La carrera criminal de Clyde Barrow y Bonnie Parker, dos nombres en esa larga lista de «enemigos públicos» de los años treinta que el cine se encargó de popularizar –Dillinger, Legs Diamond, Baby Face Nelson o Ma Barker–, constituye el material de partida de este guión, escrito en 1965 por dos jóvenes promesas del cine USA, Robert Benton y David Newman, un trabajo que sus autores ofrecieron en primer lugar a los europeos François Truffaut y Jean Luc Godard pues lo habían concebido como una síntesis de Tirez sur le pianiste y Pierrot le fou, aunque finalmente fue Warren Beatty quien lo compró y lo produjo para la Warner, imponiendo como director al admirable Arthur Penn, reservándose obviamente el papel protagonista y eligiendo como oponente a una joven desconocida que hasta entonces sólo había intervenido en papeles secundarios, Faye Dunaway, actriz de fascinante físico que, boina ladeada y metralleta incluida, se convertiría en uno de los iconos, culturales y sexuales, más reconocibles de los años setenta.

Una condición de cult movie, premiada con dos Oscars, la película prácticamente «establece» –vista casi cuatro décadas después de su estreno– la estética y los objetos que definen esa época violenta de la historia norteamericana, que justifica por sí sola la inclusión de este título en nuestra videoteca particular, pero también un excelente film que, partiendo de los modelos de las serie B de gangsters de la época, un cine depojado de la complejidad que dispuso durante los años cuarenta con la serie negra, logra elevar el listón de estas modestas producciones hasta cotas de realismo e intención realmente encomiables, proponiéndonos un riguroso retrato de la moral y las condiciones de vida de la América profunda durante los años de la Gran Depresión, una sociedad a merced de bandidos de guante blanco, los bancos y un sistema económico en crisis, –¿les suena de algo?– que trataba de exorcizar sus demonios en la figura de unos pistoleros que vivían y morían deprisa.

Una mirada realista y compleja sobre un momento histórico, pero también relato teñido de un violento romanticismo que logra mantener el equilibrio entre la leyenda y la desmitificación, dos conceptos que pueden parecer antagónicos pero que en la película conviven en rara armonía logrando un film que participa de ese mismo aliento mítico que pretende otorgar a la trágica trayectoria de su pareja protagonista.

 

Mr. Arriflex

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