Borges se refirió alguna vez a una antigua maldición china, aquella que decía: “ojalá te toque vivir en una época interesante.” No están las cosas, desde luego, como para creer en maldiciones. Pero que el mundo ha entrado en una época “interesante” es algo que salta a la vista. ¿Alguien tiene el secreto de lo que está ocurriendo? Probablemente no. No hay una inteligencia ni maléfica ni bondadosa detrás del Nuevo Desorden. Y todo obedece, más bien, a una concurrencia de factores, procesos, grupos, escenarios, tendencias, fuerzas y casualidades. Orientarse en este panorama es más difícil cada vez. Pero esta es también la tarea que se propusieron hace una década Michel Hardt y Antonio Negri en su espléndido libro, Imperio (ed. Paidós). Apoyado sobre un ingente trabajo de documentación y análisis, Imperio –obra que mantiene su plena vigencia– ofrece la primera síntesis teórica del nuevo milenio: un estudio de la era de la globalización desde el punto de vista de la teoría política. Un libro lleno de “pistas”, diagnósticos y claves. Un conjunto de análisis, pues, que integran las visiones postestructurales de corte apocalíptico en una lúcida y vibrante convocatoria a la energía.

Del pensamiento a la ficción, Richard Ford seleccionó y prologó una espléndida Antología del cuento norteamericano, editada por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Integrada por numerosas obras maestras del género, la antología muestra la tradición, la riqueza y la vivacidad del cuento dentro de la literatura de Estados Unidos.

Y a la hija díscola y forzuda del cuento –la novela– está dedicado el ensayo que reseñamos a continuación: Resistirse a la novela. Novelas para resistir, de Lennard J. Davis, publicado por Debate. ¿Qué efecto tienen las novelas sobre nosotros? ¿Qué estilo de subjetividad modelan? ¿Cómo inciden sobre los vínculos sociales? A estas preguntas se propone responder Davis en estas páginas. Un texto brillante, polémico y provocador. Un estudio rigurosamente fundado –sobre todo– que pretende poner de manifiesto los supuestos ideológicos que se solapan en esta forma de narrativa: los mismos supuestos, en fin, que han convertido a la novela en la forma de escritura hegemónica.

Relatos

Gonzalo Calcedo

Que te alegre la lectura de un libro no es un hecho muy frecuente en estos días. Y por eso sorprende, y hasta diría que llena de esperanza, tropezar con un texto como Apuntes del natural, del escritor Gonzalo Calcedo.

¿Qué encontrará el lector en estas páginas? En primer lugar, el trabajo intenso, riguroso, imaginativo y exacto de un escritor de cuentos; o mejor aún: de uno de los mejores escritores de cuentos en la literatura española de hoy… Porque Calcedo tiene –como ha de tenerlo el escritor de relatos– el don de la alusividad: o lo que es lo mismo, la capacidad de sugerir una historia, de tocar al lector con la insinuación de una historia, sin exponer ni rellenar ni enfarragar el texto, a fuerza de detalles.

Igual que para Carver –norte fijo (pero nunca mimético) en la escritura de Calcedo–, también en esta obra un cuento está en lo que calla. De manera que un cuento es aquí un rodeo por esa zona de la historia que no es posible contar (sino quizá, y únicamente, escribir): por ese punto que evade toda geometría, precisamente allí donde algún filo de lo real ha hendido al personaje. Breves historias, pues (“apuntes”, les llama el título del libro), pero historias dotadas por eso mismo de una singularísima intensidad, recorridas en cada gesto, en cada frase, por la difícil constancia de que el sentido no está “dado”, de que el sentido es un efecto de la acción –y no una especie de “suelo” previo–; de que el sentido, en definitiva, es justamente eso que cada acción propone, que cada vida individual propone: la pregunta que el propio texto configura, y que deja, por ello, en manos del lector.

MT