antonio_saura1

La revisión de la producción artística de los pintores españoles fundamentales de los últimos cincuenta años (Tàpies, Saura, Millares, Arroyo, Equipo Crónica, etc.) a través de muestras personales en Madrid (Centro de Arte Reina Sofía), Barcelona (Casa de la Caritat) y Valencia (Instituto Valenciano de Arte Moderno) permitió a muchos hacerse una idea de lo que pasó en este país, a nivel artístico, en el periodo franquista, hacer un balance de las aportaciones de los grupos renovadores (Dau al Set, El Paso, Crónica de la Realidad, etc.) y saber la dimensión de esos artistas a nivel internacional.

Antonio Saura (Huesca, 1930 – Cuenca, 1998) fue sin lugar a dudas uno de nuestros pintores más cosmopolitas, mejor reconocido a nivel museístico europeo y con una obra personal muy significada.

a.saura

La selección de obras de Rainer Michael Mason para la muestra itinerante de Antoni Saura en Valencia (que tuve la suerte de contemplar hace unos años), permitió al público adentrarse en las distintas etapas del artista aragonés. La mujer como punto de referencia de los primeros cuadros y dibujos de los años cincuenta. Aquí habría que rememorar su famosa Brigitte Bardot expuesta en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Las crucifixiones: como reflexión al Cristo de Velázquez del Museo del Prado. Los perros como interpretación libre de los temas de Goya. Las multitudes como reflexión, casi fotográfica, del yo multitudinario.

Estamos ante uno de los autores más sobrios que más partido le sacó, desde los presupuestos del expresionismo abstracto, al blanco y negro. Pintor con un grafismo muy personal, composición diáfana, gesto fuerte, su obra fue evolucionando lentamente, sin saltos en el vacío de ningún tipo.

Si hubiera que citar a un artista coherente con su estética, su obra y sus argumentos, habría que poner en primer lugar a Antonio Saura.

Al Saura pintor de cuadros, autor de una amplia obra gráfica e ilustrador de textos, hay que añadirle siempre otras facetas que a veces, en una muestra museística, se pierden de vista. Su condición de pensador, analizador de la realidad, escritor de arte. Él formó parte de esa reducida saga de artistas con un discurso teórico-estético-literario que se inicia con Picasso a inicios de siglo pasado, continúa de manera surrealizante con Dalí, prosigue literariamente con Ramón Gaya y llega a nuestros días con Antoni Tàpies, Eduardo Arroyo y el Equipo Crónica.

El día que podamos leer, reunidos en un libro, la antología de sus escritos, comprenderemos seguramente mejor las razones de su obra, entenderemos mejor qué es eso del arte español y qué cuestiones de interés cultural se han debatido en este país en los últimos años.

La cita con Saura en Valencia ayudó, sin duda, a comprender algunas de las razones del arte español del siglo veinte.

Anuncios