Hace siete años, mientras se celebraba en Santiago la Cumbre Presidencial, Dióscoro Rojas, Raúl Porto y sus amigos, reunidos en el bar La Piojera, centro de operaciones del grupo, decidieron entre pipeños y risas celebrar la Primera Cumbre Guachaca. Un evento inédito en el cual, por primera vez en siglos, fuera de las fondas dieciocheras y en plena capital del país, el pueblo tendría la libertad de expresarse y compartir con todo el mundo sin tapujos, sus gustos, su música, sus dichos, sus comidas, sus ideas, sus anhelos y sus tragos.

“Humildes cariñosos y republicanos, chilenos todo el año”

Ya son una verdadera tradición las celebraciones que se realizan en el Centro Cultural Estación Mapocho, para reunir a una diversa galería de cantores, poetas, cuequeros y variados artistas en torno al ambiente y manifestaciones propias de la cultura popular urbana de bares, peñas, picadas y quintas de recreo. Se trata de las Cumbres y Fondas Guachacas. La iniciativa de Dióscoro Rojas y sus secuaces, surgida hace siete años, ya se proyecta no sólo como festividades anuales, sino también como un movimiento, que con humor y creatividad, sale en defensa de una chilenidad farrera y picaresca, aficionada al vino, la conversación, la guitarra y el romance.

La honrosa identidad guachaca, que saca la lengua a los “cuicos”, al desprecio clasista y a la negación extranjerizante.

Pero el asunto no se queda en pura fiesta, y el grupo se ha articulado como un movimiento en la lucha por el rescate y valorización de la tradición guachaca, entendida como lo más genuino y espontáneo de la cultura popular urbana. Apoyándose en la pluma ingeniosa de Porto, los guachaca se han dedicado a amasar durante todo este tiempo una serie de propuestas, reinvidaciones y lemas que han infiltrado en la opinión pública no sólo a través de sus tradicionales Cumbres, sino también de inverosímiles cruzadas de las que el Parlamento no ha podido escapar. 

El gran Fermento Guachaca:
 

La ley que estipula el corto de pisco a la subida de los ascensores, para evitar la puna; la “Ley del medio pato”, propuesta como alternativa al Seguro de Desempleo; la denominada “Ley del bigoteado” que establece la “chuica común”, así como la que autoriza la construcción de un tranvía en Valparaíso, ciudad declarada “Capital Guachaca de la Humanidad”, que haga el circuito nocturno entre los bares Cinzano, Valparaíso Eterno y J. Cruz forman parte de sus múltiples, descabelladas y divertidas iniciativas legales enviadas al congreso. Otra de sus loables iniciativas es la celebración del mes de la patria con una gran fonda con asado y espectáculo incluido, para 500 patriarcas del Hogar de Cristo.

El “Día de los Inocentes” no podía quedar fuera de sus gestiones, el 2002 su mensaje central para los medios de comunicación fue decir que “aqui somos más los inocentes que los culpables, que queremos desarrollo y justicia social, pero sin soltar la mano de la inocencia”. Bajo esta premisa realizaron una misa en la Catedral de Santiago, con la participación de 1200 personas, incluidas cuecas y entrega de 800 pañuelos. La actividad fue cerrada con una visita a La Moneda, donde le hicieron llegar una carta al entonces Presidente de la República, Ricardo Lagos.

En fin, el humor no puede quedar afuera de cada una de las gestiones de la Delegación Guachaca. Mucho güendy.

 

Fuente: Corporacion Patrimonio Cultural de Chile (nuestro.cl)

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