¿Han deseado alguna vez destruir una obra de arte de valor incalculable? Con el Virtual Reality Museum Vandalism, ya pueden hacerlo. Esta sencilla aplicación de realidad virtual permite dar rienda suelta a los instintos vandálicos más ocultos, proporcionando una colección de obras maestras que esperan ser destruidas. El proyecto forma parte de uno de los centros expositivos más avanzados de Europa, el museo del futuro, en el corazón de la ciudad austriaca de Linz, junto a los edificios barrocos y la casa renacentista donde Mozart compuso La Sinfonía de la luz.

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A la espera que de que se acabe la construcción de su vanguardista sede a orillas del Danubio, el centro de arte y tecnología Ars Electronica ha inaugurado un nuevo montaje de su museo del futuro en un edificio de tres plantas en el cruce de la calle Graben con Dametzstraße. El centro acoge unas 50 instalaciones interactivas.

Las instalaciones interactivas del museo del futuro demuestran cómo humanos y ordenadores pueden comunicar sin la ayuda de un ratón o un teclado, obligando el público a poner en juego su cuerpo y sentidos. Aunque parezca imposible, el visitante tocará elementos gráficos e incluso percibirá su temperatura (Thermoesthesia de Kumiko Kushiyama) o interactuará con un libro virtual, ampliando detalles, animando fotografías y abriendo enlaces sin tocarlo, sólo ejecutando los movimientos en el aire.

La relación entre tecnología y naturaleza y el desarrollo de la comunicación audiovisual, protagonizan dos ámbitos temáticos. Uno, Adapted from Nature, reúne los proyectos de biónica, una ciencia que desarrolla soluciones tecnológicas basadas en los organismos vivos y en los procesos naturales, como Digital Pheromones, que se inspira en el sistema de comunicación de las hormigas para evitar los accidentes de tráfico.

El otro, Everything in Motion – From Image to Animation, plasma la transición de la imagen fija a la animación con proyectos que explican los secretos del movimiento, empezando en por qué el ojo humano lo percibe a partir de 16 imágenes por segundo. Aquí los visitantes verán cobrar vida a sus dibujos (Drawn de Zachary Lieberman) y podrán generar ilusiones ópticas con una versión del teatro de sombras chinescas (The Manual Input Station de Golan Levin).

Uno de los ámbitos más concurridos es Gulliver’s World, versión ampliada y mejorada de Gulliver’s Box, que permite al visitante crear su mundo con el world creator, una aplicación que reproduce la Tierra.

Atención a los jóvenes

El tipo de paisaje elegido por el visitante influye en la conducta de sus habitantes, cuyas características también pueden ser modificadas. El visitante entra en el juego con un avatar, que reproduce sus actitudes y movimientos, previamente grabados, miniaturizados y retransmitidos en tiempo real.

La formación de una generación, que ha nacido con el joystick en la mano, es una prioridad del museo: el montaje está concebido para un público infantil y juvenil, que además puede participar en talleres y actividades. Sin embargo, gracias al riguroso enfoque científico, los proyectos, además de ser entretenidos, tienen diversos grados de interactividad y niveles de lectura, por lo que atraen tanto al visitante casual como al experto.

Fuente: El País.com