saravialLa noticia del fallecimiento, el pasado viernes 2 de septiembre, de la destacada poetisa chilena y entrañable amiga Sara Vial de los Heros, causó en mí una honda tristeza. A pesar de que a lo largo de estos años no tuve ocasión de visitarla como yo hubiera deseado, siempre guardaré de ella –y de la época que nos solíamos reunir en el Bar Inglés de Valparaíso con un grupo de inolvidables amigos– el más vivo de los recuerdos.

El 14 de febrero de 2008, se publicó –en este mismo blog– un artículo titulado “El poema perdido de Sara Vial” que se iniciaba con una cariñosa carta que recibí de ella y que, en esta triste ocasión, vuelvo a rescatar como un homenaje a esta maravillosa mujer y poeta a la que tanto admiré.

 


El poema perdido de Sara Vial

 

Ayer recibí esta nota de mi queridísima amiga y gran poeta chilena Sara Vial.

«Estimado Luis:

Por una casualidad encontré una copia a máquina, hecha de memoria hace tiempo, de la verdadera versión del soneto con tinta verde que salió publicado en tu blog y que improvisé para la bitácora del local. Desgraciadamente el manuscrito estaba muy borroso y tarjado, por lo que el poemita resultó con palabras de menos y otras cambiadas.

Ya no necesitas molestarte en ubicar a quien lo tenga, pues basta con que me hagas el inmenso favor de corregirlo y reemplazar la version llena de erratas por esta que te mando y que es fiel copia de la verdadera.

Desde ya, mil gracias por tu gentileza. Saludos de la autora.»

* * *

En la revista literaria Caimán puede leerse el siguiente artículo sobre Vial de los Heros y su estrecha amistad con Pablo Neruda:

“Sara Vial conoció a Pablo Neruda en Viña del Mar en 1955, en casa de un amigo en común, Vicente Naranjo. Sin embargo, fue gracias al famoso pintor chileno Camilo Mori que Neruda conoció los poemas de la joven Vial. Cuando se encontraron en la casa de Naranjo, Neruda iba saliendo del brazo de Matilde Urrutia y Sara Vial iba entrando. “No me creas pesado, ya habrá mucho tiempo para conversar”, le dijo al oído a la joven. Poco tiempo más tarde, se reencontraron y nació una amistad cómplice que sólo se interrumpió con la muerte del poeta en 1973. Neruda le presentó a Sara al conocido editor argentino Manuel Losada, quien se entusiasmó con el trabajo de Vial y publicó sus libros en Buenos Aires. En 1965, Neruda fue testigo de matrimonio de Sara Vial, un ejemplo de su relación más allá de las letras.Tan estrecha fue la amistad entre Neruda y Vial que fue ella quien le mostró al poeta la casa que luego él compraría para transformarla en su refugio más íntimo, La Sebastiana (en Valparaíso, frente al mar), que hoy es un museo que recuerda al ganador del premio Nobel y su amor por el puerto chileno.”

Soneto en tinta verde al Bar Inglés

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Aquí con este Luis inesperado
y con Alvaro, en fin, siempre seguro
y con Carlos Lastarria, airoso y puro,
estoy Valparaíso a tu cuidado.

A tu cuidado, sí, y Alfonso ausente (*)
pero nos llegará, desenfrenado,
después de tanto diario almacenado
en su fugaz destino hacia la gente.

Valparaíso, te reconocemos
nostalgia y vendaval aquí encerrado
mientras guitarra Luis trae a mi canto.

Y somos los que somos y seremos
y la noche es vivir lo que se ha dado

en amistad, fraternidad y encanto.

Sara Vial

(*) Alfonso Castagneto, ex director del diario La Estrella, (Q.E.P.D.)

(Lunes, 13 de enero de 1992, en el Bar Inglés de Valparaíso.)

En la fotografía puede verse a Sara Vial, junto a Pablo Neruda, en la casa del Premio Nobel en Isla Negra.