Hemos creído oportuno publicar por separado este magnífico texto de Tony Tarazona, autor del post sobre la Polinesia que figura más abajo, porque consideramos que viene a complementar un aspecto muy importante del mismo: la entrañable y lúcida reflexión que él hace sobre una de las fotografías con la que ilustramos dicho artículo. Tony escribe con sinceridad, profundidad y ternura sobre los sentimientos que despertaron en él la imagen de la madre que sostiene a su bebé en brazos. El texto que plasma sobre esta mujer y su bebé es verdaderamente conmovedor, y sobre todo, revelador de su capacidad para captar el sentido de las cosas. Un instinto fuera de lo común, y una curiosidad por todo, especialmente por el ser humano. Hacia él, y hacia la naturaleza, van dirigidas sus letras y a través de ellas sus sentimientos más hondos.

(Luis Irles)

Antes de comenzar este nuevo texto, es mi deseo el pedirles tengan la bondad de disculparme por mi sintaxis y faltas de ortografía. Escribo por impulsos tal y como les he dicho a mis entrañables amigos-hermanos Lucho y Julio Irles. Ellos son unos genios. Yo tan solo un músico y pintor frustrado que anda buscando, en un futuro cercano, un huequito donde acabar sus días en paz, tumbado en la arena en compañia de una santa mujer, al costado de la mar, bañado por un sol caliente y mirando, a través de las palmas de algún cocotero, un cielo azul puro. Si El Jefe así me lo permite, evidentemente.

Estoy escribiendo por necesidad, verdadera necesidad de transmitir vivencias y sentimientos con caracter urgente. Nunca antes lo hice. Ahora, tras largos años de “soltar el rollo” a todos los que me conocen y quieren escucharme pacientemente, y gracias a la bondad de mis queridos hermanos Irles que me han cedido un espacio en su blog “El Faro del Fin del Mundo”, me he atrevido a “vomitar” lo que llevo muy guardado -mi tesoro- dentro de mi cansado corazón durante casi cuarenta años. Exprimo las meninges y “cuando las ideas afloran a nivel cortical” -como decia nuestro profesor de meteorologia, Hernández Izal (q.e.p.d.)- me pongo al teclado del PC y escribo y escribo para, acto seguido, enviarselo a Lucho, sin dejar “macerar” el texto e irlo corrigiendo poco a poco.

Esta noche no he dormido. Nada, ni media hora , ni siquiera cinco minutos. No he podido. Aunque reconozco que el tiempo pasó sin yo darme cuenta. Me sentí atrapado por la genial foto con la que Luis tuvo la genialidad (valga la redundancia multiplicada por mil) de ilustrar mi post anterior: La madre polinesia y su bebé.

He estado toda la noche contemplándola. Me sentí absorbido -me han metido dentro de dicha foto- y he vivido intensamente la escena.

Lo digo sincera y honestamente.

Os invito a contemplarla -si así os place- en recogimiento casi religioso, en silencio absoluto y con mucho detenimiento.

Prestar toda vuestra atención y observad bien con que delicadeza y dulzura estrecha entre sus preciosos brazos, la madre a la criatura. Mientras que con el dedo pulgar de su mano izquierda hace una suave presiòn de mando en la muñeca, con el indice acaricia su manita rozandola delicadamente y con el dedo corazón la sujeta con mucha suavidad.

Que manos más bonitas las de la madre!!.

Ahora -como le decía a nuestro buen amigo Marcos Pessic- observad en profundidad los grandes y bellisimos ojos de ella y su mirada pura y cautivadora, llena de mensajes muy claros de entender. El suave y perfecto arqueo de las cejas. Contemplad esa gracil y armoniosa nariz, que suavidad de contorno!!.Ved esos labios carnosos y perfectamente delimitados y esa sonrisa de Giocconda dibujada en ellos. Sentid la dulzura, el amor, la paz y la ternura que le está infundiendo al pequeño ser por contacto contra su pecho. Apreciad la confianza, el sosiego y bendita inocencia que irradia la cara de la bebita y con que delicadeza está moviendo su piececito. Notad el contacto de su piel tibia y suave y el precioso color de la misma. Ved que pureza de alma y Belleza Divina se refleja en la faz de ambos.

Por último observad la flor que ella tiene prendida en el pelo y por un momento imaginaos que no la lleva. Verdad que es como si faltase algo muy importante en esta composición tan hermosa?. No opináis, por tanto, que el ser humano -“allá abajo”- está en perfecta simbiosis armoniosa con el reino vegetal….y también animal?.

Ahora decidme: Quién se atreveria a hacerles daño a este par de ángeles?. Tan solo un hijo de……”el maligno” (con minuscula por cabrón, claro) seria capaz de ello. Por el contrario, no sentís un sentimiento de Amor Eterno, de dar la vida si fuere preciso, por esos dos seres puros e indefensos?

No sentís que ante su presencia os invade una sensación de paz y de amor por todo ser viviente de la Creación, vegetal o animal, e incluso mineral?. No sentís que vuestros ojos se humedecen a causa de un sentimiento de ternura infinita?. No sentís como una agradable debilidad en vuestros cuerpos os va invadiendo poco a poco?. No notáis algo parecido a la ingravidez y una sensación de dulce indefensión, porque os falta “la envoltura”, se esparce por todo vuestro ser….. y en ese momento vuestro espiritu se eleva suavemente y conectáis con Algo o Alguien?.

Claro, con El Jefe.
Quién si no?.
Éxtasis.

Pues imagináos esas mismas escenas de ternura maternal “en vivo y en directo” en cualquier poblado de “allá abajo”.

Qué más podría deciros??!!!

Más adelante, si me concedéis vuestro permiso, os hablaré de los angelicales niños nativos y su maravillosa adaptación al medio ambiente.

Por si me lee algún “enteraillo” o mal pensado -que de todo hay en la Viña del.. Señor-, he de decir que hace mucho más de veinte años que dejé -por decisión propia- la bebida por completo y no consumo drogas. No es necesario ninguna de las dos cosas para despertar y experimentar sensaciones y sentimientos que todos llevamos dentro y que las prisas y los estúpidos problemas que origina la “sociedad civilizada” los tiene adormecidos -que no muertos- y que esperan de nosotros que los utilicemos a pleno rendimiento.

Bien, volvamos a la foto -de buena calidad, por cierto- y analicemos el fondo o escenario de la composición. Observad los colores intensos y bien definidos de los árboles y de las plantas, en el lado de sombra, más cercana a la madre e hijo. Ved sus contraluces y sus sombras más oscuras. No hay polución ambiental y por lo tanto se puede apreciar todo con muchisima más claridad. Los verdes con sus diferentes matices, los marrones también…..y el contraste de las camisolas rojiza y azules que aparecen al fondo a la izquierda. Pero fijaos ahora en el cesped, en la zona donde la luz da de lleno, directamente y sin impedimentos de hojas y ramas, y como se refleja en el mismo. Verdad que apenas se distingue su color verde?. Verdad que la luz se refleja de un modo parecido a como lo hace en la nieve inmaculada?.

Dicho de otro modo: No creéis que los colores reflejados son nítidos, auténticos y, por lo tanto, es “el color” -o tonalidad del mismo- de la gama cromática lo que estamos viendo (penetrando en lo más profundo de nuestro ser a través de las retinas, diría yo) en su estado más puro?

Entonces es luz, no es así?
Exacto: “Pura luz de colores”!!

Ahora observad el cuadro de Gauguin con que Lucho ilustra la poesía que amablemente me dedica… Sobran comentarios.


Por consiguiente -y en mi humildisima opinión- la “Historia del Arte” y el destino caprichoso se aliaron para gastarnos una y gorda, al no cambiar la identidad del pintor que fué a la Polinesia y se quedó allá el resto de su vida, no permitiendo así que Vicentico Van Gogh fuese el afortunado genio que interpretara todo lo que viese -y metabolizase- a su alrededor y lo transmitiera al lienzo.

Ahora, lectores varones, imaginad y decidme: Si os bañáseis a plena luz del dia (bajo un cielo azul nítido y despejado de nubes, con un sol que te infunde calor y vida a través de los poros de tu piel, en una playa blanca y granulosa de origen coralino, como pueda ser -por ejemplo- todo el enorme atolón de Rangiroa y que brilla intensamente con los rayos solares, con un fondo de plantas y cocoteros de colores-luz intensos) con cuatro o cinco bellezas polinesias (o polinésicas, ahora dudo) y todos completamente desnudos, en una mar interior calma y de bellisimos colores que van desde el verde turquesa hasta el azul esmeralda -dependiendo de la profundidad del fondo y la intensidad e indice de refracción del rayo luminoso-, con bonitos peces tropicales de diversos colores acariciando suavemente vuestros piés y piernas y todos vosotros chapoteando en el agua, riendo y jugando como niños…. y que en un determinado momento notáis el roce de la tersa, cálida y suave piel de una de las muchachas…… Sentiríais deseo carnal?.

Lo sentiríais al ver sus bellos cuerpos, de un tostado-aceituna, de armoniosas lineas y las blancas y brillantes dentaduras contrastando con el dulce color de su piel ? O, por el contrario no os dariais ni cuenta puesto que, incoscientemente, “Alguien” os dejaria entender que todos formáis parte del paradisiaco paisaje, del escenario de la Creación Divina, en suma?.

(Ahora mismo y sin motivo, me ha asaltado el recuerdo de la querida Violeta Parra y su bellisima canción “Gracias a la Vida”.

Simplemente: Una creación genial y una genial interpretación.

Vaya en estos momentos precisos, con lágrimas en mis ojos –me estoy volviendo viejo, sentimental y demasiado sincero, perdón–, mi pensamiento y lo mejor de mi corazón para ella, que, a buen seguro, estará en algún lugar del espacio-tiempo, llenando el o los Universos de bellísimas notas melódicas que resuenan en las estrellas.)

Esto último me sucedia a mí en algunas islas como la mencionada Rangiroa, Bora-Bora o Raiatea. Más el sueño se truncaba en el momento en que aparecia algún o algunos pasajeros del barco con sus cámaras fotográficas y de cine en ristre y comenzaban a dirigir los objetivos hacia nuestro grupo. Los que estábamos en la mar nos sumergiamos hasta el cuello y las que en la playa, corrian a buscar los pareos dejados en la arena y se tapaban rápidamente.

El “Porcus Bipedus” (con perdón) habia hecho su aparición en escena.

Bien colegas, voy a intentar descansar un rato.

Cuando tenga más tiempo y/o deseos de “vomitar” -y si me lo permitís- seguiré narrando mis vivencias

Un abrazo a todos y que El Jefe os bendiga.

Tony Tarazona

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