El cine obtuvo –desde su primera aparición en Italia– un enorme éxito que se convirtió, casi de inmediato, en el símbolo del progreso. En este nuevo medio de comunicación se proyectaron muchos de los sueños y los deseos de un pueblo que se identificaba plenamente con los personajes interpretados por dos actrices míticas durante la primera y segunda década del siglo XX: Francesca Bertini y Lydia Borelli, las grandes heroínas de numerosas y grandilocuentes películas de aventuras –estrechamente vinculadas a muchos acontecimientos importantes en la historia de Italia– que consiguieron difundir ampliamente la cultura de su país en el extranjero.

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Jean Louis Trintignant y Vittorio Gassman en Il sorpasso

El período de la Segunda Guerra Mundial fue decisivo para el cine italiano, bautizado con el adjetivo de neorrealista, que comenzó a destacar en el panorama europeo con películas como Uomini sul fondo (Hombres en el fondo, 1941) de Francesco de Robertis y Quattro passi fra le nuvole (Cuatro pasos en las nubes, 1942), de Alessandro Blasetti, junto a otros memorables directores como De Sica, Rosellini, Fellini, Visconti, Comencini, etc.

El neorrealismo fue un momento creativo y mágico del arte cinematográfico europeo, pero que –desgraciadamente– sólo duró unos pocos años. Para bien o para mal, la Commedia All’italiana siempre ha sido (superando a cualquier otro movimiento o época) la columna vertebral del cine italiano. La comedia italiana se vistió con un variado ropaje de estilos y colores muy diversos: el “cómico-sentimental”, el del llamado “teléfono blanco” –durante los últimos años del fascismo– y el “neorrealismo rosa”, en los años cincuenta. Posteriormente llegó “la comedia retro”, en la década de los setenta, que fue gestionada por actores y realizadores hasta los años ochenta, aproximadamente. Como se puede apreciar, todas las manifestaciones y matices de la diversión, el humor y el cine escapista.

Pero hubo un tiempo en que la comedia se convirtió en un cine de costumbres y abrió las puertas a la realidad. La fecha de su nacimiento, según todos los críticos cinematográficos, se remonta a 1958 con el estreno de Il soliti ignoti, de Mario Monicelli. La época de mayor esplendor coincide con los años sesenta. El término, más o menos peyorativo de “comedia a la italiana”, está inspirado en el título de una de las mejores películas de la saga, Divorzio all’italiana (1961) de Pietro Germi, que en 1964 dirigiría otro de los grandes films de este género: Sedotta e abandonatta.

mastroianniAlgunos de los actores y actrices más representativos de este periodo fueron: Alberto Sordi, Vittorio Gassman, Ugo Tognazzi, Marcello Mastroiani, Monica Vitti y Claudia Cardinale. Larga es la lista que los especialistas han confeccionado de este popular género. De Pietro Germi todavía recuerdan los cinéfilos –además de los dos títulos anteriormente citados– Segnora e Signori (Señoras y señores), la película más violenta y mordaz. Del llamado fundador del género, Sandro Monicelli destacan: La grande guerra (La gran guerra), I compagni (Compañeros), L’armata Brancaleone (El ejército Brancaleone), Vogliamo i colonnelli (Queremos a los coroneles), Romanzo popolare (Novela popular) y Amici miei (Amigos míos). Un pequeño burgués, es la película que cierra la larga lista, donde se narra la historia de un empleado ministerial, magistralmente interpretado por Alberto Sordi.

Il sorpasso (El adelantamiento o La escapada, 1961) de Dino Risi es otra película de este tipo. Este film refleja, tal vez como ningún otro, el inicio del período de auge económico en Italia, siendo una película apasionante e inquietante a la vez. Historia de un viaje en coche en pleno ferragosto, improvisada por un aventurero que vive al día y que ha arrastrado con él a un renuente e introvertido estudiante universitario. Il sorpasso trastoca la comedia de costumbres con un dramático final, que casi viene a predecir la llegada del ocaso de la época dorada y de bienestar que Italia estaba viviendo. Dino Risi, además de Il sorpasso , dirigió otras películas memorables como Una vita difficile (Una vida difícil), I mostri (Los monstruos), Il gaucho (El gaucho), In nome del popolo italiano (En nombre del pueblo italiano), Mordi e fuggi (Muerde y huye) y Profumo di donna (Perfume de mujer).

De la mano de la commedia llegan dos jóvenes cineastas, Federico Fellini y Michelangelo Antonioni: una nueva escuela, que trata de superar el neorrealismo inaugurando una nueva forma de comunicar sentimientos e impresiones sobre el drama humano de la soledad, con una nueva y original narrativa cinematográfica. Pero esa es otra época fascinante del cine italiano de la que hablaremos en otra ocasión.

Mr. Arriflex