You are currently browsing the category archive for the ‘Recuerdos’ category.

miles_ahead-496547606-large

Hace casi veintiséis años que nos dejó Miles Davis, pero los amantes del jazz lo seguimos considerando el genio más grande que ha dado la música afro-americana. Y nos es ésta una apreciación subjetiva, ya que toda la crítica especializada llegó a la misma conclusión tras presenciar los conciertos que el gran quinteto de Miles ofreció en el Plugged Nickel Club de Chicago, los días 22 y 23 de diciembre de 1965. “Es lo más emocionante que he escuchado en mi vida. El trompetista Miles Davis se ha convertido ya en un símbolo para muchos, y no sólo por su música…”, escribió al día siguiente Albert Russell en las páginas del “Chicago Tribune”.

Precisamente estuve viendo anoche ‘Miles Ahead’, la película que ha realizado Don Cheadle para mostrar en ella su pasión por uno de los músicos más importantes que ha tenido el siglo XX. En mi opinión, el film solo brinda unas cuantas sugerencias cuya complejidad no está bien servida, un guión excesivamente simple y unos personajes demasiado esquemáticos. Debo confesar, sin embargo, que muchs de sus secuencias lograron emocionarme, especialmente la de su memorable “Kind of Blue”, donde Miles le arranca a su trompeta las más bellas y sugerentes notas que se pueden escuchar en toda la historia del jazz. Unas notas impregnadas de tristeza y melancolía que te llegan directamente al alma.

Lee el resto de esta entrada »

Anuncios

Un olvidado y deslumbrante apartamento parisino, que permaneció totalmente cerrado y olvidado durante 70 años, fue descubierto hace unos años en el barrio de Pigalle, cerca de la Opéra Garnier.

1

La romántica y hermosa historia de esta vivienda –cuya inquilina fue la bella y adinerada Madame de Florian– se conoció por primera vez en 2010, año del fallecimiento de su titular, que vivió en este apartamento hasta su huída al sur de Francia semanas antes de que las tropas nazis desfilaran por París, en mayo de 1940.

2

Madame de Florian nunca regresó a su apartamento, ni a la capital francesa. Sin embargo, siguió pagando religiosamente las mensualidades correspondientes al alquiler de la vivienda hasta que falleció a los 91 años, en el año 2010.

Una de las personas que tuvo el honor de ser la primera en introducir la llave en aquella vieja y oxidada cerradura, por primera vez en setenta años, comparó la experiencia con la de ‘penetrar en el castillo de la Bella Durmiente’.

3

Aunque parezca extraño, la presencia piezas de taxidermia en las casas pudientes de la época era un ostentoso signo de riqueza.

4

Todos los muebles aparecieron tal como ella los dejó, lo que indica una huída precipitada. Daba también la impresión de que la marcha hubiese sido ayer mismo.

Una verdadera máquina del tiempo. El piso mostró muchos tesoros, pero el más valioso de todos era una pintura del artista italiano del siglo XIX Giovanni Boldini.

5

La hermosa y delicaada mujer del retrato es la abuela Madame de Florian, Marthe de Florian. Fue pintado por Giovanni Boldini en 1898, cuando Marthe tenía 24 años de edad. La pintura fue recientemente subastada y vendida por 2 millones cien mil euros. La abuela Marthe fue una conocida actriz que tuvo una larga lista de admiradores masculinos. En el piso se encontraron las cartas de amor de sus admiradores, entre ellos estaba el propio Boldini y el Primer Ministro de Francia, George Clemenceau.

6

Madame de Florian huyó de París antes de la llegada de los nazis a París el 14 de junio de 194o. En la foto, los oficiales alemanes y los parisinos se mezclan cerca de un café al aire libre en los Campos Elíseos, en el Día de la Bastilla en 1940.

7

8

Hasta hoy, son muchos los que se preguntan –sin tener la respuesta– porqué Madame nunca volvió a su apartamento de París. Desafortunadamente, la casa no está abierta al público y es propiedad de sus herederos.

posttrenes

Tengo por costumbre evitar la nostalgia del pasado con la típica frase “todo tiempo pasado fue mejor”. No es cierto, el tiempo pasado solamente fue distinto y el pasado y el presente tiene cosas buenas y malas como las personas. Ahora, reconocido esto, es mi derecho y opción el opinar que los Ferrocarriles de Chile de antes eran mejores, al menos existían.

Hay que ser muy imbécil para no ocurrírsele a uno que un país como Chile, largo y angosto, no debería estar comunicado de Arica a Punta Arenas por una línea de tren y por un servicio de buques de pasajeros con el mismo trayecto. En el pasado existieron y excelentes. Mi abuela iquiqueña y que se casó con mi abuelo que era de Los Ángeles en 1910, viajaba con su marido regularmente todo el año en vapores de la Pacific Steam Navegation Company o la Compañía Sudamericana de Vapores. No existía o recién estaba siendo inaugurado el ferrocarril al norte, que era un infierno, y no había buses ni aviones. Cómo no iba a ser más agradable ir de Iquique a Talcahuano en un cómodo vapor con comedores, salones, camarotes, empleados y amistades. No tuvieron hijos sino hasta años después de casados, y se casaron muy jóvenes, así es que pasaban la mitad del año en la casa de las salitreras, como llamaban a la casa de la calle Baquedano que todavía existe y el campo de Los Ángeles, que desapareció en las tormentas de la Reforma Agraria de Frei Montalva.

Volviendo al tren, la línea más cercana a mí era la de Viña del Mar a Santiago. Existían los trenes expresos de las 8.00, 12.00 y 18.00, que paraban sólo en las estaciones más importantes, los más modestos trenes ordinarios, que tenían horarios diferentes, paraban en todas las estaciones y casi doblaban el tiempo de viaje de los expresos, y el deslumbrante tren Rápido, que sólo paraba tres o cuatro veces en el trayecto y salía temprano en la mañana. Era el tren de los abogados y agentes de la Bolsa que iban a hacer sus trámites a la capital, no era un tren de familia.

El viaje en el expreso de 8.00 era un acontecimiento. Uno llegaba a la Estación de Viña tres cuartos de hora antes de la pasada del tren que venía de Valparaíso. En el edificio de la Estación había salas de espera para primera y segunda clase, además de boleterías, puestos de revistas y un buffet para los hambrientos. Se iban juntando en las salas de espera los viñamarinos, pero a medida que avanzaba el tiempo y se acercaba la hora de la pasada del expreso, iban llenando los andenes, todos mirando hacia las líneas que se perdían hacia Valparaíso para ser los primeros en ver al tren. Pero cuando se daban cuenta que faltaban 20 minutos todavía, la gente empezaba a pasearse lentamente, los matrimonios del brazo, los caballeros solos, con las manos atrás y El Mercurio debajo del brazo. Hasta que al final de los rieles, se veía el tren. Cuando esto sucedía y se veía diminuto en la lejanía el convoy, la gente lo anunciaba en voz alta como si se les hubiera comunicado especialmente por la Presidencia de los Ferrocarriles del Estado:”ahí viene”.

Esto era seguido por bajadas de barreras, campanas, luces rojas y verdes en unos gigantescos postes y la gente se encaminaba, ya sin ninguna lentitud ni parsimonia, casi corriendo por el andén hacia el sitio donde más o menos se iba a ubicar el carro que les correspondía, porque con el boleto, además se le entregaba un billete con la letra del carro que le tocaba y el Nº del asiento, además de la clase. Los de primera clase se iban hasta casi la punta del andén y los de segunda se quedaban en la mitad. No había tercera clase, sólo en los trenes Ordinarios. Y llegaba el tren, entrando lento a la estación, permitiendo a los viajeros ubicar sus sitios. Primero, la máquina eléctrica, lo que era un lujo, considerando que para el norte no había electricidad y para el sur sólo hasta San Rosendo. Esa máquina tenía nombre y se llamaba Serpiente de Oro y eran varias las que prestaban servicios, luego uno o dos carros de equipaje y el primer coche de pasajeros que era el coche Numerado, porque los que se querían asegurar un lugar y ser los primeros en llegar va Santiago, iban dos o tres días antes a comprar el pasaje. Luego venían los coches rojos de primera clase, fabricados en Alemania a fines de la década de los 20 y principios de los 30.

Lee el resto de esta entrada »

Revisando y ordenando mi pequeña biblioteca, encontré un ejemplar del “Almanaque Mundial 1991” e inmediatamente acudieron a mi memoria aquellos días de juventud, cuando esperábamos con muchísimo interés  poder comprar la última edición de este interesante libro, en el que podíamos encontrar todos los datos de la actualidad cultural y mundial y al mismo tiempo poder “demostrar” y presumir –ante los compañeros de colegio– de nuestros grandes conocimientos, con sorpresivas preguntas tales como ¿cuál es la capital de Mongolia Exterior? o bien ¿cuáles son los tres montes más altos del mundo?.. En esa época no teníamos Internet y este “Almanaque Mundial” era, de alguna forma, el medio de encontrar el dato que necesitábamos.

También recordé otra publicación que todos teníamos en casa. Cada cual buscaba su sección favorita y su nombre era “Selecciones” del Reader’s Digest. Con gran nostalgia busqué información en la red para escribir algo sobre este ameno semanario, pensando que había desaparecido, llevándome la grata sorpresa de que sigue totalmente vigente.

En la esquina de Macdougal Street y Minetta Lane, pleno corazón del Greenwich Village neoyorquino. En el sótano de esa casa (hoy transformada en restaurante) comenzó la historia de Reader’s Digest. Fue allí, donde en 1922, el matrimonio Wallace, De Witt y Lila, comenzaron la historia de su “sueño americano”, enviando 5.000 cartas a amigos, conocidos y otros, solicitando 3 dólares por la suscripción anual a una revista novedosa: Formato pocket, con 30 artículos (uno por cada día del mes) de interés general, seleccionados de otras revistas, pero “condensados”, es decir abreviados sin perder el sentido de los mismos.

Ese proyecto había sido concebido por De Witt después de quedar herido en la batalla de Verdún (en la Primera Guerra Mundial), durante su larga recuperación en el hospital que duró más de 2 meses. Al regresar de Europa, trabajó en la idea y envió su proyecto a más de 10 grandes editores en los Estados Unidos: nadie le vio interés comercial, salvo el magnate Randolph Hearst, quién, sin embargo, tampoco lo consideró viable.

De las 5.000 personas contactadas, 1.500 aceptaron la propuesta, y con un capital inicial de  4.500 dólares, comenzó Reader’s Digest que hoy cuenta con 52 ediciones independientes en 35 idiomas y más de 100 millones de lectores en todo el mundo, siendo uno de los fenómenos editoriales más importantes del mundo; aunque a partir de los años 90 ha experimentado cierto declive.
Esta revista mensual con sede en Nueva York, de propiedad de The Reader’s Digest Association, fue adquirida en su totalidad en marzo de 2007, por Ripplewood Holdings en 2.400 millones de dólares.

srdEn formato de bolsillo e ilustrada, publica artículos originales, artículos resumidos o reimpresos de otras revistas, resúmenes de libros, colecciones de chistes, anécdotas, citas y otros escritos breves. Se edita en 35 idiomas y tiene una tirada de unos 30 millones de ejemplares. En diciembre de 1940 apareció la primera edición en español llamada Selecciones.

La política de la revista hace especial hincapié en la universalidad de los artículos publicados y siempre se ha preocupado de no ser percibida como un producto cultural agresivo. De este modo, cada país donde se publica adapta los contenidos a su peculiar cultura cambiando unidades de medida, instituciones estadounidenses por otras nacionales (por ejemplo, la sección originalmente titulada “Life In This United States” se titula en castellano “Así Es La Vida”) cuando es pertinente e incluso omitiendo aquellos artículos demasiado centrados en asuntos internos de los Estados Unidos. En ocasiones incluyen también artículos elaborados por la plantilla del propio país. En todo caso, la central estadounidense no interviene en estas adaptaciones confiando en el buen criterio de sus delegaciones en el exterior.
Esto se extiende a la publicidad de la revista, gestionada en cada país de manera también independiente.

L.I

Fuente: Wikipedia


pieza1

   Habitación de Gabriela Mistral

Cumpliéndose hoy 120 años del nacimiento de Gabriela Mistral y encaminándonos al Bicentenario de Chile, cabe alegrarse por cuánto ganaremos gracias a la supervivencia de sus manuscritos. El celoso esmero de Doris Dana y la generosa inteligencia de Doris Atkinson permiten que Chile pueda ir recobrando los espléndidos filones de su obra.

Lo válido es averiguar cuándo, dónde y cómo se gestaron sus poemas, los editados y los inéditos, atendiendo siempre a la transmutación de su vida en arte. Es decir, catando su genio poético. La prosa tanto como la poesía. Ambas continúan en secuencia de aparición, de deleite por venir.

Fiesta aparte son sus copiosos y variados epistolarios. Permiten apreciar la mudanza de lo circunstancial a lo trascendente, y nos acercan a su habla escrita, asombrosamente expresiva, que camaleonizaba la carta según a quien iba. Y despliegan la historia de Chile en los trechos que le convivieran y asimismo desde la querendona distancia, un país reflejado en los percances de su política y de su economía. Poeta cónsul, propagó una versión subjetiva y objetiva, lírica y documentada de nuestro país ante lectores extranjeros.

gabriela-2

Su poesía nos convida a leerla más allá de “Desolación“, adentrándonos en “Tala” y en “Lagar” I y II. Su prosa convida a gozar el esplendor de sus ensayos o “recados” sobre pintura, escultura, literatura, viajes, educación, política y religión. El altísimo voltaje verbal de esa prosa en colores y en cinco sentidos acompaña la fuerza y musicalidad de su poesía. Son dos regiones expresivas que se iluminan mutuamente.

Aprovecharemos a Gabriela Mistral mediante su poesía y prosa recuperadas; nos puede a la vez atizar la indolencia y alhajar la mente, amadrinando a Chile para sus doscientos años. Y por doscientos años más.

Luis Vargas Saavedra
Académico y editor de “Almácigo”.

Hubo un tiempo en que Santiago de Chile tuvo muchos lugares alternativos a restaurantes y además, salones de té. Era un Santiago provinciano, aislado del resto del mundo, y en el que viajar era una rareza que eventualmente se hacía una vez en la vida.

hcrillon

Para cada especialidad había un lugar. Almuerzos: el Hotel Crillón, primero y nunca superado.

Todavía me parece estar entrando con mi abuela por el vestíbulo de mármol, los enormes espejos con el escudo de Santiago pintado, las enormes arañas de lágrimas que se mecían suaves con la brisa del aire acondicionado, las alfombras en que uno se hundía hasta el tobillo, el comedor de invierno con sus sitiales españoles de cuero repujado, las tapicerías que después del remate terminaron en La Moneda, y la tenue penumbra de la inmensa terraza techada por una lona que impedía el paso del sol, los mozos silenciosos y atentos… al Hotel Carrera no fui sino hasta grande, al bar y a la piscina. Era mucho más americano que el Crillón, el que era muy europeo. También estaban los Establecimientos Oriente, frente a la Plaza Italia, con un mostrador de postres que era espectacular. Mejor paella no he probado ni en España. No existían pizzerías ni comida rápida ni china. Comida Italiana Da Carla, suprema. Los Cafés Paula para tomar té, el Café Colonia, El Naturista donde preparaban la mejor Peach Melba de Chile, más informales, El Rápido con sus empanadas fritas, El Ravera con auténticas pizzas italianas, en el Portal frente a la Plaza de Armas, los chocolates rellenos con malvas de Bozzo, a la entrada de Ahumada con Alameda, La Varsovienne con los mejores marrons glacés y calugas, El Maistral, al costado del Santa Lucía donde uno podía comer especialidades francesas, civet de liebre, paté maison, carne de ciervo… y sólo 8 mesas. Para comida preparada, La Rambla, en Merced, y en la noche uno podía cometer la ingenuidad de ir a comer al Restaurant Falabella en Ahumada, con música en vivo a cargo del pianista Roberto Inglez y animador agregado. Esto se transmitía todos los días en directo por Radio Portales, el Café Torres, donde a principios de siglo iba el hijo de Arturo Prat a tomar borgoña, y allí se inventó el Barros Luco, cuando el senador del mismo nombre pidió que le hicieran un sándwich de carne con una lámina de queso, y se picó el senador Barros Jarpa y pidió lo mismo pero con jamón…cerca estaba la Pastelería Cordon Bleu, donde hacían repostería francesa y colonial con recetas heredadas de las Monjas Clarisas, entre ellas la espectacular torta Saint-Honoré, una montaña o pirámide de profiteroles o choux o repollitos como también se les conoce, rellenos con crema pastelera o helado de canela y sujeta por una telaraña de azúcar quemada. Hasta donde sé, en ninguna parte la hacen ya. Y después de tanto dulce algo salado y popular, en los tiempos en que el Barrio Bellavista era solamente residencial, sin restaurantes ni pubs. ¿Quién podría resistirse a los enormes sándwiches y perniles picantes del Venecia? Hay mucho más, pero no quiero ser latero y transformar esto en todo tiempo pasado fue mejor. Mentira, sólo fue distinto. Ahora hay muchas cosas mejores que antes, sólo que yo estoy acostumbrado a las mías. Me dio hambre.

tesalonMi familia tuvo una casa en la calle José Alfonso. Eso estaba a una cuadra de la Alameda por Vicuña Mackena, detrás de la Embajada Argentina. Mi abuela hacía mucha vida social y siempre la invitaban a las fiestas de la Embajada. Mi mamá se subía arriba de un cajón en el muro medianero para ver a mi abuela en el jardín, junto a otras chilenas y argentinas con trajes inmensos y los hombros descubiertos, imitando a la Eva Perón. Eran los tiempos en que Argentina era un país muy rico y europeizante y la suntuosidad de esas fiestas en el jardín en el verano eran deslumbrantes. Suena a Sabrina, pero así era. El arquitecto debe haber estado muy entusiasmado con mi abuela, porque especialmente y personalmente le esculpió en la chimenea de la casa que construyó una langosta de lapislázuli. Hoy no sólo la casa fue demolida, sino que la calle desapareció. Era de apenas una cuadra. Dio paso a un hotel 5 estrellas o algo así. Tengo nostalgia del salón de té del Hotel Crillón, donde tomaba helados de canela y bocado. Hoy no hacen de ninguno de los dos. La receta se remonta a la Colonia. El helado de bocado fue reemplazado por el de vainilla. Pavoroso…

MARIO ALVARADO

——

Agradecemos a nuestro buen amigo Mario Alvarado –prestigioso músico y escritor chileno– el envío de este entrañable texto que forma parte de su libro El Mensajero, de próxima publicación.

Mi admirado y nuevo amigo Pulo –extraordinario artista y marino de alma y corazón, cuyo blog Los Cuatro Elementos os recomiendo visitar– tuvo la gentileza de darse “un garbeo” por la sección musical de nuestro Faro y recordarme, en su comentario, a la inigualable Dulce Pontes y, sobre todo, su entrañable Canção do mar que –como él señala– comienza y termina con las imágenes de un hermoso faro en el videoclip que se grabó para la ocasión. Por ello, quiero dedicarle a mi tocayo, con todo mi afecto, este sencillo post con una breve biografia y la conmovedora canción de esta magnífica cantante portuguesa.

Luis Irles

dulce_pontes-2

Podía haber sido bailarina, si la escuela de danza no hubiera pensado que a los catorce años ya ere tarde para iniciar una gran carrera. Podía haber sido tan sólo una bonita voz de anuncios si alguien no hubiese descubierto muy pronto que aquella voz servía mejor a la música que a la publicidad.

Dulce Pontes, nacida en Montijo (Portugal) en 1969, ganó el Festival Nacional de la Canción de su país en 1991. Ese mismo año representó a Portugal en el Festival de Eurovisión, donde obtuvo el premio a la mejor intérprete. Fue la primera vez que Europa oyó la voz de Dulce Pontes.

Desde aquel instante su vida da un giro. Parte en busca de una identidad propia. Se sumerge en las raíces de la música portuguesa, incluyendo el tradicional fado, considerado entonces como algo trasnochado. Y consigue reinventar lo que parecía muerto. Como demostrarán los años y los discos posteriores, Dulce hace algo más que repetir algo que ya estaba hecho. Su voz luminosa no cabe en ningún estilo que la limite, no conoce fronteras. Su voz y su forma de interpretar constituyen un género propio. Por eso, tanto da que cante rock, fado o una canción de Angola: su estilo es único e inconfundible.

En 1992 publica su álbum “Lusitana” y a partir del año siguiente, con su segundo trabajo, “Lágrimas”, se convierte en una ciudadana del mundo. Le siguen “A Brisa do Coraçao” (1995), un doble álbum en directo, “Caminhos” en 1996 y más tarde, tras realizar colaboraciones en discos de Andrea Bocelli o los brasileños Simone y Caetano Veloso, publica “O Primeiro Canto”. En ese trabajo, producido por Antonio Pinheiro Da Silva, destacan las colaboraciones del percusionista hindú Trilok Gurtu, el saxofonista Wayne Shorter, las voces de Maria Joao y Waldemar Bastos y la trikitixa de Kepa Junkera.

En su continua búsqueda de un universo propio, en el 2003 llega “FOCUS Morricone & Dulce Pontes” (Universal), disco publicado en octubre de 2003, un trabajo en el que canta temas compuestos por el gran Ennio Morricone, quien, cautivado por el talento de la portuguesa, también participó en la grabación del disco.

Ahora, Dulce Pontes vuelve a sorprendernos con un nuevo giro en su carrera: su retorno al fado y al folclore portugués. Los sonidos más universales de la tradición portuguesa, desde la perspectiva una Dulce Pontes que ha encontrado su lugar y que sabe lo que quiere. Su nuevo trabajo, publicado en forma de disco y DVD en primavera de 2007 y ahora en gira como arrebatador espectáculo en directo, se titula “El corazón tiene tres puertas”. Como era previsible, está poniendo en pie escenarios de todo el mundo –-incluidos auditorios míticos, como el Carnegie Hall de Nueva York–… Hará historia.

Fuente :  www.dulcepontes.net

 

                                                    Canção do mar

Su interpretación de “Canção do mar” fue parte de la banda sonora de la versión internacional de la novela brasileña “As pupilas do Senhor Reitor” (1994). La misma interpretación de esta canción de Ferrer Trinidade fue el tema principal de la banda sonora de la película “Primal fear” (1996), de Gregory Hoblit, interpretada por Richard Gere y Edward Norton, nominado para el Óscar al mejor actor secundario, siendo así que el éxito de la película trajo también reconocimiento internacional para la cantante portuguesa.

A veces evoco con cierta nostalgia el momento en que todos los componentes de la familia –allá por los años setenta– permanecíamos alrededor del televisor “Sylvania”, esperando oír esa clásica voz nasal de locutor del noticiario que daban en los cines, momentos antes de la película, anunciando el comienzo de la serie “Las aventuras de Ellery Queen”, interpretada por el actor Jim Hutton –en el papel de protagonista– y David Wayne, como el inspector Queen.

El personaje fue creado a raíz del concurso convocado por una revista para premiar la publicación de la mejor “opera prima” policíaca. Los autores Dannay y Lee decidieron enviar un trabajo firmado con el mismo nombre de su protagonista y consiguieron el premio, pero antes de que la novela pudiese ser editada, la cabecera de la publicación fue traspasada a otro empresario, que prefirió editar la obra de otro concursante. Los “Ellery Queen” no perdieron el ánimo y enviaron su relato “The Roman Hat Mystery” (publicado en castellano como “El misterio del sombrero de copa”) a diversas editoriales, hasta que les fue aceptado por el editor Stokes.

El protagonista de la novela, Ellery Queen, es un joven escritor de relatos de misterio a la vez que un investigador aficionado, de mente lúcida y analítica – graduado en la Universidad de Harvard- interesado en los crímenes solamente por curiosidad. Su padre Richard Queen, de origen irlandés, es el inspector jefe del Departamento de Homicidios de la policía de Nueva York y, en muchísimos de los casos, Ellery, actúa como colaborador de su padre en la solución de los delitos a los que el Departamento debe hacer frente.

El personaje de Ellery Queen aparece por primera vez en 1929 y se convierte en tal éxito, que sus autores decidieron crear la revista “Ellery Queen’s Mystery Magazine” (EQMM), considerada como una de las más influyentes publicaciones de literatura de misterio- en lengua inglesa- en la segunda mitad del pasado siglo.

Ya en la primera novela se define, casi de una manera inmediata, el modelo de sus trabajos sucesivos: un crimen insólito, pruebas contradictorias, la presencia del inspector Queen y de su ayudante el sargento Velie, la puesta a disposición del lector de todos los elementos suficientes para la revelación del culpable y el consiguiente “desafío al lector” que precede a los episodios finales en los que se revela la solución del caso.

Las novelas de Queen fueron muy pronto traducidas al español, difundidas rápidamente en colecciones de México y Argentina, pero llegaron mucho más espaciadamente a España, a partir de los años cuarenta, y con mayor intensidad en los setenta, aunque no todas han acabado por ser traducidas produciéndose importantes lagunas en su difusión.

Luis D’Anyana

cafe-marais.jpg

Café Marais, París.

Hay días en que ocurren cosas inesperadas, hermosas, donde todo parece conjurarse para que el pasado retorne a nosotros y nos transporte súbitamente a una realidad ya vivida. No sé si a alguno de ustedes les habrá pasado alguna vez. ¿Cómo explicarlo? No es fácil. Yo estaba hace unas cuantas noches en mi pequeña buhardilla, cómodo y relajado. Había terminado mi estresante jornada laboral y -como suelo hacer muchas veces- comencé a navegar por los intrincados caminos de internet mientras escuchaba, al mismo tiempo, música de fondo procedente de alguna de las tantas emisoras a las que te puedes conectar desde el mismo computador. Súbitamente, comenzó a sonar uno de los más hermosos temas que se han compuesto jamás. Era la voz quebrada y profunda de Jacques Brel cantando Ne me quitte pas.

En ese mismo instante el tiempo retrocedió para mí, y como un nítido relámpago, pude evocar a este gran artista: sus facciones tan singulares, su boca grande de gruesos labios y dientes caballunos, su rostro inteligente de joven rebelde de todas las épocas, con la mirada tierna y lejana de un soñador idealista empedernido que reflejaba, al mismo tiempo, su desilusión e inconformismo con este mediocre mundo.

Mis pensamientos volvieron al Madrid de los sesenta, cuando escuché esa canción por primera vez, en la casa de unos amigos que celebraban la graduación -ya olvidé de qué- de una hermosísima muchacha francesa. Mientras oía la conmovedora voz de Brel, miraba embelesado sus indescriptibles ojos azules y su nariz de finos rasgos aguileños, que me recordaban la típica belleza gala que tantos pintores han tratado de representar, con un birrete tricolor, como en “La Liberté” del maestro Delacroix.

Ella puso nuevamente la canción y me pidió, con su coqueto acento francés, que la acompañara con mi inseparable guitarra, mientras la cantaba con su preciosa voz llena de sensualidad.

No sé todavía como surgió ese flechazo instantáneo entre los dos, pero esa intensa relación duró varios meses. Unos meses repletos de locura, alegría y desenfrenado amor. Pero su sueño revolucionario, (nuestro ídolo- como el de casi toda la juventud de aquella época- era el Ché Guevara), pudo más que nuestros momentos de pasión y ella decidió marchar a París, donde un grupo de estudiantes iniciaban una revolución juvenil que estaba punto de cambiar el mundo. Era mayo del 68.

No me di cuenta -hasta unas semanas después-, que tenía que seguirla y encontrarla como fuera, y con la ayuda de algunos amigos junté lo necesario para poder viajar a París.

Tenía una dirección de ella en Porte de Vanves donde, según me dijo, vivía junto a su hermana. Cuando finalmente llegué, después de un épico viaje, toqué el timbre de su puerta mientras sujetaba, nervioso, una rosa en mi mano. Temblé de emoción al sentir que la puerta se abría, pero no era ella a quien vi, sino a una vieja mujer de aspecto magrebí. Me dijo, en un pésimo francés, que esas personas se habían marchado hacía apenas tres días…

Recorrí todos los lugares que ella siempre me había nombrado: sus locales favoritos de París, frecuentados por jóvenes estudiantes sudamericanos. Con ellos -me comentó en una ocasión- podía compartir sus pensamientos políticos y su música. Estuve horas en “L’Odeon”, en “ La Casa de Chile y América del Sur”, “El Bohío”, etc, además de los comedores de La Sorbonne, -donde por unos pocos francos comían los estudiantes –y unos cuantos bistrot en Saint Germain , que también mencionaba. Pero nada pasó. Fué imposible encontrarla, así que volví en “auto-stop” hacía mi tierra desviándome premeditadamente hacia los Pirineos franceses, donde su familia tenía una vieja casa de piedra, medio abandonada, (en la cual nos habíamos refugiado alguna vez) como última esperanza de encontrarla y, al mismo tiempo, soñando -como un niño ilusionado- que ella me estaría esperando.

Escribí nervioso en el buscador de Google: “Odile B…” y apareció su nombre, datos actuales (relacionados con el arte) y su foto, en un lugar de América, el año pasado.

¿Cómo describir este extraño e inesperado reencuentro (tan sólo por mi parte), al ver ahora esa imagen de mujer madura, pero que todavía conserva esos rasgos maravillosos; los atractivos rasgos que aún recuerdo de su juventud?

Figura un correo en esa página, pero no sé qué haré ¿Escribirle para decirle todo lo que he sentido, lo que sigo sientiendo al recordarla?

Ya veré… De momento, sólo revivo aquellos instantes y vuelvo a ser el joven que una noche, allá en Madrid, escuchó por primera vez Ne me quitte pas y vivió, durante unos meses, una de las épocas más hermosas de su vida.

Lucio Mistral

NE ME QUITTE PAS – Jacques Brel

UN BLOG SUMAMENTE ECLÉCTICO

BIENVENIDOS AL FARO…

farolado155.jpg

Espero -con gran ilusión- recibir vuestras colaboraciones, comentarios, fotos, vivencias y correos, que puedan ayudarme a ir desarrollando este Blog. El Faro del Fin del Mundo pretende seguir una línea entretenida y diversa -aunque debo confesar mi debilidad por los temas náuticos- pero, al mismo tiempo, publicando narraciones, poemas y textos de calidad y, por qué no, también con historias divertidas. El humor, no lo olvidemos, es importante en nuestras vidas. Gracias de nuevo.

Luis Irles

ENTRADAS ANTERIORES

Categorías

VISITAS A ESTE FARO DESDE EL 16 DE JUNIO DE 2007

  • 2,686,492 AMIGOS

UN BONITO REGALO DE TONY T., DE “CAFÉ & BLOGS”

betathumbalizrcom1

Nuestro entrañable amigo Tony T., miembro del grupo Café & Blogs, nos ha sorprendido muy gratamente al crear EL FARO MAGAZINE, una bitácora en la que ha comenzado a publicar una selección de artículos aparecidos en este Faro desde su inicio. Desde aquí le damos las gracias por el hermoso detalle que ha tenido con nosotros.

EN NUESTRAS PÁGINAS

FOTOS: "La triste y solitaria vida de los marinos..."

AMICI MIEI: La Barcelona de mi niñez, por Tony Tarazona.

MÚSICA: NOVEDADES: El mejor 'duet' de toda la historia: "Summertime", por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong. "Nine Below Zero", "Peces de Ciudad", "Cesária Évora" y mucho más...

POESÍA: "Soliloquio del Farero", de Luis Cernuda.

Member of The Internet Defense League

PREMIOS A ESTE BLOG

-

Premio otorgado por Jon Kepa y su blog "Enseñanzas Náuticas"

Gracias por el premio, navegante de mares de papel.

PREMIO DARDO

Otorgado a este Faro por el blog El mar, qué gran tema para hablar, capitaneado por nuestro colega y buen amigo José, al que quedamos sumamente agradecidos.

PREMIO CALIDEZ

Gracias a Patricia Gómez, Binah, excepcional ser humano y poeta, por concedernos este hermoso premio.

PREMIO AL ESFUERZO PERSONAL

Nuestro generoso e incansable amigo Funkoffizier, de El mar qué gran tema para hablar, vuelve a premiar a este Faro, lo cual nos llena de orgullo y agradecimiento.

PREMIO CAMPANHA DE AMIZADE

Agradecemos profundamente a Jon Kepa, creador del blog Enseñanzas Náuticas el habernos concedido el premio Campanha de Amizade. Muito obrigado, amigo.

luz_premio

Gracias a nuestra amiga Narkia por este bonito premio.

PREMIO OTORGADO POR CAPITANA

dibujo

Nuestra muy querida amiga Capitana nos ha honrado con este bonito premio. Le agradecemos muy mucho el detalle que ha tenido con nosotros.

PREMIO OTORGADO POR TIACHEA Y, NUEVAMENTE, POR JON KEPA

blog_de_oro11

Tiachea, desde su Bitácora de Melusina nos ha honrado con este hermoso premio. Le agradecemos muy sinceramente su hermoso gesto. Así mismo, mil gracias a mi colega y amigo Jon Kepa, que ha tenido la gentileza de volver a compartirlo con nosotros.

PREMIO A LA HONESTIDAD

Premio a la Honestidad_thumb[1]

El Grand Chef de Oídococina!, ha tenido la gentileza de obsequiarnos con un exquisito plato recién salido de sus creativos fogones. Le quedamos enormemente agradecidos por este hermoso detalle.

UN REGALO DE 'TINTERO Y PINCEL'

premio

Nuestra admirada amiga María, cuyo talento artístico puede comprobarse en su blog Tintero y Pincel, nos ha honrado con este simpático "Cracking Crispmouse Bloggywog Award". Un detalle que le agradecemos de todo corazón.

diciembre 2017
L M X J V S D
« Nov    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

SANTIAGO DE CHILE

stgo-antiguo.jpg 1948

stgomoderno.jpg 2007

TIERRA SENTIDA

murcia.jpg

OBRAS DEL ARTISTA SEBASTIÁN MÁRQUEZ

valpo1.jpg

valpo2.jpg

valpo3.jpg

valpo4.jpg

valpo5.jpg

valpo6.jpg

BARCELONA

barna3.jpg

goticook.jpg

barna1ok.jpg

COMMONS LICENSE/IBSN/COPYSCAPE


Creative Commons License


Esta
obra es publicada bajo una
licencia Creative Commons

Internet Blog Serial Number 32-12-50-1954

Page copy protected against web site content infringement by Copyscape

AVISO A NUESTROS LECTORES

La publicidad que pudiera aparecer ocasionalmente en este blog (Ads by Google y otros) ha sido contratada unilateralmente por Wordpress.com y no tiene nada que ver con el autor.