El talento literario de la escritora británica, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2007, sigue maravillando a infinidad de lectores y críticos de todo el mundo. Su muerte, el 17 de noviembre del pasado año, marcó el final de una de las carreras literarias más exitosas y polifacéticas del siglo 20. La editorial canadiense Coffin Press, acaba de reeditar “A Proper Marriage” (Un casamiento convencional), una de sus más renombradas obras.

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Con bastante frecuencia, resulta difícil para un escritor dar título a sus obras porque el título es una puerta de entrada, un camino para llegar hasta el fondo de la lectura o lecturas del texto. En esta novela el título nos marca a través de su redundancia (un casamiento es algo en si mismo convencional sin necesidad del adjetivo). Un sendero muy claro aunque sólo aparentemente, puesto que esta novela tiene muchas lecturas, tantas como estratos, representados por personajes, encontramos en sus páginas.

La primera lectura posible es la que hacemos sin salirnos del camino trazado por el título. La novela, entonces, nos habla de una joven, Marta, que de la noche a la mañana se encuentra casada con Douglas y formando parte de una sociedad cerrada y rutinaria, la de los blancos rhodesianos, con sus fiestas, sus ritos y su aburrimiento. Un embarazo primero rechazado y después aceptado que acabará con el nacimiento de una niña, la guerra como motivo desestabilizador de la calma colonial y el desmoronamiento del matrimonio es todo cuanto nos ofrece esta primera lectura.

Pero esto es sólo la apariencia, el espejo. Hay que saltar a través del espejo y como Alicia sumergirnos en lo que hay tras él y así llegaremos a aprehender todo lo que Doris Lessing nos quiso hacer ver en las páginas de su novela que no es otra cosa que un análisis de la libertad, de la libertad de una mujer. La libertad de Marta está contrastada con la libertad de los negros de manera que la Rhodesia de los años cuarenta se convierte en un símbolo del mundo.

La colonización del negro encerrado en un gheto es la colonización de la mujer encerrada en su casa. Marta Ouest es “un pulso herido que sonda las cosas del otro lado”: la insatisfacción de la mujer casada que no entiende la vida de aburrimiento y total convención de los seres que la rodean, la terrible monotonía de lo irremediable, la sucesión de rumores, noviazgos, casamientos, que son asi porque así tienen que ser.

Marta Ouest se convierte en un espíritu lúcido cuando descubre, muy al principio de su matrimonio, que su cuerpo ya no le pertenece, que ella que es un ser que piensa, habla y siente como cualquier otro ya no tiene libertad para pensar y ser sentir, que ya no posee la envoltura de sus pensamientos que es el cuerpo. Este descubrimiento se hace más profundo y se convierte en una certeza que duele mucho más cuando descubre su no querido embarazo. Marta Ouest se siente manipulada, herida y dosificada al máximo y nos lo cuenta para que tomemos conciencia de la superestructura que ahoga a miles de mujeres y les impide ser una para ser una más.

Pero esto, con ser mucho, no lo es todo. La novela analiza también, o mejor, esboza los problemas de la militancia izquierdista en un contexto conservador y maniqueo como fue la sociedad colonial rhodesiana. Nos habla de problemas de conciencia y de problemas de actuación personal que afectan a Marta en tres aspectos: como mujer, como casada y como militante.

Doris Lessing profundiza mucho más este aspecto en su novela “El cuaderno dorado” en la que encontramos mucho desaliento ante la posibilidad de cambiar la sociedad y también encontramos mucha lucidez. “Un casamiento convencional” es una novela que tenemos que leer sobre todo si amamos la libertad y nos empeñamos cada día en ser contra y todo lo que se empeña en que no seamos.