Abel García, “un fiel seguidor de El Faro” como él mismo se define, nos ha enviado desde Bogotá este interesante artículo con el ruego de su publicación. Desde siempre, este blog ha estado abierto a la colaboración de sus lectores, así que lo hacemos encantados agradeciéndole sinceramente al amigo Abel su interesante artículo.

paz

El hombre, como creador de todas las cosas, oculta a veces su gran poder escondido detrás de sus propios demonios, que son: el miedo, el desconocimiento y su falta de amor a sí mismo. No tenemos que ir a buscar la repuesta a ningún sitio, esa respuesta que nos inquieta y nos preocupa sólo la tenemos nosotros. Tan sólo tenemos que “aprender” que en nuestro cuerpo existe algo más que lo que llamamos cabeza, o dicho de otra manera, mente, la cual creemos que sólo nos sirve para resolver problemas y decir aquello de: “pienso, luego existo”.

Pues no es así. Hay una frase importantísima que todos hemos oído constantemente: “Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza”, y seguimos desde entonces sin ser totalmente conscientes de lo que ello significa.

El hombre es creador y esa es precisamente la semejanza a la que se refiere la frase. La creación del hombre es a través de su pensamiento, creando por lo tanto su propia realidad. Esta realidad es tan importante que incluso creamos nuestra propia mente. El 90% de los inventos no fueron causados porque les llegó la hora; sino por el propio hombre, ya que estamos creados para vivir mucho más tiempo del que vivimos, pero no cuidamos nuestra envoltura (o sea, nuestro cuerpo) y no disponenemos de todo el tiempo que necesitamos en una vida para evolucionar lo máximo posible.

Otra gran realidad, con relación a la mente creadora del hombre, es que cuando el cuerpo enferma no es ni más ni menos que la manifestación física de alarma que nos está indicando nuestro cuerpo, de que algo está mal en nuestro estado emocional. Como respuesta, seguimos tomando medicamentos para intentar resolver el problema. Todavía no somos conscientes de esa creación propia y menos de aceptarla individualmente.

A esto yo le llamo “la sanación del alma”, ya que el alma es el componente de todos nuestros sentimientos, tanto positivos como negativos. Para ello existen unos tipos de terapias tan sutiles como sutil es el alma, como son: la relajación, visualización, etc. que nos pueden ayudar a conocernos a nosotros mismos.

Conocer nuestro cuerpo, aprender a controlar y dominar nuestra mente iluminada y tomar conciencia de todo lo que somos y lo que podemos ser y crear. Sanar nuestra vida y nuestro cuerpo y sentir nuestro espíritu creciendo con un nivel de conciencia cada vez más elevado para saber que todo fluye desde nuestro interior. Cuando el pensamiento se convierte en obra, en materia yo lo puedo hacer. Piensa bien y enriquece tus pensamientos, así yo también podré crecer.

Abel García