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En un paraje incomparable y majestuoso del sur de Chile, donde reinan la belleza y el silencio, surge ante nuestros ojos una de las maravillas geológicas de nuestro planeta: se trata del Parque Nacional Torres del Paine, ubicado a 117 km de Puerto Natales, en la XII Región. El Parque Nacional, administrado por Conaf, se creó en 1959 y se declaró Reserva de la Biosfera en 1978. Es un enclave natural de una extraordinaria belleza, que comprende 242.242 hectáreas entre la cordillera de los Andes y la estepa patagónica, con altitudes que varían entre los 20 y los 3.050 metros. En esta zona se encuentran las colosales torres y cuernos de granito y roca que le han dado fama mundial.

Ante los ojos del viajero, se presenta de pronto una explosión de luz y de color, donde predominan los blancos, los verdes y los azules: lagos, bosques frondosos y una fauna única y diversa conforman un paisaje que sólo se puede contemplar en este paraíso austral, y en muy pocas otras latitudes del mundo. Lo que se contempla aquí es la inmensidad en su estado puro; casi una nueva dimensión. A nosotros llega esa imagen como una armonía que resuena en la eternidad y nos llena de una paz interior. En verdad, una simple ojeada basta a cualquiera para advertir el orden admirable que reina en esta maravillosa región. Es como una fantasía, un derroche espectacular de la naturaleza.

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Su clima, no obstante, es inestable y, en verano (de diciembre a febrero en el hemisferio sur), durante días de sol, los vientos alcanzan una velocidad de 120 km por hora. No llueve ni nieva como se podría suponer; sólo caen 700 mm de agua al año, un poco más del doble de un año normal en Santiago de Chile. El Parque Nacional Torres del Paine alberga -como decíamos al principio- el conjunto de montañas y lagos más espectacular del mundo. Por la grandiosidad de su belleza es un lugar que no se puede dejar de conocer. Para admirar los impresionantes atractivos de este parque, más la enorme hidrografía y el macizo que le caracteriza, es necesario hacer un esfuerzo y vivir esta increíble aventura para recorrer un lugar verdaderamente imperdible. Los circuitos mejor equipados se pueden hacer en auto, por los casi 100 km de caminos que atraviesan el parque, visitando lagos, lagunas, ríos y saltos de agua, todos de extraordinaria belleza.

Otra opción son los senderos cuidadosamente trazados, equipados y señalizados, que varían desde recorridos por el día hasta una vuelta completa por detrás del majestuoso macizo del Paine , paseo que dura entre seis y diez días. El trayecto se realiza cruzando valles, cerros y ríos. Desde el parque, también se puede conocer el glaciar Grey con sus impresionantes lenguas descendentes al Lago. Amigos, no podéis dejar de conocer esta auténtica maravilla del mundo.

Jean D’Ovigni

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