El 11 de agosto de 1956 –es decir, hace exactamente 52 años– moría en un trágico accidente de automóvil ocurrido en la localidad de Springs, en Nueva York, uno de los artistas plásticos más importantes e influyentes del siglo XX. Nos referimos al gran pintor estadounidense Jackson Pollock, el miembro más destacado –junto a De Kooning— del llamado expresionismo abstracto.


Nacido en Cody, Wyoming, Pollock estudió en la Art Students League de Nueva York con Thomas Hart Benton. Durante su período de formación conoció la pintura de los muralistas mexicanos, que le impresionó hondamente. Comenzó su carrera con obras figurativas, en las que presta ya particular atención a los valores matéricos y el cromatismo. Hacia 1938 empezó a interesarse por la pintura abstracta e irracional, y para las obras de este período buscó inspiración en el mundo de los indios americanos.

El artista estuvo viajando por el país, realizando cientos de dibujos de la geografía física y humana de los Estados Unidos. A finales de la década de 1930 y principios de 1940 colaboró en Nueva York en los Proyectos de la Administración para el Federal Art Project (Proyecto de arte federal). Sus primeras obras, en el estilo naturalista de Benton, representan escenas estadounidenses de forma realista. Entre 1943 y 1947 Pollock, influido por el surrealismo, adoptó un estilo más libre y abstracto, como en La loba (1943, Museo de Arte Moderno, Nueva York). A partir de 1947 Pollock evolucionó hacia el expresionismo abstracto, tendencia pictórica de la que fue el representante más conocido y destacado,  desarrollando la técnica de la action-painting o dripping, consistente en derramar, dejar gotear o lanzar pintura sobre lienzos sin tensar colocados en el suelo… Después los trabajaba o extendía con palos u otras herramientas, e incluso a veces dándole una gran consistencia mediante la adición de arena e incluso fragmentos de vidrio. Pollock fue además uno de los primeros artistas en eliminar de sus obras el concepto de composición y en mezclar signos caligráficos con los trazos pictóricos.

Sus obras, que siguen ejerciendo una gran influencia en la pintura actual, son cada vez más valoradas y se hallan expuestas permanentemente en los principales museos de arte moderno del mundo, especialmente en el MOMA y en el Guggenheim de Nueva York.

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