en el mar a las olas de buena voluntad
Paz sobre la lápida de los naufragios
Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas
Y si yo soy el traductor de las olas
Paz también sobre mí.

He aquí el molde lleno de trizaduras del destino
El molde de la venganza
Con sus frases iracundas despegándose de los labios
He aquí el molde lleno de gracia
Cuando eres dulce y estás allí hipnotizado por las estrellas

He aquí la muerte inagotable desde el principio del mundo
Porque un día nadie se paseará por el tiempo
Nadie a lo largo del tiempo empedrado de planetas difuntos

Este es el mar
El mar con sus olas propias
Con sus propios sentidos
El mar tratando de romper sus cadenas
Queriendo imitar la eternidad
Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena
O el jardín de los astros que pesan en el cielo
Sobre las tinieblas que arrastramos
O que acaso nos arrastran
Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna
Y se hace más oscuro que las encrucijadas de la muerte

El mar entra en la carroza de la noche
Y se aleja hacia el misterio de sus parajes profundos
Se oye apenas el ruido de las ruedas
Y el ala de los astros que penan en el cielo
Este es el mar
Saludando allá lejos la eternidad
Saludando a los astros olvidados
Y a las estrellas conocidas.

Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño
El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas
manos temblorosas
El mar empujando las olas
Sus olas que barajan los destinos

Levántate y saluda el amor de los hombres

Escucha nuestras risas y también nuestro llanto
Escucha los pasos de millones de esclavos
Escucha la protesta interminable
De esa angustia que se llama hombre
Escucha el dolor milenario de los pechos de carne
Y la esperanza que renace de sus propias cenizas cada día.

También nosotros te escuchamos
Rumiando tantos astros atrapados en tus redes
Rumiando eternamente los siglos naufragados
También nosotros te escuchamos

Cuando te revuelcas en tu lecho de dolor
Cuando tus gladiadores se baten entre sí

Cuando tu cólera hace estallar los meridianos
O bien cuando te agitas como un gran mercado en fiesta
O bien cuando maldices a los hombres
O te haces el dormido
Tembloroso en tu gran telaraña esperando la presa.

Lloras sin saber por qué lloras
Y nosotros lloramos creyendo saber por qué lloramos
Sufres sufres como sufren los hombres
Que oiga rechinar tus dientes en la noche
Y te revuelques en tu lecho
Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos
Que los niños apedreen tus ventanas
Que te arranquen el pelo
Tose tose revienta en sangre tus pulmones
Que tus resortes enmohezcan
Y te veas pisoteado como césped de tumba

Pero soy vagabundo y tengo miedo que me oigas
Tengo miedo de tus venganzas
Olvida mis maldiciones y cantemos juntos esta noche
Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar
Olvida los presagios funestos
Olvida la explosión de mis praderas
Yo te tiendo las manos como flores
Hagamos las paces te digo
Tú eres el más poderoso
Que yo estreche tus manos en las mías
Y sea la paz entre nosotros

Junto a mi corazón te siento
Cuando oigo el gemir de tus violines
Cuando estás ahí tendido como el llanto de un niño
Cuando estás pensativo frente al cielo
Cuando estás dolorido en tus almohadas
Cuando te siento llorar detrás de mi ventana
Cuando lloramos sin razón como tú lloras

He aquí el mar
El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades
Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas alegres
Esas barcas que pescan a la orilla del cielo
Esos peces que escuchan cada rayo de luz
Esas algas con sueños seculares
Y esa ola que canta mejor que las otras

He aquí el mar
El mar que se estira y se aferra a sus orillas
El mar que envuelve las estrellas en sus olas
El mar con su piel martirizada
Y los sobresaltos de sus venas
Con sus días de paz y sus noches de histeria

Y al otro lado qué hay al otro lado
Qué escondes mar al otro lado
El comienzo de la vida largo como una serpiente
O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo
Y más alta que todos los montes
Qué hay al otro lado
La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo
O el torbellino eterno de pétalos tronchados

He ahí el mar
El mar abierto de par en par
He ahí el mar quebrado de repente
Para que el ojo vea el comienzo del mundo
He ahí el mar
De una ola a la otra hay el tiempo de la vida
De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte

-


Sólo una barbarie de amor

—    

No obstante,
    Si somos árbol caído,
    y de nosotros,
    leña hacen los transeúntes,
    seremos viento, seremos piedra,
    y no sólo ruínes palabras,
    ya sabrás,
    que las marcas de alquitrán,
    fresco,
    me incitan,
    a buscarte en todos los lugares del mundo,
    y no obstante,
    quedarme de brazos cruzados…
    La incomprensión,
    cariño,
    aloja en los peores arrabales del alma,
    Y no obstante,
    ver tu rostro,
    así a lo lejos,
    es el mejor,
    antídoto contra los malos tiempos,
    y una leve sonrisa,
    basta y sobra,
    para apagar las luces,
    y amanecer de nuevo.

Amanda

Te busco

Yo te busco,
te busco en mis manos tercas y entre las pulgas de los perros,
te busco, pienso, me doy vueltas, te busco, debajo de los zapatos de algún cantor en la calle,
en los basureros, por medio de los ceda el paso de las carreteras,
Te busco y te llamo a que me hagas compañía,
hoy, sólo hoy,
que tengo desamores que contarte,
y un amanecer que se dió a la fuga,
a medianoche…

Te llamo a que vengas a quedarte unas horas,
y saquemos los minuteros de los relojes,
te busco, te busco a ti, en mí, en la gente,
te busco común y corriente,
cuando me quedo en los andenes,
con un lápiz y un papel vacío al acecho,
te busco y te llamo,
que hace ya bastante tiempo,
que no vienes.

Y por si fuera poco,
te busco en los diccionarios, y en las jergas de los marineros,
en el humo de las chimeneas,
te busco que quiero contarte,
un par de historias que encontré,
en mis bolsillos…
te busco que ya no me sobras
ni te caes de mis labios,
por eso te busco,
en la letra chica
de los pactos de silencio,
que firmamos.

Te busco, como si se acabara el mundo,
en dos segundos,
te busco, con frío y con la frente en alto,
te pido, que vengas un momento,
que te necesito,
cielos, te necesito,
aunque sean las sobras de tus pasos,
te necesito libre y ambulante,
como los comerciantes de la calle,
pero viva, viva, como la lluvia
y viva como la palabra poesía.

Amanda

-

Hace algún tiempo, Facundo Cabral decía que  “Cada cantor es un soldado menos, por eso; Hay que cuidarse del que no canta, porque algo esconde”.                                                                                                                        ¡Y qué cierto es! ¿Por qué han de faltarnos cantores, si como dice Joaquín Sabina “Nos sobran los motivos”… Debe ser por eso que salió éste seudo poema que dejo con mucha estima.

No hay razones,
Para que nos tapen la boca,
y nos digan que no alcemos la voz en las avenidas,
nosotros, testarudos y pobres,
vamos a cantar en los rincones,
escondiéndonos del falso destino,
y de las paredes,
vamos a cantar,
dormidos, de pié, aún muertos,
cantaremos,
debajo de los coches,
con las manos rotas,
y los pies mojados,
cantaremos,
derrochando, como pobres que somos,
las ganas de cantar,
cantaremos,
cuando no podamos hablar,
y cuando se disfrace el silencio,
de poesía,
cantaremos si nos dan permiso para cantar,
si nos obligan a quedarnos quietecitos,
incluso ahí, cantaremos..
porque no hay razones,
para que nos tapen la boca,
y nos digan que no engañemos al tiempo,
que nos viene haciendo viejos…
El que no canta,
Señores,
el que no canta, ya ha nacido muerto.

Yoselyn

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LA AZABACHE

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I

En la noche,
la lluvia empujó a Bruno
hasta la entrada del túnel.

La oscuridad engullía
los carriles oxidados de la vía,
un poco más allá.

Su perro se tumbó
al lado de la pared,
cerca del carril.

¿Sabes, Tizón?
Antes pasaba por aquí un tren
con tripas de fuego.

Si volviera, nos subiríamos.
No volveríamos nunca.
Nunca.

La lluvia arreciaba.
Disolvía el olor de las flores
y de la hierba.

Caían hilos de agua
por las grietas del techo.
Aquí y allá.

Notas de una melodía
que se repetía
una y otra vez.

Bruno se durmió.
Tizón se levantó, dio un corto paseo.
Volvió a su lado.

La fría lluvia desplegaba su alfombra.
A la entrada del túnel.
Cada vez más cerca de ellos.

II

La campana de la estación tañó
la partida del expreso.
La campana de la Azabache replicó.
En la cálida noche.

Una columna de humo se elevó.
Después se acostó
sobre la locomotora.

Las bielas ganaban velocidad.
El ojo de cíclope iluminaba las vías.
Entre resoplidos.

Muda
sorda
ciega
vacía
acartonada
ya lejana
la estación.

III

Un talud.
Casas.

Un puente.
Un bosque.
Casas.

Prados.
Casas.
Un túnel…

IV

Vibró el túnel
preñado de luz.

Ladridos.
Bruno despertó.

Agitó los brazos.
¡Que viene el tren!

En el medio de la vía.
¡Que viene el tren!
Quiso detenerlo.

IV

Prados.
Casas.
Bosques.
Casas.
Puentes.
Casas.
Túneles.
Casas.
Puertos.
Casas. Casas. Casas.
Ladridos.
Bruno despertó.

Mara (Mª Del Carmen Salgado Romera)

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Para el gran Sabina

-


Quien te vea,
dirá que no tienes derecho a voto,
moverá la cabeza de este a oeste…
Podrán reprochar,
que desafinaste en tu estilo,
que dabas a la poesía,
las musas que te sobraban,
¡Tonterías!

Al mirarte al espejo,
pensarás acaso si el delirio,
te valió el triunfo o la pena…

Dirán que la rueda siguió sin ti,
creerán que los años te quedan chicos,
que ya no es lo mismo,
que antes,
podrán sacarle la lengua a tus tropiezos,
podrán los relojes seguir su ritmo,
sin que tu mano bendita les de cuerda…
Pero nunca,
jamás nunca podrán negar que cantaste,
y que tan solo tu voz,
raspada
nos hizo sentirnos libres.

Yoselyn

-

REFLEJOS

Pequeñas gotas golpean mi ventana.
Pequeñas gotas intentan atravesar mis ojos.
El tiempo de cambiar está llegando,
mil almas vagando.

He aquí, desnudo en las sombras.
Nadie quiere tomar ese camino que te deja
bajo un infernal frío.
Entonces te paras frente a todos nosotros y
nos dices que todo acabó.
Este es el final.

Aquel hielo que nos alimenta a todos, parece un
sueño y nada de lo que puedo ver es real.
Nunca nadie apostó por un camino tan desalmado, tan lleno
de nada.
Tantos pensamientos hacen que el cuerpo se someta
a un sutil y aterciopelado letargo en el que puedes llorar
sin tener ánimos de derramar una sola lágrima.
Nadie me habló de este extraño lugar.

Vi a la luz del sol asomarse por mis pupilas.
Una húmeda y soleada mañana comienza.
Sufrirás dentro de mí y tus pecados con gusto tomaré.
Soy aquella imagen a quien no perdonaron.
Todo lo que fui.
Todo lo que sentí.
Nunca seré.
Nunca me libraré, pues soy
sólo un frío reflejo de lo que es y de lo
que tú me has hecho absorber.
Así es como de verdad te ves.
No vivo.
No muerto.

La oscuridad inundó la habitación del sanatorio
y el espejo durmió todo un mes.

Soy yo, otra vez.

Pablo Montt, invierno 2010


El mar

El mar, gran ilusión de mi esperanza
recuerda sólo, cuando el amanecer vino
a sembrar una luz en mi camino
con un beso, fugaz como una lanza

Ahora, toda llena de esperanza
mecida por el viento peregrino
a quien azota las aureolas del destino
sus ráfagas, que danzan una danza

Busco en todas las cosas…
no encuentro nada
busco en mi corazón
oigo un lamento

Busco en las palabras y en las miradas
tan sólo está presente el pensamiento
y de tanto pensar ya estoy cansada
por eso me recojo en sufrimiento.

Carmen/chis

-

Farewell



Pablo Neruda

1

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

2

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

3

(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar).

4

Amor el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.

5

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

…Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.


NANA DE LA CEBOLLA

Estando en la cárcel,Miguel Hernández recibió una carta de su mujer diciéndole que en casa sólo había para comer pan y cebolla. Su angustia era cómo amamantar a su niño de muy pocos meses. Él le respondió : “Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando esas coplillas que le he hecho, ya que aquí no hay para mí otro quehacer que escribiros a vosotros o desesperarme…”  y le envió a su esposa uno de los poemas más hermosos jamás escritos.

Hechizos de luna

A mi mujer

santa eulalia

“Cuando la mar se junta con el cielo

y se despierta el inmortal anhelo”

MIGUEL DE UNAMUNO

-

Cerrar quiero tus años de Laguna

con pasión que te abrace de por vida

joven flor tropical amanecida

al amor que previno mi Fortuna.

Si en tu casa refulges como luna

y rielas la espumosa mar batida,

tus esquejes de Rosa florecida

ensayan las cantatas de la cuna.

Navego la olorosa brisa suave

y cabalgo las olas cautivado;

en el puerto la proa de otra nave,

cinco anclas me tienen fondeado.

Los cantos de sirena son hechizos

donde encallan los barcos erradizos.

-

F.G.L. Lanzarote, 28 Julio 2006

Luces en el puerto

Para Abel, para los que se fueron, eternamente vivos en nuestra memoria.

Irles Jímenez

luces en el puertoEran esos marinos que al encontrarse beben,
con avidez, la vida.
Ellos eran,
como tú, callados; como tú, tan vivos;
como tu sombra, tan frescos y puros;
como los mares navegados, tan leves y ausentes;
como nosotros, tan reales al cabo de un tiempo
y tantas desconocidas olas, fatigada espuma
sobre la soledad de los puertos.

Besarse, mujer

miguel hernandez

Besarse, mujer,
al sol, es besarnos
en toda la vida.

Ascienden los labios,
eléctricamente
vibrantes de rayos,
con todo el furor
de un sol entre cuatro.

Besarse a la luna,
mujer, es besarnos
en toda la muerte.

Descienden los labios,
con toda la luna
pidiendo su ocaso,
del labio de arriba,
del labio de abajo,
gastada y helada
y en cuatro pedazos.


La Canción Desesperada

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.                                                                 muelle 3
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos.

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
Turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

Pablo Neruda


Reír llorando

Juan de Dios Pesa.

garrick 4

Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.
Y el cómico reía.
Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leido
-Que os ame una mujer – ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.
¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas
– ¿De lisonjas gustáis ? – ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?…-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?… -Mucho, mucho.
¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
– Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

-Me deja- agrega el médico -perplejo vuestro mal,
y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.

-¿A Garrick ? -Sí, a Garrick…
La más remisa y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa!

-Y a mí me hará reír?-Ah, sí, os lo juro!;
él, sí, nada más él… Mas qué os inquieta?…

-Así -dijo el enfermo -no me curo:
¡Yo soy Garrick! Cambiádme la receta.

Garrick, David (1716 – 1779)
Fue el más eminente actor inglés de su tiempo y el intérprete máximo de los personajes de Shakespeare. Cultivó también la poesía cómica, que recitaba después en escena con excelente acogida del público.
David Garrick fue uno de los nombres más grandes del teatro inglés en el siglo XIX. Y ‘Spleen’ era una tenebrosa forma de aburrimiento, de desgano, mortal y sin esperanzas. Algo como nuestro ‘Stress’ y nuestra ‘Depresión’.


Para el comprador indeciso

piratas2

Si los cuentos que narran los marinos
hablando de temporales y aventuras, de sus amores y sus odios
de barcos, islas, perdidos Robinsones
y bucaneros y enterrados tesoros
y todas las viejas historias, contadas una vez más
de la misma forma que siempre se contaron
encantan todavía, como hicieron conmigo
a los sensatos jóvenes de hoy
¿qué más pedir? Pero si ya no fuera así
si tan graves jóvenes hubieran perdido
la maravilla del viejo gusto
por ir con Kingston o con el valiente Ballantyne
o con Cooper y atravesar bosques y mares
bien. ¡Así sea! Pero que yo pueda
dormir el sueño eterno con todos mis piratas
junto a la tumba donde se pudran ellos y sus sueños.

Robert Louis Stevenson


NASCITURUS

fetoscopia

“Todo el dolor del mundo
cabe en un solo dolor,
en cualquier cosa pequeña,
en esto que hoy siento yo.”

–GABRIEL CELAYA

Qué corta mi regata solitaria,
aunque tengo la esencia recibida,
a bordo de una nave feticida,
anidado en la bolsa funeraria.

Como bulto de incierta propietaria
derechos me cercena cada herida,
convirtiendo mi carne no nacida
en botín de letrina sanitaria.

Que sirvan mis despojos de tribuna
–¡que me deje vivir en sus entrañas!–
a este grito silente en su conciencia.

Si la vida se debe a la fortuna,
pues imperan sociales las patrañas,
que a mi madre redima mi inocencia.

FGL. Murcia, 1 Marzo 2009



QUIMERA

“Los sueños siempre empiezan a morirse
por los pies que no quieren ya llevarlos.”
Pedro Salinas

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Contra el Norte famélico de ideas
el Sur lanza sus naves de lamentos
con rastrojos de sombras a los vientos
que arrumban a naciones albaceas.

Peregrinos de todas las aldeas
en los muros del mundo están hambrientos,
resuenan las trompetas con acentos
que amenazan las rutas jacobeas.

Sembrados de agonía sus retazos,
se aloja una quimera en nuestras vidas
con forma permisiva en sus pedazos.

Y llora el relativo en las verdades
cuando claman columnas letraheridas:
¡la moral siempre resta libertades!

Francisco González

Campoamor, 25  julio 2005

mi nombre es mar

el mar / la mar

castillo

El húmedo murmullo la serena,
la brisa acariciante la perfuma,
con rítmicos latidos de su espuma
se entrega virginal en casta escena.

Al ver su desnudez en playa ajena
desata de las fauces de la bruma
el aullido ancestral con el que abruma
hasta el canto falaz de las sirenas.

Como amante que cela por la amada
oculta en la rudeza diamantina
un rendido secreto de alabar.

Y encubre bajo el rol de subyugada
los rasgos de su esencia masculina
por el neutro deseo de ser mar.

Francisco González



MARINO

vicente-huidobro1

Abrid la tumba:  al fondo de esta tumba se ve el mar”


Aquel pájaro que vuela por primera vez

se aleja del nido mirando hacia atrás

Con el dedo en los labios

os he llamado

Yo inventé juegos de agua

en la cima de los árboles

Te hice la más bella de las mujeres

tan bella que enrojecías en las tardes

La luna se aleja de nosotros

y arroja una corona sobre el polo

Hice correr ríos

que nunca han existido

De un grito elevé una montaña

y en torno bailamos una nueva danza

Corté todas las rosas

de las nubes del este

y enseñé a cantar un pájaro de nieve

Marchemos sobre los meses desatados

Soy el viejo marino

que cose los horizontes cortados

VICENTE HUIDOBRO


Amo, Valparaíso, cuanto encierras

Amo, Valparaíso, cuanto encierras,
y cuanto irradias, novia del océano,
hasta más lejos de tu nimbo sordo.
Amo la luz violeta con que acudes
al marinero en la noche del mar,
y entonces eres -rosa de azahares-
luminosa y desnuda, fuego y niebla.
Que nadie venga con un martillo turbio
a golpear lo que amo, a defenderte:
nadie sino mi ser por tus secretos:
nadie sino mi voz por tus abiertas
hileras de rocío, por tus escalones
en donde la maternidad salobre
del mar te besa, nadie sino mis labios
en tu corona fría de sirena,
elevada en el aire de la altura,
oceánico amor, Valparaíso,
reina de todas las costas del mundo,
verdadera central de olas y barcos,
eres en mí como la luna o como
la dirección del aire en la arboleda.
Amo tus criminales callejones,
tu luna de puñal sobre los cerros,
y entre tus plazas la marinería
revistiendo de azul la primavera.

Que se entienda, te pido, puerto mío,
que yo tengo derecho
a escribirte lo bueno y lo malvado
y soy como las lámparas amargas
cuando iluminan las botellas rota.

Pablo Neruda


Valparaíso, mi ciudad

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Mar, es Valparaíso, allí nací, allí me criaron. Las calles estrechas de postales, eran mis calles. Cerros nocturnos iluminados y de día cortados por caminos y subidas interminables; mis cerros, que me conocieron, que conocí y recorrí y aprendí a querer a esta ciudad. Desde lejos misteriosa, hermosa y atrayente para el visitante. Desde cerca, desde adentro, desde donde la conozco, desde donde muchas mañanas vi los buques llegar y partir, los botes y lanchas estacionados como admirando las casas colgadas en los cerros… mi Valparaíso, mi ciudad.

Luis Varas


SOLILOQUIO DEL FARERO

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Cómo llenarte, soledad,
Sino contigo misma.

De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
Quieto en ángulo oscuro,
Buscaba en ti, encendida guirnalda,
Mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
Y en ti los vislumbraba,
Naturales y exactos, también libres y fieles,
A semejanza mía,
A semejanza tuya, eterna soledad.

Fui luz serena y anhelo desbocado,
Y en la lluvia sombría o en el sol evidente
Quería una verdad que a ti te traicionase,
Olvidando en mi afán
Cómo las alas fugitivas su propia nube crean.

Y al velarse a mis ojos
Con nubes sobre nubes de otoño desbordado
La luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
Te negué por bien poco;
Por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
Por quietas amistades de sillón y de gesto,
Por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
En bocas de mentira y palabras de hielo.

Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
Que yo fui,
Que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
Por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
Limpios de otro deseo,
El sol, mi dios, la noche rumorosa,
La lluvia, intimidad de siempre,
El bosque y su alentar pagano,
El mar, el mar como su nombre hermoso;
Y sobre todos ellos,
Cuerpo oscuro y esbelto,
Te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
Y tú me das fuerza y debilidad
Como al ave cansada los brazos de la piedra.

Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
Oigo sus oscuras imprecaciones,
Contemplo sus blancas caricias;
Y erguido desde cuna vigilante
Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
Por quienes vivo, aun cuando no los vea;
Y así, lejos de ellos,
Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
Roncas y violentas como el mar, mi morada,
Puras ante la espera de una revolución ardiente
O rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
Cuando toca la llora de reposo que su fuerza conquista.
Tú, verdad solitaria,
Transparente pasión, mi soledad de siempre,
Eres inmenso abrazo;
El sol, el mar,
La oscuridad, la estepa,
El hombre y su deseo,
La airada muchedumbre,
¿Qué son sino tú misma?

Por ti, mi soledad, los busqué un día;
En ti, mi soledad, los amo ahora.

LUIS CERNUDA


A Lobo Seadog, amigo y camarada de mesas y copas

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Los amigos marinos saben dónde vivir,

dónde disfrutar los sueños.

La incertidumbre viene

cuándo se preguntan dónde morir…

¿En un pubis ajeno?

¿En un dolor propio?

Quizás en el sueño inconcluso

de la sirena que llamó al amor

y los tapones de Ulises

(que son los de nuestra sociedad)

impidieron llegar…

¡Bienaventurados los marinos

que saben de la latitud y longitud donde naufragar!

¡Bienaventurados los que saben

donde dejar de vivir..!

porque de ellos será la felicidad y

el reino de los cielos

AMÉN

Luis Irles


Al Mar (Alexander Pushkin)

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¡Adiós, libérrimo elemento!
Contemplo por postrera vez
tus olas célicas al viento,
tu hermosura y altivez.
Cual queja triste de un amigo,
como su voz de despedida,
tu imperativo, mustio ruido
por vez postrera se avecina.

¡Límite ansiado de mi alma!
Por tus orillas en tinieblas
tan a menudo yo vagaba,
atormentado por mi idea.
¿Y no amé tu eco acaso,
todo el fragor de tus abismos,
y el silencio al ocaso,
y el arrebato advenedizo?
La barca fiel del pescador
que guardas tú, mar, por antojo,
roza el oleaje con valor,
mas desenfrenas tu enojo
y se hunde en banda la mejor.

No supe, al fin, abandonar
tu orilla inmóvil, aburrida,
ni alegre agradecerte, mar,
y por tus crestas orientar
mi tan poética huida.

Oí tu voz, encadenado,
en vano mi alma se partía:
de una pasión quedé encantado
y no abandoné tu orilla.
No lo lamento. ¿A dónde, es cierto,
quisiera, indolente, ir?
Un solo punto en tu desierto
me admiraría en el vivir.

Oh, mar, conmueve hoy las olas,
el poeta siempre fue tu vate.
Tu imagen fue su distintivo,
tu alma lo forjó sensible,
igual que tú, hondo y sombrío,
también potente e invencible.
Quedó vacío el mundo… ¿A dónde
me llevarías, mar hermano?

¡Adiós, pues, mar! No he de olvidarme
de tu espléndida belleza,
y oiré al caer la tarde
tu voz, fragor que embelesa.
Al bosque, a la llanura hosca,
pleno de ti, me llevo ahora
tus claroscuros, golfos, rocas
y el murmullo de tus olas.

Alexander Pushkin, 1824



Dos jóvenes poetas alemanes

CAUTELA

Los castaños florecen,
tomo nota,
pero me reservo la opinión.
Günter Eich
ORÁCULO
El oráculo todo
lo atraviesa.

El fin revela el principio, como si tuviese

un espejo dos caras para verlo.

En el punto de intersección
de los instantes
el enigma
se hace visible.

Ernst Meister



DEMIEN (Sentimental Seascape)

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Damien era tendente desde joven

a la tormenta interna. Solía buscar

refugio al caer las últimas luces

en el puerto-regazo de Camilla,

y llegaba guiado por los faros

de sus ojos -uno azul y otro verde-

huyendo cada día de ser náufrago

en su proceloso pelo-oceano.

Un día que soplaba tramontana

Camilla cerro sus ojos, soñando

con velas blancas en el horizonte…

Y el buen Damien ya no supo encontrar

la bocana segura de su puerto,

y se alejó para siempre, los brazos

al pairo, arrastrando detrás de él

estelas tristes de rayos, centellas

y fuegos agitados de San Telmo.

Paulo Camblor


Jugadas de Ajedrez

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Mis pasos son jugadas de ajedrez
sobre el tablero de la vida,
el aire se repite
tomo un café
apuro un cigarrillo
respiro un poco más
de nuevo en posición.

¿Quién me sacude
quién me incita y me remueve,
a quien tengo que abatir
de quién es esta mano que me empuja?

Dime oh reina
de la magia del mundo
y sus encantos,
¿soy alfil
caballo
rey
peón?

Rafael Cruz



La Mirada

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Amanece. Santiago presenta corredores de aire por donde los pájaros sobrevuelan perdidos. Una mujer abre la ventana con sus ojos para que de sus cabellos huya la tristeza y sus esquinas, para dejar que la luz recobre el tiempo de los abrazos. Pero son tristes los ojos que miran la ciudad oscura, la ciudad que perdió los colores en la noche que gemía como huracanes en ese falso silencio de los sueños. Esta mujer que mira y acicala sus flores y las líneas que forman sus cabellos violáceos, intenta recobrar la esperanza y retiene este instante completo como el mundo.

Luis de Anyana

(Finalista del concurso literario “Santiago en Cien Palabras”, entre 10.000 participantes).



Retrato

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Se deshilvana el rostro
de costado
cuando lunas se cogen
a tu imagen.

Los colores del agua
se bifurcan
en el ir y venir
de este retrato.

Estas allí
doblando
la memoria
acusando tu amor
en la mirada.


Tierra próxima. Poema 19

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Tu risa vuela
desde tu cuerpo de mujer
soñando con el mar
donde soy seguramente
un par de alas torpes
que rondan la cima
de la última ola.

Y creo que tu risa llega tarde
como el grito de tu sombra más joven
rodeada de gaviotas.

Ahora vivo
en la proximidad esbelta y fuerte
de tus rodillas plegadas como islas
en la alfarería pesada y frágil
de nuestros cuerpos desnudos.

Tu espalda es la línea del horizonte
la luz más extensa
la noche submarina
donde me pierdo y viajo
antes que el aire envejezca
andando y dando tumbos
con los ojos abiertos bajo el agua.

Luis Mizón

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Luis Mizón nació en Valparaíso en 1942. Vive en Francia desde 1974. Ha publicado una veintena de obras: poesía, novela , ensayo histórico. Caballero de las Artes y las Letras, premio Jean Malrieu al mejor libro de poesía extranjera; miembro de la Academia Mundial de la Poesía, figura en numerosas antologías y libros de estudio. Sobre Historia e Identidad ha publicado en la editorial Universitaria de Chile la obra “Claudio Gay y la formación de la identidad cultural chilena” (Diciembre 2001). En la actualidad prepara la edición de manuscritos inéditos de Claudio Gay. El poema 19 pertenece a su libro Pongamos las palabras encima de la mesa, publicado en Valparaíso en 1971.

El mar y tú

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El mar, el mar y tú, plural espejo,
el mar de torso perezoso y lento
nadando por el mar, del mar sediento:
el mar que muere y nace en un reflejo.
El mar y tú, su mar, el mar espejo:
roca que escala el mar con paso lento,
pilar de sal que abate el mar sediento,
sed y vaivén y apenas un reflejo.
De la suma de instantes en que creces,
del círculo de imágenes del año,
retengo un mes de espumas y de peces,
y bajo cielos líquidos de estaño
tu cuerpo que en la luz abre bahías
al oscuro oleaje de los días.

Octavio Paz


Marinero en tierra

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Entraña de estos cantares:
¡Sangre de mi corazón,
tarumba por ver los mares!

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo el mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisieron llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Rafael Alberti



Homenaje a Dina Ampuero

dinaampuero.jpg

En una reunión literaria que se desarrolló hace un tiempo- en el Estadio Español de Valparaíso- tuve la oportunidad de conocer a esta gran poetisa chilena de figura frágil y menuda.

Destacaba su imagen adusta – de antigua profesora de mis tiempos de liceano – pero, al mismo tiempo, al mirar sus ojos a través de los gruesos vidrios de sus gafas, sorprendía encontrar en su mirada tanta timidez, dulzura y fragilidad.

Dina Ampuero nació en Quellón, Chile.

Profesora de Artes Plásticas, dibujante y pintora. Es autora de siete poemarios, uno de ellos para niños.

Ha sido considerada en cinco antologías de poesía. Publica y dirige Pliego Literario Balandros. Actualmente reside en Quillota.

Luis Irles

DOS POEMAS DE DINA AMPUERO


DICE EL POETA

Búscame en el andén de los trenes que parten.
En los muelles que sobran, en los puertos perdidos.
En lección de gaviotas que analizan el tiempo.
En camino de estrellas, fugadas en el vuelo.

Búscame en la risueña silueta de una espiga.
En la humilde calleja, artesana y dolida.
En el rumbo del viento crispado de una ola.
En las huellas alegres de tierno organillero.

Búscame en el insomnio de los cirios dorados.
En la llave de sueños, fumigada de alba.

Búscame en cada piedra de color del silencio.
En la niebla de pájaros, en los ojos de Dios.
En el canto, en las aguas, el amor y la tierra.
En el ciclo de vida… allí me encontrarás.


DESDE VALPARAÍSO

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Mi sonrisa
se adhirió
por la borda
a la neblina.

Rompió olas mi voz.

Giraron las gaviotas.

El viento hilvanó
toda marejada
con el cielo.

Un rumor
se hizo espejo
de espuma
en mi tibieza

Dina Ampuero