CANTOS DE SIRENA

Hechizos de luna

A mi mujer

santa eulalia

“Cuando la mar se junta con el cielo

y se despierta el inmortal anhelo”

MIGUEL DE UNAMUNO

-

Cerrar quiero tus años de Laguna

con pasión que te abrace de por vida

joven flor tropical amanecida

al amor que previno mi Fortuna.

Si en tu casa refulges como luna

y rielas la espumosa mar batida,

tus esquejes de Rosa florecida

ensayan las cantatas de la cuna.

Navego la olorosa brisa suave

y cabalgo las olas cautivado;

en el puerto la proa de otra nave,

cinco anclas me tienen fondeado.

Los cantos de sirena son hechizos

donde encallan los barcos erradizos.

-

F.G.L. Lanzarote, 28 Julio 2006

Luces en el puerto

Para Abel, para los que se fueron, eternamente vivos en nuestra memoria.

luces en el puertoEran esos marinos que al encontrarse beben,
con avidez, la vida.
Ellos eran,
como tú, callados; como tú, tan vivos;
como tu sombra, tan frescos y puros;
como los mares navegados, tan leves y ausentes;
como nosotros, tan reales al cabo de un tiempo
y tantas desconocidas olas, fatigada espuma
sobre la soledad de los puertos.

Besarse, mujer

miguel hernandez

Besarse, mujer,
al sol, es besarnos
en toda la vida.

Ascienden los labios,
eléctricamente
vibrantes de rayos,
con todo el furor
de un sol entre cuatro.

Besarse a la luna,
mujer, es besarnos
en toda la muerte.

Descienden los labios,
con toda la luna
pidiendo su ocaso,
del labio de arriba,
del labio de abajo,
gastada y helada
y en cuatro pedazos.


La Canción Desesperada

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.                                                                 muelle 3
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos.

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
Turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

Pablo Neruda

Reír llorando

Juan de Dios Pesa.

garrick 4

Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.
Y el cómico reía.
Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leido
-Que os ame una mujer – ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.
¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas
- ¿De lisonjas gustáis ? – ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?…-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?… -Mucho, mucho.
¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
- Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

-Me deja- agrega el médico -perplejo vuestro mal,
y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.

-¿A Garrick ? -Sí, a Garrick…
La más remisa y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa!

-Y a mí me hará reír?-Ah, sí, os lo juro!;
él, sí, nada más él… Mas qué os inquieta?…

-Así -dijo el enfermo -no me curo:
¡Yo soy Garrick! Cambiádme la receta.

Garrick, David (1716 – 1779)
Fue el más eminente actor inglés de su tiempo y el intérprete máximo de los personajes de Shakespeare. Cultivó también la poesía cómica, que recitaba después en escena con excelente acogida del público.
David Garrick fue uno de los nombres más grandes del teatro inglés en el siglo XIX. Y ‘Spleen’ era una tenebrosa forma de aburrimiento, de desgano, mortal y sin esperanzas. Algo como nuestro ‘Stress’ y nuestra ‘Depresión’.


Para el comprador indeciso

piratas2

Si los cuentos que narran los marinos
hablando de temporales y aventuras, de sus amores y sus odios
de barcos, islas, perdidos Robinsones
y bucaneros y enterrados tesoros
y todas las viejas historias, contadas una vez más
de la misma forma que siempre se contaron
encantan todavía, como hicieron conmigo
a los sensatos jóvenes de hoy
¿qué más pedir? Pero si ya no fuera así
si tan graves jóvenes hubieran perdido
la maravilla del viejo gusto
por ir con Kingston o con el valiente Ballantyne
o con Cooper y atravesar bosques y mares
bien. ¡Así sea! Pero que yo pueda
dormir el sueño eterno con todos mis piratas
junto a la tumba donde se pudran ellos y sus sueños.

Robert Louis Stevenson


NASCITURUS

fetoscopia

“Todo el dolor del mundo
cabe en un solo dolor,
en cualquier cosa pequeña,
en esto que hoy siento yo.”

–GABRIEL CELAYA

Qué corta mi regata solitaria,
aunque tengo la esencia recibida,
a bordo de una nave feticida,
anidado en la bolsa funeraria.

Como bulto de incierta propietaria
derechos me cercena cada herida,
convirtiendo mi carne no nacida
en botín de letrina sanitaria.

Que sirvan mis despojos de tribuna
–¡que me deje vivir en sus entrañas!–
a este grito silente en su conciencia.

Si la vida se debe a la fortuna,
pues imperan sociales las patrañas,
que a mi madre redima mi inocencia.

FGL. Murcia, 1 Marzo 2009


QUIMERA

“Los sueños siempre empiezan a morirse
por los pies que no quieren ya llevarlos.”
Pedro Salinas

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Contra el Norte famélico de ideas
el Sur lanza sus naves de lamentos
con rastrojos de sombras a los vientos
que arrumban a naciones albaceas.

Peregrinos de todas las aldeas
en los muros del mundo están hambrientos,
resuenan las trompetas con acentos
que amenazan las rutas jacobeas.

Sembrados de agonía sus retazos,
se aloja una quimera en nuestras vidas
con forma permisiva en sus pedazos.

Y llora el relativo en las verdades
cuando claman columnas letraheridas:
¡la moral siempre resta libertades!

Francisco González

Campoamor, 25  julio 2005


MI NOMBRE ES MAR
el mar / la mar

castillo

El húmedo murmullo la serena,
la brisa acariciante la perfuma,
con rítmicos latidos de su espuma
se entrega virginal en casta escena.

Al ver su desnudez en playa ajena
desata de las fauces de la bruma
el aullido ancestral con el que abruma
hasta el canto falaz de las sirenas.

Como amante que cela por la amada
oculta en la rudeza diamantina
un rendido secreto de alabar.

Y encubre bajo el rol de subyugada
los rasgos de su esencia masculina
por el neutro deseo de ser mar.

Francisco González


MARINO

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Epitafio Abrid la tumba:  al fondo de esta tumba se ve el mar”

Aquel pájaro que vuela por primera vez

se aleja del nido mirando hacia atrás

Con el dedo en los labios

os he llamado

Yo inventé juegos de agua

en la cima de los árboles

Te hice la más bella de las mujeres

tan bella que enrojecías en las tardes

La luna se aleja de nosotros

y arroja una corona sobre el polo

Hice correr ríos

que nunca han existido

De un grito elevé una montaña

y en torno bailamos una nueva danza

Corté todas las rosas

de las nubes del este

y enseñé a cantar un pájaro de nieve

Marchemos sobre los meses desatados

Soy el viejo marino

que cose los horizontes cortados

VICENTE HUIDOBRO


Amo, Valparaíso, cuanto encierras

Amo, Valparaíso, cuanto encierras,
y cuanto irradias, novia del océano,
hasta más lejos de tu nimbo sordo.
Amo la luz violeta con que acudes
al marinero en la noche del mar,
y entonces eres -rosa de azahares-
luminosa y desnuda, fuego y niebla.
Que nadie venga con un martillo turbio
a golpear lo que amo, a defenderte:
nadie sino mi ser por tus secretos:
nadie sino mi voz por tus abiertas
hileras de rocío, por tus escalones
en donde la maternidad salobre
del mar te besa, nadie sino mis labios
en tu corona fría de sirena,
elevada en el aire de la altura,
oceánico amor, Valparaíso,
reina de todas las costas del mundo,
verdadera central de olas y barcos,
eres en mí como la luna o como
la dirección del aire en la arboleda.
Amo tus criminales callejones,
tu luna de puñal sobre los cerros,
y entre tus plazas la marinería
revistiendo de azul la primavera.

Que se entienda, te pido, puerto mío,
que yo tengo derecho
a escribirte lo bueno y lo malvado
y soy como las lámparas amargas
cuando iluminan las botellas rota.

Pablo Neruda

Valparaíso, mi ciudad

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Mar, es Valparaíso, allí nací, allí me criaron. Las calles estrechas de postales, eran mis calles. Cerros nocturnos iluminados y de día cortados por caminos y subidas interminables; mis cerros, que me conocieron, que conocí y recorrí y aprendí a querer a esta ciudad. Desde lejos misteriosa, hermosa y atrayente para el visitante. Desde cerca, desde adentro, desde donde la conozco, desde donde muchas mañanas vi los buques llegar y partir, los botes y lanchas estacionados como admirando las casas colgadas en los cerros… mi Valparaíso, mi ciudad.

Luis Varas


SOLILOQUIO DEL FARERO

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Cómo llenarte, soledad,
Sino contigo misma.

De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
Quieto en ángulo oscuro,
Buscaba en ti, encendida guirnalda,
Mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
Y en ti los vislumbraba,
Naturales y exactos, también libres y fieles,
A semejanza mía,
A semejanza tuya, eterna soledad.

Fui luz serena y anhelo desbocado,
Y en la lluvia sombría o en el sol evidente
Quería una verdad que a ti te traicionase,
Olvidando en mi afán
Cómo las alas fugitivas su propia nube crean.

Y al velarse a mis ojos
Con nubes sobre nubes de otoño desbordado
La luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
Te negué por bien poco;
Por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
Por quietas amistades de sillón y de gesto,
Por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
En bocas de mentira y palabras de hielo.

Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
Que yo fui,
Que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
Por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
Limpios de otro deseo,
El sol, mi dios, la noche rumorosa,
La lluvia, intimidad de siempre,
El bosque y su alentar pagano,
El mar, el mar como su nombre hermoso;
Y sobre todos ellos,
Cuerpo oscuro y esbelto,
Te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
Y tú me das fuerza y debilidad
Como al ave cansada los brazos de la piedra.

Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
Oigo sus oscuras imprecaciones,
Contemplo sus blancas caricias;
Y erguido desde cuna vigilante
Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
Por quienes vivo, aun cuando no los vea;
Y así, lejos de ellos,
Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
Roncas y violentas como el mar, mi morada,
Puras ante la espera de una revolución ardiente
O rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
Cuando toca la llora de reposo que su fuerza conquista.
Tú, verdad solitaria,
Transparente pasión, mi soledad de siempre,
Eres inmenso abrazo;
El sol, el mar,
La oscuridad, la estepa,
El hombre y su deseo,
La airada muchedumbre,
¿Qué son sino tú misma?

Por ti, mi soledad, los busqué un día;
En ti, mi soledad, los amo ahora.

LUIS CERNUDA


A Lobo Seadog, amigo y camarada de mesas y copas

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Los amigos marinos saben dónde vivir,

dónde disfrutar los sueños.

La incertidumbre viene

cuándo se preguntan dónde morir…

¿En un pubis ajeno?

¿En un dolor propio?

Quizás en el sueño inconcluso

de la sirena que llamó al amor

y los tapones de Ulises

(que son los de nuestra sociedad)

impidieron llegar…

¡Bienaventurados los marinos

que saben de la latitud y longitud donde naufragar!

¡Bienaventurados los que saben

donde dejar de vivir..!

porque de ellos será la felicidad y

el reino de los cielos

AMÉN

Luis Irles


Amada Polinesia

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Siempre dije -y digo- lo mismo:

En la Polinesia no es color lo que se ve, es luz, pura luz de colores

y este buen señor -Gaugin- no lo supo reflejar en sus pinturas.

Son muy apagadas y faltas de vida.

Imagínate, si -en lugar suyo- hubiese sido su amigo Van Gogh,

el afortunado de viajar allá.

Él, que descomponia la luz en sus cuadros!!.

Creo, que se perdió la octava (en singular por toda su potencial obra) maravilla del mundo!!.

La ‘Historia del Arte’ nos jugó a todos -una vez más- una mala pasada.

Tony Tarazona


Al Mar (Alexander Pushkin)

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¡Adiós, libérrimo elemento!
Contemplo por postrera vez
tus olas célicas al viento,
tu hermosura y altivez.
Cual queja triste de un amigo,
como su voz de despedida,
tu imperativo, mustio ruido
por vez postrera se avecina.

¡Límite ansiado de mi alma!
Por tus orillas en tinieblas
tan a menudo yo vagaba,
atormentado por mi idea.
¿Y no amé tu eco acaso,
todo el fragor de tus abismos,
y el silencio al ocaso,
y el arrebato advenedizo?
La barca fiel del pescador
que guardas tú, mar, por antojo,
roza el oleaje con valor,
mas desenfrenas tu enojo
y se hunde en banda la mejor.

No supe, al fin, abandonar
tu orilla inmóvil, aburrida,
ni alegre agradecerte, mar,
y por tus crestas orientar
mi tan poética huida.

Oí tu voz, encadenado,
en vano mi alma se partía:
de una pasión quedé encantado
y no abandoné tu orilla.
No lo lamento. ¿A dónde, es cierto,
quisiera, indolente, ir?
Un solo punto en tu desierto
me admiraría en el vivir.

Oh, mar, conmueve hoy las olas,
el poeta siempre fue tu vate.
Tu imagen fue su distintivo,
tu alma lo forjó sensible,
igual que tú, hondo y sombrío,
también potente e invencible.
Quedó vacío el mundo… ¿A dónde
me llevarías, mar hermano?

¡Adiós, pues, mar! No he de olvidarme
de tu espléndida belleza,
y oiré al caer la tarde
tu voz, fragor que embelesa.
Al bosque, a la llanura hosca,
pleno de ti, me llevo ahora
tus claroscuros, golfos, rocas
y el murmullo de tus olas.

Alexander Pushkin, 1824


Dos jóvenes poetas alemanes

CAUTELA
Los castaños florecen,
tomo nota,
pero me reservo la opinión.
Günter Eich
ORÁCULO
El oráculo todo
lo atraviesa.

El fin revela el principio, como si tuviese

un espejo dos caras para verlo.

En el punto de intersección
de los instantes
el enigma
se hace visible.

Ernst Meister


DEMIEN (Sentimental Seascape)

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Damien era tendente desde joven

a la tormenta interna. Solía buscar

refugio al caer las últimas luces

en el puerto-regazo de Camilla,

y llegaba guiado por los faros

de sus ojos -uno azul y otro verde-

huyendo cada día de ser náufrago

en su proceloso pelo-oceano.

Un día que soplaba tramontana

Camilla cerro sus ojos, soñando

con velas blancas en el horizonte…

Y el buen Damien ya no supo encontrar

la bocana segura de su puerto,

y se alejó para siempre, los brazos

al pairo, arrastrando detrás de él

estelas tristes de rayos, centellas

y fuegos agitados de San Telmo.

Paulo Camblor


Jugadas de Ajedrez

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Mis pasos son jugadas de ajedrez
sobre el tablero de la vida,
el aire se repite
tomo un café
apuro un cigarrillo
respiro un poco más
de nuevo en posición.

¿Quién me sacude
quién me incita y me remueve,
a quien tengo que abatir
de quién es esta mano que me empuja?

Dime oh reina
de la magia del mundo
y sus encantos,
¿soy alfil
caballo
rey
peón?

Rafael Cruz


La Mirada

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Amanece. Santiago presenta corredores de aire por donde los pájaros sobrevuelan perdidos. Una mujer abre la ventana con sus ojos para que de sus cabellos huya la tristeza y sus esquinas, para dejar que la luz recobre el tiempo de los abrazos. Pero son tristes los ojos que miran la ciudad oscura, la ciudad que perdió los colores en la noche que gemía como huracanes en ese falso silencio de los sueños. Esta mujer que mira y acicala sus flores y las líneas que forman sus cabellos violáceos, intenta recobrar la esperanza y retiene este instante completo como el mundo.

Luis de Anyana

(Finalista del concurso literario “Santiago en Cien Palabras”, entre 10.000 participantes).


Retrato

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Se deshilvana el rostro
de costado
cuando lunas se cogen
a tu imagen.

Los colores del agua
se bifurcan
en el ir y venir
de este retrato.

Estas allí
doblando
la memoria
acusando tu amor
en la mirada.


Tierra próxima. Poema 19

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Tu risa vuela
desde tu cuerpo de mujer
soñando con el mar
donde soy seguramente
un par de alas torpes
que rondan la cima
de la última ola.

Y creo que tu risa llega tarde
como el grito de tu sombra más joven
rodeada de gaviotas.

Ahora vivo
en la proximidad esbelta y fuerte
de tus rodillas plegadas como islas
en la alfarería pesada y frágil
de nuestros cuerpos desnudos.

Tu espalda es la línea del horizonte
la luz más extensa
la noche submarina
donde me pierdo y viajo
antes que el aire envejezca
andando y dando tumbos
con los ojos abiertos bajo el agua.

Luis Mizón

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Luis Mizón nació en Valparaíso en 1942. Vive en Francia desde 1974. Ha publicado una veintena de obras: poesía, novela , ensayo histórico. Caballero de las Artes y las Letras, premio Jean Malrieu al mejor libro de poesía extranjera; miembro de la Academia Mundial de la Poesía, figura en numerosas antologías y libros de estudio. Sobre Historia e Identidad ha publicado en la editorial Universitaria de Chile la obra “Claudio Gay y la formación de la identidad cultural chilena” (Diciembre 2001). En la actualidad prepara la edición de manuscritos inéditos de Claudio Gay. El poema 19 pertenece a su libro Pongamos las palabras encima de la mesa, publicado en Valparaíso en 1971.

El mar y tú

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El mar, el mar y tú, plural espejo,
el mar de torso perezoso y lento
nadando por el mar, del mar sediento:
el mar que muere y nace en un reflejo.
El mar y tú, su mar, el mar espejo:
roca que escala el mar con paso lento,
pilar de sal que abate el mar sediento,
sed y vaivén y apenas un reflejo.
De la suma de instantes en que creces,
del círculo de imágenes del año,
retengo un mes de espumas y de peces,
y bajo cielos líquidos de estaño
tu cuerpo que en la luz abre bahías
al oscuro oleaje de los días.

Octavio Paz


Marinero en tierra

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Entraña de estos cantares:
¡Sangre de mi corazón,
tarumba por ver los mares!

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo el mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisieron llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Rafael Alberti


Homenaje a Dina Ampuero

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En una reunión literaria que se desarrolló hace un tiempo- en el Estadio Español de Valparaíso- tuve la oportunidad de conocer a esta gran poetisa chilena de figura frágil y menuda.

Destacaba su imagen adusta – de antigua profesora de mis tiempos de liceano – pero, al mismo tiempo, al mirar sus ojos a través de los gruesos vidrios de sus gafas, sorprendía encontrar en su mirada tanta timidez, dulzura y fragilidad.

Dina Ampuero nació en Quellón, Chile.

Profesora de Artes Plásticas, dibujante y pintora. Es autora de siete poemarios, uno de ellos para niños.

Ha sido considerada en cinco antologías de poesía. Publica y dirige Pliego Literario Balandros. Actualmente reside en Quillota.

Luis Irles

DOS POEMAS DE DINA AMPUERO

DICE EL POETA

Búscame en el andén de los trenes que parten.
En los muelles que sobran, en los puertos perdidos.
En lección de gaviotas que analizan el tiempo.
En camino de estrellas, fugadas en el vuelo.

Búscame en la risueña silueta de una espiga.
En la humilde calleja, artesana y dolida.
En el rumbo del viento crispado de una ola.
En las huellas alegres de tierno organillero.

Búscame en el insomnio de los cirios dorados.
En la llave de sueños, fumigada de alba.

Búscame en cada piedra de color del silencio.
En la niebla de pájaros, en los ojos de Dios.
En el canto, en las aguas, el amor y la tierra.
En el ciclo de vida… allí me encontrarás.

DESDE VALPARAÍSO

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Mi sonrisa
se adhirió
por la borda
a la neblina.
Rompió olas mi voz.
Giraron las gaviotas.
El viento hilvanó
toda marejada
con el cielo.

Un rumor
se hizo espejo
de espuma
en mi tibieza

Dina Ampuero