Las reediciones de libros, por razones obvias, acostumbran a tener sentido. Este es el caso del famoso “New Guide to Science” (Introducción a la Ciencia), de Isaac Asimov, que una editorial canadiense vuelve a lanzar al mercado anglosajón. Un libro que se publicó por primera vez en España hace años y que no ha perdido frescura. Lo leí entonces y su relectura (ahora en inglés) no me ha decepcionado en absoluto.

No es muy frecuente, por otra parte, comentar libros de ciencia ni referirse a ellos en diarios, blogs o revistas de información general. Más bien al contrario: al libro de ciencia se le ignora, se le teme o se le desprecia, ya que al “hombre de letras” siempre le ha venido un poco grande, siempre le ha desagradado el acercamiento a temas científicos. Al fin y al cabo, se suele pensar, lo especulativo, lo filosófico, lo “literario”, está por encima de lo exacto y mensurable. Además, añadimos nosotros, se suele despreciar lo que se ignora o no se entiende.

Pero es el caso que filosofía y ciencia siempre han ido unidas, y hoy más que nunca. Y es el caso, también, que asistimos al arrumbamiento de concepciones y maneras de pensar tradicionales. Entre nosotros, tradicional ha sido el compartimentar la cultura, el “especializarse” en esto o lo otro despreocupándose de lo demás, como si lo que llamamos conocimiento pudiera servirse y asimilarse al igual que un queso en porciones. Mentalidad pequeña y provinciana, en definitiva. Porque el entramado interdisciplinar está empezando a jubilar, afortunada y definitivamente, al hasta hoy imperante y mal entendido juego de las disciplinas aisladas, de las “especializaciones”.

Isaac Asimov se nos muestra decidido opositor a ese juego. Él, o el equipo que figure al amparo de su nombre, entusiasta de la Ciencia —con mayúscula—, con una capacidad prodigiosa para llegar con un lenguaje claro y ameno al lector medio, autor de obras científicas y de ciencia-ficción, escritor fecundo e imaginativo, hombre culto y humanista, siempre estuvo obsesionado por el hombre y su felicidad. Pero una felicidad a través de la razón, no dependiente de algo irracional que se nos dará porque así se nos dice, sin más.

Introducción a la Ciencia es un vasto  panorama enciclopédico en el que Isaac Asimov nos puso al día con datos, leyes y teorías, actualizados a nivel de divulgación respecto al campo que le es propio según indica el título de la obra. El Universo, su inabarcable amplitud, las ciencias biológicas y químicas, la materia y el átomo, la astrofísica, la teoría de la relatividad…

El contenido del libro se nos ofrece en dos partes, un apéndice y la correspondiente bibliografía. La primera parte consta de nueve capítulos, bajo el título genérico de “Ciencias físicas”: ¿Qué es la Ciencia?, el Universo, la Tierra, la Atmósfera. los Elementos, las Partículas, las Ondas, la Máquina, el Reactor. La segunda parte, “Ciencias Biológicas”, consta de siete capítulos: la Molécula, las Proteínas, la Célula, los Microorganismos, el Cuerpo, las Especies, la Mente. El apéndice se refiere a las Matemáticas en la Ciencia. Un panorama abarcador y completo de hasta dónde había llegado la Ciencia entonces, de cómo estaban las cosas en ese terreno y de qué perspectivas se atisbaban a la vista de los conocimientos de entonces.

“Quienes se sientan subyugados por la invencibilidad del espíritu humano y la incesante eficacia del método científico como herramienta útil para desentrañar las complejidades del Universo, encontrarán muy vivificador e incitante el veloz progreso de la Ciencia… La Ciencia no quiere estancarse. Ofrece un panorama lleno de sutiles cambios y esfumaciones, incluso mientras la estamos observando. Es imposible captar cada detalle en un momento concreto, sin quedarse rezagado inmediatamente… Ahora se plantea ya la cuestión de los pulsar, los agujeros negros, la deriva de los continentes, los hombres en la Luna, el sueño REM, las oleadas gravitacionales, la holografía, el AMP cíclico…, todo ello posterior a 1965…” Son palabras de Asimov en el prólogo de la obra que comentamos.

Introducción a la Ciencia es un libro absolutamente recomendable. Con él nos percatamos mejor y más exactamente de qué somos —de qué es el hombre—, de qué papel desempeñamos en este aparente rompecabezas sin sentido que es el Universo… Libro absolutamente recomendable no sólo por lo que supone de ampliación de nuestra cultura y de nuestros conocimientos, sino por lo que significa como aporte, confirmación, negación. apoyo o complemento a las ideas y pensamientos superiores que cada cual pueda tener.

Hoy día es “incompleto” vivir sin un conocimiento lo más amplio posible del estado y los logros de la Ciencia, si es que de verdad deseamos estar al día y en contacto con la realidad que nos rodea en todos sus aspectos. Porque, además, la Ciencia es factor determinante en nuestro desenvolvimiento, en nuestra cotidiana existencia. Se ha dicho que la Ciencia es la nueva Filosofía. Sin llegar a tan radical afirmación, sí puede colegirse, en cambio, que la Ciencia está obligando a conformar esa nueva Filosofía. La Ciencia, por otra parte, está suponiendo un elemento perturbador en el terreno de la teología y de las ideas religiosas. Elemento perturbador que, por contradictorio que pueda parecer, para algunos se ha convertido en factor tranquilizador y confirmatorio de sus convicciones metafísicas.

La lectura de Introducción a la Ciencia, además de fascinante y sobrecogedora, nos invita, nos obliga más bien, a una actitud de humildad, de extremada humildad, ante todo aquello que nos supera, que nos desborda, que nos sobrepasa. Que es mucho. Se ha dicho que la Ciencia conduciría al hombre hacia el ensoberbecimiento, al acabar por creerse un dios. A la vista del panorama que nos ofrecía Asimov, uno más bien piensa todo lo contrario. El hombre es una insignificancia, muy poca cosa, casi nada. Y lo mejor que puede hacer es llevarlo con mucha humildad. Lo contrario sería acrecentar y hacer más ostensible esa poquedad. Por lo menos, utilizar la inteligencia.

J. G. M.

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