You are currently browsing the category archive for the ‘Ficción’ category.

el productor de sueños

El Grupo Planeta presentó el pasado mes de enero “Click Ediciones”, un nuevo sello editorial dedicado en exclusiva al formato digital. Nacida con la intención de convertirse en un referente en el mercado digital, esta nueva editorial promocionará autores y obras inéditas, tanto de ficción como de no ficción.

Entre los tres primeros primeros títulos lanzados al mercado se encuentra “El productor de sueños”, de Marino José Pérez Meler, un thriller o novela negra que transcurre durante los años 80 en la Costa del Sol española. Una época en la que ya el contrabando y el tráfico de estupefacientes se habían convertido en la peor pesadilla para la policía y los servicios especiales encargados de su represión.

El reconocido y premiado autor Marino José Pérez Meler  –finalista de la LXI edición del Premio Planeta de Novela–  relata en esta obra, con su maestría habitual e inconfundible estilo, como todos los esfuerzos de los agentes especiales, a pesar de su excelente preparación y entrenamiento, se desbordan ante un negocio ilegal que siempre actúa un paso por delante.

Gregorio Rodó y su compañero Aurelio Sanz, llevan años dedicados a esta lucha y conocen bien a su objetivo: Mark Kramer, el traficante que coordina todo el entramado, antiguo agente del Mossad israelí; una figura egocéntrica y sin escrúpulos, capaz de justificar cualquier medio con tal de alcanzar sus oscuros propósitos.

Una lucha sin cuartel, sin fin, entre dos personajes antagonistas: el Jefe de la Sección especial Antidroga Gregorio Rodó, tenaz y límpido funcionario que se dejará la piel en su afán obsesivo por dar con el paradero del narcotraficante Kramer, figura estereotipada que controla los entresijos del submundo de la droga, el dinero ilegal y sus redes de distribución.

Estamos, sin duda, ante una obra novedosa de la última narrativa española. Aquí no valen etiquetas. “El productor de sueños” es, simplemente, una gran novela. Aunque no se puede negar su pertenencia al género negro. Los amantes de la literatura policíaca disfrutarán esta historia de la primera a la última página, ya que la tensión está presente constantemente.

Luis Irles

El pasado lunes, 19 de enero, se cumplieron 200 años del nacimiento, en Boston, de Edgar Allan Poe. A los diversos y destacados homenajes que en lo literario le aguardan, in memoriam, al excelso escritor, quizá valga la pena dedicar un minuto de reflexión sobre su capacidad de exploración del terreno científico de su época, a raíz de una lectura de La narración de Arthur Gordon Pym.

poeRecientemente finalicé la relectura de “La narración de Arthur Gordon Pym” (The narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket) , en la excelente traducción de Cortázar (Alianza Editorial). Mis sensaciones fueron otras a las tenidas en la adolescencia. Suele pasar con casi todas las relecturas. Recordaba un relato marinero fantástico, un viaje al Polo Sur cuando el mundo era mucho más grande y no existían los medios de navegación actuales –ni marítimos ni, obviamente, aéreos–, ni los satélites artificiales con los que escudriñar nuestro punto azul pálido. Tampoco la basura espacial dificultaba la visión de nuestro mundo, ni la observación del cielo, por otra parte. El misterio acechaba en el piélago a los marinos que perseguían completar las cartas de navegación descubriendo nuevas islas, no holladas por pie humano, o habitadas por tribus ignotas.

Encontramos en el relato, como no podía ser de otro modo, un Poe imaginativo y descriptivo, que nos descubre algunas especies improbables, y otras imposibles –aunque verosímiles en el mundo del siglo XIX–, seguramente influenciado en un contexto en el que llegaban a Europa constantemente nuevas especies para coleccionistas y registros de las sociedades científicas, museos y jardines botánicos.

Con los datos meteorológicos a su alcance, Poe crea atmósferas diversas en las que las galernas y los temporales salpican al lector, y elucubra zonas templadas cerca de la Antártida, basándose en las registradas corrientes cálidas subantárticas, en las que inventa islas con extraños moradores. La verosimilitud del relato de Gordon Pym se cierra con una avalancha de datos de navegación reales, de récords de navegación, cuando llegar un grado más al Sur era toda una proeza marinera: no todos los paralelos terrestres eran conocidos.

antartida
Las duras dificultades que desde el principio impone a sus personajes producen un descenso dantesco a lo más miserable del alma humana, cuando el hambre y las calamidades imponen su ley a la razón. Poe sabía que el mundo se alejaba de la naturaleza y, por eso, nos devuelve a ella, a nuestra naturaleza más profunda. Porque es en lo psicológico, como siempre, donde Poe triunfa y expone entonces sus más abyectas manías, que van de la locura al canibalismo, imponiendo la ley de su pensamiento al indefenso lector.

Les recomiendo la obra de Poe fuera de un contexto científico como éste. Poe no tuvo la capacidad de anticipación de Verne, ni asimiló totalmente la ciencia de su tiempo en sus novelas. Uno puede esbozar una sonrisa en determinadas descripciones de animales fantásticos subantárticos. Ahora bien, tuvo la imaginación –y la erudición– suficiente como para inventarse especies, mundos y lenguas, que, aunque no existiesen en realidad, fomentaron e influyeron al género fantástico y la ciencia ficción posterior, desde H.P.Lovecraft a Anne Rice.

Lean la novela inconclusa, la novela abierta que supone La narración de Arthur Gordon Pym, que el propio Verne intentó rematar en La esfinge de los hielos. Personalmente me he animado a seguir –en verano que tendré algo más de tiempo– a ver qué imaginó Verne en la Antártida. Disfruten con los maestros y los orígenes de la ciencia ficción.

Toni Hernández
En: e-ciencia

Amigo Luis: Me he sentado frente al ordenador con la intención de escribir algo para tu blog. Hace ya algún tiempo que me lo pediste y no quisiera quedar mal contigo. Sin embargo, se presenta un pequeño problema: no me siento demasiado inspirado. Ante mí se presenta una pantalla en blanco. No sé cómo puedo empezar y, mucho menos, qué escribir. 

Contemplo el arce del jardín. Todo el mundo en la playa y yo mirando absorto cómo un mirlo corretea sobre la hojarasca y picotea la tierra. Creo que dejaré lo del post para más tarde, así que elijo un libro y me dispongo a leer. Es de Carlos Castaneda, a quien el nagual don Genaro le dedicó un poema: “Carlitos es un chingón: un poco poeta, loco y cabrón”… Un improcedente desasosiego viene corroyéndome esta tarde y me doy cuenta que no podré concentrarme en ninguna lectura. Pruebo con un cómic de Flash Gordon. No aguanto con él ni diez minutos seguidos.

Descubro, de repente, que conservo varios pliegos de excelente papel y material de dibujo. Me dispongo a dibujar algo. Me animo y comienzo esbozando un paisaje onírico. Otra vez noto algo inquietante: que mi dibujo es desganado y desaliñado, no es nada original. Sé que dibujo muy bien, pero parece que hoy no es mi domingo, así que dejo la actividad artística y me pongo a pensar. “Voy a llamar a alguien, a ver si quedo para tomar unas copas y platicar”. Descuelgo el teléfono y llamo a Manolo. Nadie responde. Debe estar por ahí de excursión, por los pueblos de la montaña. Qué se puede hacer, si no, un domingo de tórrido verano. Llamo entonces a Carlos. Se pone al teléfono y me dice que está leyendo y muy a gusto en su casa, que no le apetece salir, que los domingos son para estar en casa tranquilo y descansando para el duro lunes.

Desisto de llamar a nadie más. Me dirijo a mi sala de meditación. Me pongo el kesha negro para darme más ánimo y seriedad y me siento desganado en mi zafu. Comienzo conformando la postura correcta e inspirando y espirando por la nariz con la lengua pegada al paladar. Enderezo mi nuca y la trato de poner en línea recta con la columna vertebral. Voy balanceando suavemente la cadera hasta conseguir una aceptable verticalidad. Retraigo mi mentón, me aseguro de que mis piernas no sufran en medio-loto, dejo caer mis hombros, mis manos están perfectamente dispuestas y los dos pulgares rectos, “ni valle ni montaña”. Me digo que he de observar el pasar de los pensamientos, estar alerta y no caer en la corriente mental. Me concentro en la respiración, adviene lentamente una paz que va disipando, poco a poco, ese improcedente desasosiego. Me encuentro bien. Ya no hay pensamiento alguno que transcurra. No hay diálogo interno. De pronto me doy cuenta de que estoy sumido en un estúpido pensamiento que me atrapó, inconscientemente, segundos atrás. El pensamiento que me piensa trata de una imagen en la playa. No he sabido observar el pensamiento y me he rebelado contra mi inatención. Reduzco el ritmo de mi respiración. Me sumerjo en un lago de tranquilidad y suena el teléfono. Me levanto rápidamente. Hace cinco minutos que emprendí la aventura interior y ya ha sido abortada.

-¿Sí? 
-¿Está Nancy?
-Se ha equivocado. Aquí no hay ninguna Nancy.

Lee el resto de esta entrada »

Cuando se habla de naufragio, todo el mundo se apunta al del alma, al exilio interior, al malditismo; a ese malditismo que –dice el poeta– te pones como quien se pone una gabardina o una corbata al salir a la calle: el malditismo se hace invitar a café, se hace besar. Cuando vas de maldito, sólo es cuestión de esperar y siempre cae algo, o una cerveza o un sujetador de color caramelo.

Ante este panorama, los náufragos de verdad estamos desprestigiados, los de barco e isla parecemos de chiste de Forges. El barco donde viajaba a Nueva York se hundió por culpa de una cosa llamada iceberg. Nadando, nadando, pero como quien sí quiere la cosa, llegué a una isla. No digo yo que estuviera desierta, pero isla era. Situada a los grados de latitud y longitud adecuados para su finalidad, ofrecía más posibilidades de las que ofrecen las islitas de náufrago convencionales: no en vano era Japón. Sé que Japón son varias islas, pero esta era la más grande, la que más trenes de alta velocidad, luces de neón y tiendas de Benetton tenía. Aquello era Japón Japón.

nadando1.jpg

Problemas en el consulado tuve un montón. Parecía mentira: allí no sabían nada del Titanic, así que fue complicado explicar mi situación… en español, claro, no iba a hacerlo en japonés . No entendían el desajuste temporal: sé que habían pasado casi ochenta años, pero yo no conocía entonces; ni conozco ahora, otro tiempo que el interior (no en vano el “Centro de Estudios Filosóficos” de mi pueblo me había concedido, pocos años antes del hundimiento, una beca para ir a estudiar a la Sorbona), yo con Bergson y ellos hablándome de Oliverio Toscani. Menos mal que llegamos a un acuerdo: repatriado sin querer saber más, ni ellos ni yo.

En el aeropuerto de Barajas fui recibido por gente que, en realidad, esperaba a otros, pero me abrazaron con una mal disimulada alegría y cumplieron su papel. Llegado a casa comprobé que, como me dijo el cónsul allá en Osaka, todo había cambiado mucho, muchísimo; y es que lo de la durée, –así rezaba la lección– es sólo interior y aquí fuera habían pasado muchos años. Pude comprobar que habían adquirido el Titanic, Leonardo di Caprio, Japón y Toscani. Y la mayor o menor relevancia que tenía yo; no ya en cuanto persona sino en cuanto náufrago. Y mi mayor o menor relevancia va por foros: en unos soy requerido y reverenciado (el supermercado donde compro, por ejemplo); en otros no pasa nada (resto de foros). Pero requerimiento y reverencia; o incluso cuando no pasa nada, son por mi condición de ciudadano, no por ser un náufrago de los de verdad.

Francis C. Swimmer

libro.jpgDurante las dos últimas semanas, la crítica europea viene aplaudiendo con entusiasmo Amanecer en Bucarest, la última novela del prestigioso autor francés Jules Trick. “Una de las obras más hermosas e interesantes publicadas en los últimos años”, escribe por ejemplo Fernando Bandera en la prestigiosa revista cultural madrileña Hablar por no callar. “Una gran novela, como cabía esperar de este excepcional escritor”, enfatiza desde París Jean Louis Gardenis, en Les Cahiers du Temps. Por su parte, el exigente Norman Day asegura en ABC Literary Magazine que “Amanecer en Bucarest supera en brillantez estilística y en el descubrimiento de nuevos y sorprendentes recursos narrativos a varias de las anteriores obras de Trick, como por ejemplo Los seductores, Cuatro Semanas y Media, e incluso Miradas, el título que lo lanzó a la fama”.

Yo, modestamente, discrepo en gran medida con estas rotundas aseveraciones. Terminé precisamente anoche su lectura, y estas son mis personales conclusiones: Amanecer en Bucarest intenta ser una novela y no lo logra: esta, quizás, es su mayor virtud. Como es habitual en él, Jules Trick nos propone el capcioso nivel ficcional de la biografía y, una vez más, fracasa. No obstante, me pregunto a continuación:  ¿No es esta –como aseguran muchos estudiosos de su obra narrativa– su más brillante cualidad como escritor..? Podría ser, aunque para mí, el género literario “novela” yace aquí acribillado, extenuado, estéril como el mismo planeta que habitamos. Estos textos ruedan secos y muertos como esa inútil esfera azul. ¿Dar registro a estos nuevos círculos infernales? ¿Retratar la onda banal de esos hedonismos agónicos? ¿Jugar hasta la fatiga con las agotadas máscaras heterónimas? Jules Trick, impregnado de la doble insignificancia de su significante, sabe que nada de todo esto vale la pena. Pero escribe. Araña y rasga, una y otra vez, las oleosas paredes de su prisión nada imaginaria. Lo mueve una certeza: detrás de aquel espesor y del incesante resbalar nos espera la paquidérmica existencia de algún Otro. Y al escribir, Trick se inscribe y nos inscribe en ese pendular movimiento patético propio del ser humano: querer y no poder. Y lo que es más escandaloso aún: poder y no querer. Claro que, según cómo se interprete su lectura, Amanecer en Bucarest podría ser un extraordinario relevamiento escrito de este desmoronante y banal principio de siglo.

Lucas J. Railowsky, “El Discrepante”

escritor.png

 

Estimado Sr. Irles,

Tal y como le prometí, aquí está por fin mi carta. Ya iba siendo hora de que cumpliera mis promesas, cosa que a menudo suelo olvidarme de hacer (y es que debo confesarle que soy alcohólico, don Luis… )

Estuvo bien conversar con usted el otra día por teléfono: se portó como un padre conmigo, me dio ánimos, buenos consejos, me alentó a seguir escribiendo. Últimamente no son muchas las voces verdaderamente amigas que tengo la ocasión de escuchar al otra lado del hilo. Generalmente se trata de imbéciles intentando agobiarme con trabajo o, peor aún, supuestas amistades que se empeñan en arrastrarme fuera de casa con endebles pretextos que muchas veces aprovecho aunque sólo sea por emborracharme un poco y “olvidar el pesado fardo del tiempo que nos doblega las espaldas”, como dijo Baudelaire (y de paso olvidarme de mí mismo y de los gilipollas que me sacan de casa).

Pero bueno. Supongo que usted también tiene su porción de ira que olvidar todos los días.

Mi vida en esta ciudad transcurre ante pantallas de computadoras, barras de bares, y metido en un tren de la RENFE que no se cansa de arrastrar sus sucios asientos, sus servicios repletos de colillas, jeringuillas con sangre coagulada y mi impresentable culo de Madrid a Toledo y de Toledo a Madrid una vez más. Las traducciones –¿recuerda que le dije que también soy traductor?– oscilan, suben y bajan, un día “osteoporosis o recesión gingival”, otro día “baterías de cok”, otro día “manuales de ortopedia infantil”, otro día el acta de hermanamiento entre la muy noble y muy leal ciudad de Guadalajara y la no tan noble ni leal de Tampa(x), Florida, y así sucesivamente, en un infinito baile cíclico que consigue hacernos llegar a fin de mes pudiendo echarle chorizo a los jodidos garbanzos. Que ya es algo. Aunque con espinacas están igual de buenos. Quizás mejor.

Ya me contará (porque espero recibir una carta suya) más detalles sobre su vida. Igual resulta que es más interesante aún que la mía.

En fin. Como habíamos quedado por teléfono, le envío tres cuentos por si le interesan para su excelente blog. Lo dudo, no por nada, sino porque al parecer, por mucho que digan, los cuentos provocan una especie de reacción hidrofóbica entre la mayoría de los editores de bitácoras literarias. Pero, quién sabe, la suya parece diferente y a lo mejor me sorprende. El caso es que decida lo que decida al respecto –y aunque no los publique– estarán en buenas manos. Y espero, si no le importa, recibir su opinión sincera sobre ellos. Ya sabe que la tengo en alta estima.

Había prometido enviarle también mi último libro de poemas, El hombre que se comió un van Gogh, pero todavía no está del todo ultimado y además tengo que hacer copias. En cuanto esté listo se lo envío. Si no le gustan, le agradecería que me recomendara a su amiga Goroka. Me gusta bastante su blog, y puede que cuelen ahí. Pero tampoco se rompa demasiado la cabeza. Ante todo, “paciencia y barajar”, como dijo Cervantes. Hay que aprender a tener paciencia. Aunque creo que según los profetas de turno no vamos a llegar a ver el siglo XXII. En cualquier caso, no hay mucho que importe en este mundo. Excepto seguir escribiendo de vez en cuando, claro, aunque sea en un blog como el suyo que al menos paga bien a sus colaboradores.

Espero su pronta respuesta. Que disfrute de una agradable sesión de lectura (aunque con las cosas que yo escribo no lo tiene muy fácil). ¿Sabe, por cierto, que hoy, de repente, tras meses de incubación, creo que he visto claramente definida por primera vez en mi cabeza la idea de una novela? No sé todavía el título, pero los capítulos son:

1. EL HELICÓPTERO
2. LA SENTENCIA
3. EL RON JAMAICANO
4. EL MACHETE
5. LA TÍA BENITA
6. EL CHIMPANCÉ

¿Qué le parece, don Luis? Todo un viaje al final de la noche, en el sentido más celiniano de la palabra. Creo que me voy a poner a trabajar en ella pronto. Los del Blog “Letras A Mansalva” me dijeron que si tuviera una novela, que a lo mejor se podría publicar, y bla, bla, bla… Así que les voy a tomar la palabra. A ellos, y al primero que se ponga por delante.

Con todo mis respetos, le saluda y se despide agradecido,

Julio Pablo de la Gorrova y Ximénez-Zhislerbold

Acabo de recibir este inesperado y sorprendente correo desde la localidad siciliana de Tarento, firmada por mi entrañable amiga Patrizia Salvatore, y cuyo primer párrafo me permito reproducir aquí como preámbulo de la conmovedora historia que en él se relata.

 

sicilia.jpg

Ya sabe, estimado amigo, por mi anterior correspondencia, del trágico suceso que ha sembrado una negra pena en mi familia en Tarento, Italia, y , a pesar del lejano parentesco que me unía a los finados, y en aras de contribuir en algo, si ello es modestamente posible, a sus importantes investigaciones, le envío la carta que encontraron, tras la desaparición del cadáver de Licossina, a la muerte de su esposo Pirro. Quizá usted, en su inteligencia y saber, encuentre explicación que alivie el llanto de la mamma Vittoria.

Suya afectísima,

Patrizia Salvatore.”

——–

Los lectores que lo deseen, pueden leer el texto íntegro de la misiva –así como mi respuesta a la mísma– entrando aquí.

smokerok.jpg

Dicen algunos que me volví loca la noche que lo maté. Admito que estaba nerviosa –terriblemente nerviosa–, ¿pero loca? ¿Cómo podría estarlo mientras planeaba tan minuciosamente la forma de librarme para siempre de ese insoportable resplandor?

Él nunca se portó del todo mal conmigo, y casi nunca me fue infiel a pesar de haber sido marino durante más de quince años. Pero fumaba como un camionero, y ese odioso vicio suyo me condujo a este arrebato. Desde las primeras horas de la mañana hasta que anochecía, un cigarrillo colgaba de sus labios. Una colilla omnipresente que emitía con más fuerza sus brillantes destellos de color rojo dorado cada vez que él respiraba. Fue ese resplandor, esa exasperante y siempre viva candescencia, lo que me hizo perder la cabeza y selló su destino.

Lo planeé bien. Organicé un viaje a una ciudad turística cercana, diciéndole lo mucho que me ilusionaba pasar un fin de semana a solas con él. Yo había alquilado previamente una habitación en el octavo piso de un hotel para no fumadores. Cuando llegamos reaccionó exactamente como yo esperaba. Molesto por el lugar que había elegido, se apresuró a abrir la ventana desde la que se podía ver el mar, inclinándose hacia fuera mientras encendía el último cigarrillo de su vida.

El final llegó fácilmente: un ligero empujón, y la ley de la gravedad hizo el resto.

Las autoridades se mostraron comprensivas cuando yo, bañada en lágrimas, les hablé de la fatal adicción de mi marido. Todo debería haber terminado allí sino llega a ser por aquel maldito cigarrillo. Todavía prendido entre sus labios, la colilla brillaba y seguía despidiendo volutas de humo contra el cielo nocturno. La policía no pareció darse cuenta, pero entonces la ceniza creció y el extremo del pitillo se hizo más luminoso. Cuando vi salir el humo de su boca ensangrentada, perdí los estribos.

“¡No!”, grité como una loca, arrancándole el cigarrillo de los labios. “¡Te he matado una vez, y con una es suficiente!”

La brasa se iba extinguiendo lentamente, mientras un agente colocaba las esposas en mis muñecas.


Judith Israel

UN BLOG SUMAMENTE ECLÉCTICO

BIENVENIDOS AL FARO…

farolado155.jpg

Espero -con gran ilusión- recibir vuestras colaboraciones, comentarios, fotos, vivencias y correos, que puedan ayudarme a ir desarrollando este Blog. El Faro del Fin del Mundo pretende seguir una línea entretenida y diversa -aunque debo confesar mi debilidad por los temas náuticos- pero, al mismo tiempo, publicando narraciones, poemas y textos de calidad y, por qué no, también con historias divertidas. El humor, no lo olvidemos, es importante en nuestras vidas. Gracias de nuevo.

Luis Irles

ENTRADAS ANTERIORES

Categorías

VISITAS A ESTE FARO DESDE EL 16 DE JUNIO DE 2007

  • 2,642,990 AMIGOS

UN BONITO REGALO DE TONY T., DE “CAFÉ & BLOGS”

betathumbalizrcom1

Nuestro entrañable amigo Tony T., miembro del grupo Café & Blogs, nos ha sorprendido muy gratamente al crear EL FARO MAGAZINE, una bitácora en la que ha comenzado a publicar una selección de artículos aparecidos en este Faro desde su inicio. Desde aquí le damos las gracias por el hermoso detalle que ha tenido con nosotros.

EN NUESTRAS PÁGINAS

FOTOS: "La triste y solitaria vida de los marinos..."

AMICI MIEI: La Barcelona de mi niñez, por Tony Tarazona.

MÚSICA: NOVEDADES: El mejor 'duet' de toda la historia: "Summertime", por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong. "Nine Below Zero", "Peces de Ciudad", "Cesária Évora" y mucho más...

POESÍA: "Soliloquio del Farero", de Luis Cernuda.

Member of The Internet Defense League

PREMIOS A ESTE BLOG

-

Premio otorgado por Jon Kepa y su blog "Enseñanzas Náuticas"

Gracias por el premio, navegante de mares de papel.

PREMIO DARDO

Otorgado a este Faro por el blog El mar, qué gran tema para hablar, capitaneado por nuestro colega y buen amigo José, al que quedamos sumamente agradecidos.

PREMIO CALIDEZ

Gracias a Patricia Gómez, Binah, excepcional ser humano y poeta, por concedernos este hermoso premio.

PREMIO AL ESFUERZO PERSONAL

Nuestro generoso e incansable amigo Funkoffizier, de El mar qué gran tema para hablar, vuelve a premiar a este Faro, lo cual nos llena de orgullo y agradecimiento.

PREMIO CAMPANHA DE AMIZADE

Agradecemos profundamente a Jon Kepa, creador del blog Enseñanzas Náuticas el habernos concedido el premio Campanha de Amizade. Muito obrigado, amigo.

luz_premio

Gracias a nuestra amiga Narkia por este bonito premio.

PREMIO OTORGADO POR CAPITANA

dibujo

Nuestra muy querida amiga Capitana nos ha honrado con este bonito premio. Le agradecemos muy mucho el detalle que ha tenido con nosotros.

PREMIO OTORGADO POR TIACHEA Y, NUEVAMENTE, POR JON KEPA

blog_de_oro11

Tiachea, desde su Bitácora de Melusina nos ha honrado con este hermoso premio. Le agradecemos muy sinceramente su hermoso gesto. Así mismo, mil gracias a mi colega y amigo Jon Kepa, que ha tenido la gentileza de volver a compartirlo con nosotros.

PREMIO A LA HONESTIDAD

Premio a la Honestidad_thumb[1]

El Grand Chef de Oídococina!, ha tenido la gentileza de obsequiarnos con un exquisito plato recién salido de sus creativos fogones. Le quedamos enormemente agradecidos por este hermoso detalle.

UN REGALO DE 'TINTERO Y PINCEL'

premio

Nuestra admirada amiga María, cuyo talento artístico puede comprobarse en su blog Tintero y Pincel, nos ha honrado con este simpático "Cracking Crispmouse Bloggywog Award". Un detalle que le agradecemos de todo corazón.

agosto 2017
L M X J V S D
« Jul    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

SANTIAGO DE CHILE

stgo-antiguo.jpg 1948

stgomoderno.jpg 2007

TIERRA SENTIDA

murcia.jpg

OBRAS DEL ARTISTA SEBASTIÁN MÁRQUEZ

valpo1.jpg

valpo2.jpg

valpo3.jpg

valpo4.jpg

valpo5.jpg

valpo6.jpg

BARCELONA

barna3.jpg

goticook.jpg

barna1ok.jpg

COMMONS LICENSE/IBSN/COPYSCAPE


Creative Commons License


Esta
obra es publicada bajo una
licencia Creative Commons

Internet Blog Serial Number 32-12-50-1954

Page copy protected against web site content infringement by Copyscape

AVISO A NUESTROS LECTORES

La publicidad que pudiera aparecer ocasionalmente en este blog (Ads by Google y otros) ha sido contratada unilateralmente por Wordpress.com y no tiene nada que ver con el autor.