TODO EL ORO DEL MUNDO

No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
Rumi

El místico conoce la suprema realidad por experiencia. Sabe que es nacido de la Luz, que su destino es el de girar en torno a la Luz, que su viaje terrenal terminará con un regreso a la Luz.  Sabe, por si fuera poco, que su esencia es de alguna forma la misma Luz. Que es luz que no da sombra. Es luz que no se extingue.  Que ciega a las mundanas apariencias. Que da luz al amor más elevado.
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Es un amor que se concibe, estoy convencido, más alla de los dogmas religiosos y de las fronteras culturales. Así se puede advertir en la forma encendida en que, por ejemplo, expresan su sentimiento amoroso tanto San Juan de la Cruz como Yalal al-Din Rumi. El primero, nacido en España a mediados del siglo XVI (1542) en…

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