Sofia Coppola

Sofia Coppola

¿Es necesario seguir reivindicando el cine hecho por mujeres? Los últimos datos facilitados por el Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA) demuestran que sí, ya que entre los años 2000 y 2012 tan sólo el 9,3% de películas estrenadas en el mundo fueron realizadas por mujeres. Cifras relativamente alentadoras, si tenemos en cuenta que hasta el siglo XVIII no se les permitió participar en la vida artística, aunque haya algunas excepciones. En el ámbito de las artes plásticas, por ejemplo, uno de los pocos nombres femeninos que se conocen es el de la monja Ende, cuyas obras tuvieron cierta fama hacia el año 975. Pero no fue hasta el siglo XIX cuando se comenzó a aceptar la presencia de mujeres en las academias de bellas artes, justo cuando las instituciones académicas iban mermando su poder en el ámbito de la creación artística.

El cine es un arte mucho más reciente que la música o la pintura, aunque también ha sido una actividad donde los hombres han podido mostrar su poder y dominio sobre las mujeres. Tradicionalmente la ideología machista ha encontrado la complicidad del mundo del cine. Una gran parte de los filmes nos muestran una realidad vista o imaginada con la mirada de los hombres.

Las mujeres han estado presentes en el mundo del cine desde sus orígenes, sobre todo cuando se trataba de películas de ficción de carácter dramático, sentimental, histórico. Muchos recordamos algunas de las interpretaciones de actrices legendarias, pero lo que ahora nos interesa, si queremos hacer una pequeña reflexión sobre la cuestión del cine hecho por ellas, es saber cómo se ve la vida cuando la contempla con ojos femeninos. ¿Es posible que la realidad imaginada por las mujeres sea diferente de la de los hombres? ¿Hay una sensibilidad específica o fantasía propiamente femenina?

Habría que decir, no obstante, que el cine hecho por mujeres –aunque no sea mayoritario– ha ido aumentando año tras año.

Históricamente, las mujeres pioneras en la dirección cinematográfica fueron Leni Riefenstahl, Alice Guy y Dorothy Arzner. Esta última dirigió a grandes estrellas de la época como Katherine Hepburn o Gary Grant. Algunos críticos afirman que si hubiera sido hombre sería tan conocida como Ernst Lubitsch, Frank Capra o George Cukor.

En España, la primera mujer que trabajó como realizadora y directora de rodaje fue Rosario Pino. Sus primeros films se remontan a los años 30, en tiempos de la República. Antes, en 1922, una mujer, Elvira Notari, fundó la Escuela Italiana de Arte Cinematográfico. Y no fue hasta los años 60 y 70 que se produjo una auténtica eclosión feminista y reivindicativa de la diferencia de sexos en las artes cinematográficas. Tuvieron un papel destacado las nuevas realizadoras alemanas encabezadas por directoras como Jutta Bruckner, Helga Sanders Brams, Helke Sander, Margarethe von Trotta, entre otras.

Una mención especial deberían tener la actriz y directora sueca Mai Zetterling, las cineastas francesas de la nouvelle vague Agnès Varda, Joyce Buñuel y Diane Kury, la italiana Liliana Cavani, la húngara Mészáros, las estadounidenses Streisand y Seidelman, el australiana Armstrong, la neozelandesa Jane Campion (“El piano”, “Retrato de una dama”).

En el ámbito español habría que mencionar a Pilar Miró, un referente de los años de la transición. Más recientemente las jóvenes directoras Icíar Bollaín (“Hola ¿estás sola?”, “Flores de otro mundo”, “Te doy mis ojos”); Chus Gutiérrez (“Sublet”, “Alma gitana”, “Insomnio”, “Retorno a Hansala”), Isabel Coixet (“Cosas que nunca te dije”, “La vida secreta de las palabras”, “Mi vida sin mí”, “Map of the sounds of Tokio”) …

Mujeres que lucharon por abrirse un camino en un mundo dominado por los hombres, mujeres en busca de una autenticidad emocional y afectiva, mujeres que intentaron encontrar elementos de reflexión con el otro sexo o con el propio. En cualquier caso muchos filmes nos invitan a hacer este tipo de consideraciones. Hay una visión intransferiblemente femenina, una manera de pensar y de sentir, una indagación sobre unos rasgos de identidad específicos. Tanto en el drama como en la comedia, en la crítica social de las condiciones de vida de las mujeres en un mundo dominado por los hombres como cuando se trata de mostrar las cosas con voluntad documental, podemos encontrar la visión propia de la feminidad.

Mr. Arriflex