El Cine Arte ha sido un campo prolífico para la experimentación del medio cinematográfico. Un amplio abanico de cineastas catalanes, más o menos vinculados a las artes plásticas, se ha interesado por las posibilidades del soporte fílmico, ha cuestionado los códigos narrativos y ha analizado la estructura de la imagen.

Luis Buñuel y Salvador Dalí

Luis Buñuel y Salvador Dalí

Las vanguardias artísticas de principios de siglo marcan la pauta del cine experimental internacional. Los movimientos de vanguardia que condicionan la evolución de la pintura y la escultura del siglo XX también determinan la manera de entender la filmación y la proyección de imágenes en movimiento. El surrealismo cuenta con la figura del pintor catalán Salvador Dalí como uno de sus máximos exponentes. Sus colaboraciones con el cineasta Luis Buñuel, en las películas ‘Un chien andalou’ (1929) y ‘L’âge d’or’ (1930), se convierten en obras singulares hechas de impactos visuales, giros narrativos oníricos y elementos subversivos. El carácter lírico de estas dos producciones francesas mantiene puntos de contacto con cierto cine amateur realizado en Cataluña.

Dentro del campo del cine de animación experimental –a menudo catalogado con el nombre de fantasía–, hay que hacer referencia al nombre de Joaquim Puigvert. Este cineasta practica durante los años cincuenta una animación pictórica influenciada por la del canadiense Norman McLaren, reconocido exponente del cine pintado a mano sobre el celuloide. Jordi Artigas es otro de los realizadores de cine de animación abstracto, también llamado ‘cine sin cámara’.

esquizoLas ideas del poeta visual Joan Brossa y las composiciones musicales de Carles Santos hacen que Pere Portabella desarrolle una obra rica en matices, relacionada con las formas del ‘New American Cinema’ de Nueva York. Su film más paradigmático es ‘Vampir-Cuadecuc’ [Vampiro-Coladegusano] (1970), una película filmada en 16 mm, al margen de la industria. ‘Esquizo’ (1970), de Ricard Bofill, es otra obra destacada realizada en el entorno de la Escuela de Barcelona. En esta época también emerge el cine ‘underground’ del tarraconense Antoni Padrós y el cine militante de Llorenç Soler.

Alrededor del arte conceptual de los años setenta crecen una serie de colaboraciones fílmicas de un grupo de artistas catalanes establecidos en París. Benet Rossell, Joan Rabascall, Antoni Miralda y Jaume Xifra son sus protagonistas. La crítica a los medios de comunicación hecha a partir de imágenes recicladas y las investigaciones formales del cine estructural son dos de los intereses principales de Eugènia Balcells y Eugeni Bonet, cineastas de filmes insólitos como ‘133’ (1978-79). El videoarte catalán tiene en Antoni Muntadas y Francesc Torres sus artistas más internacionales.

Con la llegada del vídeo a Cataluña se amplía el campo de visión de unos artistas que mezclan los medios audiovisuales para poner en práctica inquietudes próximas a la videocreación, la videoinstalación, el videoclip, el cine de ficción, la televisión creativa y el documental heterodoxo. Isaki Lacuesta, Lluís Escartín y Oriol Sánchez son algunos de los nombres propios del Cine Arte actual.

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