Los Geoglifos son expresiones rupestres que reflejan de buena manera, la gran odisea que debió vivir el hombre en estos parajes tan áridos;  son  únicos en su género en nuestro territorio y se encuentran desde el sector del río Loa por el sur, hasta el valle de Lluta por el norte;  se observan también -y con características particulares-  en la costa y sierra del área sur peruana.

geoglifo Atacama[7]

Las interpretaciones que podemos hacer de los geoglifos, sus significados o mensajes son testimonios del comportamiento de los grupos especializados de las sociedades andinas que se vincularon al tráfico regional e interregional;  también es posible que respondan a sistemas de marcas o señaléticas alusivas a dicha movilidad, otros correspondan a verdaderos ritos alusivos como es el caso de la caravana o el de las chacras. Es posible  relacionar algunos de esas figuras o conjunto de ellas a conmemoraciones de  acontecimientos especiales, tal como lo hacemos en este tiempo.

En nuestra Región Tarapacá, enclavada en el  desierto de Atacama, los hombres no fueron diferentes e indiferentes a esa necesidad de expresión, usando los recursos naturales, empleando las técnicas mas recomendables y probadas para crear temáticas que reflejaban la  concepción ideológica del grupo y el grado de percepción que tenían   del entorno natural y sobrenatural  que les envolvía:  para ello crearon el diálogo con las imágenes ya sea pintadas, grabadas o raspadas sobre las rocas o las arenas del desierto.

En nuestros valles de Lluta y Azapa se conservan ejemplos de esta tradición macro rupestre, con características de técnicas y de estilo muy particulares con relación a  otras concentraciones, como en Aroma, Tarapacá, Pica, Huatacondo, Río Loa, Pintados, Soronal, etc. constituyéndose en el legado arqueológico-artístico más monumental que conocemos en el área.

La gran mayoría de ellos están realizados con la técnica extractiva. Son ejemplos de estos los de Cerro Sombrero en Azapa, en Santa Rosita cerca de Pica, Cerro Unita entre otros. Un grupo menor son los que  están hechos con la técnica de adicción;  es decir, acumulando piedras de tonalidades oscuras de origen volcánico a manera de mosaicos y que contrastan con un fondo más claro característico de cerros y pampas del desierto

geoglifos-valle-de-azapa

El caso de los geoglifos del Cerro Sagrado -asociado a la ocupación Inca en el sector de Alto Ramírez en el valle de Azapa-  se define por un conjunto de dos personajes, el mayor con atuendo o tocado sobre la cabeza y las figuras de lagarto y serpiente, junto a ellos resaltan llamas, aves, y otras figuras menores. El arqueólogo norteamericano Junius Bird en 1945 fotografió este conjunto donde se observa un corral en la base del cerro. Por allí pasaban los senderos que unían el valle con la costa, sorteando la quebrada de Acha, y alcanzar el sector de las cuevas al sur de Arica. Todo esto -junto a la aldea y cementerio Inka localizados por los arqueólogos locales en la década del setenta- ya no existe, salvo el panel con geoglifos, último testigo de una época perdida en el tiempo;  lo demás, ha sido destruido por la soberbia y ambición humana, sin respetar mínimamente estos valores patrimoniales que nos pertenecen a todos. La gama de diseños es variada, representan animales domésticos y silvestres, insectos, pájaros, etc. La figura humana, se mantiene en un plano secundario, por lo menos estadísticamente.

Las Pictografías son las primeras expresiones gráficas que hicieron posible  entablar ese diálogo entre los hombres y el mundo que les rodeaba, utilizando una variada gama de colores,  preferentemente de rojos, ocres y amarillos, el negro y blanco.

pictografia

Los sitios más interesantes en nuestra región se localizan en cuevas y aleros naturales en  ambientes muy opuestos:
a.- En el ámbito costero como en Cueva del Inca en Arica, La Capilla en Caleta Vítor y  sector desembocadura de la quebrada de Camarones

b.- En el ámbito andino en  el entorno geográfico de la sierra de Arica como en Vilacaurani, Incani, Tongolaca, Yerbaguanane y, en Puxuma, Patapatane, Hakenasa, y otros  recientemente descubiertos como Pampa el Muerto, Laguane, Chilpe, Sora, Itiza y Mullipungo.

Más hacia el sur, entre la quebrada de Camarones y el río Loa la situación se presenta diferente, solo algunas referentes aislados en Caillama en el alto de la quebrada de Suca y en las quebradas de Camiña, en Chusmiza, en Tambillos, al interior del oasis de  Pica en los sitios de Tambillos y El Salto en Quisma, en Tiquina en la quebrada de Huatacondo y La Pillalla en la cercanía de Quillagua.

La tradición pictórica prehistórica marca una antigüedad  significativa, desde el Período Arcaico Temprano en las tierras altas (6000-7000 a.C.) y Arcaico Tardío en la costa (3000 a 4000 a.C.), hasta el contacto europeo (1500d.C.). Los estudios  realizados últimamente han concluido una continuidad de la tradición hasta nuestro tiempo, manifiesta en el arte pictórico religioso a partir de la Colonia (s. XVI) hasta el Período Republicano incluido.

Las pictografías de más al sur, en el contexto valles y oasis del sector Pampa del Tamarugal resalta “la caravana de camélidos encabezada por un chamán de color blanco” en el sitio El Salto en el valle de Quisma;  en Camiña, en el sitio Chipiltiza, un panel  geométrico con personajes jerarquizados en color negro y rojo resalta entre un conjunto de petroglifos diagnósticos de lo que debió ser el lugar, un centro ceremonial relevante.

Fuente informativa  : Luis Briones –   Universidad de Tarapacá, Arica