Hoy terminaré mi crónica viajera por los Estados Unidos hablándoles del inolvidable viaje que mi amigo Peter y yo hicimos a lo largo y ancho de Norteamérica, para cumplir un sueño largamente anhelado. Y la termino hablándoles de una carretera mítica, sobre todo para esa maravillosa generación de finales de los años cincuenta y toda la década de los 60… La generación de Woodstock, la rebelde ‘Beat Generation’ que a bordo de sus ‘Harley Davidson’ o de sus ‘Corvettes’ recorrían la mítica Ruta 66.

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Hace tiempo la Ruta 66 recorría más de la mitad de los Estados Unidos. Durante muchos años tuvo cierto carácter místico, que aún se recuerda con cariño. Ya han pasado sus días de gloria y la mayor parte de la antigua ruta ha desaparecido, pero su nostálgica atracción aún continúa… Fue por esa razón que Peter y yo intentamos recorrer, por lo menos, un tramo de su recorrido.

La ruta 66 comenzaba en la costa del Lago Michigan, en Chicago, estado de Illinois. Desde allí, la carretera se dirigía hacia el sur, atravesando los estados de Illinois, Missouri y el borde de Kansas. En Oklahoma giraba hacia el oeste, atravesando el norte de Texas, Nuevo México y Arizona, hasta llegar finalmente a California. La Ruta 66 terminaba en Los Ángeles, en las playas de la maravillosa Santa Mónica… ¡Casi 2.400 millas, más de 4.000 kms. de longitud!

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Conectaba muchas de las ciudades más importantes del Medio Oeste y del Sudoeste, como Springfield Illinois, St. Louis Missouri, Oklahoma City, Amarillo Texas, Albuquerque, Nuevo Méjico y Flagstaff, Arizona. También atravesaba muchos otros pequeños pueblos, así que los residentes de todas las áreas por donde pasaba la ruta 66, pronto descubrieron que este incesante flujo de motoristas necesitaría gasolina, comida, lugares donde hospedarse y entretenimientos a lo largo del camino. Así se levantaron miles de estaciones de servicio, restaurantes, cafés, moteles, mercados, y atracciones turísticas.

El norteamericano es, por lo general, un emigrante perpetuo dentro de su propio país. Nunca acaba de tener un hogar definitivo, así que no tiene ningún problema en hacer un recorrido de 1500 kilómetros si le entran ganas de respirar la brisa marina o le ofrecen un mejor puesto de trabajo. Y esta necesidad de movimiento no es en modo alguno privativa de los jóvenes. La vejez es en este país es el período adecuado para emprender cosas que no han podido acometerse antes por haber tenido hijos que criar, o por haber tenido que ganarse la vida. Las carreteras estadounidenses se ven cruzadas en todas direcciones por sexagenarios retirados que realizan por fin el sueño de su vida: invernar en Florida o California.

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Nosotros fuimos menos atrevidos, así que en Crystal City,Virginia, que erigió una estatua a Popeye porque es la capital de las espinacas, Peter y yo desechamos la idea inicial que tuvimos de vender el Buick Riviera y comprarnos una Harley para seguir el viaje… “Amigo mío”, le dije, “yo no sé manejar motos, y tú podrías olvidarte de que acá no se circula por la izquierda: podríamos terminar bajo las ruedas de un Mack de 2000 toneladas… olvídalo”. Él sonrió, me dio la razón y seguimos nuestro viaje en el cómodo Buick para adentramos en la vieja Route 66, en la misma que recorrió Bobby Troup, un ex-baterista de la Banda de Tommy Dorsey que escribió “Get your kicks on route 66”(Encuentra tu diversión en la Ruta 66) que en los años 60 se transformó en la canción de la popular serie de televisiva llamada “Ruta 66”.

La ruta madre ha aparecido a lo largo de los años en muchas películas y programas de televisión, y ha ganado su lugar en la historia y la cultura de los Estados Unidos. En Octubre de 1984, la nueva autopista interestatal 40 reemplazó al último tramo restante del la ruta 66 cerca de Williams, Arizona. Hoy sólo quedan vestigios de ella, aunque todavía se puede encontrar secciones de la vieja ruta a lo largo de todo su tramo original.

66main.jpg Nosotros recorrimos íntegramente la sección más larga de la vieja ruta que aún continúa intacta, la que va desde el oeste de Arizona a California. Una sección de 100 millas gira hacia el noroeste, desde Seligman, Arizona, a través de la Reserva India Havasupai en Peach Springs, y luego se dirige hacia Kingman, en el sudoeste del mismo estado. A unas 90 millas al oeste de Kingman, hay otra sección de 100 millas que dobla hacia el sur de la carretera I-40 y sigue por el desierto Mojave a través de la pequeña y desolada comunidad de Amboy, California, antes de unirse nuevamente a la autopista en Ludlow… Los pueblos de Williams, Seligman, Peach Springs y la pequeña ciudad de Kingman han preservado y aún restaurado algunas de las nostálgicas atracciones a lo largo del camino. En esa parte están los tramos más largos de la ruta original con un montón de atracciones en los alrededores que nosotros, por supuesto, disfrutamos: El Gran Cañón, Sedona, la Represa Boulder, Las Vegas, Barstow y el Desierto Mojave.

Cuando llegamos a Los Angeles, Peter y yo hicimos un resumen de nuestro viaje, y llegamos a la conclusión de que nuestro increíble recorrido por los Estados Unidos había alterado todas nuestras ideas preconcebidas sobre este país… Por fin habíamos hecho realidad un viejo sueño: viajar por la mítica R66… Así que si alguno de ustedes tiene pensado recorrer ese inmenso e interesante país, no lo olvide: Get your kicks on Route 66!

Luis Irles

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